«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 22 de mayo de 2015

Sobre el manual de economía política de Shanghái; Rafael Martínez, 2006

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«La revisión de los principios del marxismo, con independencia de su orientación y la época histórica, subvierte las bases científicas del marxismo y se convierte éste en un conjunto dogmático de pensamientos y citas de textos sagrados, es decir, convierte a este sistema del pensamiento científico en una forma de doctrina religiosa, que supera la superestructura del sistema revisionista. De ser la ideología de las masas explotadas, este marxismo hueco se convierte en una herramienta de explotación. Llegados a este punto, el marxismo revisionista, antimarxista, en esencia, se puede dividir en diferentes herejías, en diferentes interpretaciones de lo que se convirtió en una especie de sagradas escrituras, ya que esas interpretaciones dejan de ser científicas y se moldea para adaptarse a las necesidades e idiosincrasia de las nuevas clases dominantes o a los que sirven a las viejas clases dominantes, de acuerdo con la situación histórica concreta». (Rafael Martínez, Sobre el manual de economía política de Shangai, 2006)


Este documento se centrará en el análisis del revisionismo económico chino: concretamente en el repaso del conocido vulgarmente como Manual de economía política de Shanghái –llamado oficialmente: «Fundamentos de Economía Política» que fue publicado en 1974– y que desde la propaganda china y sus agentes se presentó siempre como continuador de las leyes económicas del marxismo-leninismo, a la vez que portador de una «innovación» y «superación» en la teoría del mismo.

El objetivo de depositar esta crítica en vuestras manos –entre otros claro– es desmitificar el pensamiento económico maoísta y ubicarlo fuera de la teoría económica marxista-leninista como corresponde hacer con cada pensamiento económico revisionista, sobre todo porque gran parte de los autodenominados «marxista-leninistas» se aprestan a santificar obras como el «Manual de Shanghái» que pese a contener consignas revolucionarias –como en casi cualquier teoría revisionista– esconden revisiones constantes del marxismo-leninismo. Por eso, intentamos ayudar desde esta divulgación a todo los revolucionario de nobles intenciones, desbrozando un mito –esta vez el económico– que rodea al maoísmo, que no solo es profundamente antimarxista, sino concretamente antileninista, especialmente en lo referente a la praxis económica desarrollada bajo la dirección de Iósif Stalin en la Unión Soviética.

El lector tendrá pues la oportunidad de ahondar en ese aspecto teórico del maoísmo a través de la lectura de los cinco capítulos de este documento, verá que tanto cuando reconocen su heterodoxia como cuando hablan de su supuesta «ortodoxia» en dicho manual económico, en realidad sus planteamientos acaban siendo de un revisionismo flagrante. Como se podrá comprobar dicho manual fue elaborado en 1974 en vida de Mao Zedong, y más importante: recoge tesis promulgadas por el propio Mao y otros dirigentes desde incluso antes que el Partido Comunista de China tomara el poder. Tesis que se han pretendido ,desde el seno del Partido Comunista de China, exportar a otros países como leyes de la construcción del socialismo cuando lo cierto es que no pasaban de ser leyes de como disfrazar capitalismo por socialismo, de crear una estructura económica pseudosocialista, de dar «gato por liebre». Como se tendrá la oportunidad de constatar, las tesis económicas del revisionismo chino no eran nuevas ni mucho menos, por mucho que algunas de ellas las presentaran como «aportes del Gran Presidente Mao», sino que se trató de la recuperación de tesis de revisionismos precedentes –bujarinismo, trotskismo, titoista, jruschovista, e incluso de otras corrientes antimarxistas como el anarquismo, el socialismo utópico, y demás–. Razón por la que el documento sirve como crítica a estas corrientes de modo indirecto. Hay que entender que tanto las tesis iniciales del maoísmo como su posterior desarrollo del pensamiento económico, han influido tanto a partidos en el poder como a partidos desprovistos del mismo, y especialmente a las organizaciones y movimientos atraídos por el «tercermundismo» que el maoísmo tanto propagó: hablamos tanto de los revisionistas argelinos, vietnamitas, coreanos, cubanos, nicaragüenses, eurocomunistas, y ahora los «socialistas del siglo XXI», claro que como el revisionismo chino en su día, tampoco estos se basan exclusivamente en un patrón económico –en este caso el chino– y «pican de un lado y de otro» para conformar su núcleo teórico económico.

En nuestra opinión es uno de los documentos fundamentales para entender el desarrollo económico del revisionismo chino, ya que el autor no solo expone con datos irrefutable su carácter, sino que como autor marxista-leninista hace un análisis de los datos que presenta y saca sus conclusiones. Recordemos que muchos estudiosos de la revolución china de 1949 si han aportado datos interesantes que luego han servido a otros marxista-leninistas para realizar sus críticas a China, pero en este caso contamos tanto con un recopilado de datos como de un análisis marxista-leninista.

Del mismo modo, nos hemos permitido hacer algunas anotaciones, las cuales recomendamos que se vayan leyendo tanto si se tuerce la lectura como si se quiere disponer de una visión más completa del revisionismo maoísta en el ámbito económico, pues aclarará variados aspectos al lector en estos temas que quizás resulten de difícil comprensión y para los más versados enriquecerá sus vastos conocimientos con nuevos datos que presuponía o conocía pero no con total certeza.

Notas: 

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