«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 14 de febrero de 2015

El VIIº Congreso de la Komintern señala el camino; José Díaz, 1935

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«Camaradas, es preciso que nos preguntemos por qué se mantienen en el poder gobiernos tan impopulares como los que padecemos, representantes de una minoría del país, en contra de la voluntad de la gran mayoría del pueblo. Y, naturalmente, tenemos que repetir que un gobierno, por muy podrido que esté, no cae solo. Hay que empujarlo para que caiga, y empujarlo de manera que no pueda levantarse más». (José Díaz: El VIIº Congreso de la Komintern señala el camino; Discurso pronunciado en el Coliseo Pardiñas de Madrid, 3 de noviembre de 1935)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Repasando las consecuencias del VIIº Congreso de la Komintern de 1935 en la estrategia y tácticas de los partidos comunistas, esta vez ponemos en vuestras manos un memorable discurso del marxista-leninista español José Díaz sobre la línea de dicho congreso de la Komintern. En este discurso pronunciado por el comunista sevillano en noviembre de 1935, a escasos meses de concluirse la celebración del VIIº Congreso de la Komintern de 1935, celebrado en agosto de 1935, explica a los oyentes españoles las conclusiones extraídas por el autor sobre lo que significaba esas directrices para los partidos comunistas, y la importancia en concreto para la situación en España. Esta obra, puede considerarse como la que explica en territorio nacional a sus compatriotas lo que ya expusiera meses antes en el VIIº Congreso de la Komintern en su discurso: «Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España».

Para quién no esté informado de la historia del Partido Comunista de España, hay que decir que este partido tuvo desde 1932 una recomposición de su línea política. Es decir, el partido en 1932 se había deshecho de la cúpula de su dirigencia izquierdista-sectaria encabezada por José Bullejos, que entre otros graves fallos, no había comprendido el suceder de los acontecimientos, las etapas, y las reivindicaciones que necesitaba por entonces el partido comunista:


«En 1926, más que un partido comunista había en España unos cuantos grupos diseminados, sin ninguna cohesión entre sí, con una dirección que marchaba sin perspectivas y sin tener en cuenta la ayuda de la Komintern, una dirección impregnada de todas las características anarquistas y sectarias. En 1929, en España, comienza a desencadenarse una serie de luchas económicas y políticas, y, como consecuencia de estas luchas de los obreros y campesinos y de las fuerzas democráticas, en 1930 se hunde la dictadura de Primo de Rivera, y, en 1931, es derrumbada la monarquía e instaurada la República. Los cambios operados en la correlación de fuerzas en España no fueron comprendidos por la dirección del partido. No alcanzó a ver que las masas que se lanzaron a la calle veían en la República la mejora de su situación económica y de libertad, y que este era un momento precioso para que el Partido Comunista en España se ligase a las masas y que planteara la forma de conquistar sus mejoras de carácter económico y político que el momento exigía, como la toma de la tierra, aumento de los salarios, etc., el armamento de los obreros y de los campesinos, la cuestión nacional, acabar con el poderío de la Iglesia, etcétera, etcétera. Pero los dirigentes de entonces, Bullejos, Adame y compañía, no comprendieron nada respecto a lo que había cambiado la situación. En lugar de plantearse estas consignas propias del momento, se pronuncian contra la República, en la cual los obreros y las masas populares habían puesto toda su ilusión, dando la consigna de: «¡Abajo la República burguesa!», «¡Vivan los soviets y la dictadura del proletariado!». Los obreros, que buscaban a los comunistas al implantarse la República para que les orientaran en las luchas por las conquistas democráticas, cuando los comunistas les hablaban contra la República eran señalados como aliados de los monárquicos y, en algunos sitios –como Sevilla o Madrid–, las masas buscaban a nuestros camaradas para lincharlos». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

Un ejemplo de cómo veía la Komintern estos errores en concreto:

«Como verdaderos revolucionarios, los comunistas españoles deben buscar y poner al descubierto las razones del retraso del partido y los errores que ha cometido, y deben tomar enérgicas medidas para eliminarlos rápida y completamente. La razón básica de los errores del partido, su incapacidad para comprender el carácter de la revolución, la función y las tareas del proletariado como potencia hegemónica en la actual revolución democrática, su incapacidad para comprender el papel del partido comunista, para avanzar correctamente y al tiempo con consignas políticas oportunas para la acción de masas y para que estas consignas fueran tomadas por las masas, los errores reflejados en la pasividad relativamente marcada en el partido; son las razones básicas que el partido estaba, y por desgracia, sigue estando atado, por el sectarismo y las tradiciones anarquistas. El partido en su conjunto y sus líderes, en particular, carecían, y por desgracia aún carece, de una actitud política correcta y completa; su valoración del carácter y peculiaridades de las contradicciones de clase, de la revolución en España, era falsa; los juicios erróneos fueron y están siendo dados por factores políticos concretos. Los dirigentes del Partido Comunista Español no han comprendido la inmensa significación política de las supervivencias económicas, sociales y políticas del feudalismo en España, y así no vieron que la revolución democrática fue madurando sobre esa base; no prepararon al proletariado para la revolución. El partido no comprendió a tiempo que, precisamente la burguesía se va a jugar un papel contrarrevolucionario en la revolución democrático-burguesa, se estaba llegando a un punto, en que el proletariado, como única clase revolucionaria verdaderamente coherente, podría y debería conducir la revolución. Dado que el partido comunista subestimó el papel del proletariado, se aisló, perdió el contacto con la clase obrera, ignoró al campesinado, perdiendo el contacto con las grandes masas, no midiendo el pulso de las masas o midiendo sus sentimientos, subestimado sus demandas y su militancia. Y cuando los acontecimientos llegaron a un punto crítico, cuando se proclamó la república en el 1931 bajo el tremendo asalto de las masas que marchan en las calles, el partido puso consignas erróneas que eran incomprensibles para las masas». (Komintern; Una carta desde el Buró del Oeste Europeo de la Komintern al Partido Comunista de España, 15 de enero de 1932)

Esto, como era de esperar, condenó al partido a directas consecuencias como ganarse un merecido y atroz aislacionismo entre las masas trabajadoras:

«¿Sabéis con qué querían hacer la revolución proletaria? Con un total de ochocientos comunistas en el país y con el escándalo que hacían en los mítines Bullejos y Adame. Ya en aquel momento, la Komintern sometió a la crítica esta línea para ver si era posible enderezar los errores cometidos por el partido, los cuales le impedían ligarse a las masas. En lugar de tener en cuenta la ayuda tan formidable que representa la Komintern para sus secciones y, sobre todo, para las direcciones débiles, estos señores intensificaron su resistencia y sabotaje a la línea trazada por la Komintern, y desde ese momento no cesó un instante la lucha de dichos señores contra la línea marxista-leninista de la Komintern. (...) El primer trabajo serio que realiza nuestro partido es conseguir solucionar la «gran hazaña» de una dirección que llevaba siete años como tal y sin arrastrar ni a un solo militante. Pero en esta tarea, este grupo, con sus métodos sectarios y de mando, había dejado su lastre. La nueva dirección del partido abre en todas sus organizaciones una discusión sobre los problemas políticos, los métodos de trabajo y sobre lo que representa la Komintern. El espíritu sano y revolucionario de la base del partido, fue un factor decisivo para la comprensión de la justeza de la expulsión del grupo de renegados y de la línea política de la Komintern. El partido comienza su desarrollo. Los cuadros se amplían y se elevan políticamente. De ochocientos afiliados o poco más que habían cuando el advenimiento de la República, en el año 1931, hoy, en el VIIº Congreso de la Komintern, traemos 19.200 afiliados, de los cuales están en las cárceles, en los presidios y perseguidos, 2.100». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

Existían así mismos otros errores que pueden ser vislumbrados en esa carta como la no comprensión de la cuestión nacional en España, el tema de los sindicatos, la lucha contra el anarquismo y el trotskismo, los soviets como órganos de consolidación del poder obrero y campesino, etc., que la Komintern reclamaba a la dirección de José Bullejos y compañía  por su mala comprensión y sus desviaciones anarquistas. A partir de que José Díaz recompone el partido en ese año 1932, el partido empieza a tener relevancia en el panorama político español, cuando el grado de fascistización que en España iba, más si cabe, en aumento:

«A la burguesía y a los terratenientes ya no les es posible mantener su odiosa dominación cubriéndola con el manto de la «democracia». Hoy, este ropaje les estorba y se desprenden descaradamente de él, dando rienda suelta a las formas brutales de esclavización de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo. El bloque dominante y su actual equipo gubernamental inspiran su política y sus métodos de represión, enfilándolos hacia la instauración de la dictadura sangrienta y terrorista del fascismo, buscando así el medio de ahogar en sangre y exterminio la creciente potencia de la revolución». (José Díaz; Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España, 11 de septiembre de 1934)

Comentaría sobre los sucesos previos a octubre de 1934:

«El desconcierto en el campo de la burguesía era enorme. La situación objetiva estaba madura para el asalto al poder, pero el factor subjetivo adolecía de grandes debilidades. Por una parte, las fuerzas obreras estaban muy divididas. El frente único sólo estaba iniciado. Nuestro partido, que todavía no es un partido que pueda decidir por sí mismo la situación, hacía esfuerzos enormes para que el frente único se realizara prácticamente lo más pronto posible, porque veíamos los grandes combates que se aproximaban en el país, donde la burguesía se orientaba hacia un gobierno de mano duro con el propósito de cortar el desarrollo del movimiento revolucionario y acercarse a la instauración de formas fascistas de gobierno». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

Explicaba así la participación del partido comunista en la revuelta de octubre de 1934 –provocada por el ala izquierda del Partido Socialista Obrero Español ante la posibilidad de que la Confederación Española de Derechas Autónomas formara gobierno con el Partido Radical–:

«¿Fue justo haber ido al movimiento en estas condiciones? Nosotros aseguramos que sí, a pesar de no desconocer la falta de organización del movimiento y los propósitos de la socialdemocracia y de la situación de nuestro partido. Participamos en la lucha, dispuestos a corregir todas las faltas iniciales con que se producía el movimiento en el propio curso de la batalla, cosa que conseguimos allí donde nuestras fuerzas nos lo permitieron –como en Asturias–. (...) Nosotros hemos participado en la lucha de octubre a la cabeza del movimiento en todos los sitios donde se han empuñado las armas, haciendo grandes esfuerzos para eliminar todos los defectos en la preparación del mismo y bajo la dirección de los comunistas poderlo convertir en una insurrección amplia, popular, victoriosa. Esto lo conseguimos en Asturias, donde teníamos igualdad de fuerzas con los socialistas y nuestra mejor organización de partido. Pero en los sitios donde no fue posible conquistar el poder, y donde nuestro partido estaba en minoría, los comunistas han luchado en vanguardia, con heroísmo, como corresponde a los verdaderos bolcheviques». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

Es allí, que pese a partir de una situación de desventaja en cuanto a influencia frente a otras organizaciones antifascistas, el partido muestra su grado de madurez que le diferencia del ala izquierda de los socialistas o de los anarquistas, y se coloca a la cabeza de las grandes luchas de varios de aquellos épicos eventos; sabiendo dar mejores muestras de organización, determinación y valentía que otros partidos y sindicatos no comunistas:

«El movimiento ha representado, a pesar de su derrota momentánea, que el fascismo no se haya podido consolidar aún en España y que la moral y el espíritu de lucha de los trabajadores se encuentren hoy en las mismas condiciones que antes del movimiento de octubre». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

Ello hará que dicho partido comunista acabe cosechando grandes simpatías entre las masas trabajadoras, pues demostraba ser el único partido antifascista capaz de oponer una resistencia seria y probada:

«Nuestros camaradas movilizaron todas las fuerzas del partido y de la juventud y se incorporaron a los comités revolucionarios. Con todas las debilidades y vacilaciones que se produjeron en algunos camaradas de la dirección que en algunos momentos se dejaron arrastrar por los socialistas –tal fue el caso del primer comité provincial revolucionario, en el que tenían la mayoría los socialistas y en el que nuestros compañeros consintieron en aceptar la orden de retirada–, podemos asegurar que si en Asturias pudo ondear victoriosa la bandera de los soviets durante quince días, fue gracias a la iniciativa, al valor, a la decisión y al heroísmo de nuestros camaradas que, ocupando las primeras filas de la batalla, conquistaron y merecieron la confianza de los heroicos hijos del trabajo en las cuencas mineras asturianas. (Aplausos)». (José Díaz; Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España: Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 1935)

En base a la experiencia de colaboración con otras organizaciones antifascistas durante las jornadas de 1934, nacerá el frente popular impulsado por los comunistas, tal era el programa comunista propuesto para formar el frente popular:

«1º Confiscación de la tierra de los latifundistas, de la Iglesia y del Estado, sin ninguna indemnización para entregarla inmediata y gratuitamente a los campesinos pobres y a los obreros agrícolas. (...) 2º Liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo español. Que se conceda el derecho de autodeterminación a Catalunya, a Euskadi, a Galicia y a cuantas nacionalidades se sientan oprimidas. (...) 3º Mejoramiento general de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera –aumento de los salarios, respeto a los contratos de trabajo, reconocimiento de los sindicatos de lucha de clases, amplia libertad de opinión, de reunión, manifestación y prensa para los obreros, etc–. (...) 4° Libertad para todos los presos revolucionarios. Amnistía total para los presos y perseguidos de carácter político-social». (José Díaz; La lucha por la unidad en plena reacción: discurso pronunciado en el «Monumental Cinema» de Madrid, 2 de junio de 1935)

Estas reivindicaciones plasmadas por José Díaz, eran el programa que la Komintern había llevado insistiendo a los comunistas españoles desde la época de la nefasta dirección de José Bullejos-Manuel Adame, los cuales no fueron capaces de rectificar su errada línea:

«La condición esencial para completar la revolución democrática-burguesa y de su transformación en una revolución proletaria es la existencia de un partido comunista de masas, claramente consciente de las cuestiones básicas de la revolución y conocedor de cómo organizar al proletariado para que sea capaz de alcanzar la hegemonía en la revolución. El proletariado de manera más consistente y enérgica, liderada por el partido comunista y en alianza con el campesinado, se compromete, bajo la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado, a la liquidación radical de todas las supervivencias feudales, a través de la revolución agraria, y la lucha por los salarios la ampliando el marco de la revolución democrático-burguesa, dando mayores posibilidades a la rápida transformación para el proletariado, a la revolución socialista. La tarea inmediata del partido comunista es la de preparar, organizar y conducir las luchas de masas revolucionarias del proletariado, para poner en marcha y dirigir la revolución agraria. Esto requiere la consolidación de la organización del partido comunista y de las organizaciones de la clase revolucionaria del proletariado. El vínculo práctico del que debe aprovecharse si se va a realizar esto es la lucha de huelgas, con el movimiento de trabajadores desocupados. Al mismo tiempo, debe hacerse todo lo posible para organizar la lucha campesina contra los ataques de los terratenientes, para dar a las parciales acciones dispersas el carácter de masas de una revolución agraria. El partido será capaz de lograr esta tremenda tarea si en su próximo congreso se realiza un congreso para la organización del partido, un congreso para su transformación en un partido de masas genuinamente bolchevique». (Komintern; Una carta desde el Buró del Oeste Europeo de la Komintern al Partido Comunista de España, 15 de enero de 1932)

Bajo la visión de los marxista-leninistas españoles comandados por José Díaz, el frente popular pretendía ser una plataforma que como tareas primordiales se proponga frenar al fascismo y resolver las tareas de la etapa demócrata-burguesa de una vez, para poder lidiarlas luego con las de la próxima revolución proletaria que establezca la sociedad socialista, como había también indicado la Komintern:

«El cumplimiento íntegro y rápido del programa que ha servido de plataforma electoral para el frente popular, el castigo de los responsables inspiradores y ejecutores de la feroz represión del movimiento revolucionario de octubre; la indemnización a sus víctimas, la entrega de la tierra a quienes la trabajan, la anulación de las leyes reaccionarias votadas por las cortes reaccionarias también y por el gobierno cedista-radical durante su usurpación del poder en el último bienio. El triunfo electoral del día 16 de febrero crea grandes condiciones para el desarrollo rápido y el crecimiento del movimiento obrero y revolucionario antifascista; abre amplios cauces para el desarrollo ulterior de la revolución democrático-burguesa y su transformación en revolución socialista». (José Díaz; El alcance del triunfo popular del 16 de febrero, 1936)

Pero volviendo a 1935, el autor sevillano apunta a la importancia de este giro positivo que significaba la nueva línea de la Komintern respecto a los estudios que allí hizo el Partido Comunista de España sobre la situación en España. Explica la necesidad que había en reformular una nueva línea que fuera en consonancia con «los cambios que se han operado en la situación internacional» en el momento, siendo verdad el hecho que en España en 1935: «hoy el enemigo inmediato al que hay que vencer, al que hay que aniquilar, es el fascismo», cosa que no sucedía en 1928, y que refleja que era necesario un cambio no por viejos errores de la vieja línea, sino por la necesidad de adaptación a nuevas situaciones objetivas: «a una nueva situación corresponde, forzosamente, una nueva táctica». Y el golpe de Estado de julio de 1936 corroboraba la justeza de estos pronósticos y tesis. En el presente discurso de José Díaz se señala y destaca por encima de todo:

1) La notoria presión fascista en el país, y la influencia de las teorizaciones que profundizan la pasividad y desmovilización ante tal peligro evidente. La necesidad de materializar en la práctica una unión obrera mediante el frente único, y un bloque popular antifascista, que detuviera el avance fascista, en la que el partido comunista –pese a la débil posición en la que se encontraba en 1935– debía liderar dicho frente popular y resolver las tareas de la revolución democrática hasta sus últimas consecuencias: «el bloque popular antifascista tiene otras tareas muy esenciales que realizar, otros deberes que cumplir. Sobre todo, en España. No se trata de volver al bloque del 14 de abril, para luego desembocar en noviembre del 1933. Se trata de una amplia lucha de masas contra la reacción y el fascismo, para poder destruir su base material e influencia política y abrir ancho cauce a un régimen democrático, en la senda hacia el poder obrero y campesino», y, posteriormente, finalizando en la revolución socialista: «nosotros luchamos por la dictadura del proletariado, por los soviets. Lo declaramos paladinamente, porque nosotros como partido del proletariado, no renunciamos a nuestros objetivos».

2) El más que detectable sentimiento obvio de que las varias guerras iniciadas por los países fascistas –que son esencia de cualquier imperialismo– en los años 30, es sólo el preludio de unos objetivos belicistas mayores, entre los que apuntaban sí o sí a la Unión Soviética.

3) El cambio objetivo de ciertos extractos tanto de la base como de la dirigencia socialdemócrata y anarquista respecto a la política del partido comunista el frente único del proletariado y el frente popular, conscientes una vez más, con la experiencia práctica de esos días, del destino final de los trabajadores en Austria tras el advenimiento del fascismo en 1934. Llegada correspondida precisamente por la colaboración de clase con la burguesía de estas tendencias políticas. La necesidad de la búsqueda de una construcción de un partido proletario único en España, sobre todo en tal situación de ofensiva fascista, partiendo siempre bajo las condiciones esgrimidas por Georgi Dimitrov para tal unión con las secciones izquierdistas de las demás organizaciones obreras, respetando los principios del marxismo-leninismo: 1) independizarse de la burguesía y acabar la colaboración de clase con ella; 2) una previa unidad de acción contra la burguesía; 3) a condición de reconocer el derrocamiento revolucionario de la dominación burguesa y el establecimiento de la dictadura del proletariado; 4) a condición de rechazar el apoyo a cualquier guerra imperialista; 5) a condición de que el partido se erija bajo el centralismo democrático.

4) Abrir los ojos a las masas populares de la situación interna del gobierno radical-cedista: casos de corrupción como el asunto «estraperlo», clausura de periódicos obreros, aplicación arbitraria de leyes como la «Ley de vagos y maleantes», las largas penas de presión a los autores de la insurrección de octubre de 1934 y la exaltación pública de los corruptos etc. Una situación del gobierno, que el autor repite que pese a todo esto, no caerá por la inercia de sus nefastas acciones, sino por la acción de las masas populares y su fuerza motriz; el proletariado y su partido.

Como marxista-leninistas entendemos que los españoles y todos los marxista-leninistas en general mantienen una deuda muy elevada por haber ignorado su obra, y en su lugar haberse sumergido en el estudio de otras figuras –muchas veces incluso antimarxistas–.

Esta obra, puede considerarse como la que explica en territorio nacional a sus compatriotas lo que ya expusiera meses antes en el VIIº Congreso de la Komintern en su discurso: «Las luchas del proletariado español y las tareas del Partido Comunista de España».

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ o Descarga AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de José Díaz AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por «Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.

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