«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 6 de octubre de 2010

Así mataron a «La Mascota»

Cuando leí el artículo que aquí les reproduzco sentí que la rabia y la impotencia se adueñaban de mi, sentí que se me hacían un nudo en el pecho y la garganta, que los ojos se me humedecían de leer una más de las trágicas historias -en este caso el niño cuyo seudónimo dio nombre al hospital infantil- ocurridas al pueblo nicaragüense durante la dictadura.

Leyendo comprendí que somos herederos de una mística que traspasa las formas…, leyendo imagine al pequeño Manuel enfrentarse a la muerte con una sonrisa infantil en el rostro; pero con determinación de revolucionario. Leyendo comprendí que la revolución sandinista la hicieron hombres y mujeres, pero también niños que decidieron asumir la responsabilidad histórica… Leyendo comprendí que olvidar a los Héroes y Mártires, olvidar sus ideales, es la mayor traición que se puede cometer contra nuestro legado...

¡¡¡ VIVAN LOS HÉROES Y MÁRTIRES!!!

Única imagen conocida de ‘La Mascota’.

Por Freddy Antonio Narváez

Como un homenaje a la memoria inmortal de este niño Héroe y Mártir de la Patria les transcribo el relato de su cuñado, Ramón Gutiérrez. Lejos estaba de imaginarme que el testimonio de este compañero combatiente sería una despedida. Aún enfermo aparentaba calma.

Lo abordé en Julio del 2009 para que me contara la parte final de la vida de este niño héroe de la Revolución. Estaba seguro que de sus últimos momentos, solo Ramón (Marvin) podía contarnos la historia. Meses después, Ramón sucumbiría a una enfermedad terminal y con él se fue, como una película, el momento en que La Mascota -Manuel de Jesús Rivera- se le regresó en aquella calle solitaria de Diriamba, para cumplir su cita con la muerte.

Me dijo en presencia de su hija Karla Patricia Gutiérrez Rivera:

Testimonio de Ramón Gutiérrez Mercado (Marvin)

El 5 de Octubre del 78, tenía que llevar una información a unos compañeros por el lado del tanque, que es un predio que queda como a un kilómetro del Plantel de Carreteras (que ahora es el MTI). Me fui buscando la calle del Teatro González y me encontré a Manuelito jugando cara y sol con otros chavalos en la acera del restaurante "Carleti" (ya desaparecido) y que quedaba pegado al Cine, por donde ponían las carteleras, o sea la calle que viene de Managua. Cuando me vio, dejó de jugar y salió a mi encuentro.