«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 10 de diciembre de 2013

Trotskismo o Leninismo; Harpal Brar

Se trata de un documento que resulta muy didáctico para incursionar en las enormes diferencias existentes entre las teorías trotskistas y las Leninistas… En él se hace una recopilación y comparación histórica, teórica y práctica entre los fundamentos de ambas formas de pensamiento…, y que pueden ser evaluadas objetivamente por sus resultados…, y que resultarán de fácil comprensión para el lector…, especialmente para aquellos con pocos conocimientos sobre el desarrollo del enfrentamiento, por otro lado inevitable… entre los actores fundamentales:

«En estos momentos de confusión ideológica, los trotskistas aparecerán de nuevo con sus consignas sonoras, pomposas, vacías y obscuras consignas que confunden a los intelectuales y a los obreros poco conscientes, en un intento de ganar terreno en el vacío ideológico y sustituir el Leninismo por el trotskismo. Todo Marxista Leninista, todo obrero consciente, debe luchar para frustrar esta nueva ofensivas trotskista. Este libro pretende ser una contribución a la causa de frustrar la ofensiva ideológica trotskista. El autor no pretende otro objetivo más que ese. La disyuntiva es clara: o trotskismo contrarrevolucionario o Leninismo revolucionario. ¿Trotskismo o Leninismo?». (Harpal Brar, Trotskismo o Leninismo)

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El trotskismo es una ideología burguesa en el seno de la clase obrera. Hasta que el trotskismo sea enterrado como ideología y abandonado por la clase obrera, continuará creando confusión y daño y dificultará la tarea de construcción del partido del proletariado. Es por lo tanto necesario enterrar al trotskismo como tendencia ideológica.

Hoy en día en Gran Bretaña el trotskismo es una ideología burguesa, antileninista que recaba apoyos entre los sectores anticomunistas, aunque camufle su antileninismo y anticomunismo tras llamados a la lucha contra la «dictadura stalinista». Es por la naturaleza antileninista de su programa por lo que la intelectualidad y los jóvenes estudiantes universitarios, inclinados hacia el individualismo, se ven atraídos por el trotskismo. Esa es la causa de la composición mayoritariamente pequeñoburguesa de las organizaciones trotskistas británicas. Pero a pesar de la composición pequeñoburguesa de las organizaciones trotskistas, es innegable que encuentran cierto apoyo entre la clase obrera. ¿Por qué? Porque tras la bancarrota ideológica y política del revisionista PC-GB el trotskismo se presentó como la alternativa de lucha militante frente al revisionismo; porque el movimiento marxista-leninista en este país es muy débil y aun no existe un partido del proletariado.

Cuando el movimiento marxista-leninista crezca, el trotskismo se volverá más débil, y dejará de ser simplemente una tendencia anticomunista más para volverse, como señalaba Stalin, «una banda de provocadores, espías y asesinos sin principios, que actúan a las ordenes de los servicios de inteligencia», en otras palabras, el destacamento de vanguardia de la burguesía. El trotskismo ya mostró esta faceta en los años 30, cuando se alió con el fascismo para destruir el primer Estado de los trabajadores de la historia de la humanidad; la URSS. Si el movimiento comunista volviese a tomar la iniciativa, no cabe duda que el trotskismo volvería a pasar de ser una tendencia ideológica entre la clase obrera a ser el destacamento de vanguardia de la burguesía.

Estas son las razones por las que debemos estudiar el contenido del trotskismo y las razones de su degeneración. Denunciar al trotskismo como una tendencia ideológica antileninista encaminada a mantener el estado de explotación de los trabajadores es de vital importancia hoy en día en este país. Algunos camaradas dicen, sinceramente, que el trotskismo es una tendencia claramente contrarrevolucionaria, para qué perder el tiempo estudiándola y denunciándola. Este enfoque es incorrecto, ya que no todo el mundo es consciente del carácter contrarrevolucionario del trotskismo y éste sigue ejerciendo cierta influencia sobre la clase obrera. Es por tanto nuestra obligación exponer de manera científica el carácter contrarrevolucionario del trotskismo, quitarles su máscara de izquierdas y exponer su esencia contrarrevolucionaria. Y debemos hacerlo de manera científica, utilizando referencias históricas documentadas, no mediante los cotilleos y los rumores, el método favorito de los trotskistas.

Nuestro deber consiste en no tomarnos el trotskismo como una broma (aunque a menudo nos tengamos que reír de las ocurrencias de los trotskistas) sino como una ideología dañina en el seno de la clase obrera que daña el proceso revolucionario. Debemos refutar de manera científica y contundente su ideología y mostrar a los trabajadores (no solamente a nosotros mismos) la verdadera naturaleza del trotskismo.

Lenin llevó a cabo una lucha encarnizada contra el trotskismo, que fue derrotado y tirado a la basura, donde permaneció durante la Revolución de Octubre. El mismo Trotsky se vio obligado a abandonar sus posiciones e integrarse en el Partido Bolchevique, siguiendo las consignas leninistas, ya que sus teorías habían sido claramente refutadas por la práctica revolucionaria. Tras la muerte de Lenin, Trotsky volvió a intentar sustituir el leninismo por el trotskismo, y volvió a salir derrotado estrepitosamente, como veremos en el capítulo sobre los juicios de Moscú. Durante los años 50, el trotskismo volvió a intentar, esta vez con cierto éxito, sustituir el leninismo por el trotskismo. Esto fue posible por la traición de la dirección del PCUS al leninismo en el XX Congreso del PCUS, en el que los revisionistas, encabezados por Jruschov, iniciaron el proceso de restablecimiento del capitalismo en la URSS. Para materializar este cambio de línea política era necesario desacreditar primero los 30 años anteriores de construcción del socialismo, difamando a la dirección que llevó a cabo esa labor.

Viendo los hechos en perspectiva se entiende bien la razón de los ataques a la figura de Stalin. Los revolucionarios de todo el mundo tenían un gran respeto por el líder que había mantenido en alto la bandera del marxismo-leninismo y de la revolución proletaria, defendiendo la dictadura del proletariado en la URSS de sus enemigo tanto fuera como dentro del movimiento obrero. Como dijo Mao en el 60 cumpleaños del camarada Stalin: «Stalin es el líder revolucionario mundial, lo cual es de gran importancia. La humanidad ha sido bendecida con Stalin. Ahora el mundo va mejor. Ya no están Marx, Engels ni Lenin, pero está Stalin, la URSS y el PCUS, indicando la dirección para la liberación de los pueblos del mundo. Es una suerte para todos». Esta es la razón última por la cual los que querían destruir el leninismo en la URSS empezaron por atacar a la figura de Stalin. Los revisionistas no atacaron únicamente a Stalin, sino a todos los bolcheviques del partido, un ataque a sus métodos, a su organización, a los logros de la construcción del socialismo, un ataque contra las hazañas del Ejército Rojo y de su comandante en jefe, Iósif Stalin, en la guerra contra el fascismo. En su odio por los bolcheviques y por Stalin los revisionistas no se diferencian en nada de los trotskistas.

No resulta entonces sorprendente que «la frenética campaña contra Stalin de la dirección del PCUS ha permitido a los trotskistas, que eran desde hace tiempo cadáveres políticos, revivir, clamando por la «rehabilitación» de la figura de Trotsky». (Segundo comentario sobre la carta abierta del comité central del PCUS, del PCCh, 13 de Septiembre de 1963) A consecuencia del XX Congreso del PCUS, el trotskismo, que ya estaba desacreditado y enterrado para la clase obrera mundial, salió de su tumba para crear de nuevo confusión entre el proletariado. En un país como Gran Bretaña, donde los trotskistas estaban más afianzados que en el resto de Europa, estaban bien situados para confundir a las masas.

En vista de ello es un deber para todo revolucionario, para todo marxista-leninista, luchar contra el trotskismo. Para ello hemos de entender primero las formas que adopta y los métodos que emplea. En la esencia del trotskismo está el hecho de que es una ideología burguesa que es irreconciliable con el bolchevismo revolucionario. Se oponen en la naturaleza del partido, en la teoría de la revolución y en el papel de los líderes. Desde 1903 hasta la Revolución de Octubre el trotskismo se enzarzó en una lucha contra el, lucha que continuó tras la revolución, aunque de modo más sibilino, minando los cimientos del leninismo mientras decían defenderlo, debido a que había quedado desacreditado por la práctica revolucionaria rusa (1905, febrero de 1917 y octubre de 1917) mientras que el leninismo había salido claramente fortalecido como teoría revolucionaria del proletariado. Así expone el camarada Stalin la posición debilitada del trotskismo tras 1917: «El nuevo trotskismo no es una mera repetición de sus viejas teorías; es mucho más moderado en las formas pero mucho más reaccionario en el fondo, manteniendo todas las características ideológicas del viejo trotskismo. El nuevo trotskismo no se atreve a presentarse como una fuerza militante contra el leninismo, sino que opera bajo la bandera del leninismo, pretendiendo mejorarlo. Lo hace de este modo porque es débil. No es casualidad que este nuevo trotskismo haya aparecido tras la muerte de Lenin. En vida de Lenin no se habrían atrevido a volver por esa senda». (Problemas del Leninismo) Hay que añadir una cosa a las observaciones de Stalin: El nuevo trotskismo no lanza ataques directos contra el leninismo, sino que intenta alcanzar su histórico objetivo de sustituir el leninismo por el trotskismo bajo la bandera de defender el leninismo de un supuesto «stalinismo».

El trotskismo cubre con frases izquierdistas su verdadero mensaje de desconfianza en la clase obrera y en las clases populares y de rendición a la burguesía. La esencia del trotskismo no la revela su fraseología izquierdista sino su práctica, que dista mucho de ser de izquierdas. Frases ultraizquierdistas y acciones derechistas, esa es la esencia del trotskismo.

Hay mucha gente que, por haber sido educada en las mentiras burguesas y trotskistas, afirma que Trotsky fue un estrecho colaborador de Lenin, un bolchevique que defendió el leninismo en su lucha contra Stalin. Estas afirmaciones son erróneas y demuestran un gran desconocimiento de las verdades históricas. Trotsky luchó contra el leninismo y el bolchevismo y Lenin tuvo que mantener una ardua lucha contra el trotskismo contrarrevolucionario de 1903 a 1917. Estos hechos los trotskistas prefieren ignorarlos a pesar de que estén perfectamente documentados: «todo el edificio del leninismo se asienta sobre mentiras y falsificaciones, y contiene los elementos de su propia decadencia» «Lenin es un experto aprovechando los retrocesos de la clase obrera rusa». (Carta de Trotsky a Chjeidze) Esto no impide a los trotskistas afirmar que tras la muerte de Lenin Trotsky era el más adecuado para continuar con la línea leninista y que en defensa del leninismo atacaba a la «dictadura stalinista».

Lo cierto es que el trotskismo está tan cerca del leninismo como la tierra del cielo. Lo cierto es que los trotskistas lucharon contra el leninismo en el pasado y siguen luchando contra el leninismo hoy en día. Antes de 1917 su lucha fue abierta, mientras que tras la Revolución de Octubre tomó otras formas. En la actualidad los ataques contra el leninismo los centran en atacar a Stalin y al stalinismo. ¿Por qué? Porque desacreditar a Stalin es un paso previo necesario para poder atacar al leninismo y al bolchevismo, a la dictadura del proletariado y al proceso de construcción del socialismo en la URSS. Stalin fue un gran marxista-leninista que aplicó con maestría el leninismo a las condiciones de la URSS durante tres décadas. Fue bajo la dirección leninista, en las mismas narices de Trotsky, que el pueblo soviético construyó el socialismo en la URSS y derrotó al fascismo en la guerra. Si se niegan estas proezas, ¿qué queda del leninismo? Queda entonces claro el porqué de los ataques de los trotskistas a la figura de Stalin. Es un nuevo intento de los trotskistas de sustituir el leninismo por el trotskismo.

Que el trotskismo ataque al leninismo abiertamente o de forma velada no es más que una diferencia metodológica. En esencia el trotskismo es contrarrevolucionario, antileninista y antibolchevique.

El leninismo, por el contrario, es bolchevismo revolucionario.

«El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. Para ser exactos, el leninismo es la teoría y la práctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la práctica de la dictadura del proletariado en particular». (Stalin, Fundamentos del leninismo)

El trotskismo y el leninismo son irreconciliablemente opuestos. No se pueden aceptar las dos simultáneamente. Del mismo modo no se puede aceptar el leninismo sin rechazar el trotskismo, ni se puede ser trotskista sin rechazar el leninismo. Una cosa o la otra: trotskismo o leninismo.

Lo que hay que hacer ahora es darle contenido a estas afirmaciones. Hay que analizar el trotskismo y mostrar su carácter contrarrevolucionario, quitándole toda su fraseología izquierdista, refiriéndonos a la teoría y la práctica de los trotskistas y a las posiciones que tomaron en cada uno de los eventos claves de este siglo. ¿Qué posición tomaron los trotskistas respecto al Partido Bolchevique y a la Revolución de Octubre? Es necesario examinar los posicionamientos de Trotsky y sus seguidores en la controversia sobre la construcción del socialismo en Rusia. ¿No habrán los trotskistas desarrollado actividades contra el partido, incluyendo el sabotaje, el asesinato y el terrorismo, cuando salieron derrotados en los debates con el proletariado soviético? ¿Se aliaron los trotskistas con el fascismo para derrotar al Estado de los trabajadores? ¿Intentaron sabotear los frentes populares durante la segunda guerra mundial? ¿No contribuyeron a la victoria del fascismo en España? ¿Qué papel jugaron en la formación del gobierno profascista en Francia? ¿Y en la Revolución china? Eso es lo que tenemos que analizar. 

Notas

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4 comentarios:

  1. Para desmitificar una serie de tópicos sobre quien fuera León Trotsky, recomiendo la siguiente entrevista realizada a un trotskólogo (que no trotskista):

    http://divergencia-carlitox.blogspot.com/2013/03/leon-trotsky-y-la-historia-que-pudo-ser_12.html

    Saludos.

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  2. Leninismo, Trotskismo, Estalinismo, Maoismo……¿Para cuándo la alquimia Marxista?
    Creo que bajo mi punto de vista entablar un debate en los términos que el título nos dice, no conduce más que a un bucle de melancolía, ¿Dónde lleva?, ¿existe un Stalin, un Trotsky?, los pongo como ejemplos significativos para hablar del triunfo y consolidación de la URSS a la vez de cómo objetos de denostación, creo que ninguna persona puede ser juzgada bajo un único patrón a lo largo de su vida, porque ésta ha sido vivida bajo varios tipos de circunstancias que necesariamente condicionan su forma de ver las cosas,
    CONTINÚA EN… http://labastilla.foroactivo.com/t540-leninismo-trotskismo-estalinismo-maoismopara-cuando-la-alquimia-marxista

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  3. Muy buenas,

    felicidades como siempre por la labor que hacen.

    Estoy buscando desesperadamente este libro y ya no lo encuentro por ningún lado. ¿Hay forma de conseguirlo?

    Lo leí hace tiempo y era genial.

    Espero que lo tengan todavía en sus manos.

    ¡Gracias de antemano!

    Dejo mi correo electrónico aquí edenmorend@gmail.com

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