«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 18 de agosto de 2015

Comorera hablando del derecho preeminente de la clase obrera en nuestra época

Josep Marlés junto a Joan Comorera a inicios de los 50

«En las naciones no liberadas del yugo capitalista existen dos clases antagónicas: la burguesía y la clase obrera. Y, por consiguiente, el Estado nacional solo puede ser dirigido por la burguesía o por la clase obrera: no hay ningún tercer dirigente.

La burguesía camaleónica: toma el color y la forma ambiental que le conviene: es liberal en Gran Bretaña, republicana en Francia, inquisitorial en los Estados Unidos, hitleriana en Alemania, mussoliana en Italia, justicialista en Argentina, aprista en Perú, nacionalista en Formosa, militarista en Japón, franquista en España. La burguesía desarrolla al máximo el principio [camboniá]: República, monarquía, democracia, fascismo, nazismo, franquismo, militarismo, paz, guerra? capitalismo!» Y con esta u otra forma o color, la burguesía monopoliza el Estado, explota a la clase obrera y la nación.

A la nación la burguesía es una cosa que no se resigna a morir, pese a haber realizado su misión histórica y que su destino ineluctable es el de desaparecer y morir, como fueron desapareciendo la monarquía absoluta y la clerecía de antes de la Revolución Francesa.

A la nación, la clase obrera es la forma más viva, ascendente y que ha de realizar su misión histórica: construir una sociedad sin clases, sin explotación del hombre por el hombre o de un pueblo por otro pueblo. Y el destino ineluctable de la clase obrera es el de ascender, el de tomar el Estado de las manos de una clase caducada.

La burguesía es la clase descendente y el proletariado la clase ascendente. La burguesía no puede prescindir de los trabajadores, porque de su trabajo extrae poder y riqueza, y esta necesidad es su talón de Aquiles. En cambio, la clase obrera, no solamente puede prescindir, sino que ha de prescindir de la burguesía porque ha de aniquilar todo tipo de explotación humana, y esta necesidad la convierte en la clase ascendente invencible. Estas dos clases, son dos clases antagónicas, y de destino contrario». (Joan Comorera; El derecho preeminente de la clase obrera; Publicado en «Treball» (Comorertista), 1952)

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