«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 8 de noviembre de 2014

Perspectivas económicas y culturales; Georgi Dimitrov, 1948

En el actual capítulo del informe de 1948, Georgi Dimitrov nos comenta las próximas perspectivas económicas y culturales en la Bulgaria socialista. Hace un repaso de la primera etapa de la democracia popular búlgara en lo económico –que data de 1944 a 1947 y resuelve las tareas antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, etc.– hasta la segunda etapa de la democracia popular de 1948, donde se consolida la construcción económica del socialismo:

«Como ya he dicho, las tareas inmediatas que el levantamiento del 9 de septiembre de 1944 tuvo que resolver eran de naturaleza democrática y antiimperialista: aplastar a las fuerzas fascistas, liquidar la dependencia imperialista, castigar a los culpables de la alianza criminal con los nazis, garantizar democráticamente los derechos a las masas trabajadoras, para organizar la Guerra Patria contra la Alemania nazi, y rehabilitar la economía nacional. El golpe contra el fascismo y su derrota, el golpe contra la dependencia imperialista y su liquidación tenía que sacudir los cimientos mismos del sistema capitalista en nuestro país, trascender los límites de nuestra democracia burguesa, y abrir el camino para la reconstrucción socialista de Bulgaria. La revolución democrático-popular del 9 de septiembre de 1944, en el proceso de que la clase obrera en alianza con los campesinos trabajadores consolidó su poder, combinaba dos elementos: la lucha de liberación nacional contra la dependencia nazi y el fascismo y la lucha del pueblo contra el yugo capitalista. (...) La vieja máquina burguesa no fue completamente destruida el 9 de septiembre ni inmediatamente después. Su destrucción final tomó un tiempo más largo, pero se inició el 9 de septiembre y no más tarde. En otras palabras el levantamiento del 9 septiembre de 1944 marca el inicio de la democracia popular como un gobierno de la clase obrera en alianza con los campesinos trabajadores. Este nuevo poder estatal, sin embargo, tuvo que ser desarrollado y consolidado». (Vulko Chervenkov; El Frente de la Patria y sus tareas inminentes; Informe en el IIIº Congreso del Frente de la Patria, 28 de mayo 1952)

Así veía el marxista-leninista búlgaro Georgi Dimitrov el desarrollo de la economía planificada y los pilares que la hacían posible:

«El plan económico bienal adoptado en la primavera de 1947 es de una excepcional importancia para nuestro pueblo. Este plan proyecta la nueva dirección del desarrollo económico en Bulgaria. En el futuro la economía planificada será alcanzada, a una escala cada vez más amplia, en todas las ramas de nuestra economía nacional y, de una vez por todas, se acabará con la anarquía en la producción y distribución. Un sistema planificado que ha sido posible gracias a que el mando del Estado está en las manos del pueblo y porque bajo el nuevo poder el sector social –estatal y cooperativo– regularmente es ampliado». (Georgi Dimitrov; El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo; Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria, febrero de 1948)

Hablando de estas nacionalizaciones en la ciudad:

«Una medida particularmente importante en la esfera de nuestra economía política la cual promoverá gratamente el futuro desarrollo de la economía ha sido la nacionalización de las empresas privadas y la industria minera. Mientras que a finales de 1946 el sector estatal y cooperativo constituía sólo el 30% de la producción industrial del país, a día de hoy representa más del 80% de la producción industrial». (Georgi Dimitrov; El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo; Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria, febrero de 1948)

En cuanto a la agricultura en el campo, así describía el proceso de entrega de tierras a los campesinos sin tierras o con pocas, y su paulatina introducción en la explotación conjunta en las cooperativas, así como la ayuda estatal a través de las Estaciones de Máquinas y Tractores:

«Como resultado de la reforma agraria 127.000 familias recibieron 1.252.000 décares de tierra y 7.863 explotaciones familiares. También 381 economías de propiedad pública e instituciones recibieron 71.000 décares de tierra. Un nuevo rasgo importante en la agricultura es las cooperativas de productores, de las cuales hay comprendidas 579 de aproximadamente 50,000 propietarios de tierras. Estas cooperativas poseen un total de 1.890.000 décares de tierra. A pesar de las dificultades causadas ante tres años de sequía en sucesión, las cooperativas han mantenido un equilibrio firme. Los campesinos comienzan a considerarlos como el camino más seguro al desarrollo de nuestra economía y realce del bienestar de la población rural. Estamos incrementando la producción de máquinas agrícolas como medio de promover la agricultura y en un futuro tendremos nuestra propia industria de producción de maquinaria agrícola. Estamos estableciendo 30 Estaciones de Máquinas y Tractores para abastecer a la agricultura con los implementos necesarios, máquinas y especialmente tractores para cultivar la tierra. En total tendremos 70 Estaciones de Máquinas y Tractores este año». (Georgi Dimitrov; El pueblo búlgaro en lucha por la democracia y el socialismo; Informe en el IIº Congreso del Frente de la Patria, febrero de 1948)

Esta transformación socio-económico, no podía más que chocar con las clases explotadoras derrocadas:

«El retiro de todos los elementos capitalistas de la administración estatal y económica fue acompañada de una resistencia de estos elementos, quienes con fuerza redoblada deseaban recuperar su dominación. Estos elementos están unidos con la reacción imperialista internacional. Las tentativas de los poderes imperialistas para interferir en los asuntos internos del país con el objetivo de prevenir la victoria de la democracia popular y de ayudar a la reacción para reordenar sus fuerzas para la restauración del régimen antipopular tuvieron que ser combatidas a toda costa. Naturalmente, los comunistas, fueron los campeones más constantes y resueltos en la defensa de la soberanía del país y en la destrucción de la reacción interna». (Vulko Chervenkov; El rol de liderazgo del Partido Obrero (comunista) Búlgaro en la construcción de la democracia popular, 1948)

Sobre el ámbito cultural, y reflejo de las medidas económicas ya citadas, y que se verán en el transcurso del capítulo, se vería que:

«Nuestra cultura nacional está en un auge. La red de primaria y educación especial en general, las instituciones intermedias y superiores de educación, de institutos de investigación científica está en expansión; la ciencia se acerca cada vez más cerca de la práctica socialista y se pone al servicio de las personas, siguiendo el ejemplo de la ciencia soviética, aprender de ella y haciendo uso de su experiencia. La literatura y el arte, al despojarse de los últimos vestigios perniciosos; de la influencia burguesa, están floreciendo. El teatro está prosperando. Nuestra cinematografía naciente y pujante sigue adelante con gran impulso, inspirado en el ejemplo de la gran arte cine soviético. La música búlgara y sus músicos están anotando éxitos notables. Los deportistas búlgaros están haciendo un progreso real. Vasto es el alcance de la actividad artística de aficionados entre la clase obrera y los campesinos de cooperativas, en el ejército, entre todo el pueblo. Talentos maravillosos se levantan de las filas del pueblo. Creciendo de entre sus filas a portadores del Premio Nobel Dimitrov entre los trabajadores merecidos de la esfera de la cultura. No es mera coincidencia que en el Festival Mundial de la Juventud en Berlín, por ejemplo, algunos de los primeros premios fueran otorgados a los representantes de nuestra juventud. Las condiciones han sido creadas para el ulterior poderoso resurgimiento de nuestra cultura nacional. Como un reflejo brillante de todos nuestros éxitos y potencialidades vino el Decreto del Consejo de Ministros y el Comité Central del Partido Comunista Búlgaro sobre la reforma monetaria, la abolición de racionamiento y reducción de los precios al por menor del Estado. Este decreto ya ha sido puesto en práctica. Se culminó los esfuerzos de las personas que trabajan, del partido y el gobierno en los últimos tres a cuatro años. Reflejaba nuestra gran victoria para asegurar el aumento integral de nuestro país. Ahora podemos afirmar abiertamente: una victoria ha sido ganada gracias al trabajo desinteresado de las personas, su devoción por el gobierno del Frente de la Patria y el Partido Comunista Búlgaro, gracias al liderazgo político y económico correcto del gobierno y el Partido Comunista Búlgaro. Esta victoria nos ha permitido con confianza para tomar la carretera por la que la Unión Soviética se ha embarcado desde hace mucho tiempo: el camino de la reducción sucesiva de los precios de las materias primas, el camino de un continuo aumento de los salarios reales y del nivel de vida del pueblo trabajador». (Vulko Chervenkov; El Frente de la Patria y sus tareas inminentes; Informe en el IIIº Congreso del Frente de la Patria, 28 de mayo 1952)

El documento:


VI
Perspectivas económicas y culturales

En el campo económico el gobierno popular afrontó la tarea inmediata de reparar el daño causado por el pillaje de guerra alemán, y el de limpiar el camino para el próximo desarrollo económico de nuestro país bajo la estela del socialismo.

En la industria la tarea de reconstrucción fue solucionada satisfactoriamente en el curso de nuestro plan de dos años. En 1948 el producto industrial excedió al de antes de la guerra en un 75 por ciento. Dándose así un desarrollo de gran ímpetu gracias a la nacionalización desarrollada previamente que permitió continuar hacia la reconstrucción socialista, hacía la fusión y centralización de empresas industriales, así como también la centralización de la producción combinando según que ramas y concentrando las unidades más productivas.

En la agricultura, el proceso de rehabilitación no ha sido completada todavía, esto ha ocurrido principalmente debido a las tres sequías ocurridas en la posguerra. Ciertas ramas de cría de ganadería y cultivo de cosecha se quedaron atrás. Pero aquí también, juntos con los esfuerzos para alcanzar y sobrepasar el nivel de antes de la guerra en todas las ramas, la reconstrucción socialista tiene que ser comenzada con la creación de las cooperativas y granjas estatales a gran escala. Las granjas cooperativas que cubren más de 1.000 en número y que cubren aproximadamente 300.000 hectáreas de tierra arable, han realizado firmemente una nueva forma que se ha establecido firmemente en la economía rural, y la única que es capaz  con la ayuda de las máquinas, tractores y estaciones de mejorar el bienestar de los campesinos, de la mecanización y modernización de nuestra agricultura, de dirigirla hacía el socialismo.

Los campesinos medios han comenzado recientemente a adoptar una actitud favorable hacía las granjas cooperativas, en las cuales crece sin cesar el números de sus miembros. Estrictamente se observa en todo ello el principio de adhesión voluntaria, la tarea principal presente es de la de consolidar, reforzar y multiplicar las granjas ya existentes y convertirlas en modelos ejemplares para la extensión de agricultura cooperativa.

La renta nacional hacia 1948 ya excede a la de antes de la guerra en un 10 por ciento, gracias principalmente a la nacionalización acertada de la industria, como apuntamos hace un momento. Además, la renta nacional es distribuida hoy de un modo mucho más justo, como consecuencia de la expropiación de las empresas industriales que estaban en poder de la burguesía de las empresas industriales, bancos y el comercio al por mayor, así como de la liquidación efectiva de los latifundios juntos al gran inmobiliario urbano, lo que dio al traste con los grandes ingresos del resto de los explotadores.

Sin embargo, nuestra tarea no es simplemente reconstruir todo sin más, pues existiría todo igual que ya existió anteriormente en nuestra economía nacional. Debemos rápidamente seguir nuestra senda para lograr el próximo desarrollo de las fuerzas productivas de nuestro país para la temprana eliminación de su atraso económico con el objetivo de llevar a la transformación de nuestro propio país de un país agrícola-industrial a un país industrial-agrícola. La tarea es ahora, repito, la industrialización, la electrificación y mecanización de la economía rural, para poder así, alcanzar en 15 ó 20 años a otros países que en condiciones diferentes ya alcanzaron estos objetivos durante el curso de un siglo entero. Por esta razón es necesario crear una poderosa base eléctrica que explote los recursos de agua y de combustible del país, del mismo modo debemos rápidamente desarrollar la minería, aumentar nuestra propia industria siderúrgica y crear una industria de construcción de máquinas suficientemente desarrollada que pueda impulsar la creación de otras industrias pesadas, por último también debemos desarrollar, modernizar y diversificar nuestra industria ligera. Es también necesario reforzar nuestra economía rural dotándola a ella de grandes máquinas agrícolas, principalmente tractores, y aumentando la producción del suelo a través de mejoras agro-técnicas de riego, electrificación, y acompañarlo todo ello de un amplio empleo de fertilizantes artificiales.

Nuestra política industrial debería ser: reducción sistemática de gastos, abaratamiento de salida y bajada de los precios de bienes de producción. En palabras de Stalin, ese es el ancho camino en el cual la industria debe moverse si quiere seguir adelante y crecer más fuerte para dirigir la agricultura a su paso y acelerar la colocación de los fundamentos básicos de nuestra economía socialista.

La industria nacionalizada, desarrollándose en conformidad con las leyes de expansión de reproducción socialista, es decir, en el aumento anual de su producción y el establecimiento de nuevas empresas, presentará demandas cada vez mayores en cuanto a alimentación y materias primas agrícolas. Las necesidades crecientes de la industria, de la población urbana y del ejército no pueden estar satisfechas por la pequeña economía privada rural, la cual tiene una productividad baja. Esto levanta el problema de una reconstrucción socialista en la economía rural simultáneamente con la reconstrucción socialista en el desarrollo de la industria. Uno no puede pretender por mucho tiempo que en su querida democracia popular que tiene el objetivo de la construcción socialista convivan sobre dos principios completamente opuestos, me refiero obviamente a la gran escala de la industria socialista ligada en una mezcla junto a la pequeña producción de materias primas privadas del ámbito rural. La economía rural por ello, debe ser transformada gradualmente, sistemáticamente y categóricamente hacía el punto que se alcance la nueva técnica básica, para esto la producción a gran escala en granjas privadas debe sustituirse por las grajas cooperativas mecanizadas. Es por eso que el plan quinquenal asegurará el 60 por ciento de colectivización en el campo dentro de los próximos cinco años. Teniendo en cuenta el progreso reciente de las granjas cooperativas, esta tarea es bastante factible.

En la construcción del socialismo nuestra gente debe confiar principalmente en su propia fuerza, usando nuestros propios recursos con la mayor economía de medios y materiales. Un régimen estricto de economía debe ser el objetivo permanente y diario de cada líder económico del Estado, de cada trabajador y campesino en nuestra República Popular y, antes de todo, de cada comunista. Nuestra gente está feliz de que ellos también puedan contar con la ayuda fraternal y desinteresada del gran país de socialismo –la Unión Soviética– y de la colaboración coordinada de otras democracias populares que nos salvarán mucho trabajo y esfuerzo, por lo que apresuraremos en común el desarrollo de todos.

Al igual que los buenos agricultores, no comemos todo lo que producimos, sino que salvamos la parte del ingreso nacional para el próximo desarrollo de nuestra economía nacional, lo guardamos celosamente para poder así llevar cabo la construcción de nuevas fábricas y plantas, para nuevas máquinas y estaciones de tractores para así lograr poco a poco un nuevo aumento de las fuerzas productivas en la industria y la agricultura.

Así seremos capaces de satisfacer las crecientes necesidades tanto de ciudad como de campo y aseguraremos la mejora gradual y continua del nivel de vida, así como el hecho de garantizar el rápido desarrollo económico de nuestro país, que es la garantía de un futuro de bien para nuestra gente trabajadora y nuestra juventud.

Nos alegramos en decir que a pesar de las dificultades que aún son bastantes y no están vencidas, el suministro de alimentos de nuestro pueblo, con un aumento de las raciones, está completamente asegurado hasta la próxima cosecha. La mayor parte de los campesinos trabajadores han realizado sus obligaciones frente al Estado de forma honesta y franca. Sólo una minoría insignificante, principalmente entre kulaks y la antigua oposición reaccionaria, los cuales han intentado infiltrarse en nuestro Frente de la Patria, ha saboteado y especulado con el pan de la gente. Esta resistencia, sin embargo, se romperá sin demora.

El nuevo sistema de entrega obligatoria de productos agrícolas al Estado y la venta libre de excedentes, que el gobierno adoptó y que serán perfeccionados sobre la base de nuestra experiencia, distribuye las obligaciones más equitativamente entre los productores campesinos conforme al tamaño de su propiedad y con ello sus posibilidades, por ello los estimula para cultivar su suelo con más diligencia y conseguir una producción más alta. Por la parte de venta de sus productos al Estado en precios fijos los campesinos reciben, otra vez en precios fijos, una cantidad cada vez mayor de bienes industriales que ellos necesitan.

La nueva política estatal de precios apunta al establecimiento de una justa proporción relativamente estable entre los precios de diferentes materias primas. Así cada productor sabrá lo que él puede adoptar; ganar y perder en el cambio de sus productos tanto hoy día, mañana, como a la semana siguiente. Debemos evitar una situación similar a la de la posguerra de la Primera Guerra Mundial, cuando un auge agrícola de años anteriores fue seguido de una caída catastrófica en precios, implicando la ruina total de muchos agricultores. El aumento sistemático de la productividad del trabajo en la industria y la agricultura gradualmente bajará los precios de las materias primas industriales y agrícolas, y causará un coste de vida inferior y una estabilización del nivel de vida.

El suministro de bienes necesarios básicos dio un nuevo paso adelante durante los meses pasados. Pero no somos aun completamente capaces de satisfacer todas las necesidades. Dos o tres buenas cosechas consecutivas nos deben permitir plenamente satisfacer el aumento de las necesidades y la creciente capacidad de consumo de los trabajadores y abolir todo racionamiento. Por lo tanto, debemos ejercer todos los esfuerzos posibles para el cumplimiento del plan de siembra, el cual pretende el aumento máximo de la producción del suelo. Y hasta que se convierta en posible suprimir la distribución de racionamiento tendrá que ser realizado no según el principio de igualdad perfecta, sino según la cantidad y la importancia del trabajo hecho. Todos los parásitos, holgazanes y explotadores deben ser privados de la posibilidad de llevar la adquisición de bienes en precios máximos incoherentes. El poder suministrar de modo regular a los trabajadores más capacitados en el cumplimiento y canalización de los proyectos económicos debe ser asegurado sin tardanza. «A cada uno según su trabajo», es a la vez justo y económicamente viable. Todo el mundo es capaz de trabajar más y de mejorar en el trabajo y por lo tanto, también ganar más.

La solución acertada de la tarea básica económica –el cumplimiento del plan quinquenal–requiere los esfuerzos y el entusiasmo de todo el pueblo trabajador. Los sindicatos tienen una parte muy importante que jugar en cuanto a esto. En su trabajo de choque y liderazgo, la emulación socialista debe hacerse un método general de trabajo, abrazando a obreros y campesinos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos. El trabajo de Bulgaria debe ser cada vez más una materia de honor, dignidad y heroísmo. El país debe llegar a conocer a sus héroes de trabajo; a sus inventores, eficientes, innovadores, etc., en resumen, a los maestros más talentosos y leales del trabajo intelectual y físico que aumentan constantemente la fuerza económica y cultural de nuestro pueblo y multiplican la riqueza nacional de su patria. Se les debe honrar como lo que son, sus mejores y más dignos hijos e hijas. En la nueva Bulgaria el lugar de todo el mundo no será determinado por su nombre u origen, ni por la concepción de uno mismo, sino exclusivamente por su trabajo, por lo que él contribuye al progreso económico, cultural y político de su pueblo.

No debe haber otro criterio posible al respecto.

El amplio alcance de la actividad constructiva que deben soportar todas las ramas de nuestra economía nacional requiere de la creación de un ejército de obreros de la construcción, ingenieros y técnicos, así como un gran suministro de toda herramienta moderna que puedan necesitar en su importante labor. La nación entera sigue con afable admiración las proezas en el trabajo de nuestro brigadistas y la juventud trabajadora. Muchos de nuestros proyectos principales llevarán el orgulloso y honorable sello de «construcción juvenil». Siguiendo fomentando el pleno empleo del trabajo por parte de las brigadas lejanas como de las brigadas locales que ayudan en estas tareas, debemos al mismo tiempo multiplicar el ejército permanente de obreros de la construcción, los cuales son maestros y entusiastas de su profesión, armándolos como dije, con los logros de técnica de construcción moderna. La profesión que albergan los obreros de la construcción debe hacerse una de las profesiones más honradas en Bulgaria.

Conseguiremos nuevos cuadros de trabajo para nuestra economía de crecimiento de entre los campesinos que no pueden encontrar ningún trabajo en la agricultura así como de entre las amas de casa cuya capacidad trabajadora es gastada por la servidumbre en casa. No podemos hacernos una nación próspera y mejorar nuestro nivel de vida mientras una gran parte de trabajo nacional es gastado improductivamente, o mientras estos trabajadores son utilizados sólo una parte del año. Muchos trabajadores urbanos y rurales que hasta ahora fueron empleados sólo a tiempo parcial encontrarán trabajo en las nuevas construcciones y nuevas empresas industriales sin problema.

La creación de más parvularios y guarderías, de comedores públicos y lavanderías, relevará de la casa y su colosal trabajo a muchas mujeres, permitirá a muchas amas de casa buscar de un modo más racional y socialmente útil aplicar la capacidad de trabajo que albergan. Mediante cursos libres e instrucciones ya hemos comenzado a entrenar nuestras reservas de trabajo, por ejemplo, se han logrado licenciar a muchas personas como obreros de la construcción siendo ellas proveniente de entre la juventud y el campesinado trabajador. Esto debería ser seguido en un futuro con la misma energía.

Nuestro país ya ha emprendido el camino del desarrollo socialista. Los factores principales para nuestra construcción socialista se pueden decir que a día de hoy son: un gobierno de democracia popular, la alianza del proletariado y el campesinado bajo la dirección del primero, la producción industrial a gran escala en las manos de la democracia popular, un desarrollo rápido de las fuerzas productivas por la nueva construcción económica, más las cooperativas, tanto las cooperativas que cultivan la tierra como las cooperativas artesanales; y por último pero no lo menos, el apoyo activo fraternal de la Unión Soviética y las democracias populares, apoyo que cierra la colaboración económica con todos estos países y que garantiza y apresura nuestro desarrollo socialista.

Durante el primer plan quinquenal nuestra tarea será para poner las bases del socialismo tanto en la industria como en la agricultura. El objetivo del plan es precisamente la solución de esta tarea. Sólo sobre estas bases tras los dos o tres siguientes planes quinquenal se podrá ver la edificación del socialismo y la creación de la sociedad socialista.

Nuestras tareas principales en la edificación de las bases económicas y culturales del socialismo pueden ser formuladas de este modo:

1. Reunir un gran esfuerzo de todas las fuerzas y recursos para el cumplimiento acertado del plan quinquenal.

2. Lograr la socialización completa de los medios de producción, es decir, llevar a cabo sin dilación su transformación en propiedad de todo el pueblo; implantar la abolición de todos los ingresos no derivados del trabajo sobre la base del principio «el que no trabaja, no comerá».

3. Unificar la entera actividad económica nacional en un plan general económico; mantener en ello un régimen estricto de economía en materiales, medios y otros recursos.

4. Aprovechar nuestra riqueza nacional, detectando los núcleos de petróleo y creando nuestra propia industria de metales ferrosos y no ferrosos.

5. Incrementar la producción de energía eléctrica para satisfacer las necesidades de industria y agricultura mediante la creación de centrales eléctricas, fomentando también el aumento de la producción de las extracciones de carbón de nuestras cuencas carboníferas existentes y explotando otras nuevas; transformar el carbón de baja calidad en energía eléctrica.

6. Ejecutar nuestra industria ligera a pleno rendimiento con la introducción de tres cambios fundamentales, se debe logra la racionalización, la reconstrucción, y la liquidación de la desproporción entre las ramas relacionadas entre sí, para satisfacer de la forma más completa las necesidades de la población.

7. Cambiar la proporción entre industria ligera e industria pesada a favor del ésta última por contar entre sus filas con el desarrollo de energía eléctrica, la extracción carbón y minerales, la construcción de máquinas, los productos químicos, el caucho y otras industrias, los cuales son indispensables todos ellos para aumentar el bienestar del pueblo por reducir de forma notable la dependencia de nuestra economía nacional de las importaciones extranjeras.

8. Acrecentar la producción máxima de materias primas para nuestra industria aumentando el área de sembrado de cosechas industriales, mejorar la cría de ganadería y llevar adelante nuestros proyectos de explotación de riqueza mineral.

9. Cimentar la reconstrucción de economía rural sobre la base de la cooperativización y las granjas estatales; dedicar la tierra con altas prestaciones y altas producciones en materias primas para asegurar las necesidades crecientes de la población, la industria y la exportación.

10. Liquidar nuestro problema con el pan de una vez por todas en la susodicha base; la aseguración de altas y buenas cosechas mediante la adaptación de maquinaria moderna para el suelo rural, con la ayuda del empleo de fertilizantes artificiales y la creación de cinturones forestales y riego.

11. Fomentar el desarrollo de la ganadería de alta productividad y la cría de ovejas y aves de corral; aumentaremos la superficie del área bajo cosechas de forraje.

12. Llevar a cabo la repoblación forestal planificada para la mejora del clima del país y para satisfacer las necesidades crecientes de madera para que se pueda suministrar suficiente madera a la construcción; explotaremos siempre de forma eficiente los bosques haciendo pleno uso de su aumento anual; incentivaremos la creación de la agricultura de alta altitud –lino, patatas, etc–. y la cría de ganado.

13. Desarrollar de igual modo la industria pesquera del Danubio y el mar, ayudar a la creación artificial de lagos y difusión de peces en nuestro río.

14. Introducir los medios de comunicación más rápidos, cómodos y eficientes por la extensión y electrificación de nuestro sistema de ferrocarril, seguiremos creando una densa red de caminos ordenados, desarrollaremos al mismo tiempo los automóviles y el transporte aéreo.

15. Alzar el nivel material y cultural de los obreros, campesinos e intelectuales; y hacer énfasis en el suministro de bienes necesarios básicos.

16. Pretender la extensión y consolidación de comercio estatal y cooperativo, la creación de un aparato para la compra de excedentes agrícolas y para un desarrollo más completo del comercio entre ciudad y pueblo.

17. Dar como prioridad la creación de una nueva disciplina socialista del trabajo a través de la reeducación de las masas, desarrollando cada vez más el trabajo de choque y la emulación socialista.

El cumplimiento de las tareas económicas está ligado inequívocamente con el cultivo del nivel cultural e ideológico de los búlgaros. Atención especial debería darse a la educación del pueblo trabajador tanto de la ciudad como del campo, así como a la propia intelectualidad, que debe de estar basada en un sano espíritu socialista.

No deberíamos nunca olvidar que la lucha en el campo cultural e ideológico tiene una importancia de primer orden para poder superar la vil herencia que nos ha dejado el capitalismo, para vencer la burocracia y parasitismo, esta lucha además no ayudará a aumentar la productividad de trabajo, lo que recaerá en una precoz y más eficiente realización del plan quinquenal y, en general, beneficiará en todo progreso que relacione a nuestra nación con la meta del socialismo.

Como consecuencia de ir completando poco a poco todo este gran desarrollo, nuestro país va ya en el curso de varios proyectos que tienen un lapso de cinco años en los cuales será transformado de un país atrasado agrario en un país sumamente industrial. Esto quiere decir que al lado del aumento máximo de producciones agrícolas aceleraremos el desarrollo industrial, que en su turno aumentará enormemente la riqueza y la prosperidad de nuestra nación y asegurará su independencia económica del imperialismo y de paso, que no menos importante, su capacidad defensiva.

Este desarrollo estará a lo largo de líneas socialistas. Los últimos vestigios en nuestra economía de las clases de explotación en las ciudades –la burguesía urbana– serán liquidados. Los artesanos se unirán en las cooperativas artesanales. La burguesía de pueblo –el kulak– será cada vez más inofensiva y si bien saldrá a duras penas con dificultades económicas aunque ya no siendo los explotadores de los campesinos trabajadores, al final, con el desarrollo de las granjas cooperativas se creará las condiciones para su liquidación completa. Las clases antagonistas desaparecerán, y la sociedad estará compuesta de: obreros, campesinos e intelectuales cuyos intereses no son enfrentados y que con su esfuerzo unidos atraerán a nuestro país hacia el socialismo y el comunismo. El camarada Stalin escribió:

«Los éxitos indiscutibles, alcanzados por el socialismo en la Unión Soviética en el frente de la edificación han demostrado claramente que el proletariado puede gobernar con éxito el país sin burguesía y en contra de la burguesía, puede levantar con éxito la industria sin burguesía y en contra de la burguesía, puede dirigir con éxito toda la economía nacional sin burguesía y en contra de la burguesía, puede edificar con éxito el socialismo, a pesar del cerco capitalista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El carácter internacional de la revolución de octubre, 1927)

Nuestra experiencia, aunque todavía es inadecuada, claramente muestra que la clase obrera búlgara tiene no sólo el deseo, sino la determinación necesaria y la capacidad de seguir el ejemplo de sus hermanos soviéticos.

El desarrollo socialista de nuestro país es el requisito previo para la solución de nuestro problema demográfico. Durante el siguiente plan quinquenal la población de Bulgaria debe registrar un alzamiento en el número de nacimientos y una disminución en la mortalidad infantil hasta alcanzar la cifra de diez millones. Así nuestra gente de manera concluyente se mostrará ante el mundo como una nación sana y vigorosa, aumentando su propia cultura nacional desde el prisma socialista en esencia, y realizando así su propia contribución al tesoro de la cultura humana.
15 de diciembre, 1948

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