«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 21 de noviembre de 2014

El pseudosocialismo chino, la confusión del término «pueblo» y la alianza inmutable con la burguesía nacional

Mao Zedong durante 1949

«Para 1957, Mao Zedong hablaba de:

«El triunfo de la revolución democrático-burguesa y las victorias de la revolución socialista, así como los éxitos alcanzados en la construcción socialista». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

¡Veamos qué milagro había sucedido para hacer pasar la revolución china de la etapa de «nueva democracia» a la «etapa socialista»! Para comprender este milagro, basta con proceder al estudio de «las contradicciones en el seno del pueblo» chino. Así que lo primero que se debe tener en cuenta según Mao Zedong es que:

«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

En efecto, si comparamos de nuevo, recordaremos que entre la «nueva democracia» y el «socialismo con características chinas» la línea de diferenciación es muy borrosa. Para Mao Zedong las contradicciones:

«Existentes entre la clase explotada y la explotadora tienen, además del aspecto antagónico, otro no antagónico». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

Los economistas burgueses también afirman esto bajo otra forma: ¡el capital explota al proletariado, pero en el curso de la explotación aumenta la riqueza social y en condiciones favorables, el proletariado puede sacar provecho de unas migajas!

Ciertamente que existe una cierta base material que permite afirmar que las contradicciones entre el capital y el proletariado son de una naturaleza dual, pero también es esa base sobre la que siempre descansa el oportunismo. Con el fin de no pasar abiertamente como traidor ante el proletariado, Mao Zedong intenta mostrar como marxista política de capitulación ante la burguesía nacional. Reconoció que:

«En el período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista. La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de carácter antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

¡Así, es normal que la burguesía nacional china se adaptara muy bien al «socialismo» de Mao Zedong! Y esto lo comprendemos: la burguesía jamás había soñado con un «socialismo» donde se continuara explotando «pacíficamente» a los obreros mientras se la «reeducaba». ¿Era acaso también «socialismo» el contenido del 5% de interés que se la otorgaba en China?

Una tasa menor de ganancia, ni siquiera muestra una mejora en el plan económico, político o social para los obreros, sólo hace falta recordar que Adolf Hitler justifico el «nacionalsocialismo» acorde al fascismo alemán con que en:

«¡El Estado, el pueblo! Nuestros capitalistas reciben sólo el 8%. ¡Esto es suficiente para ellos!». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe de discusión del camarada Stalin con economistas, 29 de enero de 1941)

Ciertamente, el diseño pequeño burgués de «socialismo» puede justificarlo todo.

Para Mao Zedong:

«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional se convertirá en una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido, es decir, si no aplicamos la política de unidad, crítica y educación respecto a la burguesía nacional, o si ella no acepta esta política». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

En representación de las capas no proletarias, él mismo tenía en mente que el proletariado chino, al cual había alimentado de prejuicios reformistas, no cuestionaría los fundamentos de este tipo de socialismo. Lenin habló de la creencia de que la sumisión pacífica de los capitalistas era una estupidez «pequeño burguesa» y en el mismo ámbito Stalin ejerció una gran previsión señalando que el hecho de basarse en los términos «específicos» de tal o cual país servía a los oportunistas para escamotearse de las tareas y características generales de los comunistas en todo país burgués, y endosar con ello la colaboración de clase y la traición:

«En las empresas mixtas estatal-privadas de la industria y el comercio, los capitalistas reciben todavía un dividendo fijo, valga decir, aún existe explotación. En cuanto a la propiedad se refiere, este tipo de empresas no tiene todavía un carácter completamente socialista. Una parte de las cooperativas de producción agrícola y de las cooperativas de producción artesanal aún es de carácter semisocialista. En las cooperativas enteramente socialistas, quedan por resolver ciertos problemas acerca de la propiedad». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

La «reeducación» de la burguesía nacional china, consistía entonces, en disminuir una cuota de sus ganancias, en momentos en que la centralización de la economía china era necesario sacarla de su atraso secular. ¡En Mao Zedong, como para todos los socialdemócratas burgueses, el disminuir las tasas de ganancias de la burguesía y el subir los salarios, era por lo tanto, un criterio de «socialismo»! ¿Por qué no admitimos lo mismo para otros países burgueses? ¡A continuación estaríamos hablando de la construcción del «socialismo» en muchos países sin lugar a duda! Lo cierto sería que la realidad de la explotación en esos países no cambiaría un ápice, pero sí que ganaría en apariencia como en este caso.

De hecho Mao Zedong no estuvo lejos del socialista utópico Robert Owen: por lo menos éste último acabó dándose cuenta que a pesar del mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de los obreros de New-Lanark, a pesar que se les proporcionó educación y salud, a pesar de la reducción del horario laboral, a pesar de la ayuda a los parados, a pesar de la erradicación de la embriaguez, de la justicia penal, de la salud pública y de la caridad, de hecho, y a pesar de la creación de un modelo «ideal» de democracia burguesa, la explotación del trabajo asalariado no era abolida: en New-Lanark en efecto se seguía obteniendo beneficios después de pagar a los accionistas un interés del 5%, a lo que Robert Owen pronunció:

«Aquellos hombres eran mis esclavos». (Friedrich Engels; Del socialismo utópico al socialismo científico, 1878)

A muchos «marxista-leninistas» deberían ponerse en la escuela del socialista utópico de Robert Owen, antes de procurar ver socialismo donde no lo hay.

Algunas burguesías nacionales de los países dependientes como Cuba y China, han tratado de generalizar el sistema al nivel de una nación, pero ni a ninguna pero igualmente eso no les hace digno de llamarse países socialistas.

Esta es la base del reformismo pero trayendo cambios cuantitativos a un nuevo nivel cualitativo. ¿Es una coincidencia que Mao Zedong esperó a que Stalin falleciera para vociferar abiertamente que la «construcción del socialismo» en China necesariamente pasaría por la integración y reeducación de la «ala revolucionaria» de la burguesía nacional china? ¡Mao Zedong obviamente no expresó tan crudamente sus puntos de vista revisionistas cuando Stalin aún vivía porque sabía que hubiera terminado como Tito!

Es comprensible, por tanto, porqué Mao Zedong apoyó a Nikita Jruschov, y lo califico del «Lenin de nuestro tiempo», ya que era un aliado que le daba vía libre para aplicar su camino revisionista nacional-burgués». (Vincent GouysseEl socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

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