«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 31 de marzo de 2015

Stalin advirtiendo a Mao Zedong de las consecuencias de no apartarse de su visión revisionista de «marxismo nacional» y «socialismo chino»

Mao Zedong junto a Iósif Stalin en la celebración del 70 cumpleaños de Stalin, diciembre de 1949

«Usted habla de «chinificación del socialismo». No existe de esa naturaleza. No existe el socialismo inglés, francés, alemán, italiano, ruso, como no existe el socialismo chino. Otra cosa es, que en la construcción del socialismo, es necesario tener en cuenta las características específicas de un determinado país. El socialismo es una ciencia, y necesariamente tiene como toda ciencia, ciertas leyes generales, y uno solo necesita ignorar tales leyes para que la construcción del socialismo esté destinada al fracaso.

¿Cuáles son las leyes generales de la construcción del socialismo?

1. Ante todo es la dictadura proletaria del Estado de los obreros y campesinos, una forma particular de la unión de estas clases bajo la dirección obligatoria de la clase más revolucionaria de la historia, la clase del proletariado. Solo esta clase es capaz de construir el socialismo y suprimir resistencia de los explotadores y la pequeña burguesía.

2. Propiedad socializada de los principales instrumentos y medios de producción. Expropiación de todas las grandes fábricas y su gestión por el Estado.

3. Nacionalización de todos los bancos capitalistas, la fusión de todos ellos en un único banco estatal y la regulación estricta de su funcionamiento por el Estado.

4. La conducta científica y planificada de la economía nacional desde un único centro. Uso obligatorio del siguiente principio en la construcción del socialismo: de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, distribución del buen material dependiendo de la calidad y de la cantidad de trabajo de cada persona.

5. Dominación obligatoria de la ideología marxista-leninista.

6. Creación de las fuerzas armadas que permitan la defensa de los logros de la revolución y siempre recordar que cualquier revolución no vale nada sino es capaz de defenderse a sí misma.

7. Represión de contrarrevolucionarios y agentes extranjeros.

Estas, resumidamente, son las principales leyes del socialismo como ciencia, lo que requiere que nos relacionemos frente a ellos tratándolas como tales. Si usted entiende todo esto con la construcción del socialismo en China la cosa irá bien. Si usted no lo entiende va a hacer mucho daño al movimiento comunista internacional. Por lo que yo sé, en el Partido Comunista de China hay una capa delgada de proletarios y los sentimientos nacionalistas son muy fuertes y si no llevan a cabo estas políticas de clase genuinamente marxista-leninistas y no llevan a cabo la lucha contra el nacionalismo burgués, los nacionalistas los estrangularan. Entonces no solo se dará por terminada la construcción socialista, sino que China puede que se convierta en un peligroso juguete en manos de los imperialistas estadounidenses. Os recomiendo encarecidamente a utilizar la espléndida obra de Lenin: «Las tareas inmediatas del poder soviético» de 1918. Esto aseguraría el éxito
». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Obras Completas, Tomo 18, Anotaciones en la obra «De la conversación con la delegación del Comité Central del PCCh en Moscú el 11 de julio 1949», conversación entre Stalin y Mao Zedong, 1949)

Anotación de Bitácora (M-L):

Iósif Stalin en los años 20 ya denunció a los desviacionistas de derecha que eran:

«Culpables del error fundamental de exagerar los rasgos específicos del capitalismo estadounidense. Ustedes saben que esta exageración es la raíz de todos los errores cometidos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Las fracciones de derecha en el Partido Comunista de los Estados Unidos; Discurso pronunciado en la comisión estadounidense del Presidium del Comité Ejecutivo de la Komintern, 6 de marzo de 1929)

Y explicó la relación entre las características generales del capitalismo y las características específicas del capitalismo:

«Ciertamente sería un error no tomar en cuenta las características específicas del capitalismo estadounidense. El Partido Comunista de los Estados Unidos debe tenerlas en cuenta. Pero sería aún más erróneo querer basar toda la actividad del partido comunista en estas particularidades específicas, ya que todo partido comunista, incluido el estadounidense, debe basar su acción en las características general del capitalismo, que son las mismas para todos los países, y no a las características específicas de un país determinado. Aquí es donde reside el internacionalismo de los partidos comunistas. Las características específicas son sólo complemento de las características generales». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Las fracciones de derecha en el Partido Comunista de los Estados Unidos; Discurso pronunciado en la comisión estadounidense del Presidium del Comité Ejecutivo de la Komintern, 6 de marzo de 1929)

Esto se pudo ver claramente en varios acontecimientos históricos, donde los pseudocomunistas, verdaderos nacionalistas-burgueses, encubrían su traición escudándose en supuestas condiciones nacionales que para nada eran condiciones nacionales específicas, sino que ellos mismos las creaban artificialmente. Entre los marxista-leninistas de varios países, en los 40 esta desviación fue denunciada como el titoismo se basaba entre otras cosas en:

«El peligro de basarnos exclusivamente en nuestras especificidades nacionales y subestimar las características comunes y las experiencias comunes de diferentes países. A pesar de todo no es posible solucionar las cuestiones de un sólo país sin usar la experiencia de otros países. Estos resultados serían la limitación nacional. La limitación nacional y el oportunismo son gemelos». (Mihály Farkas; Discurso en la Iº Conferencia de la Kominform, 26 de septiembre de 1947)

En particular respecto al Partido Comunista de China y el liderazgo de Mao Zedong, el líder soviético Iósif Stalin sospechaba que Mao Zedong y sus allegados mantenían tales desviaciones:

«La evidencia de las dudas de Stalin sobre lo confiable que consideraba a Mao Zedong, podía ser visto en la cultivación del líder soviético de una especial amistad con Kao Kang, el líder comunista del Noreste de China. Moscú trataba a Kao Kang como un «verdadero internacionalista». (...) Stalin no consideró a Mao Zedong como un verdadero marxista y siempre sospechó que la revolución china podría mutar «en otra cosa», o sea en algo antimarxista y antisoviético
». (Sergeĭ Nikolaevich Goncharov; Socios inciertos; Stalin, Mao Zedong y la guerra de Corea, 1993)

Esto fue algo que confesó años después el propio Mao Zedong:

«Al triunfo de la guerra [Stalin], tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre nosotros». (Mao Zedong; Sobre diez grandes relaciones; Obras escogidas, Tomo V, 25 de abril, 1956) 

Precisamente ante una delegación yugoslava al VIIIº Congreso del Partido Comunista de China en septiembre de 1956 volvió a reconocer tal perspección de Stalin sobre él. Casualmente los yugoslavos fueron atacados por Stalin y todos los marxista-leninistas del mundo por anteponer y exagerar las particularidades nacionales por encima de las leyes generales de la construcción socialista, cayendo en sonadas desviaciones nacionalistas-bujarinistas. 

Pongamos otro ejemplo de otra fuente sobre esta desconfianza de Stalin sobre Mao Zedong:

«Stalin también alegó tener dudas sobre en qué medida los chinos eran realmente comunistas. Se refirió a ellos como «rábanos comunistas»; rojos por fuera pero blancos por dentro». (Alvin Z. Rubinstein; La política exterior soviética desde la Segunda Guerra Mundial, 1985)

Esta reprimenda de Stalin a Mao Zedong en 1949, y el devenir de los desarrollos históricos, confirmó que las sospechas de Stalin no eran paranoias sino que eran la muestra de que el camino del revisionismo chino ya fue detectado por Stalin:

«Al echar un vistazo a todos los elementos esenciales de su línea revisionista, por todo lo que Mao Zedong planteó contra Stalin, podemos afirmar en voz alta que en verdad Stalin ha sido un gran marxista-leninista y que había previsto correctamente hacia dónde iba China, que había comprendido a tiempo cuáles eran los puntos de vista de Mao Zedong que había valorado que sus concepciones eran en muchos sentidos revisionistas titoistas, tanto en la política internacional como en la política interior, así como a propósito de la lucha de clases, de la dictadura del proletariado, de la coexistencia pacífica entre países con sistemas sociales diferentes, etc». (Algunos juicios en torno al «decálogo» ballista de Mao Zedong; Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de diciembre de 1976)

Y si vemos cada punto que le explica Stalin a Mao Zedong en tal conversación sobre las leyes generales de la construcción socialista, es decir de los axiomas de la construcción socialista ineludibles para todo partido comunista y su correspondiente país, los revisionistas chinos se saltaron todos y cada uno de los siete puntos, incluidos el hecho de que con Mao Zedong y sus desviaciones derechistas-nacionalistas China sería en palabras de Stalin un «peligroso juguete en manos de los imperialistas estadounidenses».

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«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»