«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 12 de agosto de 2011

Homofobia en una “carta de amor”…


Asistimos sistemáticamente al desprecio que la oposición tiene por los humildes –es una visión generalística-, aún así, no me deja de sorprender la facilidad con la que el candidato del “conceso” derechista, Fabio Gadea, agrede la inteligencia de los/as nicaragüense, más aún, la facilidad con la que emite juicios absolutamente clasistas y discriminadores contra los empobrecidos, contra los humildes y en éste caso, contra las minorías sexuales que son los discriminados entre los discriminados. Juicios que pretende disfrazar de valores morales, cuando en realidad se trata de la utilización de dogmas con el objeto de llegar al electorado que se encuentra encorsetado por los preceptos religiosos. No puedo sino despreciar su “Carta de amor a Nicaragua”, que resulta en un ideario cuyo final sólo ha sido postergado gracias a la irresponsabilidad manifiesta de sujetos con una pobre comprensión de la naturaleza humana, como es el caso del sujeto.

En ese intento desesperado por mejorar su intención de voto, no duda en recurrir a elementos religiosos patriarcales –“(…) Dios creó al hombre y le puso por compañera a la mujer. No está bien que el hombre esté solo, dijo Dios, y de una costilla de Adán creó a la mujer. Desde entonces el hombre busca a la mujer como el complemento ideal para formar con ella una familia, y procrear (...)”- que resultan en una obtusa defensa de elementos que denigran y discriminan a una condición de la naturaleza humana -condición porque nadie elige ser hombre, mujer u homosexual, sino que se nace siendo- y una violación elemental de los principios de igualdad recogidos en la Carta Magna de la nación que pretende gobernar:

ARTÍCULO 27.- Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección. No habrá discriminación por motivos de nacimiento, nacionalidad, credo político, raza, sexo, idioma, religión, opinión, origen, posición económica o condición social. Los extranjeros tienen los mismos deberes y derechos que los nicaragüenses, con la excepción de los derechos políticos y los que establezcan las leyes; no pueden intervenir en los asuntos políticos del país. El Estado respeta y garantiza los derechos reconocidos en la presente Constitución a todas las personas que se encuentren en su territorio y estén sujetas a su jurisdicción.

Lo ridículo es que procurando parecer ducho o conocedor de los elementos que hacen que aflore esa condición, cae en afirmaciones que ni la ciencia médica ha podido dilucidar a la fecha, cayendo en el facilismo de fanáticos religiosos involucrados en la pretensión de querer o pretender curar –como si de una patología se tratara- la condición en cuestión, que es precisamente como querer curar a un indígena, mestizo o caucásico de serlo. Pero su homofobia alcanza dimensiones colosales cuando en un alarde que resulta de la mezcla de estupidez, atrevimiento e ignorancia, afirma: 

“(…) Lo lamentable es que muchos hombres afeminados se sientan orgullosos de ello, busquen pareja de su misma especie, pretendan crear hijos y por último legalizar esa aberración para tener los mismos derechos que tiene cualquier familia compuesta por un varón y una mujer (…) Argentina, el gran país del sur, acaba de sufrir la vergüenza. Su congreso aprobó, en horas de la madrugada, como a escondidas y por cansancio, la ley del matrimonio igualitario, que permite el casamiento gay, la unión legal entre hombre y hombre o mujer y mujer (…)” 

Su exposición extraída de algunos siglos atrás -de la época en que Torquemada era casi un dios y los pensadores quemados en la hoguera-, no concluye en estos retazos que le he posteado a pesar de que me resultan vomitivos; así este solo es un complemento del candidato… a aquella líneas en que recuerda con nostalgia la época en que el pueblo nicaragüense estaba subyugado a los intereses de los explotadores e imperialistas, hoy va un poco más allá y nos revela su verdadera naturaleza homofóbica.

Bitácora (M-L)

jueves, 11 de agosto de 2011

Los niños iraquíes pagan el precio más alto del venenoso legado bélico de EEUU.


Carta desde Basora (John Reynolds):

En los hospitales de la ciudad pueden contemplarse sin ningún género de duda los efectos del uranio empobrecido entre los más pequeños. El personal sanitario que les atiende está convencido de sus vínculos con el cáncer y las deformidades.

Los modernos, aireados y brillantes pasillos del nuevo hospital Laura Bush para niños con cáncer se encuentra situado a un corto viaje en coche desde la colorista y envejecida maternidad y hospital infantil de Ghazwan, en la sureña ciudad iraquí de Basora.

Ambos proporcionan un fuerte contraste con el paisaje urbano marrón-grisáceo de la ciudad, en cuya atmósfera, ahíta de polvo y humo, se alcanzan este verano los 60º, conformando uno de los ambientes más contaminados del mundo.

El brillo y el color podrían inspirar una inicial esperanza en las mentes y en los corazones de los atribulados padres, pero los dos hospitales carecen aún de equipamiento de laboratorio y aparatos esenciales para aplicar radioterapia o diagnosticar las numerosas circunstancias que hacen que al menos mueran diez bebés cada día en la sala de maternidad Ibn Ghazwan.

"Es como si estuviéramos ciegos", dice el doctor Ahmed Yafer, un especialista en pediatría. "La nuestra es la única unidad neonatal en esta región pero no podemos diagnosticar con la rapidez debida a qué nos estamos enfrentando. Nuestros niños mueren de desnutrición, diarrea, tuberculosis, meningitis, leishmaniasis, enfermedades hepáticas crónicas, neumonía, anemia y enfermedades congénitas cardiacas, todas ellas fácilmente evitables fuera de Iraq".

Añádase a esto la alta incidencia de abortos involuntarios, hasta 40 por semana, las tasas de leucemia infantil, que han subido a más del doble en la ciudad desde 1993 al 2007, y la cifra semanal de tumores y deformidades congénitas —sin ojos y sin extremidades, por ejemplo— con que nacen los niños, hacen que se empiece a aprehender algo de la escala del horror sobrevenido sobre los niños de Basora, y no solo de Basora, sino de muchos lugares más por todo Iraq desde que se pusieron en marcha las sanciones de las Naciones Unidas contra Sadam Husein durante la I Guerra del Golfo de 1991.

Puede que el doctor Yafer y sus colegas estén metafóricamente ciegos. Pero la ceguera de Abu Felah Reyal, de dos años —en el ojo derecho, sobre el que se ha desarrollado un tumor enorme— es muy real. Han estado sometiéndole a quimioterapia en el hospital Laura Bush, muchos de cuyos pacientes vienen de la ciudad de Misan, de Zubair y Narariyeh, situadas al sur de Basora, cerca de la frontera con Kuwait.

Mustafa Fareh, de cuatro meses, quien tiene un tumor en el hígado que le ha hinchado mucho el abdomen, está también recibiendo agresivas sesiones de quimioterapia. Ahora padece una infección en el pecho y la expresión de su rostro revela un gran dolor hasta cuando duerme en una cama de una esquina tranquila de la sala.

Grandes pegatinas con las felices caras sonrientes de los personajes de Disney —Goofy, Mickey Mouse, el Pato Donald y sus amigos— adornan las paredes, testigos surrealistas del destino de los enfermos.

El equipo médico, de un gran nivel profesional, dice que las armas químicas, incluyendo las que contenían uranio empobrecido (DU, por sus siglas en inglés) se utilizaron extensamente en la región fronteriza en la guerra Irán-Iraq y durante las posteriores guerras del Golfo.

Su venenoso legado continuará llevándose las vidas de los niños durante muchos años.

"En la orina de los pacientes se pueden encontrar pruebas de los efectos del DU o mediante biopsias y establecer claramente la relación. Pero no tenemos instalaciones para poder hacerlo; tenemos pocas dudas de que el DU está vinculado al aumento de los casos de cáncer y deformaciones. También estamos viendo un aumento en los casos de esterilidad en hombres y mujeres, y eso es también muy preocupante", dice el profesor Thamer Hamdan, decano del Colegio Médico de Basora.

Tratar de leucemia a un niño cuesta alrededor de 200.000 dólares. En el hospital Laura Bush, el 80 % del coste de las caras medicinas es sufragado por el Proyecto de la Lámpara Mágica de Aladino —una institución benéfica con sede en Viena— y sus socios europeos. Por el momento, el Gobierno iraquí, a través de las autoridades sanitarias locales de Basora, cubre el resto.

Save the Children y sus socios financieros están también aportando ayuda en los aspectos de formación de profesores, educación, elementos psicosociales, equipamiento de edificios y saneamiento en colegios.

Pero el equipo médico de Basora también señala la escasez de personal con capacidades de liderazgo y control que puedan encargarse y ayudar a mejorar la infraestructura de la sanidad y del agua.

Al visitar uno de los coloridos "espacios acogedores para los niños" de Save the Children, vemos un aula con unos 40 niños y niñas de la localidad —que normalmente están separados en los colegios— jugando y riendo juntos mientras se preparan para hacer una excursión a las marismas situadas en los alrededores de Basora.

Aunque podría ser la ubicación del Jardín del Edén, las marismas son un toque verde en el árido paisaje iraquí. Y en Chibaysh, entre los juncos que crecen en abundancia, los renacuajos, los pececillos espinosos, los pájaros y los búfalos parecen crecer vigorosos gracias a los esfuerzos de regeneración de la comunidad y el Gobierno.

Cuando pasamos junto a un alto embarcadero recién construido en hormigón junto a una reserva de la comunidad, algunos niños se zambullen en el agua de color verde pálido de una de las muchas acequias que se entrecruzan por esta inmensa zona. Salpicaduras y risas podrían pertenecer a los sonidos cotidianos de una infancia normal. Pero mientras aquí siga existiendo el venenoso legado de pasadas guerras, hay sonidos que muchos de los niños de Iraq no van a poder conocer nunca.


Tercera Información

miércoles, 10 de agosto de 2011

“Estampas del ayer”, pensamiento de un candidato retardatario…


Siempre hemos sabido que el candidato presidencial de la oposición –digo de la oposición porque es presentado como el candidato de consenso, aunque carezca del mismo-, Fabio Gadea, se caracteriza o se ha caracterizado por ser un ferviente defensor del somocismo, del somocismo como sistema, pues y aunque estuvo en algún momento de su vida en contra del dictador porque peligraban sus intereses de clase, no es menos cierto que hoy añora los años en que el pueblo llano se tenía que postrar con deferencia ante el paso de tiranos, oligarcas, burgueses y demás opresores, postrados como dando las gracias porque se le permitiera vivir que no existir.

Y es que su Estampa de Ayer pretende ser un bucólico recuerdo de otro años o quizás intentando acercarnos a su personalidad, pero lo que le ha salido es lo único que le podía salir, lo único que domina su pensamiento como sujeto que vive del recuerdo de una época ya superada por el pueblo nicaragüense; un profundo sentimiento clasista, discriminador, somocista; casi colonial, que en el fondo pretende disfrazar de recuerdos “pintados de rosa” los años que él entiende mejores, y puede que para él lo fueran, pero para el pueblo que pretende gobernar es la época más amarga y trágica de su historia reciente; ¿Cómo olvidar los tiempos en los que el caballo del jinete que describe con detalles, tenía muchos más derechos que el pueblo que lo veía desde los márgenes de las calles para regocijo del amo que se paseaba ante la atenta mirada de los excluidos que entendían normal aquellos hechos?; pero llegó Sandino, y luego los sandinistas, y aquello ya no pudo ser más, salvo en sus enfermizos recuerdos, y de otros como el, que podemos resumir en este párrafo de su letanía: 

“(…) Antes los jinetes iban uno tras otro o de dos en dos exhibiendo su destreza. Hoy en día en la calle aparece todo género de vehículos, motocicletas, grupos de gentes, algunos caballos chapiollos montados por cipotes que van ahí como si fueran a la fiesta patronal del más remoto de los pueblos (…)” 

¿Cómo no va a salir decepcionado el hombre del desfile si había tanta gente mal vestida, tanto indio, tanta familia, tanto chapiollo, tanto pobre con sus caballos de poca alzada mil veces cruzados y desprovistos de toda elegancia? ¿Cómo va a salir contento el tipo, si ese era el desfile del pueblo y no el de la Clarita Parodi y su hermoso corcel? ¿Cómo sería si este hombre determinara las reglas del hípico –que particularmente no son de mi agrado- en cuestión?, serían estas: 

“(…) caballos de calidad, vestimenta apropiada, monturas y aperos de caballería a todo lujo, etc. (…) Debería haber una inscripción previa de quienes quieran participar, un reglamento adecuado para seleccionar caballos y jinetes (…)” 

No señor, se equivoca de tiempo, mejor vuelva a concentrarse en su churrasco, ese que antes era casi exclusiva propiedad de esa clase que representa, y sólo levante la cabeza para ver al señor gordo –el de su relato- que monta un hermoso corcel, pero procure no ver al caballo de inferior calidad que va junto a él, porque puede que la fantasía de otro tiempo se disuelva en la realidad, pues “a veces la realidad te estalla en la cara, y ya no puedes conciliar el sueño, pues la niebla se ha evaporado”; si le aseguro que su fantasía le llega 32 años tarde, murió con la caída de la dictadura, hecho que devolvió cierta dignidad a los excluidos que miraban y aplaudían al paso de los caballos de sus recuerdos.

Pero la pregunta más interesante es: ¿si este tipo escribe cosas del estilo en campaña electoral, que decisiones y discurso tendría en el hipotético caso de ocupar la silla presidencial?

Bitácora (M-L)