«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 6 de mayo de 2015

El liberalismo, como arma de agresión ideológica del mundo burgués al mundo proletario



«En las actuales condiciones, la esencia de esta agresión ideológica, el objetivo principal del enemigo de clase en sus esfuerzos por degenerar el sistema socialista y la política interior y exterior del partido y de nuestro Estado, consiste en estimular el liberalismo en todos los frentes.

Fue precisamente este camino por el que se alcanzaron en la Unión Soviética y en algunos otros países los resultados contrarrevolucionarios que el imperialismo no había podido lograr ni a través de la intervención armada ni a través de la agresión fascista. Bajo la consigna del liberalismo se denigró la figura de Stalin y su obra y se liquidó la dictadura del proletariado. Bajo esta consigna se abrió el camino a las reformas económicas revisionistas que condujeron a la liquidación de las relaciones socialistas de producción y a su substitución por nuevas relaciones capitalistas. En la vida espiritual, el liberalismo se convirtió en la llave para abrir las puertas a la penetración de la cultura y del modo degenerado de vida de Occidente. Siempre bajo esta consigna se repudió la línea de la lucha resuelta contra el imperialismo, reemplazándola por la política jruschovista de la apertura hacia Occidente y la colaboración general con el imperialismo estadounidense.

El liberalismo puede manifestarse en los más diversos campos y formas. Pero dondequiera y como quiera que se presente, es, en esencia, expresión del oportunismo ideológico y político, renuncia a la lucha consecuente de clase contra el enemigo interior y exterior contra las manchas de la vieja sociedad y las influencias actuales de la ideología extraña al socialismo, es una aceptación de la coexistencia pacífica con la ideología enemiga. Al alentar el liberalismo, los enemigos pretenden que nosotros renunciemos a nuestras posiciones y a nuestra lucha de principios contra el revisionismo moderno, que renunciemos a la lucha resuelta contra el imperialismo y abramos nuestras fronteras a la «libre circulación de las personas, de las ideas y de las culturas». Quieren difundir una concepción liberal y anárquica de la democracia socialista con el fin de disolver la disciplina proletaria en el trabajo y socavar la dictadura del proletariado. Desean que nuestros trabajadores de la cultura y el arte abandonen el partidismo proletario para que se dé vía libre al florecimiento de toda clase de corrientes decadentes burguesas y revisionistas. Pretenden que nuestra gente, la juventud y todos los trabajadores, adopten los comportamientos, los gustos y el modo de vida degenerados del podrido mundo burgués-revisionista». (Enver HoxhaProfundicemos la lucha ideológica contra las manifestaciones extrañas al socialismo y contra las actitudes liberales ante ellas, 1973)

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