«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Conclusión al documento: El revisionismo del «socialismo del siglo XXI»


Si el lector nos ha acompañado hasta este punto ya podrá haber concluido que efectivamente el «socialismo del siglo XXI» no es una teoría-práctica que lleve al socialismo, fase intermedia entre el capitalismo y el comunismo teorizada por Marx y Engels, sino que se trata de un conjunto ecléctico teórico-práctico de tendencia burguesa y pequeño burguesa que puede ser caracterizado por una amplia fraseología revolucionaria; así como por la toma de elementos propios del socialismo científico pero que carecen totalmente de contenido marxista-leninista al no entenderlo ni querer utilizar dichas herramientas desde la dialéctica materialista, la mayor parte de sus difusos componente teóricos se originan en sus predecesores revisionistas y en el idealismo filosófico, hunde totalmente sus raíces en el pensamiento burgués, siendo un revalidador del capitalismo dado que funciona legitimando a la dictadura de la burguesía dada su inserción en un régimen democrático burgués, y que de igual modo santifica la propiedad privada. Tampoco se ha de despreciar su marcada tendencia a la manipulación del pensamiento de los teóricos del marxismo-leninismo no para la aplicación de sus tesis sino para enfrentarlos; es decir, manipulan o descontextualizan a Marx para enfrentar a Marx, a Lenin para enfrentar a Lenin, a Engels contra Engels, etc.

En cualquier caso entendemos que estos procesos tienen dos razones de única importancia:

1) La primera es que dado que hacen un abuso de la fraseología revolucionaria y de la terminología socialista han puesto en agenda de los pueblos la necesidad de superar al capitalismo a través del socialismo –aunque las clases trabajadoras bajo estas direcciones se les inocule un concepto de socialismo adocenado y liberal, en tanto, requerirán en gran medida tanto de la formación autodidacta, como de la educación ideológica que se pueda llegar a desarrollar desde una verdadera organización marxista-leninista–;

2) Y segundo es que al tratarse de una respuesta al capitalismo neoliberal dentro del capitalismo este supone una mejora para las masas empobrecidas respecto al primero –aunque muchos gobiernos de este tipo acaban siendo sombras no muy lejanas de los gobiernos predecesores neoliberales en algunas de sus políticas–, pero como hemos dicho una y otra vez, eso no significa un tránsito al socialismo.

Dado que estos procesos ya han mostrado sus limitaciones y síntomas de agotamiento, entendemos que su única opción posible pasa por alejarse absolutamente de las tesis revisionistas de las que hacen gala –lo que difícilmente ocurrirá por todo lo ya expresado– para abrazar al socialismo científico de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Bierut, José Díaz, Enver Hoxha, etc., y un infinito de pensadores de la ideología de la clase obrera.

Dejamos una pequeña nota para los lectores:

El socialismo científico como tal, solo existe bajo las formulaciones desarrolladas por Marx y Engels, y con ellos los que lo continuaron como Lenin o Stalin, eso es para todos comprensible, al no ser que se quiera basar en un amasijo de doctrinas variadas burguesas y pequeño burguesas que no pretenden la liquidación de la explotación del hombre por el hombre, y la desaparición de las clases sociales; entonces sí, claro, es cierto, existen tantos socialismos como países e ideólogos y se puede picar del plato que más guste y usar los complementos que más guste para disfrazarse de marxista-leninista. Vale decir que «cualquier sujeto puede considerarse marxista-leninista, incluso la propaganda puede jugar a favor de esa consideración; pero otras cosas muy distinta es que ese sea un auténtico marxista-leninista».

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