«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 12 de marzo de 2015

Mitos de la historiografía burguesa-revisionista sobre las colectivizaciones de la tierra en los países socialistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


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Es muy conocido, el mito burgués-revisionista de que el desarrollo de la industria pesada descuidaba el desarrollo de la agricultura, pero en la Unión Soviética se vio, que los mejores datos en el campo se lograron precisamente gracias a la industrialización y a la colectivización que permitió dotar de métodos modernos de explotación bajo una explotación colectiva de las tierras. El segundo mito, quizás todavía más extendido fue el de que la colectivización del campo se hacía a través de métodos coercitivos, cuando en realidad, como atestiguan las obras de cualquier marxista-leninista sin excepción y las estadísticas de la colectivización, el principio voluntario de adhesión de los campesinos a las colectividades era un principio inviolable en el que los partidos comunistas hacían mucho énfasis para no cometer errores que rompieran la alianza obrero-campesina, es más; si esto no fuera así, no se podría explicar ni entender como por ejemplo en la primera experiencia de la historia como fue la colectivización del campo en la Unión Soviética –precisamente con sus deficientes y errores iniciales–, las cifras de miembros de los koljoses y sovjoses tuvieran al principio cifras tambaleantes de adhesiones y abandonos: si realmente se hubiera implantando métodos violentos y severos que no permitieran al campesino quedarse fuera de tales sitios, o abandonar una vez entrado a la colectividad, las cifras serían siempre ascendentes sin repuntes, lo que demuestra la estupidez de las mentiras burguesa-revisionistas. Los propios marxista-leninistas húngaros, hicieron énfasis en este axioma leninista-stalinista en la colectivización de las tierras:

«Durante el pasado año, el número de campesinos que han entrado en la cooperativas de productos se ha duplicado y, según los últimos datos, 118.000 familias campesinas con más de 160.000 miembros cultivaban en 1.160.000 hectáreas en 20 de febrero. Aparte de esto, 559 comités están preparando la entrada de 11.000 familias con 84.000 hectáreas de tierras de cultivo en las granjas cooperativas. Las granjas estatales y cooperativas, el sector socialista de la agricultura, se extienden ahora a alrededor de una séptima parte de la superficie cultivable, y hemos iniciado un renovado, rápido crecimiento en las últimas semanas. (...) ¿Qué se tiene que hacer para promover este desarrollo? El factor decisivo en este sentido, es que nuestro campesinado trabajador debe tomar este camino voluntariamente, por su propia voluntad, a través de su propio juicio y condena. La mayoría del campesinado toma este camino sólo sobre la base de su propia experiencia, o sobre la base de la experiencia que se puede ver con sus propios ojos. Este desarrollo solo puede ser acelerado por medios de convicción. Toda presión o insistencia impaciente, o incluso forzada es perjudicial, y sólo obtendrán los resultados opuestos. Esto nos es enseñado por nuestros grandes maestros, Lenin y Stalin, y está demostrado por nuestra propia experiencia del pasado el desarrollo de las cooperativas húngaras». (Mátyías Rákosi; Informe en el IIº Congreso del Partido de los Trabajadores Húngaros, 25 de febrero de 1951) - Anotación de Bitácora (M-L)] (Anotaciones de Bitácora (M-L) al documento de Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso de 2007, 14 de diciembre de 2014)

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