«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 24 de marzo de 2016

Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

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En esta introducción vamos a dejar claro varias cuestiones:

1) La deriva histórica del revisionismo chino.

Resulta necesario explicar la deriva histórica del revisionismo chino brevemente hasta mediados de los 70 para que el lector pueda entender las declaraciones de Mao Zedong recopiladas en este documento.

Desde su llegada al Partido Comunista de China, Mao Zedong ya había trazado un camino autónomo de teorías revisionistas. Aún así hay que poner de preaviso al lector de que este partido desde sus inicios tuvo unos desarrollos vacilantes y oportunistas, y de hecho jamás llegaría a convertirse en un partido genuinamente bolchevique, no sin razón Stalin decía en 1927 que no existía un verdadero partido comunista en China. La figura de Mao Zedong que lo comandó desde 1935 tampoco ayudó a paliar este hecho, sino que más bien recuperaría las desviaciones de sus predecesores en el cargo del Secretariado General, y de hecho formularía otros conceptos revisionistas nuevos, que tampoco eran tan «nuevos».

Se hizo especial énfasis en el campesinado –como habían hecho otras fracciones del partido anteriormente– como clase revolucionaria y dirigente de la revolución en el país –relegando a la clase obrera a un papel secundario en el proceso–, esto tendría varias consecuencias: llevó a una escasa influencia en los sindicatos obreros y a un abandono casi total de la ciudad bajo teorías de que las «ciudades eran el bastión de la reacción» y que por ello la revolución debía ser a través de que «el campo cercase a las ciudades».

Por otro lado bajo estos lineamientos donde no se confiaba en la clase obrera y su teoría marxista-leninista de partido, se siguió acrecentando la vieja desviación de recurrir al reclutamiento masivo y sin distinción, y a la permisión de múltiples fracciones y luchas de líneas, por lo que por todo esto el partido chino siguió siendo fuertemente criticado por la Komintern, ya que su dirección seguía evidenciando una heterodoxia extrema.

Poco después surgió la teoría de la «nueva democracia» teorizada por Mao Zedong: dónde se apostaba por la unión con la burguesía nacional a toda costa –tanto en el periodo de lucha contra el imperialismo japonés como después para la construcción del socialismo–, se consideraba a la burguesía nacional china como parte del «pueblo» y se pedía en los programas del partido que se le estimulara económicamente por no haberse podido desarrollar por culpa del imperialismo extranjero, presentándose esta propiedad privada nacional como beneficiosa para el pueblo chino, además se le reservaba a las clases explotadoras nacionales su cuota de poder política y el respeto a sus asociaciones. Desde 1935 a 1949 que el Partido Comunista de China toma el poder, los esquemas del partido serían la estimulación de las clases explotadoras tanto de la cuidad como del campo en los territorios liberados por el partido, algo que tampoco cambiaria una vez tomado el poder. Advertía que la entre la etapa antiimperialista-antifeudal, y la etapa socialista mediaría muchísimo tiempo, intentando establecer una «muralla china» entre ellas. Esto sin duda era una reminiscencia de los esquemas de la II Internacional que expresaba que en un país atrasado, sin un libre y amplio desarrollo del capitalismo, no se podía transitar al socialismo y se temía que la revolución en la etapa antiimperialista- antifeudal pereciera si la burguesía nacional se asustaba, a esto se le debe sumar la demanda de los revisionistas chinos de inversiones de capital extranjero –sobre todo de capital estadounidense– como único medio posible para levantar la industria china. Todo esto quedó tipificado en el informe original de Mao Zedong presentado al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 llamado: «La lucha por una nueva China» –que fue reeditado para sus Obras Escogidas llamándose ahora: «Sobre el gobierno de coalición» y eliminando estas tesis–. En realidad estas eran unas ideas políticas muy viejas contra las que Lenin combatió en muchos de sus documentos, tesis de la II Internacional contra las cuales la Komintern también lucharía. Durante la Segunda Guerra Mundial Mao Zedong se destacaría por errores de derecha e izquierda: como querer reservar sus tropas y no luchar ante los japonés esperando al fin de la contienda para tomar el poder frente al Kuomintang, tendencia a romper el frente antijaponés en luchas estériles, confiar en jefes nacionalistas que traicionarían la causa, promover la idea de que Estados Unidos no deseaba la guerra civil en China ni apoyar al Kuomintang o firmar pactos ultrajante con el Kuomintang que cedían territorio y desarmaban al ejército del partido como las negociaciones de Chungching o también llamado Acuerdo del 10 de octubre de 1945, un pacto similar y que trajo las mismas consecuencias negativas que para los comunistas griegos el Pacto de Varkiza de ese mismo año: dar alas a la reacción y el comienzo de una guerra civil. Por muchas de estas acciones fue criticado de nuevo por la Komintern hasta su disolución de 1943.

En ese mismo VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 se adelantó una tesis internacional muy curiosa: tras el colapso del Eje en la Segunda Guerra Mundial el Partido Comunista de China empezaría a cuadrar teorías como la de que la resolución de los problemas internacionales en adelante se haría mediante conferencias entre grandes potencias –donde incluían a China– que supondría según ellos un nuevo esquema internacional que pasaría a garantizar el fin de las guerras y conflictos entre países socialistas y capitalistas. Y si analizamos en profundidad el informe original de Mao Zedong al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945, podemos apreciar la repetición de las tesis browderistas y titoistas, y algunas anticipaciones de lo que Nikita Jruschov establecería como política oficial once años después; fue también en este congreso en el que dejó de regir oficialmente el marxismo-leninismo –en los estatutos del partido–, siendo suplantado por el denominado «Pensamiento Mao Zedong». También es en esta época en que se crea la teoría de las «zonas intermedias», teoría predecesora de la teoría de los «tres mundos» que rompe con el esquema marxista-leninista de la existencia de dos mundos, el de los países socialistas y el de los países capitalistas, siendo una teoría imperialista con miras a que China domine el mundo.

A consecuencia del paralelismo en las ideas, quién se pasaría años antes, durante y después de su expulsión del Partido Comunista de los Estados Unidos escribiendo libros sobre la genialidad de Mao Zedong en su lucha contra el «dogmatismo soviético» sería Earl Browder. Cuando se denunció internacionalmente el revisionismo de Earl Browder en 1945, el Partido Comunista de China y Mao Zedong, simplemente se sumaron a la corriente de denuncia, al igual que hicieron convenientemente muchos otros partidos y figuras que luego también se destaparían abiertamente como oportunistas, que no les importaba para nada la lucha contra el revisionismo –finalmente también el revisionismo chino dejaría de denunciar el browderismo–. Durante la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, se criticarían muchos de los conceptos de Togliatti y Thorez, quienes habían promovido ciertas teorías browderistas o parecidas como eran: igualar el papel de Gran Bretaña o Estados Unidos al de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y olvidar el carácter de clase de cada uno, pretender que la reconstrucción económica de los países liberados del fascismo tras la guerra dependiese no de las propias fuerzas de estos países sino de los créditos estadounidense, etc. El Partido Comunista de China no participó en la Kominform, pero se percató que no se iba a permitir la difusión de este tipo de teorías en el campo socialista y se cubrió de no publicar al exterior este tipo de teorías que ellos tanto procesaban.

A la llegada de la lucha contra el revisionismo yugoslavo de Tito en la IIº Conferencia de la Kominform en 1948, donde también se criticarían muchas de las desviaciones que los chinos habían cometido o estaban cometiendo como eran: las desviaciones nacionalistas protegiendo a las clases explotadoras nacionales y la creencia de la posibilidad de un «tránsito pacífico al socialismo», la falta de democracia interna y los métodos militares y burocráticos, permitir que el partido viva en un estado vegetativo sin celebrar sus plenos y congresos, tomar al campesinado como clase dirigente del país, y un largo etc. El Partido Comunista de China volvería a sumarse a la ola de denunciar lo evidente para no levantar sospechas, aunque como veremos en el documento, según la visión de Mao Zedong, sólo hizo esto a condición de tranquilizar a Stalin y al resto de comunistas que sospechaban de que escondía su verdadero cariz. En la IIIº Conferencia de la Kominform de 1949 no se dio tregua a la lucha contra las desviaciones y se denunciarían revisionismos como el gomułkismo en Polonia que abogaba por desviaciones similares a las del titoismo.

Hasta 1950 la dirigencia china intentaría lograr su sueño de conseguir una gran inversión de capital estadounidense y el restablecimiento comercial y diplomático con los países imperialistas occidentales, pero obstáculos como la época del macarthismo, la denuncia de los distintos revisionismos en el campo socialista y la propia situación internacional con la Guerra de Corea, impidieron realizar este sueño temporalmente –que se retomarían a inicios de los años 70–. Estos pensamientos de los revisionistas chinos, si bien eran presentadas de forma encubierta –quizás por ver lo que ya le había ocurrido al revisionismo estadounidense, francés, italiano, yugoslavo, polaco y otros, al exponerse precipitadamente– no dejaron de tener su gran peso en el partido. Además, ya por aquel entonces, como decíamos, Earl Browder –expulsado por su desviacionismo de su partido– y muchos otros diplomáticos y periodistas extranjeros como John Service o Edgar Snow advertirían al mundo en los años 40, de las «ventajas» que Estado Unidos y otros países capitalistas podían obtener de acercarse a este tipo de «comunistas no dogmáticos».

A la muerte de Iósif Stalin en 1953, el revisionismo chino cerraría una gran amistad con el revisionismo soviético y yugoslavo debido a las tesis antistalinistas del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 que eliminaba los pilares que impedían potenciar y oficializar las teorías propias de los revisionistas chinos, eso incluía hacer una crítica, ahora abierta, de la política de Stalin y de la Komintern respecto a China. Las políticas revisionistas al interior se hicieron notar de modo mucho mayor a partir de entonces entre las que destacan: creer que «la burguesía nacional es parte del pueblo y tratarla acorde a los métodos de las contradicciones no antagónicas en el seno del pueblo», la teoría en la cultura de las «cien flores y cien escuelas de pensamiento», el «multipartidismo en el socialismo», «tomar el campo como eje de la economía», «mayor descentralización y uso de la ley del valor», la tesis sobre que el capitalismo de Estado de las empresas mixtas es una propiedad de tipo «socialista», la tendencia a la infravaloración del partido, agrandar la figura del líder y la no celebración de sus plenos y congresos, o la «famosa teoría de los tres mundos». Como vemos son desviaciones que ya arrastraban de etapas anteriores, y muchas de ellas copias de otros revisionismos ya denunciados en el campo socialista en años anteriores. Es por tanto normal que para el establecimiento paulatino en los años anteriores a 1953 de estas teorías, como para el establecimiento oficial de estas teorías a partir de 1953, Mao Zedong y sus consortes tuvieran que luchar tanto en privado como en público contra la teoría marxista-leninista que en esos años se veía representada en Stalin, no podía ser otra forma, no se podía establecer estas teorías sin romper con el legado de Stalin.

No es casualidad que mientras el revisionismo chino en el exterior se aliaba y rehabilitaba a los revisionismos que le ayudaban, en la política interior ajustaba cuentas a los marxistas-leninistas: en 1954 se purgaría a Kao Kang, a nuestro juicio el único resorte marxista-leninista visible dentro del Partido Comunista de China, que calificó las políticas de Mao Zedong como «bujarinistas», y a quién el propio Mao Zedong, y otras muchas fuentes, declararían que era sin duda el hombre de confianza de Stalin dentro del partido chino. Ya sin careta alguna los chinos establecieron como oficiales estas teorías socialdemócratas, anarco-sindicalistas, bujarinistas, titoistas, browderistas, jruschovistas, etc. que las presentaban como mérito de Mao Zedong; aunque como denunciaría Kao Kang, Mao Zedong ni siquiera tenía el mérito de haberlas creado.

Como expresábamos, para entonces, el revisionismo chino se reconcilió con todo tipo de revisionismo quedando todos los problemas en que era culpa de «Stalin y la Kominform», Mao Zedong, una vez más, siguió los pasos de Nikita Jruschov en el tema yugoslavo reconciliándose con el titoismo. También, haciendo caso a Tito y Jruschov, empezó a hablar bien y dar la bienvenida a los nuevos cuadros como János Kádar, o Władysław Gomułka que relevaban a los viejos «stalinistas» en los diferentes partidos. Mao Zedong, sin duda, estaba poniéndole difícil la competición a Jruschov en cuanto a ver quién se coronaba como nuevo rey del mundo revisionista. Mao Zedong trasladó su odio a Stalin y el desprecio por sus obras y apoyó la nueva línea de Nikita Jruschov y la línea del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956, esto incluía un apoyo formal y público a la purga y golpe de Estado de Jruschov y consortes contra los marxista-leninistas agrupados en torno a Mólotov durante 1957, quienes reaccionando tarde, habían destituido a Jruschov, hasta que éste retomo su cargo por la fuerza. Pero la pugna por ver quién se hacía con el liderazgo del mundo revisionista hizo surgir pronto las divergencias. Si bien a veces se oponía al revisionismo soviético de Jruschov por cuestiones nacionalistas como disputas territoriales o cuestiones armamento, otras veces, cuando los marxista-leninistas albaneses criticaban a los revisionistas soviéticos por razones de principio, los chinos intentaban aminorar la polémica en nombre de la «unidad». Ejemplo reseñable es que a la caída de Nikita Jruschov en 1964 y el advenimiento de Leonid Brézhnev, los revisionistas chinos intentaran reconciliarse una vez más con el revisionismo soviético, cuando era sabido que no eran sino la cara de la misma moneda.

Los revisionistas chinos viendo que no podían dominar el campo revisionista bien atado por los revisionistas soviéticos, viraron de estrategia a mediados de los años 60 e inicios de los 70 intentando aliarse con cualquiera que tuviera diferencias con los revisionistas soviéticos, para ello se acercó al revisionismo yugoslavo y a otros revisionismos de entonces –como el revisionismo eurocomunista, el revisionismo rumano o el revisionismo polaco–, y los utilizaba para luchar contra el revisionismo soviético aprovechando las conocidas riñas entre los revisionismos. Esta alianza de los chinos no sólo era obvia y profundamente antimarxista, sino que además la complementaba con una alianza con el imperialismo estadounidense y todos sus regímenes, a los que apoyaba en la palestra internacional: fuera Israel, España, Congo, Chile, Pakistán, etc. No les importaba tampoco dar soporte a cualquier revisionista con divergencias con el revisionismo soviético fuera Nicolae Ceaușescu o Santiago Carrillo. Tampoco les importaba que esa ayuda incluso fuera en detrimento de movimientos revolucionarios en sus respectivos países. Todo les valía para validar la presunta «lucha antirevisionista» que decían llevar contra el revisionismo soviético de Jruschov y luego de Brézhnev, y fue en base a esa pretendida «lucha antirevisionista» que los revisionistas chinos expandieron su influencia en el panorama mundial, pero el descaro de su apoyo a regímenes reaccionarios proestadounidenses, el apoyo a cualquier partido revisionista con diferencias con los revisionistas soviéticos, la crítica a los revisionistas soviéticos desde posiciones chovinistas y antimarxistas y su desprecio por los movimientos revolucionarios antiimperialistas de cada país, pronto quitaron la máscara a este revisionismo, aunque cuando esto sucedió, cuando tal fraude se desmontó, el maoísmo ya había conseguido influenciar enormemente a distintos movimientos, sobre todo de liberación nacional y sobre todo a los que operaban en Asia. Esto era normal debido a su contenido altamente ecléctico y su teoría pequeño burguesa y tercermundista. Así sucedió que muchos revisionismos como el camboyano, el vietnamita, el nepalí o el coreano se fijaron en este particular revisionismo para armar su músculo teórico sobre todo en sus inicios. Y si bien son hijos del revisionismo maoísta, conviene estudiar sus casos por separado, porque cada uno guarda especial sorpresa. Poco a poco el revisionismo chino convirtió a China en un país socialimperialista con la ayuda del imperialismo estadounidense y actuó no solo de bombero de la revolución a nivel regional sino a escala mundial, los herederos de Mao Zedong siguen utilizando su músculo teórico para justificar su régimen actual.

En los desarrollos de 1935 a 1976 el caos ideológico en el Partido Comunista de China puede verse reflejado en la lucha entre facciones dentro del partido, algo típicamente socialdemócrata. Esta lucha de facciones, en las cuales Mao Zedong se elevaba por encima de las fracciones y siempre apoyaba a una corriente por un tiempo para luego apoyar a otra y condenar la anterior, puede verse en la línea de su partido y en sus máximos gerifaltes: unos días Liu Shao-chi era oficialmente el sucesor de Mao Zedong, otro día Lin Piao, otro día era Deng Xiaoping, otro día era Hua Kuo-feng, etc., e incluso a veces se permitían el lujo antimarxista de oficializar en los estatutos del partido esta sucesión, como hacían los revisionistas yugoslavos con la famosa presidencia «vitalicia» de Tito.

Como observamos, la posición de Mao y el revisionismo chino no ha sido firme en ninguna cuestión de peso, algo muy clásico en todos los oportunismos, pues no es sino la táctica oportunista de cambiar de posición según convenga:

«Trotski jamás ha tenido una opinión firme en un solo problema serio del marxismo, siempre «se ha metido por la rendija» de tales o cuales divergencias, pasándose de un bando a otro». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

Así era –y es– el revisionismo chino de ecléctico e inestable, y sobre todo Mao Zedong cuya política era como la de Trotski: la política de un malabarista político, de un oportunista: «hoy que vive Stalin, hablo bien de Stalin e incluso cito alguna obra suya, mañana a su muerte digo que no me llevaba bien con él ni me gustaban sus obras; condeno en los 40 a Tito, en los 50 alabo a Tito, mañana en los 60 le llamo agente del imperialismo, y en los 70 me reconcilio con él. Hoy proclamo que los Estados Unidos son el mayor enemigo de la humanidad jamás conocido, mañana digo que es un imperio en decadencia que sólo desea el status quo, y que necesitamos de su alianza para combatir al socialimperialismo soviético la única superpotencia peligrosa para los pueblos y la mayor amenaza que jamás ha conocido la humanidad, ergo puedo aliarme con los Estados Unidos y sus aliados para combatir a los revisionistas soviéticos, por lo que no tengo vergüenza en reconocer al régimen de Franco, y pedir que se fortalezca la Comunidad Económica Europea metiendo a España para que no caiga en la órbita del revisionismo soviético, o dar créditos al fascismo de Pinochet en Chile. Un día proclamo que Stalin es el mejor amigo de China, que sin la ayuda de la Unión Soviética no podía haber sido posible la revolución china, otro día digo que es un chovinista en el trato hacia nosotros, que nos dio malos consejos sobre la revolución china e incluso que nos prohibió hacer la revolución». El maoísmo cuando más se desarrollaba más se desmontaba así mismo, pues su desarrollo suponía ir perdiendo credibilidad debido a que se desgarraba en su camino oportunidad entre sus propias contradicciones.

2) La dificultad de la localización de los textos del revisionismo chino y sus distintas versiones.

Téngase en cuenta que los revisionistas chinos sólo publicaron en 1951 las obras de Mao Zedong en vida hasta el tomo IV, que cubre sus obras de 1926 hasta 1949. Pero las citas que a continuación citaremos en este documento corresponden al tomo V, publicado en 1977, que cubre el periodo de 1949 a 1957, este tomo fue publicado bajo mandato de Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, aunque por ciertas recopilaciones ya se conocían partes de estas obras. No es casualidad que esta dupla, Deng-Hua, publicara en 1977 el V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong; pues lo hicieron a sabiendas de que su contenido les era altamente beneficioso en cuanto a justificar sus derivas presentes y futuras:

«El V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong es un registro victorioso y una recapitulación científica de las grandes luchas llevadas en todos los campos por nuestro partido bajo el liderazgo del Presidente Mao Zedong en los ocho primeros años después de la fundación de la República Popular de China. (...) En 1969 el Presidente Mao Zedong delegó en los camaradas Chou En-lai y Kang Sheng para realizar la compilación del V volumen de sus Obras Escogidas». (Hua Kuo-feng; Continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado hasta el final; un estudio del V volumen de las «Obras Escogidas» de Mao Zedong, 6 de mayo, 1977)

El resto de citas recogidas de nuestro documento han sido extraídas de documentos no oficiales publicados tanto durante vida de Mao como a su muerte, algunos dentro de China otros fuera de ella. Esto quiere decir, que: (1) muchas de las obras son las mismas que luego vendrían en su Tomo V de Obras Escogidas, sólo que las que aquí publicamos son las originales, muchas de ellas publicadas en Occidente y sin los «retoques» que se les harían en 1977; (2) otras veces fueron las mismas obras que aparecerían en su Tomo V de las Obras Escogidas publicado en 1977 pero en su versión publicada en los 60 en China durante la época de la «revolución cultural»; (3) otras forman parte de las desclasificaciones recientes del gobierno chino, estadounidense, etc., de hecho cada día se pueden ver en internet más recopilaciones de escritos de Mao Zedong que cubren el periodo de sus años más «jruschovistas», en ellas se pueden observar declaraciones que nos dejan perplejos por el abierto lenguaje antistalinista que utiliza.

3) El ocultamiento premeditado de muchos de los documentos del revisionismo chino.

Es arduamente conocido que el revisionismo chino tiende a manipular sus obras para cubrir sus vergüenzas. Uno de los casos más conocidos es el informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 de Mao Zedong, llamado: «La lucha por la nueva China», con posterioridad reeditado y censurado en sus partes más browderistas con motivo de su inclusión en el tomo IV de Obras Escogidas, en que fue titulado: «Sobre el gobierno de coalición». Otro punto sería la obra «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido»:

«La dirección del Partido Comunista de China y Mao Zedong en particular también adoptó una actitud desdeñosa y denigrante hacia la Komintern y su política, sobre todo sobre la cuestión nacional y colonial. Hasta la muerte de Iósif Stalin, el Partido Comunista de China, Mao Zedong y el resto de sus partidarios, por razones de oportunismo político, no se habían pronunciado públicamente en contra la Komintern y contra Stalin, sino, en los escritos de Mao Zedong en las diversas decisiones del Partido Comunista de China anteriores a la muerte de Stalin; o bien la Komintern era completamente ignorada o bien indirectamente se achacaban todas las derrotadas de la revolución china a la Komintern. Un documento típico en este sentido es la obra titulada: «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido» de 20 de abril de 1945, correspondiente a la VIIº Sesión Ampliada del Comité Central del Partido Comunista de China tras su VIº Congreso de 1945. En el espíritu del Pensamiento Mao Zedong, esta obra ofrece una visión en conjunto sobre el desarrollo general de la revolución china, sobre la historia del Partido Comunista de China, en particular en los años que siguieron tras la derrota de la revolución en 1925-1927, hasta la usurpación de la dirección del Partido Comunista de China por Mao Zedong y su grupo en 1935. Aunque no se pronuncia allí abiertamente contra la Komintern y Iósif Stalin, esta obra comprende una crítica indirecta contra ellos y los acusa de ser responsables de todas las derrotas de la revolución china. Mao Zedong y su camarilla calificaron la línea de la Komintern de dogmática, y las orientaciones marxista-leninistas de la Komintern de «clichés extranjeros». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Este tipo de cambios, censura y reediciones en sus obras fue algo reconocido por los revisionistas chinos en la introducción de las Obras Escogidas de Mao Zedong:

«El autor ha revisado todos los artículos, ha hecho algunos cambios de lenguaje y, en casos aislados, adiciones y modificaciones al texto». (Preámbulo a las Obras Escogidas de Mao Zedong)

Pero por supuesto esto no dudaría, esta pose de fidelidad a Stalin, al marxismo-leninismo, dejando las críticas en formas indirectas o en pequeños círculos, duraría solo hasta la muerte del líder soviético:

«La dirección china repitió abiertamente y sin ningún temor después de la muerte de Iósif Stalin las críticas que había formulado en un lenguaje enmascarado e indirecto contra la Komintern y Stalin antes de 1953. Pronunciándose sobre todo contra Stalin, Mao Zedong y su grupo pretendían no sólo rebajar la obra de Iósif Stalin y legitimar la afirmación del Pensamiento Mao Zedong, sino también realzar artificialmente la autoridad de Mao Zedong como un dirigente de estatura mundial, que jamás habría cometido errores y que siempre habría tenido razón». (Shyqri Ballvora; La importancia histórica de la Komintern en la denuncia y exposición de los revisionistas y su papel y lugar en la historia, 1984)

Este ocultamiento apropósito de los sentimientos de Mao hacía Stalin lo comprobaremos en la presente obra con los testimonios escrito del líder revisionista chino a la muerte de Stalin.

4) Las suspicacias de Stalin sobre la naturaleza de Mao.

No es casualidad por tanto, que los marxista-leninistas soviéticos, y en especial Stalin, tuvieran, como el propio Mao Zedong confesara innumerables veces, la sospecha de que Mao Zedong no era más que un farsante antimarxista.

Stalin estuvo preocupado también por algunas actitudes que detectó en Mao:

a) Una de ellas era el seguidismo, lo que era una clara muestra de oportunismo político. Contestando a la directiva de Mao Zedong al Partido Comunista de China del 4 de julio de 1949 donde se sometían sin reservas a todo lo que dispusiese el Partido Comunista de la Unión Soviética, Stalin dijo reprendiendo a los líderes chinos:

«La delegación china declara que el Partido Comunista de China se someterá a las decisiones del Partido Comunista de la Unión Soviética. Para nosotros, esto nos parece extraño. El partido de un Estado sometiéndose al partido de otro Estado. Ello nunca ha sucedido y es impermisible. Es cierto, que ambos partidos deben someterse primero ante sus respectivos pueblos, y que a partir de esto deben consultar el uno con el otro sobre ciertas cuestiones, ayudarse el uno al otro, y en la dificultad unirse ambos. Entonces la reunión del Politburó con sus participantes sirve como una de las formas de asociación entre nuestros partidos. Y esto tiene que ser así.

Estamos muy agradecidos por tal honor, pero algunas ideas no son aceptables y queremos señalarlas. Esto es un consejo de amigo. Esto es así solo en palabras sino en hechos también. Podemos darles consejos, pero no podemos dar órdenes ya que estamos insuficientemente informados acerca de la situación en China, ni siquiera podemos compararnos con ustedes en el conocimiento de todos los matices de la situación, pero, sobre todo, no podemos dar órdenes porque los asuntos de China, deben resolverse totalmente por parte de ustedes. No podemos resolverlos por ustedes.

Ustedes tienen que entender la importancia de su posición y que la misión que han tomado sobre sus espaldas tiene un significado sin igual en la historia. Y esto no pretende ser un cumplido. Esto solo sirve para demostrar lo grande que es su responsabilidad y la importancia histórica de su misión.

El intercambio de opiniones entre nuestros dos partidos es esencial, pero a nuestro juicio no debe ser interpretado como órdenes. Los partidos comunistas de otros países pueden rechazar nuestras sugerencias. También nosotros podemos rechazar las sugerencias de los partidos comunistas de otros países». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Obras Completas, Tomo 18; De la conversación con la delegación del Comité Central del Partido Comunista de China en Moscú, 11 de julio 1949)

Esta cita de Stalin rompe con el mito que años después Mao promovería sobre: 1) Que Stalin había impuesto en los partidos comunistas de todo el mundo un cuadro general en el cual la base era satisfacer las opiniones chovinistas de Stalin, no albergando independencia alguna los distintos partidos comunistas de la línea «stalinista» de Moscú, y causando un descontento en los mismos partidos y países por tal régimen y; 2) Que Stalin no dejaba expresarse a los miembros de los partidos comunistas, y que sus representantes en su presencia solo debían limitarse escuchar los designios y deseos del «gran tirano», a diferencia de la «era Jruschov» donde todos discutían libremente en paz y armonía –nótese el extremo oportunismo y la ironía de la tesis–:

b) Otra de las causas de suspicacia de Stalin sobre Mao era el excesivo énfasis respecto a las particularidades nacionales, olvidando las leyes generales de la construcción del socialismo:

«Usted habla de «chinificación del socialismo». No existe de esa naturaleza. No existe el socialismo inglés, francés, alemán, italiano, ruso, como no existe el socialismo chino. Otra cosa es, que en la construcción del socialismo, es necesario tener en cuenta las características específicas de un determinado país. El socialismo es una ciencia, y necesariamente tiene como toda ciencia, ciertas leyes generales, y uno solo necesita ignorar tales leyes para que la construcción del socialismo esté destinada al fracaso.

¿Cuáles son las leyes generales de la construcción del socialismo?

1) Ante todo es la dictadura proletaria del Estado de los obreros y campesinos, una forma particular de la unión de estas clases bajo la dirección obligatoria de la clase más revolucionaria de la historia, la clase del proletariado. Solo esta clase es capaz de construir el socialismo y suprimir resistencia de los explotadores y la pequeña burguesía.

2) Propiedad socializada de los principales instrumentos y medios de producción. Expropiación de todas las grandes fábricas y su gestión por el Estado.

3) Nacionalización de todos los bancos capitalistas, la fusión de todos ellos en un único banco estatal y la regulación estricta de su funcionamiento por el Estado.

4) La conducta científica y planificada de la economía nacional desde un único centro. Uso obligatorio del siguiente principio en la construcción del socialismo: de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, distribución del buen material dependiendo de la calidad y de la cantidad de trabajo de cada persona.

5) Dominación obligatoria de la ideología marxista-leninista.

6) Creación de las fuerzas armadas que permitan la defensa de los logros de la revolución y siempre recordar que cualquier revolución no vale nada sino es capaz de defenderse a sí misma.

7) Represión de contrarrevolucionarios y agentes extranjeros.

Estas, resumidamente, son las principales leyes del socialismo como ciencia, lo que requiere que nos relacionemos frente a ellos tratándolas como tales. Si usted entiende todo esto con la construcción del socialismo en China la cosa irá bien. Si usted no lo entiende va a hacer mucho daño al movimiento comunista internacional. Por lo que yo sé, en el Partido Comunista de China hay una capa delgada de proletarios y los sentimientos nacionalistas son muy fuertes y si no llevan a cabo estas políticas de clase genuinamente marxista-leninistas y no llevan a cabo la lucha contra el nacionalismo burgués, los nacionalistas los estrangularan. Entonces no solo se dará por terminada la construcción socialista, sino que China puede que se convierta en un peligroso juguete en manos de los imperialistas estadounidenses». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Obras Completas, Tomo 18, Anotaciones en la obra «De la conversación con la delegación del Comité Central del PCCh en Moscú el 11 de julio 1949», conversación entre Stalin y Mao Zedong, 1949)

Como era normal pues:

«Stalin no consideró a Mao Zedong como un verdadero marxista y siempre sospechó que la revolución china podría mutar «en otra cosa», o sea en algo antimarxista y antisoviético». (Sergeĭ Nikolaevich Goncharov; Socios inciertos: Stalin, Mao Zedong y la guerra de Corea, 1993)

Otro ejemplo de otra fuente sobre esta desconfianza de Stalin sobre Mao Zedong:

«Stalin también alegó tener dudas sobre en qué medida los chinos eran realmente comunistas. Se refirió a ellos como «rábanos comunistas»; rojos por fuera pero blancos por dentro». (Alvin Z. Rubinstein; La política exterior soviética desde la Segunda Guerra Mundial, 1985)

Con razón el propio Earl Browder declararía, que las únicas figuras que habían logrado distanciarse con éxito de la ortodoxia del marxismo-leninismo –que él como buen anticomunista llamaba «influencia de Moscú»–, eran Tito y Mao Zedong:

«Yo sabía que no podía mantener ese liderazgo en la lucha abierta contra la influencia de Moscú. Sólo dos líderes comunistas de la historia han logrado hacer esto: Tito y Mao Zedong». (Earl Browder; ¿Cómo Stalin arruinó el Partido Comunista de los Estados Unidos?: Entrevista en Harper's Magazine, 1960)

5) El contenido de las críticas del revisionismo chino sobre Stalin.

Como veremos Mao y el resto de revisionistas chinos insisten en los «errores de Stalin» pero en ningún caso llega a poner ejemplo concretos de esos errores, que corresponde a una vieja estrategia revisionista que trata de ir minando la imagen de una figura con el fin de sustituirla en breve. Y cuando rara vez Mao se atreve a señalar el error concreto, alguien versado en el marxismo-leninismo o incluso simplemente con conocimientos sobre la historia de la Unión Soviética puede refutar tales acusaciones sin mucho esfuerzo.

Esta recopilación de citas en este documento viene pues a demostrar –lo ya demostrado en otros documentos– que Mao Zedong jamás ha sido un defensor de la obra de Stalin, al menos no más que otras figuras revisionistas que se han valido de ciertas figuras marxista-leninistas para ganarse automáticamente apoyos en momentos históricos determinados. En el caso específico de Mao Zedong intentaba persuadir a los seguidores de que era un fiel discípulo de Stalin, y después de su muerte seguía alegando que él «reivindicaba» a esta figura mientras no dejaba de «rectificar» sus «errores» y se declaraba por encima de él, una táctica revisionista muy desgastada para denigrar a figuras marxista-leninistas e imponerse sobre ellas.

6) Refutando algunas de las críticas de Mao sobre Stalin en las que pueda dudar el lector.

Volviendo al contenido del documento. Con las siguientes citas y críticas de Mao Zedong sobre Stalin del documento repasaremos las que más dudas puedan causar al lector, pero desde luego no merecen ser refutadas una a una, ya que son clichés de la historiografía burguesa-revisionista, no solo sacados del arsenal usado por Nikita Jruschov en su XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956, sino por todo tipo de enemigos del socialismo:

a) Las acusaciones sobre Stalin, sus errores según Mao Zedong y Nikita Jruschov: era que, entre otras «lindeces», era un tirano que mandaba a arrestar y matar a la gente si le llevaban la contraria, no preparó bien la guerra contra Alemania, mantenía al pueblo en la miseria por su manía de desarrollar desproporcionadamente la industria, mantenía tendencias chovinistas hacía otros países y partidos, daba malos consejos internacionales, causaba malestar entre los otros pueblos, violaba el centralismo democrático, la legalidad socialista, etc. Acusaciones sin más fundamento que su palabra, mera propaganda vaya. Otras directamente son invenciones al más puro estilo trotskista como que Stalin ¡jamás trató las contradicciones en la sociedad socialista o que en 1936 oficializó «la abolición de las clases» y dio por «suspendida la lucha de clases»! Este pérfido método de distorsión de la imagen es muy viejo en política:

«¡Trotski obsequioso, enemigo peligroso! En ninguna parte, si no es en «conversaciones particulares» –es decir, sencillamente en chismes, de los que siempre vive Trotski–, ha podido encontrar pruebas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

¿Qué cabe comentar del mito de que Stalin «prohibió» hacer la revolución a los comunistas chinos? Se amplía el paralelismo con las calumnias titoistas y trotskistas sobre China. ¿Si hiciéramos caso hasta el último chisme, invención y descripción de Mao Zedong o Nikita Jruschov sobre Stalin; qué presunto defensor del marxismo-leninismo podría defender a una figura como Stalin? Pero sobre todo debemos reflexionar. ¿Qué presunto «stalinista» hablaría así del propio Stalin sino un pseudostalinista como Nikita Jruschov, Tito o Gheorghiu-Dej?

b) Las que no son acusaciones, las que pretenden ser una corrección de la teoría marxista de Stalin, Mao Zedong demuestra que patina en su obra revisionista y se muestra al mundo como un oportunista que se viste de comunista: vender los medios de producción a las colectividades, aplicar la ley del valor para pasar al comunismo, tratar a la burguesía nacional como «pueblo», bajo las contradicciones no antagónicas del pueblo y tratarla mediante métodos pacíficos, promover el «multipartidismo en el socialismo», usar el conocido método crítica por Stalin en su polémica contra los comunistas polacos de los años 20 del «método suave» contra los oportunistas en el partido, que les permitía residir en el partido y mantener sus cargos, etc.

c) En general, los juicios de Mao, y del resto de revisionistas chinos, sobre Stalin, hablan de Stalin como un mal constructor del socialismo, se puede afirmar que sólo un fanático maoísta sin instrucción ideológica que se nutre de misticismos rancios como el «Libro rojo de Mao Zedong» puede creer tal cantidad de necedades. Pero quién haya leído las obras oficiales y no oficiales de Stalin se mofara sin duda de tales afirmaciones. Obras de Stalin como: «En torno a las cuestiones agrarias en la Unión Soviética» (1928), «Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1929), «Informe al XVIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1934), «Sobre el proyecto de constitución de la Unión Soviética» (1936), «Entrevista al camarada Stalin por Roy Howard» (1936), «Por una formación bolchevique; informe al Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1937), «Materialismo dialéctico y materialismo histórico» (1938), «Informe al XVIIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética» (1939), «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» (1952), «El marxismo y los problemas de la lingüística» (1952), y un largo etc. son la síntesis marxista-leninista sobre las leyes de la construcción socialista, las características de la sociedad socialista, y la preparación del terreno para el tránsito a la sociedad comunista.

d) Por último, como en toda la historia del revisionismo de Mao Zedong, encontramos contradicciones inherentes a su pobre pensamiento: unas veces se acusa a Stalin de olvidarse de la lucha de clases en el socialismo desde 1936 y pecar de derechista, otras de haberse propasado en la lucha de clases desde 1936, acusándolo de agravar las contradicciones como un izquierdista. Tonterías varias del autor dónde no se pone de acuerdo ni con sus propias quejas. Hasta las acusaciones más banales son estúpidas, y la forma en que se decoran son tan torpes que ni el más bobo las podría creer, por ejemplo que: «Stalin decía que ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los trabajos de Clausewitz». Este tipo de presentaciones de Stalin como un subjetivista que arrastra a los demás a evitar evaluar la ciencia militar, no sólo rebaja la evaluación de su figura hasta un nivel de calumnia y crítica amarillista, sino que deja en evidencia que no se puede tomar en serio las críticas de Mao Zedong a Stalin. ¿Y cuál era la posición real de Stalin al respecto?:

«¿Debemos nosotros criticar esencialmente la doctrina militar de Clausewitz? Sí, debemos. Nosotros estamos obligados desde el punto de vista de los intereses de nuestra causa y desde el punto de vista de la ciencia militar de nuestro tiempo, a hacer la crítica no solo de Clausewitz, sino también de Moltke, Schlieffen, Ludendorff, Keitel y otros representantes de la ideología militar en Alemania. En los últimos treinta años, Alemania impuso al mundo por dos veces una guerra sangrienta y ambas veces resulto vencida. ¿Es esto casual? Naturalmente, no lo es. ¿No significa esto que no sólo Alemania en su conjunto, sino también su ideología militar no resistió la prueba? En lo que se refiere en particular a Clausewitz, él, claro está, ha envejecido como autoridad militar. Clausewitz fue, en suma, un representante del periodo manufacturero de la guerra. Pero ahora estamos en el período de la guerra de maquinarias. (...) No es posible avanzar e impulsar a la ciencia hacia adelante sin someter a un análisis crítico las tesis y opiniones envejecidas de los especialistas reconocidos. Esto no sólo se refiere a especialistas en asuntos militares, sino también a los clásicos del marxismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta de respuesta a Razin, 23 de febrero, 1946)

He ahí que desaparece con esta cita, el supuesto doctrinarismo, metafísica y subjetivismo que Mao Zedong intenta adjudicarle a Stalin. Es gracioso ver, como veremos en todo el documento, retomando los argumentos del ucraniano Nikita Jruschov, como Mao acusa a Stalin de inflar su propio ego azuzando publicaciones que inflaron el culto a la personalidad. ¿Y cuál era la posición real de Stalin?:

«Estoy absolutamente en contra de la publicación de las «Historias de la niñez de Stalin». El libro abunda en una masa de inexactitudes de hecho, de alteraciones, de exageraciones y de alabanzas inmerecidas. (...) Pero lo importante reside en el hecho de que el libro muestra una tendencia a grabar en las mentes de los niños soviéticos –y de la gente en general– el culto a la personalidad de los líderes, de los héroes infalibles. Esto es peligroso y perjudicial. La teoría de los héroes y la «multitud» no es bolchevique, sino una teoría socialrevolucionaria». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta sobre las publicaciones para niños dirigida al Comité Central del Komsomol, 16 de febrero, 1938)

***

Con todo esto, se puede afirmar con total seguridad que:

«Sin denunciar y refutar el pensamiento Mao Zedong, sin combatir y erradicar toda influencia suya en el movimiento revolucionario, no se puede hablar seriamente de lucha contra el revisionismo chino ni contra el revisionismo moderno en general, no puede consolidarse y desarrollarse debidamente el movimiento marxista-leninista ni puede hacerse avanzar con éxito la causa de la revolución». (Enver Hoxha; Informe al VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1981)

Pero sin más, vayamos al meollo de la cuestión. Si alguien tiene más dudas en torno a esto recomendamos la documentación que hay en nuestro espacio sobre el revisionismo chino.

El documento:


Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin

«Los radicales desean una alianza con la Unión Soviética, una alianza como la existente actualmente entre Estados Unidos y Gran Bretaña, mientras que los liberales califican la política internacional soviética de «demente». Chou En-lai cree que la Unión Soviética se está arriesgando a una guerra que no se puede luchar con éxito y que unas buenas relaciones de trabajo China-Estados Unidos hubiesen tenido un efecto suavizante en la actitud del partido hacia los países occidentales. Chou desea estas relaciones porque siente que China necesita desesperadamente ayuda de la cual cree que la Unión Soviética no puede dar. Se siente que China está al borde del colapso económico y físico completo, por lo que significará una ruptura «física» del bienestar físico de las personas.(...) Chou En-lai siente que los Estados Unidos deben ayudar a China porque: (1) China aún no es comunista y si las políticas de Mao Zedong se implementan correctamente, quizás no lo sea por un largo tiempo; (2) la china democrática puede servir en la esfera internacional como mediador entre las potencias occidentales y la URSS; (3) el caos en China bajo cualquier régimen sería una amenaza para la paz de Asía y el mundo. (...) Chou dijo que Mao Zedong se mantiene al margen de las disputas de partido, que utiliza a Chou, Liu Shao-chi y otros liberales y radicales para fines específicos a su antojo. Que Mao es un genio en escuchar argumentos de diferentes lados, y luego traducir las ideas en las políticas de trabajo prácticos». (Edmund Clubb; El Consul General en Pekín (Clubb) a la Secretaria de Estado, emitido el 1 de junio de 1949, recibido el 2 de junio de 1949)

«En un Estado que tomó el poder político bajo las condiciones históricas y sociales concretas, el establecimiento del principio por el cual los capitalistas podían ser transformados para aceptar y seguir el socialismo, es otra brillante contribución del camarada Mao Zedong para el baúl del tesoro del marxismo-leninismo. Esta teoría nunca apareció en ningún otro clásico del marxismo-leninismo, y ningún otro país del mundo ha atravesado este tipo de experiencia. En la Unión Soviética y en el resto de las democracias populares fueron usados métodos forzados y violentos para hacer desaparecer a la burguesía como clase. Pero, bajo las condiciones de China, el mismo camino de eliminación de la burguesía puede ser conseguido a través de la transformación pacífica». (Shu Wei-kuang; El paso gradual en el periodo de transición chino, 1955. Citado en la obra de Arthur A. Cohen; El comunismo de Mao Zedong; 1964)

«Nuestro método para llevar a cabo la revolución socialista es el método pacífico. En el pasado, mucha gente, tanto dentro como fuera del partido comunista, expresaban dudas acerca de este método. (...) Dadas las condiciones que prevalecen en nuestro país, es posible usar métodos pacíficos –estos son, el método de persuasión y educación– no sólo en lograr la transformación del sistema de propiedad individual en propiedad colectiva socialista, sino también en lograr la transformación del sistema capitalista al sistema socialista». (Mao Zedong; Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (Extractos), 25 de enero, 1956)

«Sobre todo, [Mao] me expresó que los materiales del congreso –del XXº Congreso del PCUS de 1956– habían tenido una fuerte impresión en él. El espíritu de crítica y autocrítica y la atmósfera que fue creada después del congreso le ayudaron, decía él, para expresar sus pensamientos más libremente sobre ciertas cuestiones. Que era bueno que el Partido Comunista de la Unión Soviética hubiera planteado todas estas cuestiones. Para nosotros, dijo Mao Zedong, era difícil tomar la iniciativa en este asunto». (Del Diario del Embajador Pavel Yudin, Grabación de la conversación con Mao Zedong, 31 de marzo de 1956)

«El XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 resumió la nueva experiencia adquirida tanto en las relaciones internacionales como en la construcción nacional. Tomó una serie de decisiones transcendentales sobre la firme aplicación de la política de Lenin en cuanto a la posibilidad de la coexistencia pacífica entre diferentes sistemas sociales, en el desarrollo de la democracia soviética, sobre la minuciosa observancia de la dirección colectiva del partido, en la crítica de las deficiencias dentro del propio partido, y en el sexto plan quinquenal de la economía nacional». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«La cuestión de la lucha contra el culto a la personalidad ocupaba un lugar importante en los debates del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956. El congreso muy agudamente manifestó la prevalencia del culto a la personalidad que, durante mucho tiempo en la vida soviética, había dado lugar a muchos errores en el trabajo y ha dado lugar a consecuencias perjudiciales. Esta valiente autocrítica de sus errores en el pasado ejercida por el Partido Comunista de la Unión Soviética demuestra el alto nivel de principio en la vida interna del partido y la gran vitalidad del marxismo-leninismo». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«Era muy natural que el nombre de Stalin fuera honrado en gran medida por todo el mundo. Pero, después de haber ganado tan alto honor entre las personas, tanto en casa como en el extranjero, por su correcta aplicación de la línea leninista, Stalin erróneamente exageró su propio papel y contrapuso su autoridad individual a la dirección colectiva, y como resultado algunas de sus acciones se oponían a ciertos conceptos fundamentales marxista-leninistas que él mismo había propagado. (...) Por otro lado él aceptó y fomentó el culto a la personalidad, y se entregó a las acciones individuales arbitrarias». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«Stalin no extrajo las lecciones de los errores aislados, locales y temporales sobre ciertas cuestiones y así no pudo evitar que se volvieran graves errores que afectaron a nivel nacional y de modo prolongado. Durante la última parte de su vida, Stalin tomó más y más placer en este culto a la personalidad, y violó el sistema del partido del centralismo democrático y el principio de combinar la dirección colectiva con la responsabilidad individual». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«Como resultado, él cometió algunos errores graves, tales como los siguientes: amplió el alcance de la supresión de la contrarrevolución, careció de la necesaria vigilancia en la víspera de la guerra antifascista, no prestó la debida atención a un mayor desarrollo de la agricultura y el bienestar material de los campesinos, dio ciertos consejos equivocados en el movimiento comunista, y, en particular, tomó una decisión equivocada en la cuestión de Yugoslavia. En estos temas, Stalin fue víctima del subjetivismo y la unilateralidad, y se divorció a sí mismo de la realidad objetiva y de las masas». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«Una de las graves consecuencias de los errores de Stalin fue el crecimiento del doctrinarismo. Al criticar los errores de Stalin, los partidos comunistas de varios países han estado librando una lucha contra el doctrinarismo entre sus filas». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«El culto a la personalidad es un reflejo en la mente del hombre de un fenómeno social, y cuando los dirigentes del Partido y del Estado, como Stalin, sucumben a la influencia de esta ideología hacia atrás, que a su vez influyen en la sociedad, con lo que las pérdidas a la causa y obstaculizando la iniciativa y la creatividad de las masas del pueblo. Las fuerzas productivas socialistas, el sistema económico y político del socialismo y de la vida del partido, a medida que se desarrollan, llegan cada vez a un punto de contradicción y conflicto con un estado de ánimo como el culto a la personalidad. La lucha contra el culto a la personalidad que se ha desatado en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética es una gran lucha y un liderazgo valiente de los comunistas y el pueblo de la Unión Soviética para eliminar las barreras ideológicas que obstaculizan su avance. Tales ideas ingenuas parecen sugerir que ya no existen contradicciones en la sociedad socialista». (Renmin Ribao; Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 5 de abril, 1956)

«Algo que merece especial atención son ciertos defectos y errores existentes en el proceso de la edificación socialista de la Unión Soviética, que últimamente han salido a la luz. ¿Desea uno repetir los recodos que ellos transitaron? En el pasado, pudimos evitar ciertos recodos gracias justamente a que tomamos en cuenta sus experiencias y lecciones, y ahora con mayor razón debemos escarmentar en cabeza ajena». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«En el tratamiento de esta relación, no hemos cometido errores de principio; hemos trabajado mejor que la Unión Soviética y algunos países de Europa Oriental. En nuestro país no existen problemas como el que se presentó en la Unión Soviética, donde la producción cerealera no pudo alcanzar, durante largo tiempo, el nivel más alto de antes de la revolución de octubre de 1917, o como aquellos serios problemas surgidos en algunos países de Europa Oriental a causa del grave desequilibrio entre el desarrollo de la industria ligera y el de la pesada. (...) Debe aumentar en cierta medida la cuota de inversión para la agricultura y la industria ligera. ¿Qué resultado dará ese aumento? En primer lugar, se abastecerá mejor al pueblo de lo necesario para su subsistencia y, en segundo, se acelerará la acumulación de fondos, lo que permitirá desarrollar aún más y mejor la industria pesada. Es cierto que esta última también acumula fondos, pero, dadas nuestras condiciones económicas de hoy, la industria ligera y la agricultura dan una acumulación mayor y más rápida». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Nuestro ejército se ha fortalecido y es ahora algo más poderoso que el Ejército Rojo soviético de antes de la Segunda Guerra Mundial y, además, ha mejorado su armamento». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Los procedimientos que se adoptan en la Unión Soviética representan un estrujamiento muy duro para los campesinos. Mediante prácticas tales como el llamado sistema de entregas obligatorias, se les quita demasiados productos, y a precios bajísimos. Este método de acumulación ha mellado de manera sumamente grave el entusiasmo de los campesinos en la producción. Se quiere que la gallina ponga más y más huevos, pero no se le da grano; al caballo se le exige correr veloz, pero no se le da pienso. ¿Hay en el mundo una lógica como ésta? A diferencia de la política de la Unión Soviética para con los campesinos, la nuestra contempla tanto los intereses del Estado como los de los campesinos. Nuestro impuesto agrícola siempre ha sido más o menos liviano. En el intercambio entre los productos industriales y los productos agrícolas, seguimos la política de reducción de la «apertura de tijeras», de intercambio equivalente o casi equivalente de valores. Nuestros acopios de productos agrícolas se efectúan a precios normales, sin causar pérdidas a los campesinos; además, los precios de compra van aumentando poco a poco. En el abastecimiento de artículos manufacturados a los campesinos, aplicamos la política de vender en gran cantidad y con tasas bajas de utilidad y de estabilizar o reducir apropiadamente los precios, a la par que, generalmente, subsidiamos en algo las ventas de cereales a los campesinos de las zonas que tienen déficit de ellos. Pero, incluso así, es posible que por negligencia incurramos en tales o cuales errores. En vista de los graves errores de la Unión Soviética en este problema, debemos prestar aún mayor atención al tratamiento correcto de la relación entre el Estado y los campesinos». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«La relación entre las autoridades centrales y las locales constituye también una contradicción. Para solucionarla, debemos preocuparnos, actualmente, de ampliar un tanto las atribuciones de las autoridades locales, concederles una mayor independencia y permitirles más actividades. (...) No debemos, como se hace en la Unión Soviética, concentrarlo todo en manos de las autoridades centrales y maniatar rígidamente a las autoridades locales privándolas de todo derecho de acción independiente. (...) La agricultura y el comercio necesitan apoyarse todavía más en los esfuerzos locales». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Debemos ayudar sincera y activamente a las minorías nacionales a desarrollar su construcción económica y cultural. En la Unión Soviética, son sumamente anormales las relaciones entre la nacionalidad rusa y las minorías nacionales; es preciso que de allí saquemos las debidas lecciones». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«¿Qué es mejor: que haya un solo partido o varios partidos? Por lo que hoy parece, es preferible que haya varios. Esto no sólo es válido para el pasado, sino que puede serlo también para el futuro; significa coexistencia duradera y supervisión mutua». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Ahora hay quienes, al oír decir que Stalin se equivocó en ejecutar a alguna gente, afirman que nosotros hemos matado también equivocadamente a aquellos contrarrevolucionarios; éste es un juicio incorrecto. (...) En adelante, debemos hacer menos arrestos y dictar menos ejecuciones en la represión a los contrarrevolucionarios del ámbito social. (...) En las entidades oficiales, los centros docentes y el ejército, el trabajo de investigar y sacar a la luz a los contrarrevolucionarios infiltrados allí, debe atenerse firmemente a la política iniciada en Yen'an, esto es, la política de no ejecutar a ninguno y eximir de arresto a la mayor parte. Corresponde a las entidades oficiales afectadas esclarecer a fondo los casos de los contrarrevolucionarios cuyos crímenes están confirmados con pruebas fehacientes, sin necesidad de que los departamentos de seguridad pública, los departamentos de fiscalización y los tribunales los arresten, incriminen y enjuicien. De cada cien contrarrevolucionarios, tratamos de la manera antedicha a más de noventa. Esto es lo que se llama eximir de arresto a la mayor parte. En cuanto a la ejecución, no ejecutaremos a ninguno». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«El Comité Central considera que Stalin tiene un 30 por ciento de errores y un 70 por ciento de méritos y que, en su conjunto, es un gran marxista. Con base en esta apreciación fue como escribimos «Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado». Es más o menos apropiada esta apreciación, que se fundamenta en la proporción de 3 a 7. Stalin cometió algunos errores con relación a China. De él provinieron tanto el aventurerismo de «izquierda» de Wang Ming en la última fase de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria como su oportunismo de derecha en la fase inicial de la Guerra de Resistencia contra el Japón. En el período de la Guerra de Liberación, Stalin comenzó por prohibirnos hacer la revolución afirmando que si estallaba una guerra civil, la nación china se encontraría bajo la amenaza de la ruina. Iniciada la guerra, creyó sólo a medias en nuestra fuerza». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Al triunfo de la guerra [Stalin], tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre nosotros. No obstante, consideramos que él tuvo un 30 por ciento de errores y un 70 por ciento de méritos. Esta apreciación es justa». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras Escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956)

«Muchos no comprendían nuestra política respecto a la burguesía nacional ni tenían una clara idea acerca de nuestra campaña de rectificación. Ahora, a mi modo de ver, ha crecido el número de camaradas que nos comprenden, pudiéndose decir que, en general, se nos comprende. Naturalmente, todavía puede haber quienes no nos comprendan. (...) Aquí en China damos un tratamiento más o menos suave a la burguesía nacional, y ésta se siente un poco a gusto al ver que todavía puede obtener algún provecho. (...) Ha sido correcta la línea seguida por el Comité Central desde el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 hasta hoy. (...) Nada o muy poco se ha hablado de este problema en los numerosos artículos de crítica a los errores de Stalin que hemos leído. ¿Por qué Stalin incurrió en errores? Porque, frente a algunos problemas, lo subjetivo en él no concordaba con la realidad objetiva. Ahora, en nuestro trabajo se dan a menudo casos semejantes. El subjetivismo supone partir, no de la realidad objetiva ni de las posibilidades reales, sino del deseo subjetivo. Lo que se estipule, lo que se consigne en los documentos de nuestro congreso debe, dentro de lo posible, corresponder o aproximarse a la realidad de China». (Mao Zedong; Fortalecer la unidad del partido, continuar sus tradiciones; Obras Escogidas, Tomo V, 30 de agosto, 1956)

«Sin dejar de fortalecer la unidad del partido, también debemos seguir fortaleciendo la unidad entre todas nuestras nacionalidades, clases democráticas, partidos democráticos y organizaciones populares, y consolidar y ampliar el frente unido democrático popular. (...) En su XXº Congreso celebrado no hace mucho tiempo, el Partido Comunista de la Unión Soviética ha formulado muchas políticas correctas y ha criticado muchas deficiencias que se encontraron en el partido. Se puede afirmar con confianza que muy grandes desarrollos seguirán al respecto en su trabajo». (Mao Zedong; Discurso de apertura en el VIIIº Congreso del Partido Comunista de China, 15 de septiembre, 1956)

«Para Stalin la línea de masas significaba ejercer el seguidismo. Él no reconocía los aspectos positivos de la línea de masas, y usaba métodos administrativos para resolver muchos problemas». (Mao Zedong; Discurso pronunciado en la IIº sesión plenaria del VIIIº Comité Central del Partido Comunista de China, 15 de noviembre de 1956)

«Stalin tenía una tendencia a desviarse del marxismo-leninismo. Una expresión concreta de esto es su negación de las contradicciones, y hasta la fecha la Unión Soviética no ha eliminado a fondo la influencia de este punto de vista de Stalin. Stalin hablaba en un idioma materialista y del método dialéctico, pero en realidad él era un subjetivista. Colocaba al individuo por encima de todo lo demás, negaba al grupo, y negaba a las masas. Se dedicaba al culto del individuo; de hecho para ser más precisos, en dictaduras personales. Esto es antimaterialista. Stalin también hablaba del método dialéctico, pero en realidad era metafísico». (Mao Zedong; Discurso pronunciado en la IIº sesión plenaria del VIIIº Comité Central del Partido Comunista de China, 15 de noviembre de 1956)

«Stalin cometió algunos errores graves en lo que respecta a las políticas internas y externas de la Unión Soviética. Su método arbitrario de trabajo afectaba en cierta medida el principio del centralismo democrático, tanto en la vida del partido como en el sistema estatal de la Unión Soviética, y condujo a una interrupción parcial de la legalidad socialista. Debido a que en muchos campos de trabajo Stalin se distanció de las masas en un grado importante, y tomaba decisiones personales, arbitrarias sobre muchas políticas importantes, era inevitable que él cometiera errores graves. Estos errores se destacaron más visible en la represión de la contrarrevolución y en las relaciones con algunos países extranjeros. En la supresión de los contrarrevolucionarios, Stalin, por una parte, castigó a muchos contrarrevolucionarios a quienes era necesario castigar y, en general, llevó a cabo las tareas en este frente; pero, por otro lado, él agravo a muchos comunistas y ciudadanos leales y honrados, y esto causó graves pérdidas. En general, en las relaciones con los países hermanos y entre partidos, Stalin tomó una postura internacionalista y ayudó a las luchas de otros pueblos y el crecimiento del campo socialista; pero para hacer frente a algunas cuestiones concretas, mostró una tendencia hacia el chovinismo de gran nación y él mismo carecía de un espíritu de igualdad, por no hablar de educar a la masa de los cuadros que era bastante modesta. A veces, incluso intervino erróneamente, con muchas consecuencias graves, en los asuntos internos de ciertos países hermanos y sus partidos». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Durante el último periodo de su vida, las victorias en serie y la ristra de alabanzas de las cuales fue objeto hicieron perder la cabeza a Stalin. En su manera de pensar, él se apartó parcialmente, pero gravemente, del materialismo dialéctico para caer en el subjetivismo. Él comenzó a tener una fe ciega en su propia sabiduría y en su propia autoridad: él se oponía a entregarse a la búsqueda y al estudio serio con respecto a situaciones complejas, o a prestar atención a la opinión de sus camaradas como a la voz de las masas. En consecuencia, ciertas tesis y medidas políticas adoptadas por él iban a menudo en contra de la realidad objetiva: él estaba a menudo obstinado en hacer aplicar durante un largo lapso de tiempo estas medidas erróneas, y no pudo rectificar sus errores a tiempo. El Partido Comunista de la Unión Soviética ha tomado ya medidas para rectificar los errores de Stalin. Estas medidas empezaron a dar sus frutos en el XXº Congreso de Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 que mostró una gran determinación y coraje en la eliminación de la fe ciega en Stalin, en la denuncia de la gravedad de los errores de Stalin y en la eliminación de sus defectos. Los marxista-leninistas de todo el mundo, y todos aquellos que simpatizan con la causa comunista, apoyan los esfuerzos del Partido Comunista de la Unión Soviética para corregir estos errores, y esperamos que los esfuerzos de los camaradas soviéticos concluyan con éxito». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Es comprensible que los camaradas yugoslavos tengan un resentimiento particular contra los errores de Stalin. En el pasado, hicieron esfuerzos meritorios para pegarse al socialismo en condiciones difíciles. Sus experimentos en la gestión democrática de las empresas económicas y otras organizaciones sociales también nos han llamado la atención. El pueblo chino da la bienvenida a la reconciliación entre la Unión Soviética y otros países socialistas, por una parte, y Yugoslavia, por otra, así como el establecimiento y desarrollo de relaciones amistosas entre China y Yugoslavia». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Una de las graves consecuencias de los errores de Stalin fue el crecimiento del doctrinarismo. Al criticar los errores de Stalin, los partidos comunistas de varios países han estado librando una lucha contra el doctrinarismo entre sus filas. (...) Ellos no están dispuestos a hacer un estudio cuidadoso de las características sociales e históricas de sus propios países y naciones, para aplicar de forma práctica la verdad universal del marxismo-leninismo, a la luz de estas características». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Stalin y otros ex dirigentes de algunos otros países socialistas cometieron el grave error de violar la democracia socialista». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Después del aniquilamiento de las clases explotadoras y la liquidación, en lo esencial, de las fuerzas contrarrevolucionarias, era todavía necesario la dictadura del proletariado para hacer frente a los restos de la contrarrevolución –éstos restos no podían desaparecer por completo, siempre que siguiera existiendo el imperialismo–, pero su bayoneta debía estar dirigida sobre todo contra las fuerzas agresivas imperialistas del exterior. (...) Después de la eliminación de las clases explotadoras, no se debe seguir acentuando la lucha de clases como si ésta se estuviera intensificando, tal como lo hizo Stalin, con el resultado de que el sano desarrollo de la democracia socialista se vio obstaculizado. El Partido Comunista de la Unión Soviética tiene razón en la corrección de estos errores de Stalin». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Como ya hemos dicho, en Stalin aparecieron ciertas tendencias chovinistas de gran nación en las relaciones con partidos y países hermanos. La esencia de estas tendencias estaban en no tomar en consideración realmente la independencia y la igualdad a tratar con los diversos partidos comunistas de los países socialistas en los marcos internacionales de unión. (...) Los errores cometidos por Stalin han suscitado un serio descontento en los pueblos de ciertos países de Europa Oriental». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Los esfuerzos del gobierno soviético por mejorar las relaciones con Yugoslavia, su declaración de octubre de 1956, y sus conversaciones con Polonia en noviembre de 1956, manifiesta la determinación del Partido Comunista de la Unión Soviética y el gobierno soviético para eliminar totalmente los pasados errores en las relaciones exteriores. Esos pasos de la Unión Soviética son una contribución importante al fortalecimiento de la solidaridad internacional del proletariado». (Renmin Ribao; Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado, 29 de diciembre, 1956)

«Mis camaradas, cuando la Unión Soviética nos pidió seguirlos en ese momento [se refiere a la condena del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)], fue difícil para nosotros oponernos. Se hizo eso porque en ese entonces había algunas personas que decían que había dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China. (...) Jruschov ya corrigió en relación con Yugoslavia [se refiere a la rehabilitación del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)]». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)

«Stalin defendió el materialismo dialéctico, pero a veces carecía de materialismo y, en cambio, practicaba la metafísica. Escribió acerca del materialismo histórico pero con frecuencia sufría de idealismo histórico. Parte de su comportamiento –como irse a los extremos, alimentar el mito personal y avergonzar a los otros–, no es, de ninguna manera, materialismo. Antes de mi encuentro con Stalin, yo no tenía buenos sentimientos hacía él. No me gustaba leer sus obras: he leído solamente «Sobre los fundamentos del leninismo», un largo artículo criticando a Trotski, y «Los éxitos se nos suben a la cabeza», menos aún me gustaban sus artículos sobre la revolución china». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)

«He escrito tres artículos elogiando a Stalin. El primero fue escrito en Yen'an para celebrar el 60 aniversario de su nacimiento –el 21 de diciembre de 1939–, el segundo fue un discurso de felicitación –que pronuncié– en Moscú y el tercero fue un artículo a solicitud de Pravda después de su muerte –en marzo de 1953–. Nunca me gustó felicitar a otros ni que otros me felicitaran. Cuando estuve en Moscú para celebrar su cumpleaños, ¿qué podría haber hecho si decidía no felicitarlo? ¿Insultarlo? Después de su muerte, la Unión Soviética necesitaba nuestro apoyo y nosotros también queríamos apoyar a la Unión Soviética. Por eso escribí ese artículo elogiando las virtudes y logros de Stalin. Ese artículo no fue para Stalin sino para el Partido Comunista de la Unión Soviética. En cuanto al artículo que escribí en Yen'an, tuve que dejar de lado mis sentimientos personales y tratarlo como al líder de un país socialista. De ahí que ese artículo fuera vigoroso mientras que los otros dos tuvieron su origen en la necesidad –política–, no en mi corazón ni en mi voluntad. La vida es contradictoria: tus emociones te dicen no escribas esos artículos pero tu racionalidad te obliga a hacerlo. Ahora que Moscú ha criticado a Stalin, somos libres de hablar de estos temas». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)

«Un defecto de algunos de nuestros militantes e intelectuales del partido reside precisamente en su escasísimo conocimiento de las cosas negativas. Se limitan a repetir lo que han aprendido en unos cuantos libros de Marx, y eso suena bastante monótono. Sus discursos y artículos carecen de fuerza convincente. Si uno no ha estudiado las cosas negativas, no puede refutarlas. Marx, Engels y Lenin procedieron de otra manera. Estudiaron e investigaron con ahínco las más variadas cosas de su tiempo y de la historia y, además, enseñaron a la gente a obrar así. Las tres partes integrantes del marxismo nacieron en el proceso del estudio de teorías burguesas –la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico francés– y de la lucha contra ellas. Stalin fue un poco débil en este sentido. En su tiempo, la filosofía idealista clásica de Alemania fue considerada como una reacción de la nobleza alemana contra la revolución francesa. Con semejante conclusión se la descalificó a toda ella en bloque. Stalin negó la ciencia militar alemana al afirmar que, como los alemanes habían sido derrotados, ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los trabajos de Clausewitz». (Mao Zedong; Discursos en una conferencia de secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del partido; Obras Escogidas, Tomo V, discurso del 27 de enero, 1957)

«En Stalin hubo mucho de metafísica; además, él enseñó a mucha gente a ponerla en práctica». (Mao Zedong; Discursos en una conferencia de secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del partido; Obras Escogidas, Tomo V, discurso del 27 de enero, 1957)

«A Stalin se le escapó la conexión existente entre la lucha y la unidad de los contrarios. La mentalidad de ciertas personas en la Unión Soviética es metafísica; es tan rígida que, para ellas, esto es esto y lo otro es lo otro, sin que reconozcan la unidad de los contrarios. De ahí sus errores en lo político. Nosotros, por nuestra parte, nos atenemos firmemente al concepto de la unidad de los contrarios y adoptamos la política de: «que se abran cien flores y que compitan cien escuelas». Cuando se abren flores fragantes, es inevitable que aparezcan hierbas venenosas. Esto no tiene nada de temible y hasta es provechoso en determinadas condiciones». (Mao Zedong; Discursos en una conferencia de secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del partido; Obras Escogidas, Tomo V, discurso del 27 de enero, 1957)

«Durante largo tiempo, Stalin se mantuvo sin reconocer que en el sistema socialista subsisten la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y la contradicción entre la superestructura y la base económica. No fue sino en su obra «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética», escrita un año antes de su fallecimiento, en la que se refirió, pero a medias palabras, a la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas en el sistema socialista, afirmando que podrían surgir problemas si la política no era correcta o si faltaba una regulación apropiada. Sin embargo, ni siquiera entonces planteó como un problema que afectase a todo el conjunto la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y la contradicción entre la superestructura y la base económica en el sistema socialista, ni llegó a comprender que éstas son las contradicciones fundamentales que impulsan hacia adelante la sociedad socialista. El estimaba que el Estado bajo su dirección era ya estable y sólido». (Mao Zedong; Discursos en una conferencia de secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del partido; Obras Escogidas, Tomo V, discurso del 27 de enero, 1957)

«Parece decirse que desde la adopción de la política de las cien flores todo ha salido mal. Esto es dogmatismo. Es imposible que cada flor sea fragante. El dogmatismo no tiene fuerza. Una de las razones por las que se ha desarrollado es porque el partido comunista ha llegado al poder. Marx y Engels criticaron a Dühring, y Lenin criticó a Lunacharsky. Ellos tuvieron que ejercer una gran esfuerzo para disuadirlos. Stalin fue diferente –pues él estaba en el poder–. Así que su crítica no era equilibrada y era muy similar a un padre regañando a su hijo. Era como decir: «tan pronto como él tiene el poder en sus manos, él gobierna por decreto». La crítica no debe confiar en el poder del Estado; debe utilizar la verdad. Si utilizas el marxismo, si aplicas esfuerzo, puedes prevalecer. Tú no puedes usar el dogmatismo para criticar a otros, sino estas en el poder. Fijémonos en Lenin cuando escribió su empiriocriticismo. Más tarde Stalin era diferente. Él no discutía los problemas con otros en pie de igualdad. Él no exponía sus opiniones sólo después de recopilar grandes cantidades de material sobre el tema. Algunas cosas que escribió estaban bien, otras que él escribió las hizo como si él se sentara en la loma de la colina y empezara a tirar piedras a la gente. Uno se siente incomodo después de leer tales lecturas». (Mao Zedong; Conversación en Yianian Tang, 16 de febrero, 1957)

«Stalin tenía su idealismo y su materialismo; él tenía un unilateral carácter. La metafísica tiene tanto idealismo como materialismo. Stalin tenía ambos. Tenía la dialéctica, así como la metafísica. Precisamente por esta razón es que tenía ambas ventajas y desventajas; sus méritos superan a sus deméritos. A los camaradas soviéticos les resulta difícil cambiar; les gusta usar métodos prepotentes. Los métodos de dogmatismo son los métodos de la metafísica». (Mao Zedong; Conversación en Yianian Tang, 16 de febrero, 1957)

«¿Dónde colocamos a la burguesía nacional? ¿En el primer tipo de contradicciones o en el segundo tipo de contradicciones? En el artículo «Una vez más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado» de 1956, no discutimos esta cuestión refiriéndonos a China. Pero todos sabemos que la burguesía nacional no puede ser puesta en el primer tipo de contradicción, en el de contradicciones entre el enemigo y el pueblo. (...) Los problemas en el seno del pueblo, no pueden ser resueltos por métodos crudos». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«Después de la revolución de octubre de 1917, durante el período en que Stalin estaba a cargo, durante mucho tiempo se confundieron estos dos tipos de contradicciones [entre el enemigo o entre el seno del pueblo – Anotación de Bitácora (M-L)]. Problemas como la mala gestión del gobierno, hablar del gobierno, estar insatisfecho con el gobierno, no estar satisfecho con el partido comunista, criticar al gobierno, criticar al partido comunista, estos eran problemas de origen en el pueblo. Pero hay dos tipos de crítica: existe la crítica donde el enemigo nos critica, está insatisfecho con el partido comunista; y está la crítica que nos hace el pueblo, y las dos deben ser distinguidas. Stalin durante tantos años no hacía distinción entre estas, o rara vez lo hacía. Algunos camaradas que han trabajado en la Unión Soviética durante muchos años me han dicho que no se hacían distinciones; sólo se podía hablar de cosas buenas, no de las malas; sólo cantar alabanzas, no hacer ni una crítica: que quién hiciera una crítica era sospechoso de ser un enemigo y corría el riesgo de ser encarcelado o ejecutado». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«Izquierdistas», oportunistas de «izquierda». Los «izquierdistas» son de «izquierda» entre comillas, no de la verdadera izquierda. Esa gente exagera las contradicciones antagónicas entre nosotros y el enemigo. Stalin, por ejemplo, era ese tipo de persona; nosotros también tenemos a ese tipo de personas que acentúan en exceso, confundiendo el segundo tipo de contradicciones, contradicciones entre el seno del pueblo, con el primer tipo de contradicciones, contradicciones entre el enemigo y nosotros». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«En el período de Yen'an, en 1942, se lanzó la consigna de llamada a la «unidad-crítica-unidad» como principio para resolver las contradicciones entre el pueblo. Trabajamos en esta fórmula. Más precisamente, esto significa empezar desde el deseo de unidad, pasar a través de la crítica o lucha, para llegar a una nueva unidad sobre una nueva base. Más tarde, nosotros usábamos dicho principio para resolver las contradicciones dentro del partido, las contradicciones dentro del partido comunista, es decir, la contradicción entre el dogmatismo y la gran masa de los miembros del partido, y la contradicción entre el dogmatismo y el marxismo. La política empleada anteriormente era el tipo de trabajo traído desde el paraíso Occidental. Ese «paraíso Occidental» era el de Stalin, y la política conocida como «lucha despiadada y golpes implacables». Al ver que esto no era adecuado, y cuando más tarde criticado dogmatismo, se dejó de utilizar el método de «tratar al hombre como él trate contigo» es decir, «ojo por ojo». (...) Después de unos años, en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945, se alcanzó la meta de la unidad, habiendo sido el periodo de intervenciones de crítica. ¿Por qué queremos primero la unidad, por qué deseamos primeramente el deseo de unidad? Si tú no deseas primero la unidad, si no tienes deseo de unidad, una vez comiences la lucha, te verás obligado a luchar bajo un caos, en el cual no podrás detenerte. (...) Al pasar por este proceso hemos obtenido esta fórmula: unidad-crítica-unidad. Más tarde la hemos ampliado fuera del partido, entonces se extendió a Beijing. Asesoramos a los partidos democráticos también a adoptar este método de crítica. Con los capitalistas, es decir, con los explotadores, podemos usar este método. Llegar a usarlo con Taiwán será, en mi opinión más difícil. Debido a que son explotadores, pero son un tipo de explotadores diferentes. No se podría usar este método con Chiang Kai-shek. Con Chiang Kai-shek y Hu Shi y de otro tipo. (...) Pero es posible hacerlo con la burguesía nacional; esto se ha comprobado totalmente». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«El problema de la eliminación de contrarrevolucionarios es un problema del primer tipo de contradicción –es decir, entre el enemigo y nosotros mismos–. Hablando comparativamente, en último análisis, ¿cómo ha sido en nuestro país el trabajo de de eliminación de los contrarrevolucionarios? ¿Mal o bien? En mi punto de vista ha habido deficiencias, pero en comparación con otros países se ha hecho relativamente bien. Mejor que la Unión Soviética, mejor que Hungría. La Unión Soviética era demasiado izquierdista, Hungría era demasiado derechista. Hemos elaborado una lección de esto; no es que fueran especialmente inteligentes. Debido a que la Unión Soviética ha sido demasiado izquierdista, hemos aprendido algo de esa experiencia. (...) Comparándolo con la Unión Soviética, hay dos líneas –esto se refiere al pasado, no al presente, es decir en el momento en que Stalin estaba en el poder e hizo las cosas mal–. Había dos partes. Una de eliminar a los verdaderos contrarrevolucionarios; ese era el lado correcto. La otra cara era el incorrecto, asesinato de numerosas personas, de gente importante. Por ejemplo un elevado número de porcentaje de delegados del XVIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética de 1934 fueron asesinados. ¿Cuánta gente del Comité Central él [Stalin] asesinó? Él arrestó y asesinó al 20% de delegados que asistieron al congreso, y arrestó y asesinó a otro 20% de miembros del Comité Central electos en ese congreso». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«Las flores que llevan la tapa de marxistas a veces no necesariamente lo son. Como Stalin, él fue un 70% marxista, un 30% no marxista. Él fue un 30% burgués, un 70% por ciento marxista. Este es un principio básico». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

«Que se abran cien flores y que compitan cien escuelas» es la orientación para promover el desarrollo del arte y el progreso de la ciencia e impulsar el florecimiento de la cultura socialista de nuestro país. En el arte, pueden desarrollarse libremente distintas formas y estilos y, en la ciencia, competir libremente diferentes escuelas. Consideramos perjudicial al desarrollo del arte y de la ciencia recurrir a medidas administrativas imponiendo un particular estilo de arte o una determinada escuela y prohibiendo otros. (...) Tratamos la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional como una contradicción en el seno del pueblo. (...) La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su ideología. Se expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, sobre las cuestiones políticas e ideológicas. No se puede esperar que actúen de otra manera. No debemos, recurrir a la coacción, impedirles que se manifiesten; por el contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo, debatir con ellos y someterlos a una crítica adecuada (...) Abogamos por una libertad bajo dirección y una democracia guiada por el centralismo, pero con esto no queremos decir en ningún sentido que, en el seno del pueblo, deban emplearse métodos coercitivos para resolver los problemas ideológicos y los problemas relativos a la distinción entre lo correcto y lo erróneo. Pretender solucionar estos problemas utilizando órdenes administrativas y métodos coercitivos no sólo sería inútil, sino perjudicial». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo; Obras Escogidas Tomo V, 27 de febrero, 1957)

«Es bueno tener criticismo. No sería buena no hacer críticas o suprimir las críticas. Este es el error que cometió Stalin. Stalin hizo muchas cosas buenas, pero también hizo algunas cosas malas. Confundió los dos métodos: el que se utiliza contra el enemigo y el que se utiliza con el pueblo, en las contradicciones en el seno del pueblo. No dejaba que el pueblo dijera cosas malas sobre el gobierno, o sobre el partido comunista. Si uno decía algo malo o si hacía un mal gesto, cualquier movimiento, se decía que eras un espía y te arrestaban». (Mao Zedong; Discurso en la conferencia de militantes y cuadros a nivel provincial de organización del PCCh en Shangong, 18 de marzo de 1957)

«Hablando de cólera, yo todavía tengo una cólera reprimida, principalmente contra Stalin. Pero no la he traído a colación, e incluso hoy sólo diré que estoy enojado y lo dejaré ahí. (...) El desarrollo de la Unión Soviética ha sido como una curva y ha progresado dialécticamente. De la dialéctica de Lenin, pasando por la forma –parcial o esencialmente– metafísica de pensar de Stalin, ahora ha regresado a la dialéctica. Estoy muy complacido de ver algunos artículos de camaradas soviéticos sobre dialéctica que discuten las contradicciones en la sociedad socialista y las contradicciones entre los Estados socialistas. Durante la época de Stalin nadie se atrevía a hablar. He venido a Moscú dos veces: la primera fue deprimente. Pese a todo ese discurso sobre «partido hermanos», realmente no había igualdad. Ahora siento que hay una atmósfera de igualdad». (Mao Zedong; Discurso en la reunión de los partidos comunistas y obreros de los países socialistas, 14 de noviembre, 1957)

«Apoyo la solución del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética en relación con la cuestión de Mólotov. Esa fue una lucha de contrarios. Los hechos prueban que no se pudo alcanzar la unidad y que los lados se excluían mutuamente. La camarilla de Mólotov aprovecho la oportunidad para atacar cuando el camarada Jruschov se encontraba en el extranjero. (...) Esto demuestra que la línea representada por el camarada Jruschov es la más correcta y que la oposición a esta línea es incorrecta». (Mao Zedong; Discurso en la reunión de los 64 partidos comunistas y obreros del mundo, 18 de noviembre, 1957)

«Ayer, el discurso de Gomułka me gustó. Dijo que admitir que la Unión Soviética es nuestra cabeza es admitir la verdad, no es algo inventado por el hombre sino productor del desarrollo histórico. Pero en su país todavía hay algunas personas que por el momento se resisten a esa descripción y otras que prefieren usar expresiones como «el primer y más poderoso poder socialista». En su país existe ese tipo de contradicción: los elementos progresistas todavía no son capaces de reconciliarse con una cantidad importante de gente. Todavía tienen que trabajar en eso. Creo que el camarada Gomułka es una buena persona. El camarada Jruschov me ha dicho en dos oportunidades que se puede confiar en el camarada Gomułka. Espero que nosotros –Polonia, la Unión Soviética, China y el resto de países– podamos unirnos completamente y mejoremos gradualmente nuestras relaciones». (Mao Zedong; Discurso en la reunión de los 64 partidos comunistas y obreros del mundo, 18 de noviembre, 1957)

«En los últimos cuatro o cinco años desde la muerte de Stalin, la situación ha mejorado considerablemente en la Unión Soviética en las esferas de la política interna y la política exterior. Esto demuestra que la línea representada por el camarada Jruschov es más correcta y que la oposición a esta línea es incorrecta». (Mao Zedong; Discurso en la reunión de los 64 partidos comunistas y obreros del mundo, 18 de noviembre, 1957)

«A ellos les parece que, una vez dentro del partido comunista, todos han de ser marxistas en el 100 por ciento. En realidad, hay marxistas de diversos tipos: marxistas en un 100 por ciento, marxistas en un 90 por ciento, marxistas en un 80 por ciento, marxistas en un 70 por ciento, marxistas en un 60 por ciento, marxistas en un 50 por ciento, e incluso marxistas con sólo un 10 por ciento. ¿No podemos conversar entre dos o varias personas en un cuarto? ¿No podemos celebrar negociaciones partiendo del deseo de unidad y con un espíritu de ayuda? Claro que no se tratan de negociaciones con el imperialismo –con éste también necesitamos celebrar negociaciones–, sino de negociaciones internas entre comunistas». (Mao Zedong; Discurso en la reunión de los 64 partidos comunistas y obreros del mundo, 18 de noviembre, 1957)

«La revolución china triunfó porque se opuso a la voluntad de Stalin. El diablo extranjero camuflado «no permitía que el pueblo hiciera la revolución. (...) Cuando en 1956 se criticó a Stalin, por una parte nos alegramos, pero por otra fuimos presa de inquietud. Era necesario retirar el velo, destruir la fe ciega, aflojar la presión y emancipar el pensamiento. Pero no estábamos de acuerdo en que todo ello se hiciera de una sola vez». (Mao Zedong; Intervención en la Conferencia de Chengtú, 1958)

«En cuanto a los problemas de la industria pesada, de la industria liviana y de la agricultura, la Unión Soviética ha prestado escasa atención a los dos últimos. Por esto ha tenido que sufrir las consecuencias. Además, las relaciones entre el interés inmediato y el interés a largo plazo del pueblo están, entre los soviéticos, mal establecidas; esencialmente caminan con una sola pierna. Entre el plan soviético y el plan chino, ¿cuál es, al fin de cuentas, el más conforme con el desarrollo planificado y proporcionado? En fin, Stalin no destaca más que tecnología y los cuadros técnicos. Sólo quiere la técnica y los cuadros. Ignora la política y las masas. También aquí camina con una sola pierna. En el dominio de la industria pone el acento sobre la industria pesada y descuida la industria liviana. De nuevo camina con una sola pierna». (Mao Zedong; Acerca de los «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» de Stalin, 1958)

«Stalin divide la producción en dos grandes categorías y afirma que los medios de producción no son mercancías. Esto merece ser estudiado. En China, en el sector de la agricultura, buen número de medios de producción deben considerarse aún como mercancías. (...) En mi opinión, la última de las tres cartas de Stalin, colocadas como anexo de su libro expresa un punto de vista casi totalmente erróneo. Se descubre allí una gran desconfianza respecto a los campesinos, así como la voluntad de no aflojar el control sobre las máquinas agrícolas. De un lado, Stalin dice que los medios de producción pertenecen al Estado, mientras de otro afirma que éstos son muy caros para los campesinos. En realidad se engaña a sí mismo. El Estado ejerce un control asfixiante sobre los campesinos y Stalin no ha encontrado el buen método y el camino correcto que lleven del capitalismo al socialismo y del socialismo al comunismo». (Mao Zedong; Acerca de los «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» de Stalin, 1958)

«Hemos recurrido al cambio de mercancías y a la ley del valor como instrumentos para facilitar el desarrollo de la producción y el paso al comunismo». (Mao Zedong; Acerca de los «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética» de Stalin, 1958)

«La cuestión de la abolición de las clases merece reflexión. De acuerdo con la teoría soviética que se promulgó en 1936, después de dieciséis años las clases fueron abolidas. En 1936 Stalin proclamó la abolición de las clases; ¿por qué en 1937 mató a tanta gente y por qué había tantos espías? Creo que uno tiene que dejar esta cuestión de la abolición de las clases en suspenso, y que es mejor no proclamar apresuradamente». (Mao Zedong; Conversaciones en la Conferencia de Wuchang, entre el 21 y 23 de noviembre, 1958)

«En China debemos no sólo suministrar los productos de consumo, sino también los medios de producción destinados a la agricultura. Stalin, por su parte, no quería vender los medios de producción a los campesinos. Fue Jruschov quien modificó esta política». (Mao Zedong; Anotaciones a los «Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética», 1959)

«El XXº Congreso del PCUS fue de de excepcional gran importancia para la mejora de las relaciones sino-soviéticas. Se creó un ambiente propicio para un intercambio más frecuente y más amigable de los dos puntos de vistas. Los amigos chinos comenzaron a hablar más abiertamente sobre sus planes y dificultades y, al mismo tiempo, para expresar comentarios críticos (desde una posición amigable) sobre las organizaciones soviéticas, el trabajo de los especialistas soviéticos, y otros temas de las relaciones sino-soviéticas. El Comité del Partido Comunista de China Comunista apoyó plenamente las medidas para eliminar del Partido Comunista de la Unión Soviética el culto a la personalidad y sus consecuencias. Cabe señalar, sin embargo, que el Comité Central del PCCh si bien no hablaba de esto directamente, tomó una posición diferente a la nuestra en la evaluación de la actividad de Stalin. Un poco más tarde, los camaradas chinos volvieron a examinar su evaluación de la obra de Stalin, como se refleja en los pronunciamientos de Mao Zedong cuando visitó Moscú [en noviembre de 1957]. Por ejemplo, dijo: «En general, en la evaluación de Stalin, ahora tenemos los mismos puntos de vista que el PCUS». En un número de discusiones Mao Zedong dio un análisis crítico de los errores Stalin. Poco después del XXº Congreso del PCUS, en China fue lanzada una campaña para combatir el dogmatismo, y dicho curso fue proclamado bajo el lema «dejar florecer las cien flores». (Informe de Mikhail Zimyanin para Nikita Jruschov sobre China; 15 de septiembre de 1959)

«China, en tanto que mundo objetivo, fue conocida por los chinos y no por los camaradas del Komintern, que se ocupaban de la cuestión china. Estos camaradas del Komintern desconocían o conocían poco la sociedad china, la nación china y la revolución china. Entonces, ¿por qué hay que hablar aquí de estos camaradas extranjeros?». (Mao Zedong; Conferencia de trabajo ampliada convocada por el Comité Central del Partido Comunista de China, 30 de enero de 1962)

«Luego Mao Zedong realizó una evaluación general del papel de Stalin. Él señaló que Stalin, sin dudas, era un gran marxista-leninista, un bueno y honesto revolucionario. Sin embargo, en su gran trabajo en el curso de un periodo tan largo cometió grandes y serios errores, los cuales los principales están anotados en el discurso secreto de Jruschov. Estos son los errores fundamentos resumidos en siete puntos, dijo Mao Zedong:

1) Represiones ilegales;

2) Errores cometidos en el curso de la guerra, en particular en el principio, más que en el periodo de conclusión del periodo de la guerra;

3) Errores los cuales suponían un duro golpe para la unión entre la clase obrera y el campesinado. Mao Zedong señaló que en este grupo de errores, en particular, se llevó una política incorrecta en relación con el campesinado, esto fue discutido durante la conversación con el camarada Jruschov con el líder militar del PCR Zhu De en Moscú;

4) Errores en la cuestión nacional conectada al reasentamiento ilegal de ciertas nacionalidades y otras cosas; Sin embargo, en general, dijo Mao Zedong, la política nacional fue implementada correctamente;

5) Rechazo del principio de liderazgo colectivo, pecando de presunción y rodeando de aduladores;

6) Métodos y estilo de liderazgo dictatorial;

7) Serios errores en política exterior –Yugoslavia, etc.–». (Del Diario del Embajador Pavel Yudin, Grabación de la conversación con Mao Zedong, 31 de marzo de 1956)

«En su forma de pensar, Stalin se alejó del materialismo dialéctico en determinadas cuestiones, cayendo en la metafísica y el subjetivismo; en consecuencia, a veces, estuvo divorciado de la realidad y de las masas. En algunas luchas tanto dentro como fuera del Partido, en determinadas ocasiones y sobre determinadas cuestiones, confundió dos tipos de contradicciones que son de diferente naturaleza: las contradicciones entre nosotros y el enemigo, y las contradicciones en el seno del pueblo; también confundió los diferentes métodos necesarios para resolverlas. En el trabajo dirigido por Stalin para eliminar la contrarrevolución, muchos contrarrevolucionarios merecedores de castigo lo fueron debidamente, pero al mismo tiempo hubo personas inocentes que fueron injustamente condenadas; en 1937 y 1938 se cometió el error de ampliar el alcance de la represión de los contrarrevolucionarios. En materia de organización del Partido y el Gobierno, no aplicó en toda su amplitud el centralismo proletario democrático y, en cierta medida, lo infringió. En el tratamiento de las relaciones con los Partidos y países hermanos cometió algunos errores. También dio algunas orientaciones equivocadas en el seno del movimiento comunista internacional. Estos errores causaron algunas pérdidas a la Unión Soviética y al movimiento comunista internacional». (Partido Comunista de China; Sobre la cuestión de Stalin; Segundo comentario sobre la carta abierta del Comité Central del PCUS, 13 de septiembre de 1963)

«En 1936 Stalin habló sobre la eliminación de la lucha de clases, pero en 1939 se llevó a cabo otra purga de contrarrevolucionarios. ¿No era esto lucha de clases también?». (Mao Zedong; Conversación en el informe de reunión, 24 de octubre, 1966)

Notas

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