«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 23 de mayo de 2015

El proyecto de resolución de Lenin sobre las desviaciones anarquistas y sindicalistas en el partido bolchevique


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1. En estos últimos meses se ha revelado claramente en el seno del partido una desviación sindicalista y anarquista, que exige las medidas más enérgicas de lucha ideológica, así como la depuración y el saneamiento del partido. 

2. La desviación indicada ha sido en parte originada por el ingreso en el partido de ex mencheviques, así como de obreros y campesinos que aún no han asimilado por completo la concepción comunista del mundo, pero se debe más que a nada a la influencia que ejerce en el proletariado y en el Partido Comunista de Rusia el elemento pequeño burgués, excepcionalmente poderoso en nuestro país y que de una manera inevitable genera vacilaciones hacia el anarquismo, sobre todo en estos momentos, en que la situación de las masas ha empeorado en gran medida como resultado de la mala cosecha y de las consecuencias extremadamente desastrosas de la guerra y en que la desmovilización del ejército de un millón de hombres licencia a centenares de miles de campesinos y obreros que no pueden encontrar en el acto fuentes y medios adecuados de vida.

3. La manifestación teórica más acabada y la más neta de esta desviación variante: una de las manifestaciones más acabadas, etc., de esta desviación son las tesis y otros escritos del grupo de la llamada «oposición obrera». Bastante significativa es, por ejemplo, la siguiente tesis: «El Congreso de productores de toda Rusia organiza la dirección de la economía nacional; los productores están agrupados en sindicatos industriales, que eligen un órgano central para dirigir toda la economía nacional de la República».

Las ideas que forman la base de esta y de las otras numerosas declaraciones parecidas son radicalmente falsas desde el punto de vista teórico, constituyendo la ruptura completa con el marxismo y el comunismo, así como con la suma de la experiencia práctica de todas las revoluciones semiproletarias y de la actual revolución proletaria.

En primer lugar, el concepto de «productor» engloba al proletario con el semiproletario y con el pequeño productor de mercancías, apartándose así, radicalmente, del concepto fundamental de la lucha de clases y de la exigencia básica de diferenciar con precisión las clases.

En segundo lugar, orientarse hacia las masas sin partido o coquetear con ellas, como se hace en la tesis citada, es apartarse del marxismo de un modo no menos radical.

El marxismo nos enseña y esta doctrina no sólo ha sido confirmada formalmente por toda la Komintern en la decisión de su IIº Congreso de 1920 sobre el papel del partido político del proletariado, sino que lo ha sido también prácticamente por toda la experiencia de nuestra revolución que sólo el partido político de la clase obrera, es decir, el partido comunista, está en condiciones de agrupar, educar y organizar a la vanguardia del proletariado y de todas las masas trabajadoras, la única vanguardia capaz de contrarrestar las inevitables vacilaciones pequeño burguesas de estas masas, las inevitables tradiciones y recaídas en la estrechez de miras gremial o en los prejuicios sindicales entre el proletariado y dirigir todo el conjunto de las actividades de todo el proletariado, esto es, dirigirlo políticamente y a través de él dirigir a todas las masas trabajadoras. Sin esto la dictadura del proletariado es irrealizable.

La falsa concepción del papel del partido comunista en sus relaciones con el proletariado sin partido, y luego en las relaciones del primer y segundo factores con toda la masa de trabajadores, constituye un retroceso teórico radical del comunismo y una desviación hacia el sindicalismo y el anarquismo, desviación que impregna todas las concepciones del grupo de la «oposición obrera».

4. El Xº Congreso del Partido Comunista de Rusia declara que considera también absolutamente equivocados todos los intentos del grupo mencionado y de otras personas de defender sus puntos de vista erróneos invocando el apartado 5 de la parte económica del programa del PC de Rusia, dedicado al papel de los sindicatos. Este apartado dice que «los sindicatos deben llegar a concentrar efectivamente en sus manos toda la dirección del conjunto de la economía nacional como un todo económico único».

Que los sindicatos: «Aseguran así el vínculo indisoluble entre la dirección central del Estado, la economía nacional y las grandes masas trabajadoras», «incorporando» a estas masas «a la gestión inmediata de la dirección de la economía».

En este mismo apartado el programa del PC de Rusia considera corno condición preliminar para crear la situación a la que «tienen que llegar» los sindicatos, el proceso de «liberar cada vez, más a los sindicatos de la estrechez gremial» y abarcar a la mayoría» y gradualmente a «la totalidad de los trabajadores».

Por último, el mismo apartado del programa del PC de Rusia subraya que los sindicatos, «según las leyes de la RSFSR y la práctica establecida, participan ya en todos los órganos locales y centrales de la dirección industrial».

En lugar de tener en cuenta precisamente esta experiencia práctica de la participación en la dirección, en lugar de seguir desarrollando esta experiencia en estricta concordancia con los éxitos alcanzados y con los errores corregidos, los sindicalistas y anarquistas plantean la consigna inmediata de «congresos o de un congreso de productores», que «eligen los órganos de dirección de la economía». De este modo se pasa por alto y se elimina en absoluto el papel dirigente, educativo y organizador del partido respecto a los sindicatos proletarios y del proletariado respecto a las masas trabajadoras semipequeño burguesas y puramente pequeño burguesas, y en lugar de desarrollar y corregir el trabajo práctico de la estructuración de nuevas formas de economía, comenzado ya por el poder soviético, resulta una destrucción pequeño burguesa-anarquista de este trabajo, destrucción capaz de conducir únicamente al triunfo de la contrarrevolución burguesa.

5. Además de la inexactitud teórica y de una actitud radicalmente errónea hacia la experiencia práctica adquirida en la edificación económica por el poder soviético, el congreso del PC de Rusia considera que las concepciones del grupo citado y de los grupos y personas análogas constituyen un tremendo error político y un peligro político inmediato para la existencia misma de la dictadura del proletariado.

En un país como Rusia, el enorme predominio del elemento pequeño burgués y la ruina, la depauperación, las epidemias y la mala cosecha, la extrema agudización de la miseria y de las calamidades del pueblo, como resultado inevitable de la guerra, engendran vacilaciones particularmente acusadas en los ánimos de las masas pequeño burguesas y semiproletarias. Estas vacilaciones llevan unas veces a estas masas hacia el fortalecimiento de la alianza con el proletariado y otras hacia la restauración burguesa. La experiencia de todas las revoluciones de los siglos XVIII, XIX y XX demuestra con absoluta claridad y de manera convincente que el más mínimo debilitamiento de la unidad, de la fuerza e influencia de la vanguardia revolucionaria del proletariado no puede conducir sino a la restauración del poder y de la propiedad de los capitalistas y de los terratenientes.

Por eso, las concepciones de la «oposición obrera» y de los elementos análogos no sólo son falsas teóricamente, sino que en la práctica constituyen la expresión de las vacilaciones pequeño burguesas y anarquistas, debilitan en la práctica la línea de firme dirección del Partido Comunista y ayudan a los enemigos de clase de la revolución proletaria.

6. Basándose en esto, el congreso del PC de Rusia rechaza resueltamente las ideas mencionadas, que reflejan una desviación sindicalista y anarquista, y considera necesario:

1) desplegar una lucha ideológica inflexible y sistemática contra estas ideas;

2) reconocer incompatible la propaganda de estas ideas con la condición de miembro del Partido Comunista de Rusia.

El congreso, a la vez que encomienda al Comité Central del partido la severísima ejecución de estas decisiones, indica que en ediciones especiales, recopilaciones, etc., se puede y debe reservar un lugar para el cambio más detallado de opiniones entre los miembros del partido sobre todas las cuestiones indicadas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informes en el Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia; Proyecto inicial de resolución del Xº Congreso del PC de Rusia sobre la desviación sindicalista y anarquista en nuestro partido, 8 a 16 de marzo de 1921)

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