«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 4 de marzo de 2016

Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas reflexiones sobre el actual PCE (m-l); Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Ejemplar adquirido por el Equipo de Bitácora (M-L)

«Que no se preocupen más los jerifantes oportunistas del actual Partido Comunista de España (marxista-leninista) o PCE (m-l), que ya tenemos en nuestras manos parte de las obras de Elena Ódena, para poder difundirlas.

Comunicamos esto, ya que pese a tenerlas no han tenido la decencia de proporcionarnos desde su fundación en en 2006 las obras escritas de Elena Ódena –pese a nuestro intento de ponernos en contacto con sus medios oficiales, militantes y simpatizantes para facilitarnos tales obras–, por lo que ya nos hemos encargado nosotros por otros medios de conseguir una edición física del Tomo I de sus Escritos Políticos editado en 1986.

Ya que no han tenido las ganas ni la preocupación de promover las obras teóricas de esta revolucionaria y marxista-leninista, desde Bitácora (M-L) nos encargaremos de tal menester en cuanto saquemos a la luz las reediciones y otras obras que están en cola.

La paulatina publicación de las obras de Elena  Ódena servirá para conocer un poco más la situación mundial y en especial de España de los 60, 70 y 80. Y de paso, servirá para desenmascarar a los jefes del actual PCE (m-l) que en más de diez años no han sacado nada de ella. Hablamos de los jefes oportunistas como Raúl Marco o Joan Sureda, unos falsos idólatras de Elena Ódena que llevan años usando la imagen y el pasado revolucionario de dicha figura; hablamos de quienes del mismo modo fundaron un nuevo PCE (m-l) en 2006 manteniendo las siglas del mismo PCE (m-l) de Elena Ódena que operó de 1964-1985, el mismo que que tras su muerte permitieron denegerar con tesis que conciliaban en el interior con unos métodos de organización socialdemócratas y en el exterior con una rehabilitación de corrientes como el revisionismo cubano, hasta verse envueltos en unas contradicciones que les llevarían a una lucha entre fracciones –con la derrota de Raúl Marco– y la autodisolución del PCE (m-l) en 1991.

El actual PCE (m-l) lleva a cabo el uso de la figura de Elena Ódena como medio para intentar mitigar las críticas hacia su vergonzante política actual lo cual es imposible, pues esta actitud hipócrita solo causa la rabia de los militantes o simpatizantes del viejo y verdadero PCE (m-l) de 1964-1985.

¿Por qué decimos todo esto? Comparemos el viejo PCE (m-l) de Elena Ódena con el actual PCE (m-l) de Raúl Marco en unas cuantas cuestiones de peso sin profundizar demasiado:

1) Revolución violenta y dictadura del proletariado vs Asamblea Constituyente

Mientras  Ódena siempre habló claro de los males del capitalismo y la única salida posible a estos en la etapa imperialista del capitalismo es a través de la concienciación de las masas trabajadoras, su organización y su participación en la revolución proletaria mediante el uso de la violencia revolucionaria bajo la dirección del partido marxista-leninista:

«Es esta una de las cuestiones de principio más importantes que separa hoy de manera irreconciliable a los marxista-leninistas de los revisionistas jruschovistas, y de todos los socialreformistas y pseudomarxistas. Para los marxista-leninistas, para todo revolucionario honrado y consciente, sigue siendo válido, de manera general, el principio de la revolución violenta como ley universal de la revolución proletaria, así como el reconocimiento de la necesidad de destruir el viejo aparato estatal con objeto de sustituir la dictadura de la burguesía por la del proletariado. Nuestra reafirmación absoluta de este principio se basa no sólo en las enseñanzas de nuestros clásicos y en su lucha intransigente contra el pacifismo y el evolucionismo, sino además en las lecciones históricas de las revoluciones populares de nuestra época, y en el análisis concreto de la situación actual en nuestro propio país. Basándose en una apreciación anticientífica de la situación actual en el mundo, los revisionistas modernos pretenden, por su parte, y ello pese a los hechos irrefutables y evidentes, que la teoría marxista-leninista de la lucha de clases, como motor de la historia, ya está anticuada y que las condiciones internacionales permiten hoy prever que el socialismo puede implantarse a través». (Elena Ódena; Sobre algunas cuestiones de principio del marxismo-leninismo, 1967)

Elena Ódena siempre habló del establecimiento de una democracia popular bajo y dictadura del proletariado en alianza con el resto de trabajadores para reprimir los intentos de las clases derrocadas de restaurar el poder, y sobre esta base dar inicio a la construcción económica socialista:

«En la lucha contra el oportunismo y el revisionismo Lenin señaló en todo momento que lo fundamental de la revolución proletaria es conquistar el Poder y destruir el aparato estatal burgués por la violencia, para implantar la dictadura del proletariado. Lenin se basaba para tal afirmación no sólo en su dilatada y riquísima experiencia y capacidad de análisis y síntesis de la historia y los hechos, sino también en los análisis de Marx, el cual ya en 1875 en su obra filosófica «Crítica al Programa de Gotha» [lo] afirma. (...) Actualmente los revisionistas modernos, tras haber traicionado en toda la línea la política de clase del proletariado, se esfuerzan por enterrar y falsificar los principios fundamentales del marxismo-leninismo, que son el arma decisiva con la que cuenta la clase obrera y todas las masas oprimidas y explotadas de la humanidad para orientarse en su lucha liberadora». (Elena Ódena; La dictadura del proletariado, una cuestión fundamental del marxismo-leninismo 16 de febrero de 1976)

Así mismo explicaba la función de la dictadura del proletariado en la revolución:

«Negar la necesidad de la implantación de un  Gobierno de dictadura del proletariado es condenar pura y simplemente al fracaso cualquier intento de implantar un poder auténticamente popular y revolucionario. La dictadura del proletariado tiene, pues, como función esencial durante todo un prolongado período histórico defender por todos los medios el poder revolucionario del pueblo contra los ataques del capitalismo y del imperialismo, es decir, de las clases explotadoras de dentro y fuera y contra sectores de las clases medias y otros enemigos del pueblo que se oponen a la revolución y se unen a los explotadores». (Elena Ódena; La dictadura del proletariado, democracia de tipo superior para el pueblo, 29 de febrero de 1976)

En cambio, el actual PCE (m-l) pese algún artículo sobre la lucha de clases donde utiliza alguna vez el término dictadura del proletariado, no tiene un programa ni una perspectiva encaminada a ello. Es más mantiene desde hace años una posición análoga a otras organizaciones revisionistas como Bandera Roja, las FARC-EP, el Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista, el Partido Comunista de Chile (Acción Proletaria), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Partido Comunista de México Marxista-Leninista y muchos otros sobre el supuesto tránsito hacia el socialismo basando su estrategia en la constitución de una Asamblea Nacional Constituyente:

«Cada vez son más las voces que piden el inicio de un proceso constituyente, a las que desde su constitución se suma esta Asamblea Ciudadana Pro-Referéndum de Segovia, que pone el acento en la reivindicación de la República como la mejor forma de gobierno para España y la ruptura con el régimen monárquico consagrado por la Constitución del 78». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); SEGOVIA: Iniciativa pro referéndum de Asamblea Ciudadana, 2015)

De hecho critican la visión del «proceso constituyente» de organizaciones como Podemos o Izquierda Unida se limita a que «no se salen de los marcos de la Constitución del 78»:

«Hablar de «proceso constituyente» desde la asunción de la Constitución del 78, partiendo de ella, sin romper con ella, es un despropósito político, es desvirtuar el concepto «proceso constituyente». (...) Un proceso que se inicia necesariamente con la formación de un gobierno provisional llámese como se llame y del que nada dicen [Unidos Podemos] porque no tienen necesidad de él, resultado de la lucha política por la ruptura con el régimen precedente, con la constitución precedente, por la República, conformado por aquellas fuerzas que han batallado y expresión de la voluntad popular; un gobierno provisional, de carácter temporal, que dirigirá y garantizará que dicho proceso se desarrolle en condiciones realmente democráticas, y que convocará una Asamblea o Cortes Constituyentes, que reflejará la nueva correlación de fuerzas, encargada de elaborar la nueva constitución republicana». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº89, ¿Proceso constituyente?, 2016)

Pero históricamente ya se ha demostrado que el problema de los «procesos de regeneración democrática» como le llaman algunos no es solamente partir de la constitución precedente, sino este proceso reformista en sí que es la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para elegir una nueva constitución burguesa. Veamos el ejemplo histórico de Colombia:

«En 1990 la mayoría del brazo armado del PC de C-ML: el EPL, empezaron a hablar de nuevo sobre buscar «una solución política global al conflicto armado», de «interés y voluntad de buscar vías diferentes a la confrontación militar, cuyo propósito en último término sirviera de base a una gran movilización por la democracia contra la dictadura de Estado y por el reconocimiento al pueblo como constituyente primario, expresado a través de una Asamblea Nacional Constituyente» como venía indicándose desde los 80 con toda la buena fe. Es decir se decía que dejando las armas, reintegrándose en el movimiento político legal y convocando una Asamblea Constituyente, los problemas en Colombia podrían ser resueltos «democráticamente» y «pacíficamente» siempre confiando a ciegas que el gobierno garantizase mantener su promesa. Con ese objetivo el 90% de los miembros del EPL crearon el movimiento Esperanza, Paz y Libertad, mientras que por otro lado el PC de C-ML se quedó sin su brazo armado, que en realidad debido a sus conocidas acciones de autodefensa en el campo, era el único motivo de cierto prestigio entre la población. Una parte ínfima del ELP se quedó en activo como guerrilla, ocupando algunas zonas en el Norte de Santander. En 1991 en Colombia se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que vio nacer una nueva constitución. Pero más allá de las promesas en dicho país siguieron existiendo uno de los mayores niveles de latifundio de la región, un nivel de asesinatos políticos superior al de muchas abiertas dictaduras fascistas, y otros problemas que todos conocemos. La línea de una convocatoria para la Asamblea Nacional Constituyente promovida por muchos grupos de izquierda no sirvió para solucionar nada de peso, porque una nueva Constitución no sirve cuando la burguesía está en el poder, a lo sumo que sirve es para desgajar migajas, migajas que pueden ser suprimidas cuando la burguesía vea que es el momento preciso para lanzar los cuerpos y fuerzas represivas del Estado. (...) Se ve que no aprendieron nada de la misma estrategia de la «búsqueda de una convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente» de los 80 que acabó con la represión y asesinato de su propio Secretario General!». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

2) República Popular Federativa y construcción del socialismo bajo la dirección del partido marxista-leninista vs República en vistas a la futura construcción del socialismo sin dirección del partido 

Elena Ódena siempre fue muy clara sobre el carácter socialista que debía adquirir la República por la que luchaban:

«Es innegable que dado el papel dirigente que ha de desempeñar la clase obrera en alianza con el campesinado así como con otras capas populares, bajo la dirección de su Partido de vanguardia en la lucha actual contra la dictadura y la dominación yanqui, el carácter de dicha República ha de ser en gran medida de contenido socialista y ello no puede ser de otro modo dado que la mayor parte de la industria, las finanzas, las materias primas, la energía, los transportes, la mejor parte de la tierra, etc., están en manos de oligarcas o de yanquis u otros inversionistas extranjeros y que todo ello deberá ser confiscado y socializado por el Estado popular con arreglo a las modalidades y formas que establezca el nuevo Poder Revolucionario. Queda entendido, claro está, que en esta primera fase se mantendrá la propiedad privada de la tierra de los campesinos no latifundistas, así como la del artesanado y empresas de menor importancia. (...) También hay asustadizos, pequeños burgueses librescos, que durante años se han hecho pasar por marxista-leninistas, a quienes de pronto ofusca el que al desmenuzar y aclarar con mayor detalle el contenido de la República que preconizamos, pretenden que nos estamos deslizando hacia posiciones trotskistas, sin pensar 
en el ridículo con que se cubren al tratar de justificar así su actitud ante las realidades, ya que o bien no habían comprendido en modo alguno nuestra Línea Política establecida ya a fines de 1964, o bien pretendían darle ellos mismos, en su momento, un sentido nacionalista y pequeño burgués. De cualquier modo, si bien no podemos entrar en una serie de detalles concretos sobre esta cuestión, de lo que no puede existir duda alguna es del contenido predominantemente socialista de la República por la que luchamos. El resto dependerá del grado y modo en el que las demás fuerzas intermedias participen en la lucha y se sumen al pueblo, así como también de la fuerza objetiva del nuevo Estado Popular». (Elena Ódena; Por una República Democrática, Federal, Popular y Federativa, 1972)

Recalcando que los frentes de masas con otros partidos republicanos no podía ser el único cauce de actuación del partido y de movilización de masas:

«Si bien sigue siendo justa nuestra política de unidad de acción antiimperialista, antifascista y republicana, es un hecho objetivo que Convención Republicana no puede ni debe ser en la actual coyuntura el único cauce para movilizar y organizar a las amplias masas». (Elena Ódena; Nuestra actividad en el movimiento de masas en la actual coyuntura, 27 de mayo 1982)

Así como el partido que se necesitaba para la revolución:

«Rechazamos totalmente esa idea de Partido, así como la noción de que ya no es necesario disponer de un partido de temble leninista, vanguardia de la clase obrera y Estado Mayor de la revolución». (Elena Ódena; Sobre algunas cuestiones de principio del marxismo-leninismo, 1967)


En cambio los actuales líderes del PCE (m-l) tienen un concepto de la República por la que luchan opuesto, liberal, republicano burgués:

«En este sentido, Republicanos es algo más que un frente de masas en el que nuestros camaradas trabajan: es la expresión de nuestra propuesta táctica. Ninguna otra organización determina en su programa la fase actual que nuestro programa político define como revolución democrática por la República, para avanzar hacia el socialismo. Se ha avanzado mucho desde entonces. En 2013, el acto celebrado el 18 de mayo conjuntamente con el PCM, IU Madrid, RPS y la Junta Estatal Republicana, en el auditorio Marcelino Camacho de CCOO de Madrid, probaba que una parte de estas organizaciones compartían con nosotros la necesidad de definir la unidad de la izquierda desde una perspectiva de ruptura con el orden establecido en el pacto de la transición».

¿Qué busca Raul Marco en frentes como Republicanos? ¡Que buscan con esta «República Popular» que tanto hablan? ¿Una república socialista? No, solo dicen que democrático y federal, es decir una república democrático-burguesa federal:

«¿Que es una República Popular?

El PCE (m-l) considera Republicanos como un frente de masas que intenta aglutinar a amplios sectores sociales para conseguir la República democrática y federal». (Entrevista al PCE (ml), 19 de marzo de 2017)

El actual PCE (m-l) en cambio basa todos sus esfuerzos en hacer una propaganda nostálgica del sistema político de la Segunda República de 1931-1936 –sin explicar su carácter burgués y los límites que tuvo la misma para los comunistas incluso durante la Guerra Civil como José Díaz no se cansaba de explicar–. Luego otro tanto lo dedica a la consecución de una Tercera República, una democracia republicana a la cual a veces da el apelativo de «popular» pero que evita decir cómo se regirá dicha democracia, por qué clases estará compuesta, quién la vanguardizará, un proyecto político en el que por supuesto se evita hablar de la necesidad del uso de la dictadura del proletariado para la consecución y mantenimiento de esa «República». En sus referencias republicanas solamente hay vagos eslóganes que son la única «alternativa» para luchar por una «República» y que hay que establecer un programa de lucha de «izquierdas» para los trabajadores, programa que en sus propuestas no pasan de reclamaciones reformistas, en resumen para ellos la «ruptura con el sistema» significa la mera consecución de una nueva «República» evitando explicar carácter de clase ni contenido de la misma, a través del camino parlamentarista, y bajo un programa de reformas. Además pone la lucha por la República como eje de la lucha de clases «y en la perspectiva de avance hacia la revolución socialista»:

«En este contexto, la lucha por la III República Democrática, Popular y Federativa adquiere una importancia fundamental en el proceso de fortalecimiento de las clases populares y en la perspectiva de avance hacia la revolución socialista». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Línea Política aprobada en el III (VIII) Congreso, 2008)

Pongamos otro ejemplo. Esta vez acusan de doctrinarismo y dogmatismo a quienes se oponen a su modelo de república:

«La izquierda real de este país debe salir de su ensimismamiento, de sus encastillamientos doctrinales, abandonar dogmatismos y ponerse en serio a construir la unidad popular, el frente popular como instrumento para proclamar la III República. Porque sin República, sin ruptura, no habrá transformación ni cambio efectivo. Tendremos la misma corrupción, la misma falta de democracia, las mismas injusticias, la misma podredumbre, gestionadas por otras caras, individuos más modernos con una apariencia más progre, incluso se habrán sacudido la caspa franquista y ya no jugarán al dominó en Quintanilla de Onésimo, pero continuarán al servicio de la oligarquía». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº 78,  Editorial, 2015)

¿De verdad alguien excepto un demagogo pequeño burgués puede vender que una república es la solución a la corrupción, a la falta de democracia y otros males inherentes del propio capitalismo en la versión que sea?

3) Popularización de la línea política y los documentos del partido vs ocultamiento y distorsión de la historia del partido

A diferencia del actual PCE (m-l), Elena Ódena y el PCE (m-l) de aquel entonces comprendían que era imposible desengañar a los trabajadores bajo la influencia del revisionismo y la ideología burguesa en general sin promover debidamente la publicación y popularización de los documentos del partido:

«Al ponerse de manifiesto, cada día con mayor claridad, el papel contrarrevolucionario y de colaboración directa con el poder del grupo carrillista, grupo que sigue detentando por motivos de oportunismo el nombre de «partido comunista», se plantea con más fuerza que nunca una tarea que incumbe a todo el Partido, a todos los militantes y también a nuestros amigos y simpatizantes. Esta tarea es la de propagar y difundir amplísimamente nuestra Línea Política, nuestro Programa y nuestros Estatutos entre la clase obrera, el campesinado y las amplias masas populares, los trabajadores manuales e intelectuales. No se trata de difundirlos de manera mecánica, sino todo lo contrario. Se trata de que cada célula y cada comité del Partido, emprenda a todos los niveles, tras haberlo discutido y planificado colectivamente, campañas de propaganda y difusión, organizando mítines, reuniones, discusiones con los obreros, los vecinos de los barrios, los jóvenes en las Universidades y en las escuelas, las mujeres, los jornaleros y campesinos pobres, en fin, con todos los sectores del pueblo interesados en la revolución y en el socialismo. (...) Sólo sobre la base de una labor de propaganda y de agitación seria, basada en la explicación y la difusión de nuestra política y nuestros principios, es posible llevar al mismo tiempo, simultáneamente, una labor eficaz de reclutamiento y también lograr ampliar el círculo de simpatizantes y amigos del Partido». (Elena Ódena; Difundamos ampliamente nuestra línea política y nuestro programa; 1978)

El actual PCE (m-l) tiene la casual «manía» de esconder la mayoría de informes de sus plenos o de sus congresos así como sus resoluciones, existiendo solo contados documentos desde su fundación en 2006, aplicando la máxima cobarde de muchos partidos revisionistas de: «cuanto menos se publique menos podrán criticarnos». Esta política cobarde solo lleva al autoaislamiento, a que solo se acerquen al partido por motivos de siglas y postureo floklórico;

4) Lucha sin cuartel contra el revisionismo en todas sus variantes vs eclecticismo y conciliación con las ramas del revisionismo

Elena Ódena siempre fue consecuente con la salvaguardia de los principios del marxismo-leninismo y ejerció la crítica a todo tipo de revisionismo internacional. Es de resaltar su crítica durante décadas al revisionismo soviético:

«Planteaba también Jruschov, en su vergonzoso inmo por vía parlamentaria, pronunciándose contra toda forma de lucha revolucionaria, aduciendo falsos argumentos acerca de los cambios intervenidos desde la Revolución de Octubre, que justificarían el abandono de uno de los principios esenciales y prácticamente inalterables del marxismo-leninismo; a saber, de la necesidad de la violencia para derrocar el poder capitalista y acabar con el imperialismo agresivo. Fue también en el XX Congreso del PCUS donde se definió la llamada «coexistencia pacífica», traicionando el espíritu leninista de la misma, y convirtiéndola en «lí­nea general» de la política exterior de los países socialistas y del movimiento comunista mundial, lo que significaba, en esencia, la cooperación de clases en escala internacional, el capitulacionismo ante el imperialismo y la traición al internacionalismo proletario. Bajo cubierta de la llamada «lucha contra el culto de la personalidad», Jruschov proponía, en esencia, adjudicarse carta blanca para justificar por adelantado los ataques contra los verdaderos marxista-leninistas, con objeto de que payasos y charlatanes como él, pudieran actuar y adquirir autoridad como dirigentes y ejercer su influencia en los partidos hermanos. (...) Jruschov, que pretendió enterrar el prestigio de Stalin y los principios revolucionarios del socialismo científico, abrió en el XX Congreso el foso en el que él mismo ha sido ya enterrado políticamente y en el que igualmente serán enterrados sus sucesores y todos los revisionistas contemporáneos que les apoyan, entre los que se encuentra en primerísima fila Santiago Carrillo». (Elena Ódena; Febrero de 1956: Celebración del XX Congreso del PCUS, 1966)

Inclusive su política exterior:

«Para justificar su vil política de dominación y explotación de los pueblos más débiles, los socialimperialistas rusos han formulado una serie de «teorías» que coinciden en lo fundamental con los planteamientos de los imperialistas yanquis. Por ejemplo, los socialimperialistas rusos pretenden que los pueblos deben colocarse bajo el ala protectora del potencial militar ruso y aceptar la noción de «soberanía nacional limitada» y la repartición del trabajo, dejando los aspectos más complejos del desarrollo económico, tecnológico y científico a los países más fuertes y avanzados, para utilizar de manera más «racional» los recursos naturales, las riquezas y las materias primas». (Elena Ódena; La política socialimperialista de la URSS un peligro para todos los pueblos, 1973)

También se batió contra el castro-guevarismo, que no solo era una variante revisionista más, sino que tenía el pronunciado rasgo de conciliar con casi cualquier variante revisionista:

«Por ejemplo, no sólo en España, sino en muchos otros países, los superizquierdistas trotskistas, castristas, guevaristas, etc., no mantienen una línea de demarcación con las organizaciones y partidos revisionistas, y colaboran con ellas y mantienen sobre muchos problemas enfoques, posiciones y actividades análogas». (Elena Ódena; La lucha contra el revisionismo y el oportunismo en la nueva situación internacional, 1974)

Denunciando el rol de gramófono del socialimperialismo soviético a nivel mundial. Así como el apoyo ideológico y militar que Cuba dio a los países africanos que estaban en el redil del revisionismo soviético, los llamados «países no capitalistas de orientación socialista»:

«En efecto, la URSS se ha convertido en una superpotencia imperialista agresiva y expansionista recordemos Checoslovaquia, Cuba, Afganistán, la presencia de técnicos soviéticos y de mercenarios cubanos con armas rusas en Angola y en otros puntos de África y del mundo, los planteamientos «occidentales», ocultan y tergiversan dos cuestiones decisivas que son imprescindibles conocer para tener las ideas claras y entender el porqué de lo que ocurre y de lo que puede ocurrir en el mundo, si la lucha de los pueblos no lo impide. En primer lugar, que la Unión Soviética ha dejado de ser un país socialista, y que, habiéndose convertido en una gran potencia imperialista, practica en el plano interno una política económica y social de carácter capitalista con sus crisis y contradicciones, y en el externo, que no sólo no pretende exportar la revolución ni las ideas revolucionarias del socialismo, sino que lo que pretende es imponer si es preciso por la fuerza, un nuevo reparto del mundo, acaparar zonas de importancia estraté­gica, fuentes de materias primas y mercados, enfrentándose así en ese terreno a la otra superpotencia, los Estados Unidos, que persigue los mismos fines de dominación y hegemonía mundial». (Elena Ódena; El imperialismo y las guerras, 1981)

Si bien es cierto que el PCE (m-l) nació como tantos otros nuevos partidos marxista-leninistas con la carga del maoísmo todavía no destapado a nivel internacional –suponiendo para él la fuente de gran parte de los errores–: adopción de la Guerra Popular Prolongada o dogmatismo al no apreciar la posibilidad de que la burguesía se reciclase del fascismo a la democracia burguesa. De hecho ya explicamos en otros documentos la incidencia perjudicial del maoísmo en los nuevos partidos marxista-leninistas de los años 60 y 70. Pero para inicios de los 70 ya se había distanciado de forma crítica con Pekín, a diferencia del Partido Comunista de España (reconstituido) que pretendía ocupar su lugar. Durante la disputa sino-albanesa el PCE (m-l) se posicionó con Albania. Nosotros somos los primeros que pensamos que fue un grave error para el PCE (m-l) haberse fundado bajo conceptos e ideas maoístas, y no haber roto relaciones y denunciado abiertamente a China cuando recibía a Carrillo como aliado en 1970 y cuando en 1973 restableció relaciones con Franco, prefiriendo alejarse en silencio. 

Además realizó autocríticas sobre su pasada aceptación de mitos provenientes del maoísmo y criticó fuertemente sus teorías como la de los tres mundos:

«Tampoco existe, como fuerza independiente, ese supuesto «tercer mundo» del que hablan los revisionistas chinos refiriéndose a los países menos desarrollados, sino que todos ellos, de uno u otro modo, se encuentran dentro de un sistema socioeconómico, o bien imperialista, neocolonizados por el imperialismo yanqui o por una de las otras potencias imperialistas de Europa, o bien bajo el dominio socioeconómico, en uno u otro grado, de la Unión Soviética. Nosotros comunistas, si bien debemos explotar esas contradicciones entre los distintos bloques y entre las potencias imperialistas en beneficio de nuestra lucha revolucionaria, no debemos sin embargo centrar nuestra en torno a ellas, ya que lo fundamental en estos momentos es desarrollar la acumulación de fuerzas revolucionarias, fomentar la lucha de nuestra clase obrera y de nuestro pueblo, reforzar y desarrollar el partido marxista-leninista, y preparar la revolución». (Elena Ódena; El imperialismo y nuestra lucha actual, 1982)

Destapando el seguidismo de los partidos maoístas que apoyaban esta fórmula:

«No es casual que la burguesía y todos los enemigos de la revolución dediquen tantas energías y esfuerzos en atacar y ocultar al Partido, en montar grupos con enga­ ñosas etiquetas «revolucionarias» para desviar a la clase obrera de su verdadero Partido y de las perspectivas de la revolución, con el fin de encerrar a las masas trabajadoras que buscan el camino de la revolución, en callejones sin salida. Tales ejemplos son, concretamente en España, organizaciones como la jesuítica y tercermundista ORT, el trotsko-revisionista PTE, por no mencionar más que a dos arquetipos de tales grupos». (Elena Ódena; La revolución socialista, única perspectiva para la clase obrera y el pueblo trabajo, 1978)

Denunciando que el tercermundismo era una teoría cocinada en las calderas imperialistas y recogida por los dirigentes chinos que negaba la lucha clases con el único fin de convertir a China en una superpotencia a base a alianzas interbuguesas que embellecen a los gobernantes de los países capitalistas:

«Y además, ¿en qué consiste la llamada «cuestión energética»? Los revisionistas chinos, hoy pro-estadounidenses hasta la médula, pretenden convencernos de que se trata de una «victoria del tercer mundo contra el primero», tesis ésta muy del agrado de las grandes compañías petroleras que jamás se hubieran imaginado que algún día su escandaloso enriquecimiento a costa de los pueblos hubiera encontrado una justificación «tercermundista» fabricada por los gobernantes chinos. (...) Existe hoy una tercera potencia aspirante a superpotencia, cuyos dirigentes han convertido a su vez a China en un estado socialchovinista, rabiosamente nacionalista». (Elena Ódena; Iº Conferencia antiimperialsita de los pueblos de España, 15 de diciembre de 1979)

Destacable fue la lucha del PCE (m-l) en aquella época contra el trotskismo, que a veces aparecía en grupos eclécticos que mezclaban el trtoskismo con el castrismo y el maoismo como el grupo Partido Comunista Internacional que más tarde daría pie al tercermundista Partido del Trabajo de España (PTE) que acabaría en posiciones abietamente socialdemócratas:

«El Partido Comunista Internacional» –anteriormente, «Unidad»–. Es un grupo surgido  en 1967 como un desgajamiento de la base del Partido revisionista [de Carrillo], primero en Cataluña y después extendido a otras zonas. Camufla y oculta su idología trotskista –pese a la cual ataca abiertamente a Stalin– y mezcla el trotskismo con una adoración ciega al castrismo». (Cuadernos marxista-leninistas, suplemento a «Revolución Española»; ¿Marxismo-leninismo o trotskismo?, 1969)

Actualmente el trotskismo tiene su mayor base en los gobiernos de Cuba y Venezuela, donde se financia su literatura.

En cambio a la muerte de Elena Ódena, el PCE (m-l) liderado por Raúl Marco ha sido y es condescendiente con tipo de revisionismos que antiguamente se combatían desde el partido. 

Ya en una época tan temprana como 1986 Rául Marco se atrevió a traicionar la lucha que los marxista-leninistas nicaragüenses estaban llevando a cabo contra el partido pequeño burgués gobernante del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), caracterizado por los tres ejes de su política oportunista: pluralismo político, economía mixta y no alineamiento. Un partido que además como se tipificó en la directriz interna de la Dirección Nacional del FSLN del 20 de septiembre de 1979 tuvo el objetivo directo de liquidar a los marxista-leninistas, persiguiendo pues su partido el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML):

«
El Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) no se andaba con remilgos a la hora de criticar la política de los falsos revolucionarios –como debía ser–, y eso como era normal tendría su respuesta –que entre sus formas podría entrar la represión–. Y es que mientras el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pactaba con la burguesía y sus agrupaciones el futuro Estado burgués nicaragüense; el mismo desarrolló ya desde los primeros días de gobierno una persecución y encarcelamiento de los revolucionarios marxistas-leninistas del MAP-ML. (...) A la brutal represión se le añadió la censura y cierre de su medio de comunicación, el periódico «El Pueblo» –el director de este diario, Melvin Wallace Simpson, se convirtió en el «primer preso político» en el post somocismo, le fueron negadas todas las garantías jurídicas, y se le incomunicó con paradero desconocido–. También se procedió a la ilegalización de organizaciones sindicales ligadas al mismo MAP-ML, es el caso del Frente Obrero. Esta ley marcial aplicada al MAP-ML nunca se aplicó a la burguesía y sus tribunas, ni siquiera en los momentos más álgidos de la guerra contrarrevolucionaria. Esto nos deja ver claramente que el FSLN veía como enemigo a batir a la única organización que hacía un planteamiento de clase proletario y revolucionario en lo referente a las tareas apremiantes y futuras a resolver por la revolución triunfante. Como hemos visto el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) no se andaba con remilgos a la hora de criticar la política de los falsos revolucionarios –como debía ser–, y eso como era normal tendría su respuesta –que entre sus formas podría entrar la represión–. Y es que mientras el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pactaba con la burguesía y sus agrupaciones el futuro Estado burgués nicaragüense; el mismo desarrolló ya desde los primeros días de gobierno una persecución y encarcelamiento de los revolucionarios marxistas-leninistas del MAP-ML». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Desde el órgano escrito del PCE (m-l), Raúl Marco habló al pueblo nicaragüense advirtiéndole tanto de apoyar incondicionalmente al gobierno como de los «superrevolucionarios» que magnifican los errores del gobierno, es decir atacó de forma indirecta a los marxista-leninistas precisamente con los mismos epítetos que usaban precisamente los sandinistas:

«Hoy, para este valeroso pueblo, las alabanzas incondicionales a las vacilaciones y errores del gobierno son tan perniciosas como los ladridos de los superrevolucionarios que olvidan las dificultades que atraviesa Nicaragua». (Vanguardia Obrera; #619, 4-10 de febrero de 1986)

Descalificar como «superrevolucionarios, izquierdistas, anarquistas, blanquistas, trotskistas» y demás epítetos a los verdaderos y valerosos marxista-leninistas ha sido una táctica muy común de los revisionistas:

«¿Dónde está el extremismo y el izquierdismo infantil del MAP-ML en denunciar cara a cara al FSLN que por mucho que dijeran no existía un Estado «por encima de las clases» ni una «democracia para todos»? ¿Dónde está el izquierdismo en preguntar si es para ellos socialismo la economía mixta? ¿Dónde está el izquierdismo en preguntar si ellos se adherían a la teoría imperialista del «no alineamiento» internacional que traiciona la lucha por el socialismo y las luchas de liberación nacional a escala global? ¿Es más, en qué obra Lenin tipificó que una denuncia tal del oportunismo pequeño burgués fuera izquierdismo? ¿Acaso Ortega leyó la obra de Lenin: La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo de 1920, donde se denuncian estos conceptos de los partidos llamados «demócratas pequeño burgueses» afiliados a la II Internacional? ¿Alguien acaso desconoce que para más inri: el FSLN forma parte de la heredera de la II Internacional, la llamada Internacional Socialista?». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Como se iba a combatir esas «dificultades» que atravesaba el país sin combatir esas «vacilaciones y errores» que provenían exclusivamente de la política gubernamental nefasta y pequeño burguesa del FSLN?:

«Desde el 19 de julio de 1979, la pequeña burguesía sintetizada en el FSLN, ha demostrado incapacidad no sólo para asumir las reformas democráticos-burguesas más consecuentes, sino que incluso tampoco ha tenido la fortaleza política ni material necesarias, para erradicar las instituciones oligárquicas heredadas, como en el caso de los latifundios, los rentistas de viviendas y tierra, etc. (...) La pequeña burguesía, a través del programa de Economía Mixta y Unidad Nacional, no ha podido más que ofrecer un programa de reconstrucción de las relaciones capitalistas y en última instancia, del poder político de la burguesía, a pesar de su discurso populista. (...) Ello explica el congelamiento de salarios, la prohibición e ilegalización de la huelga obrera y de las tomas campesinas de tierras, el aumento de los impuestos indirectos que recaen fundamentalmente en las masas trabajadoras, la inflación incontrolada, la especulación en el mercado de productos básicos, el aumento real de las jornadas de trabajo a través de diversos mecanismos, el ordenamiento salarial que institucionaliza un sistema de congelamiento en el costo de la fuerza de trabajo, etc., así como los subsidios a la gran producción privada, la condonación de deudas a los capitalistas, los incentivos fiscales a las grandes empresas privadas, la política preferencial de divisas hacia la burguesía, la política crediticia a favor de los grandes productores
». (Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista; Plan de lucha, agosto de 1984)

El tiempo le dió la razón a los marxista-leninistas nicaragüenses y dejó en cueros a los demagogos como Daniel Ortega o Raúl Marco. Pero a éste último le dio igual y ha seguido apoyando al FSLN tras su vuelta al poder vía electoral con epítetos como:

«El gobierno antiimperialista de Daniel Ortega. (...) La política del presidente Daniel Ortega de lucha contra la pobreza, por la justicia social y la soberanía nacional
». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº24, Manifiesto mundial a favor de la Nicaragua Sandinista, 2009)

¿Antiimperialista alguien como Ortega que dirige el país según le dice el FMI? ¿Alcanzando niveles de corrupción, nepotismo y pobreza tremebundos? Es un gobierno que se basa en:


«La idea de que «la inversión extranjera genera trabajo y desarrollo para el país». (...) El pensamiento de que «el país se puede y debe apoyarse en organismos capitalistas internacionales como el FMI para regular su economía»: desde la vuelta del FSLN al gobierno de Nicaragua el Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha reducido su influencia en la economía nicaragüense alentada durante los gobiernos neoliberales, de hecho esta sigue girando en torno a las exigencias de esa institución. (...) Según Wealth-X, en 2013 el patrimonio del conjunto de la clase burguesa nicaragüense ha crecido en un 20%, al tiempo que el número de supermillonarios ha pasado de 180 a 190 –un 4% más desde el 2012– tomando en consideración que los que reciben este apelativo tienen de patrimonio activo 26 millones de dólares o más; no incluye el patrimonio pasivo como obras de arte, vivienda, etc. Pero agreguemos otros datos, según FIDEG el 42,7% de la población se encuentra inmerso en la pobreza y el 7,6 % bajo el flagelo de la extrema pobreza –que viven con menos de un dólar al día–. Esto arroja una verdad incontrovertible, y es que el conjunto de la fuerza productiva del país y el resultado de ese trabajo, el plus valor, sigue siendo usurpado por la clase dominante en detrimento de las mayorías, o lo que es lo mismo, hay un marco político-económico que permite esa parasitaria usurpación». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015) 

De nuevo se ve la catadura oportunista de Raúl Marco, que dice combatir las expresiones del posmodernismo, el cuidadanismo y el «socialismo del siglo XXI» en España como Podemos pero en cambio apoya a sus aliados y referentes. ¡¡¡Es más la mistificación que hace el PCE (m-l) de la Nicaragua de los 80 no se diferencia nada de la propaganda a favor del FSLN que los socialdemócratas-trotskizantes de Izquierda Anticapitalista (IA) ahora integrados en Podemos –veáse la obra de IA: «Revolución Sandinista»!!!

El PCE (m-l) en sus artículos ha rehabilitado al revisionismo soviético y el revisionismo cubano. En un artículo del Comité Central del Partido Comunista Revolucionario de Brasil que publicaron en su órgano de expresión Octubre, leemos como en su prensa se calificó de «campo socialista» al bloque de países y zonas de influencias de la URSS socialimperialista:

«La dirección declaró el carácter socialista de la revolución y el pueblo de Cuba conquistó su verdadera independencia. Inmediatamente los EEUU declararon el bloqueo económico. El pueblo cubano compensó esta medida estableciendo relaciones comerciales de nuevo tipo con el bloque socialista, al unirse al Consejo de Asistencia Económica Mutua (CAME)». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº23, Revolución Cubana: ¡50 años de independencia y democracia para los trabjadores!, 2009)

¿Que supuso en realidad para Cuba la integración en el CAME?:

«El precio del renovado apoyo soviético fue una cierta descentralización de la toma de decisiones económicas y la introducción de una gama limitada de los mecanismos de mercado. Desde el comienzo de los años 70, los dirigentes cubanos trataron de reformar las estructuras económicas y políticas de Cuba para dar cabida al nuevo modelo. (...) Las reformas que siguieron en la primera mitad de la década los 70 en Cuba iban en consonancia con la línea de la Unión Soviética, bajo la cooperación de numerosos asesores soviéticos se reestructuraron los organismos y empresas económicas de Cuba. Una Comisión soviético-cubana se creó en diciembre de 1970 para coordinar el uso de la ayuda soviética, y dos años más tarde, Cuba se convirtió en un miembro de pleno del mercado común del bloque soviético, el CAME –Consejo de Ayuda Mutua Económica–. Un nuevo sistema de gestión económica se estableció progresivamente en los años 70, y estaba en pleno funcionamiento a finales de la década. Se introdujeron un cierto grado de responsabilidad financiera, la rentabilidad, así como la introducción de una amplia gama de incentivos materiales. (...) Fidel Castro no fue parco en sus ataques a la excesiva centralización en la planificación económica los administradores de la empresa se les dio mayor poder de toma de decisiones a nivel de las empresas individuales». (Sebastian Balfour; Castro, 1990)


Gran parte de los pequeños articulillos del actual PCE (m-l) versan en una lacayuna propaganda hacia el revisionismo cubano siguiendo el ejemplo de infinidad de partidos revisionistas contemporáneos sin personalidad alguna. A finales de los 80 Raúl Marco rehabilitó el castro-guevarismo siguiendo los pasos de otros partidos que iban degenerando como el Partido Comunista de Colombia Marxista-leninista, además aprovechando este giro procubano se granjeó la confianza de intelectuales, pequeño burgueses y algunos viejos ex militantes que se habían separado del PCE (m-l). Este es el caso de gente Carlos Hermida conocido por sus odas históricas al revisionismo del siglo XX o el ex militante Lorenzo Peña ex militante del viejo PCE (m-l) hasta 1972, siendo duramente criticado por Elena Ódena en sus escritos. Desde hace décadas Lorenzo Peña mantiene un rechazo confeso al marxismo y un abierto republicanismo pequeño burgués, pero eso, ni los insultos que dedica a Elena Ódena en sus escritos le ha impedido colaborar con Raúl Marco para el nuevo PCE (m-l) procubano:

«Por mi parte, sin compartir necesariamente sus ideas, he deseado y sigo deseando éxitos a ese nuevo PCEml. Al margen de los dogmas, podemos converger en bastantes cosas: la bandera tricolor y la República; la defensa del socialismo cubano y del proceso de transformación social venezolano». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2014)

Es decir Raúl Marco pretende aunar en su partido a todo tipo de renegados con los que puede coincidir en su línea oportunista, hasta los deja publicar en su partido con tal de ganar influencia y simpatías. 

En el PCE (m-l) se atreven de hablar de socialismo en Cuba como hemos visto en sus publicaciones, y dice que el restablecimiento de relaciones cubano-estadounidenses es un triunfo de los Castro:

«
La reanudación de las relaciones diplomáticas es un hecho muy importante para ambos pueblos, pero eso no significa que Estados Unidos haya renunciado al objetivo de acabar con la revolución socialista. (...) El PCE (m-l), que siempre ha denunciado la injerencia estadounidense y ha mostrado su solidaridad con la revolución cubana, se congratula de esta victoria del pueblo cubano, que es la victoria de todos los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Nº78, Cuba una derrota del imperialismo estadounidense, 2015)

La actual dirección manda mensajes de condolencias al gobierno cubano ante la muerte del revisionista Fidel Castro agradeciendole ser «ejemplo a seguir para los pueblos de América Latina» y haber «recuperado la soberanía nacional»:


«El Partido Comunista de España (marxista-leninista) lamenta profundamente la muerte de Fidel Castro y expresa su solidaridad con el gobierno y el pueblo cubanos en estos momentos difíciles y dolorosos. (...) Fidel Castro será siempre recordado como el hombre, el dirigente y el revolucionario que, con el sacrificio y el esfuerzo  de todo el pueblo cubano, recuperó para su país la dignidad y la soberanía nacional. (...) Un ejemplo a seguir para los pueblos de América Latina y del resto de continentes». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Comunicado sobre la muerte del compañero Fidel Castro, 26 de noviembre de 2016)

¿Podemos hablar de socialismo en Cuba bajo un sistema económico como el suyo?:

«Hoy la defensa del revisionismo cubano deja en ridículo todavía más a sus tristes defensores. Los dominados por el falso mito de la «Cuba socialista» nos intentan argumentar que las reformas en Cuba, entre ellas la implementación del «cuentapropista» , la «autogestión» o la masiva entrada de capital extranjero en la economía son reformas «dentro del marco del socialismo» y reformas necesarias. (...) Los planteamientos sobre la búsqueda de la «rentabilidad económica» o la «descentralización» en la economía, son eslóganes que ya llevan presentando los economistas cubanos desde ni se sabe, y que ni siquiera se diferencian formalmente de los argumentos del revisionismo soviético o chino cuando han introducido reformas económicas similares. Estos eslóganes en realidad ya habían sido puestos en práctica muchas décadas antes, cuando las reformas económicas cubanas de los 70 fueron al son de las introducidas en la Unión Soviética de Leonid Brézhnev. (...) La Habana estuvo adherida –sin fisuras– a las teorías económicas y política económica desarrollada por el jruschovismo-brezhnevismo –sus teorías hoy prevalecen en el Partido Comunista de Cuba y no sólo en el ámbito económico–». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

¿Ha sido Fidel Castro un antiimperialista en el que fijarse?:

«Cuando [Fidel] habla de la posibilidad de nuevas guerras, el dirigente cubano comenta que existen dos bloques más o menos diferenciados al que hace mención –Rusia y China de una parte, y Estados Unidos y la Unión Europea de la otra–, ambos con sus respectivos países lacayos y aliados, pero no es verdad lo que quiere hacernos creer que solo un bloque imperialista –el estadounidense– supone una amenaza contra los pueblos para su independencia estatal, para su soberanía económica y una amenaza para la paz mundial. Los países líderes de estos bloques no albergan contradicciones antagónicas entre un bloque imperialista y otro antiimperialista, sino que se trata de contradicciones interimperialistas entre bloques imperialistas competidores. Aunque como decimos tampoco es que el líder cubano haya mostrado alguna vez tener los conocimientos teóricos como para saber discernir tal cuestión. Fidel Castro en el siglo pasado fue el gramófono del socialimperialismo soviético al que estaba ligado económicamente cuando éste se encontraba en pugna contra el otro bloque imperialista liderado por los Estados Unidos; y ahora lo es de los países imperialistas a los que está atado igualmente, no deberíamos molestarnos en saber si Fidel Castro realmente se da cuenta o no del carácter imperialista de los países a los que hace propaganda, sino que nos basta con el hecho de que comete tal felonía. Además, el mensaje de los revisionistas cubanos significa una arenga al proletariado mundial a basar sus esperanzas de mantener la paz en la dirección de las clases burguesas de los países imperialistas competidores del imperialismo estadounidense, algo erróneo a todas luces. (...) 
¿Para más inri, alguien ha visto acaso a Castro u otro representante del gobierno cubano condenar los lineamientos ideológicos antimarxistas del revisionismo moderno del llamado «socialismo del siglo XXI», que además son países inundados por las multinacionales y los proyectos con potencias imperialistas? Nadie». (Equipo de Bitácora (M-L); Crítica a la última broma de Fidel Castro en el 70 aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo9 de mayo de 2015)

¿Es permisible decir que Cuba es antiimperialista o una neocolonia más del engranaje imperialista?:

«Desde finales de los 80 Cuba permitió la entrada de capital extranjero para equilibrar su balanza comercial deficitaria, en base a esto a ido reformando su ley de inversiones en 1995 y más adelante. Actualmente si bien no está neocolonizada por el capital estadounidense, sí lo está por otros imperialismos. (...) 
Muchos de los admiradores del modelo cubano, argumentaban que esto era algo temporal, que en cuanto se repusiera de la crisis económica que se arrastraba de los 90 y cuando el modelo se actualizara, en Cuba paulatinamente se iría eliminando la presencia de compañías imperialistas. Pero actualmente no solo se ha mantenimiento sino que se ha profundizado la tendencia hacia la promoción de la «inversión extranjera» para «alcanzar el crecimiento requerido». (...) Los revisionistas cubanos dependen tanto de la inversión extranjera para cubrir las pérdidas de su desastroso modelo económico que se han llegado a definir en los documentos referidos al VIIº Congreso a la inversión extranjera como parte esencial para el desarrollo del país y en particular de los sectores estratégicos. (...) Se ha tratado de promover intentos de renegociación de las deudas –que alcanza a cerca del 30% del PIB– y de la consecución de nuevos créditos en «mejores condiciones». (Equipo de Bitácora (M-L); Reflexiones sobre el VIIº Congreso del Partido «Comunista» de Cuba y su línea económica, 13 de agosto de 2016)

Por supuesto siendo procubanos hablar de una lucha coherente del actual PCE (m-l) contra el trotskismo, es hablar de tonterías. De ahí que por ejemplo que veamos a todos los hooligans del revisionismo cubano hablar contra el trotskismo e incluso insultar las opiniones y posiciones marxista-leninistas bajo calificaciones de que «es una posición trotskista», cuando lo cierto es que el único trotskismo que se practica es el de «su» régimen cubano el cual es conocido por recibir y publicitar a autores trotskistas como Eduardo Galeano, Santiago Alba Rico, Marta Harnecker, Ignacio Ramont o Celia Hart; llegando al extremo de financiar abiertamente al trotskismo y sus representantes como hace la editorial Ciencias Políticas, que publica libros de análisis trotskistas con introducciones de Alan Wood. Aunque de hecho nos resulta menos extraño cuando vemos a trotskistas en el gobierno cubano: es el caso del ex ministro de cultura cubano Abiel Prieto. O que en España el grupo trotskista por antonomasia Izquierda Anticapitalista, ahora en Podemos, hable de la «dinámica anti-imperialista, y el carácter nacional, popular, socialista de la revolución de 1959» (sic). Casualmente de nuevo el PCE (m-l) pretende combatir a Podemos cuando está en las mismas posiciones que él.

En una de las ponencias para la buscar la unidad con los maoístas de Unión Proletaria, éstos publicaron las impresiones que los líderes PCE (m-l) les dieron a respecto de Corea del Norte:

«Los dirigentes del PCE (m-l) brindan su solidaridad antiimperialista a la República de Cuba –tal vez debido a que en España el movimiento de apoyo a Cuba es particularmente fuerte, a que compartimos una lengua y una historia, etc., pero evitan generalmente darle un carácter proletario, socialista. De Vietnam o Laos, ni siquiera hablan». (Unión Proletaria; El PCE (m-l) y la unidad de los comunistas, 21 de septiembre de 2011)

¿Como puede ser que un partido marxista-leninista no tenga un posicionamiento ante países revisionistas como Laos y sobre todo la archifamosa Vietnam? Falta de información o cobardía ante la hegemonía revisionista:


«En cuanto a la R.P.D. de Corea, [los líderes del PCE (m-l)]dicen que nunca la han criticado públicamente «para no perjudicar de cierta manera, a un país que se opone al imperialismo, que lucha por mantener su independencia, que está rodeado por países enemigos, que trata de crear buenas condiciones de vida para el pueblo, que desarrolla la educación, la sanidad, etc. No sólo no lo hemos criticado públicamente, sino que públicamente lo hemos defendido y lo seguimos haciendo. (…) Mas esta justa posición no puede llevarnos a ignorar las posiciones ideológicas de ese partido, a juicio nuestro erróneas». (Unión Proletaria; El PCE (m-l) y la unidad de los comunistas, 21 de septiembre de 2011)

Desde luego estas declaraciones de los dirigentes del PCE (m-l) a sus amigos maoístas no pueden ser más estúpidas, solamente cabe en la mente de un revisionista decir que no se critica a un país revisionista porque «puede perjudicarle»:

«Algunos vacilantes-oportunistas que se dicen «marxista-leninistas» reclaman piedad y compasión para los regímenes burgueses y capitalistas de carácter revisionista como podrían ser Cuba, Vietnam, China, Corea del Norte, y un largo etc., piden a los marxista-leninistas y sus partidos que se apiaden de condenar en sus escritos a estos gobiernos, a estos líderes, a estos partidos. Aquí encontramos una serie de personajes y teorías que evidencian el antimarxismo de estos variopintos abogados de los regímenes revisionistas: 1) Los que dicen que no hay que atacar estos regímenes ya que según ellos pese a su revisionismo actual son países socialistas; es decir, son aquellos que creen que pese a ser líderes revisionistas, tener un partido revisionista, se puede construir el socialismo como antaño decían los pro revisionismo soviético en los 70 u 80; 2) Los que dicen que no hay que atacar a estos regímenes porque son una alternativa al «capitalismo clásico» y que más bien habría que apoyarlos con ahínco. Si siguiéramos este hilo de pensamiento habría que apoyar también al «modelo escandinavo», al «socialismo del siglo XXI», o a otros movimientos reformistas o anarquistas que también son alternativa del capitalismo más «asesino» –por así decirlo– como podría ser el neoliberalismo, ¿dónde acabaría el apoyo a estos modelos, en el último estadio de modelo económico capitalista más reaccionario? ¿El corporativismo fascista? ¿El resto serían «aprovechables» y «merecedores de apoyo»?; 3) Los que dicen que no hay que atacarlos porque son bastiones antiimperialistas. No obstante, en su línea de pensamiento antiimperialista borran el contenido de clase, niegan que el verdadero antiimperialismo sólo puede ser ejercido por la clase obrera en el poder, desde el punto de vista marxista-leninista que sabe que el genuino antiimperialismo de un Estado va unido y sólo puede ser garantizado a través de la revolución social que es la revolución proletaria, y además, en tal afirmación, ignoran, como si nada, la evidencia de que estos regímenes en el mejor de los casos luchan contra un imperialismo u varios, pero están ligados a otro o a muchos otros, y muchas veces, cambian de un bloque imperialista a otro según convenga  a la camarilla burguesa-pequeñoburguesa que detenta el poder; 4) Los que dicen que sería un golpe para el movimiento marxista-leninista la caída dominó de estos regímenes; craso error, jamás puede ser perjudicial para la ideología y objetivos marxista-leninistas la caída de gobiernos burgueses capitalistas, que entre su política, economía y cultura trabajaban por perpetuar el revisionismo. Al revés, estos gobernantes que se esfuerzan por disfrazar sus ideas burguesas-capitalistas bajo ropajes proletarios-marxistas, logrando con sus acciones desacreditar al verdadero comunismo; por el contrario, cuanto más tiempo sigan existiendo estas sedes mundiales del revisionismo más tiempo, más herramientas y más recursos tendrán para propagar el ideario revisionista-burgués a nivel local e internacional, y por lo tanto más difícil se hará a los marxista-leninistas rechazar estas mistificaciones que han sido inculcadas en las masas trabajadoras de su país y de otros países, clichés que como hemos afirmado y demostrado, han sido inoculados como si fueran inherentes a la teoría y práctica del marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

¿Cómo puede ser que un pretendido partido marxista-leninista apoye a los países del «socialismo del siglo XXI» como «países socialistas» o en «vías al socialismo»? ¿Como se puede quejar el actual PCE (m-l) del PCE y su herencia eurocomunista y apoyar estos engendros revisionistas?:

«Los acuerdos de cooperación firmados con Cuba muy recientemente, son un ejemplo de iniciativas que no sólo contribuyen a fortalecer la posición venezolana frente a las presiones exteriores, sino que ciertamente podrían facilitar el camino a la revolución socialista y su expansión sudamericana
». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº13, Venezuela: la derrota del referéndum aclara el camino al socialismo, 2008)

¿Qué son en realidad los países del «socialismo del siglo XXI» en lo económico?:

«Ciertos ideólogos encuadrados dentro del «socialismo del siglo XXI», y en el caso del nicaragüense, utilizan tesis de varios revisionismos –como el chino, yugoslavo o el eurocomunista– para engañar a las masas populares en cuanto a la economía. Citemos las concepciones más comunes 1) Los que defienden que el capitalismo de Estado es igual a socialismo: entendamos que la mera nacionalización de empresas, o de un tanto por ciento de de las mismas, no significa crear el sector socialista. En esas empresas estatales continúan rigiendo las relaciones de producción capitalistas, y en el caso de las mixtas –parte sector estatal y parte sector burgués o privado– es peor aún, en ellas sigue existiendo una apropiación por parte del empresario aunque un tanto por ciento de la empresa ahora sea estatal debido a que ha sido recuperada para el Estado; en estos casos el Estado siguen reportando grandes rentas extras al ex propietario o propietarios privados por tal operación; o lo que es lo mismo, hay continuidad en la apropiación parasitaria del plus valor. 2) También se recurre a tesis del revisionismo yugoslavo, quién a su vez copió en su día las tesis del anarco-sindicalismo para convencer a las masas que la propiedad estatal es una forma «indirecta de la propiedad colectiva», ergo dicen que la forma directa sería la autogestión empresarial, la cual reniega abiertamente de cualquier plan centralizado a escala nacional y no hace distinción entre las clases trabajadoras, negando una vez más el papel protagónico a la clase obrera. 3) Se recupera la teoría del anarquismo, luego copiada por el revisionismo estadounidense y el revisionismo chino –añádase su variante vietnamita–, y actualmente en auge entre el revisionismo cubano: de que existe un capitalismo bueno, o sea el capitalismo no monopolista, de pequeñas y medianas empresas, a partir de ahí los ideólogos y defensores del «socialismo del siglo XXI» se pierden en la búsqueda de un capitalismo «productivo». 4) De igual modo, los seguidores del «socialismo del siglo XXI» copian otro modelo del revisionismo yugoslavo, chino o cubano en lo concerniente al capital extranjero. Por ejemplo en la creación de empresas mixtas con capital de los países imperialistas, estos aluden que al tener el 51% de la empresa, no se incurre en una explotación de los obreros de la empresa, estupidez donde las haya, porque gran parte del esfuerzo del obrero no es puesto a disposición del presunto Estado socialista y este se reporta directamente al imperialismo como beneficio, sin contar con el hecho de que el imperialismo está obteniendo superganancias desde el mismo momento en que invierte su capital exportado en un país con unos costos de producción mucho más baratos en comparación a los existentes en el propio país. 5) La idea general del liberalismo y del neoliberalismo, que debido a la «globalización», países del tipo como Nicaragua, solo pueden aspirar a «luchar respetando el juego» del sistema capitalista y que solo pueden regular su economía en base a los contratos, pactos y concesiones a los organismos internacionales, que de otro modo estarían condenados a la ruina económica». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Es acaso la unidad de los países «socialismo del siglo XXI» y otros gobiernos latinoamericanos una unión antiimperialista regional?:

«[Se] habla de «repartición de las riquezas» y «nuevo orden económico» sin darle un carácter de clase, sin un carácter marxista-leninista, meramente abstracto como si se pudiera hacer bajo regímenes capitalistas liberales, neoliberales, o los de «democracia protagónica» del «socialismo del siglo XXI» –todos ellos expresiones de una democracia burguesa y sus mecanismos–. Estos revisionistas hablan como si por ejemplo el monopolio de la industria o los avances tecnológicos se cedieran entre países capitalistas los cuales precisamente compiten y especulan con tal industria y con tales patentes tecnológicas, demuestran con ello que no entiende el carácter de la sociedad en que vivimos, el imperialismo, fase superior del capitalismo, y que los países capitalistas evolucionan en base a la voracidad de sus sistemas que no da lugar a repartimiento de riquezas sino al monopolio, búsqueda de mercados, mera supervivencia a base del pisoteo de la competencia». (Equipo de Bitácora (M-L);  Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas24 de abril de 2015)

¡¡¡He incluso ahora en el PCE (m-l) se atreven a decir que en China alguna vez hubo socialismo reivindicando la época maoísta!!!:

«El papel de Estados como China o Rusia que en su día encabezaron procesos de construcción del socialismo». (Octubre; Órgano de expresión del PCE (m-l); Nº87, El papel de los comunistas para superar la confusión en la izquierda, 2015)

Con razón el actual PCE (m-l) no ha publicado ni un solo documento de la época en que el partido realizó una autocrítica maoísta entre 1978 y 1979. Se arrepienten de su crítica al maoísmo, porque ven en sus esquemas un modelo a seguir como Carrillo en su día.

El patetismo del actual PCE (m-l) ha llegado hasta tomar a SYRIZA como referencia de lucha antimonopólica, antiimperialista, ¡¡¡y hasta de partido de referencia marxista!!!:

«Para empezar, Syriza surge a partir de organizaciones de la izquierda, y desde el principio se reivindicó de la «izquierda radical». Y, pese a que el congreso de 2013 significó la disolución de los partidos que la integran, no sólo no ha ocultado su ideología, sino que ha hecho bandera de ella: así, basa su crecimiento en el acercamiento de nuevos sectores sociales a las ideas de «la izquierda plural y radical», y no en la ambigüedad y el rechazo a los principios ideológicos de clase. De hecho, en su declaración de principios de 2013, Syriza se reclama «un partido fundado sobre el pensamiento marxista y la larga historia del pensamiento emancipatorio, que trata de avanzar teniendo en cuenta todo este importante aporte teórico», y que pretende la «organización de una sociedad basada en la propiedad y gestión social de los medios de producción». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Nº78, En defensa del pueblo griego y su soberanía, 22 de enero de 2015)

¿Como se puede criticar a Podemos en España y apoyar a su versión griega?

En realidad nuestro viejo revisionsita Raúl Marco no acertó en caracterizar a este grupo en ninguno de los temas que aquí comenta, y se creyó toda la propaganda de Alexis Tsipras. Nosotros ya refutamos estas ilusiones sobre SYRIZA en nuestros documentos: «Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» del  28 de enero de 2015, y en «¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?» del 1 de marzo de 2015. Y nuestros pronósticos al poco tiempo se vieron confirmados en: «La segunda «bajada de pantalones» de SYRIZA y la respuesta espontánea del pueblo griego» del 16 de julio de 2015.

Y el seguidismo y el apoyo directo y propagandístico a no acaba aquí: hemos visto como el PCE (m-l) apoya al PCOF, a Evo Morales, a las FARC-EP y a casi cualquier cosa que se diga revolucionaria o antiimperialista. Reivindican también a Rosa Luxemburgo, a Gramsci.

Se concluye que mientras Elena Ódena fue un ejemplo de internacionalismo proletario, de criticismo sopesado reflejado en una lucha contra revisionistas abiertos y emboscados; Raul Marco en cambio ha sido un oportunista, y finalmente se ha destapado como un traidor a las causas del proletariado, un agente del imperialismo y la viva expresión del extremo eclecticismo en materia de alianzas y apoyos internacionales. Algo clásico dentro del revisionismo, y no puede ser de otra forma, pues la línea nacional oportunista siempre se junta o se acaba juntando con la línea internacional oportunista:

«El revisionismo históricamente, y sus partidos en particular, no erraban sólo en cuanto a las relaciones y problemas de su política interior, sino que en la política exterior, y esto incluía las relaciones con otros partidos, los partidos revisionista han incluido y se han caracterizado siempre en sus acciones por el apoyo o reconciliación con partidos revisionistas de otras ramas, aunque a veces estas no tuvieran mucho en común o tuvieras serias contradicciones por intereses contrapuestos, de aquí que digamos que son oportunistas y que digamos que los revisionistas casi siempre van en paralelo para destruir y remplazar el marxismo-leninismo. ¿Lo dudan? Sírvanse leyendo durante el documento y vean por ejemplo las relaciones bilaterales entre el revisionismo coreano y el revisionismo español, Kim Il Sung y Santiago Carrillo para entender lo que afirmamos». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)


5) Alianzas revolucionarias con los revolucionarios honrados vs alianzas oportunistas con los cabecillas reaccionarios

Mientras Ódena siempre fue clara en que las alianzas del partido debía de ser con los elementos de base combatientes y revolucionarios, criticando la actitud oportunista de sus cabecillas:

«Nuestra política, pues, es la desenmascarar y aislar firmemente a tos cabecillas oportunistas de los distintos grupos, manteniendo una clara línea de demarcación en todas las cuestiones de principios, y la de acercarnos y discutir camaraderilmente con los elementos honrados de su base». (Elena Ódena; Unidad con todos los revolucionarios y lucha contra los oportunistas, 1973)

Buscando la unidad principalmente con su base con el objetivo de lograr propósitos conjuntos en intereses de los trabajadores, y atraer así a los elementos rescatables:

«La lucha entre el marxismo-leninismo y el revisionismo es una manifestación más de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Por consiguiente, los marxista-leninistas debemos rechazar toda unidad y colaboración con los cabecillas revisionistas –a los que no hay que confundir con los elementos honrados que aún quedan en su base–, y por el contrario debemos combatirlos más y más». (Documentos del Iº Congreso del PCE (m-l), 1973)

Es más, concretemos un poco. ¿Que recomendaba Enver Hoxha a los marxista-leninistas españoles respecto a los partidos revisionistas chinos? ¡Que con aquellos partidos revisionistas chinos –que por aquel entonces hacían una gran apología del tercermundismo–, lejos de formar un frente con ellos, debían oponerse a ellos!:

«Otra cuestión es la creación del frente en contra de la burguesía capitalista, contra el imperialismo estadounidense, contra el socialimperialismo soviético, contra el partido revisionista de Carrillo-Ibárruri, contra cualquier partido revisionista pro-chino, y contra cualquier otro de los partidos del capital». (Enver Hoxha; Sobre la situación en España, 2 de diciembre de 1977)

En cambio el actual PCE (m-l) promueve una distorsión toglitattista de la táctica de alianza y del frente bajo la abierta colaboración con otras organizaciones oportunistas –como el PCE, PCPE y otros– y sus cabecillas sin denuncia ni exigencias y con metas que no cambian en absoluto la situación de las masas trabajadoras ni trastocan el régimen democrático-burgués actual, solo llegando a crear falsas ilusiones sobre el carácter de las organizaciones con las que van en alianza, sus jefes, sobre el parlamento burgués, la legalidad burguesa, la ilusión de que una República es el cambio que necesita el proletariado, y otras cuestiones:

«El pasado jueves, 14 de Abril, el PCE (m-l) participó junto a PCPV, PCPE y REM en un coloquio que, bajo el título Quin tipus de República volem?». (Partido Comunista de España (m-l); El PCE (m-l) debate sobre la República en Elx, 17 de abril de 2016) 

Pero eso no acaba ahí, el PCE (m-l) ha firmado abiertamente documentos con otras organizaciones en las que se emiten unas declaraciones altamente vergonzosas:

«En el marco del II Encuentro Estatal Marxista-Leninista, celebrado los días 24 y 25 de noviembre de 2007, Unión Proletaria sometió a consideración del Partido Comunista de España (marxista-leninista), del Partido Comunista de los Pueblos de España y de las otras organizaciones presentes una propuesta de documento por el que los comunistas del Estado español adquirimos diez compromisos con la clase obrera. Hasta el presente, no ha sido posible su ratificación conjunta, al menos por las tres organizaciones convocantes. Lo que aquí hacemos público es el acuerdo ya alcanzado por el PCE(m-l) y UP. Ambas formaciones confiamos que, próximamente, se sumen a estos compromisos las restantes fuerzas comunistas. (...) 8º.- Adquirimos el compromiso, sin duda alguna, en la lucha sin cuartel contra todo tipo de revisionismo». (Diez compromisos de los comunistas españoles, 28 de noviembre de 2008)

Ver al PCE (m-l) actual hablar de lucha contra el revisionismo junto a nuevas organizaciones claramente revisionistas es triste, pero que encima le veamos juntarse con el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) es una traición a su propia historia. El PCPE alberga desde el principio de tipo electoralistas y economicistas, apoya al revisionismo en el exterior, y es el mayor portavoz del juche en España, pero eso no ha impedido al PCE (m-l) acercarse a él a través del denominado Comité Estatal de Organizaciones Comunistas (CEOC) e intentar fusionarse con el PCPE:

«El Comité Permanente del Comité Estatal de Organizaciones Comunistas, saluda fraternalmente al Congreso del PCPE, así como a las delegaciones presentes. (...) Así hemos logrado establecer los ocho puntos programáticos aprobados en Asamblea Estatal en 2003, puntos muy importantes para la lucha por la Tercera República». (Octubre, órgano de expresión del PCE (m-l), Nº0, Saludo al VIII Congreso del PCPE, 2006)

A ello sumemosle que el actual PCE (m-l) tenga el descaro y firme un documento de lucha contra el revisionismo con un partido maoísta como Unión Proletaria (UP) que afirma en que China, Cuba, Corea del Norte y Vietnam son socialistas. ¡Vaya completa infamia!

En la declaración conjunta UP-PCE (m-l) también llegó a hablar de unificación con el grupo maoísta Unión Proletaria:

«Conscientes de que la unidad orgánica sólo será efectiva y sólida, en la medida en que repose sobre claros criterios ideológicos, de principios, y no en una unidad puramente formal, el PCE (m-l) y Unión Proletaria, se comprometen a dar continuidad al proceso iniciado. (...) Avanzaremos hacia la unidad orgánica entre ambas organizaciones». (Unión Proletaria y PCE (m-l); Comunicado conjunto, 22 de julio de 2008)

¿Que se supone que hace un partido antimaoísta buscando la unidad orgánica con otra organización maoísta que no ha cesado en sus posiciones lo más mínimo? Increíble la desvergüenza de esta gentuza que pisotea el pasado de luchas del PCE (m-l) de Elena Ódena contra el jruschovismo y el maoísmo nacional. Las alianzas sin principios demuestran que les importa muy poco el pasado PCE (m-l) de 1964-1985.

6) El rescate de las figuras progresistas y progresistas vs mitificación y promoción de figuras revisionistas en el ámbito nacional

Mientras Ódena reivindicaba el legado de patriotas progresistas como Antonio Machado, y el de marxista-leninistas consecuentes como Miguel Hernández, José Díaz y otros.

Al mismo tiempo arremetía sin compasión contra el revisionismo local condensado en figuras como la del eurocomunista Partido Comunista de España (PCE) de Carrillo-Ibárruri:


«La historia de los diez años de existencia de nuestro partido está íntimamente ligada a la lucha contra el revisionismo. El partido ha surgido, se ha desarrollado y se ha fortalecido en tenaz lucha contra el revisionismo moderno y en primer término contra sus manifestaciones en el plano nacional, cuya corriente principal encabeza el grupo Carrillo-Ibárruri». (Elena Ódena; X años de lucha contra el revisionismo y el oportunismo, 1974)

El brézhnevista Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Enrique Líster:

«Cuando se produjo la estrepitosa ruptura entre los dos cabecillas revisionistas, Líster y Carrillo, nuestro partido comrpende rápidamente que se trata de una contienda entre dos variantes del revisionismo que se enfrentaban por razones de orden oprotunista y con el fin de esclarecer la cuestión, publica un folleto con el título: «Líster y Carrillo, dos caras de la misma moneda». (Elena Ódena; X años de lucha contra el revisionismo y el oportunismo, 1974)

O el también brézhnevista Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) de Ignacio Gallego:

«Nadie podrá negar que Ignacio Gallego, el gran jefe proruso, ha sido hasta hace pocos meses una pieza visible y dirigente del P«C»E. Porque, ¿qué ha hecho Ignacio Gallego contra la política de reconciliación nacional, pieza clave de la maniobra franquista para, la «transición monárquica»? Defenderla en todo momento a capa y espada desde su puesto en el Comité Ejecutivo, junto a Carrillo y compañía. ¿Qué hizo Ignacio Gallego cuando el PCE carrillista renunció a la lucha armada, a la lucha contra la dominación yanqui, a la lucha por la República, cuando la dirección del P«C»E renunció a la lucha de clases como motor de la historia; cuando sustituyó el principio de la lucha de clases por 1.a absurda fórmula reformista de la unidad de las fuerzas del trabajo y de la cultura? ¿Qué hizo Ignacio Gallego cuando en 1963-1964 militantes y comunistas sin partido denunciaban y luchaban contra la política de los dirigentes del Kremlin, de la vía parlamentaria al socialismo y de la lucha por la paz como base del internacionalismo proletario? Ignacio Gallego hizo suya esa política, la defendió atacando a los que se opusieron a ella. ¿Qué hicieron Ignacio Gallego, miembro del P«C»E carrillista, y sus actuales comparsas, el Pere Ardiaca, el cura Salve y otros, cuando en 1964 se proclamó el PCE (marxista-leninista), precisamente sobre la defensa de los principios revolucionarios marxista-leninistas de Marx, Engels, Lenin y Stalin? Participar en los ataques contra nuestro Partido y apoyar la política revisionista del P«C»E. Pero ahora resulta que este individuo, demagogo y fanático proruso, no se acuerda nada de todo esto, no se ha enterado que en este año hace 20 años que en España existe un Partido Comunista marxista-leninista. Ignacio Gallego y sus comparsas de reloj parado y desmemoriados, tampoco se han enterado de que la URSS hace ya muchos años que ha dejado de ser la patria del socialismo y que se ha convertido en una superpotencia reaccionaria e imperialista; que de socialista, la URSS actual sólo tiene la etiqueta y las formas externas establecidas en la época de Lenin y Stalin». (Elena Ódena; Una amalgama revisionista de reloj parado; El nuevo partido proruso, 19 de enero de 1984)

Sin embargo el actual PCE (m-l) de Raúl Marco se junta con engendros como el PCE, el PCPE y otros. Se atreve a reivindicar a dichas figuras como Líster o Ibárruri, intentando engañar a la gente con que todo el revisionismo en España ha residido en la figura de Carrillo. En su ultrajante declaración refundacional de 2006 donde crea un nuevo y artificial partido que recoge las siglas del PCE (m-l), se dice:

«El actual PCE (m-l) es heredero de las contribuciones de  José Diaz, Cristino Garcia, Checa, Uribe, La Pasionaria [Dolores Ibarruri], Líster, Modesto y otros, quienes lograron grandes éxitos pero también cometieron algunos  grandes errores. También reivindica la herencia de un líder de partido injustamente desterrado, el camarada Joan Comorera, que se enfrentó al revisionismo y la traición de Carrillo y que pagó con su vida por no vender la causa revolucionaria mientras que otros se sentaron cómodamente en el exilio». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Cronología del Comité Estatal de Organizaciones Comunistas, 22 de octubre de 2006)

Esto rompe con toda la herencia del PCE (m-l) de 1964-1985. Es más la defensa que hace aquí de Joan Comorera es ultraoportunista. Como hemos demostrado en nuestras obras una y otra vez con documentos de la época, Joan Comorera precisamente fue sometido a una campaña de calumnias en la cual participaron  en su momento de buen grado tanto Ibárruri como Líster –éste último el único mérito que tuvo es contar ante el público los crímenes del PCE que Vicente Uribe le confesó sobre el Caso Comorera y otros–:

«Comorera en cambio no congeniaba con las tesis sobre la revolución que tenía la entonces actual dirigencia del PCE liderada por Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Enrique Líster, Francisco Antón, Antonio Mije, Vicente Uribe, y otros. (...) Pese a los ríos de tinta que gastaron sus enemigos para defenestrarle, la obra de Joan Comorera fue tan honesta y por ello conocida durante los años 30, 40 y 50 por su apego a los principios marxista-leninistas, y su legado se amplificó de  forma tan vasta tras su muerte que a partir de los años 70 gran parte de los revisionistas de distinto pelaje, ante esta disyuntiva del crecimiento de si figura, intentaron recuperar su figura para sus fines. Los nacionalistas burgueses y pequeño burgueses lo reivindicaban como un «verdadero nacionalista» y lo usaban como arma arrojadiza contra todo lo español, los eurocomunistas como una especie de «socialdemócrata» y lo usaban contra el «stalinismo», los revisionistas soviéticos y chinos se valían de su anticarrillismo para aparentar ser revolucionarios y que las divergencias de ellos con Carrillo también eran antagónicas, y otros simplemente lo rehabilitaron como una figura del comunismo catalán a recuperar siendo tan hipócritas como para olvidar su polémica con el revisionismo y jugando a reivindicar tanto a Comorera como a sus verdugos. Es decir: según las circunstancias los oportunistas nacionales se inventan rasgos de Comorera, o se valen de unos para sus intereses, mientras se olvidaban de otros. (...) ¡Comorera y su legado solo puede ser reivindicado por los marxista-leninistas, nunca por los sepultureros de sus principios!». (Introducción de Bitácora (M-L) al documento de Joan Comorera: «Declaración de Joan Comorera: Secretario General del Partido Socialista Unificado de Cataluña» de 1949, 5 de septiembre de 2015)

7) La reivindicación de Enver Hoxha y el legado de la Albania socialista vs su condena 

Mientras Ódena y el PCE (m-l) de la época tenían como referente en la construcción del socialismo y la lucha contra el imperialismo y el revisionismo a la Albania del Partido del Trabajo de Albania (PTA) liderado por Enver Hoxha:

«El Congreso ha hecho hincapié en la importancia histórica que para todos los marxista-leninistas del mundo ha tenido la celebración del VIIº Congreso del P.T.A. y, en particular,el Informe presentado al mismo por el camarada Enver Hoxha, Informe que corrobora la firme línea de principios que siempre ha defendido el P.T.A. a despecho de dificultades, del cerco imperialista-revisionista y de las presiones de todo tipo. El Congreso ha manifestado su total solidaridad internacionalista con el heroico Partido del Trabajo de Albania, con el camarada Enver Hoxha,con la Albania socialista, faro de la revolución y del socialismo». (Documentos del IIº Congreso del PCE (m-l), 1977)

El actual PCE (m-l) comandado por Raúl Marco llegó a decir en 1995 que: 

«El movimiento marxista-leninista ya estaba muy débil antes de 1989». (Contra el eclecticismo publicado en Unidad y Lucha, No. 2, septiembre 1995) 

Y que:

«La actitud de la dirección de la PTA, estampaba una cierta arrogancia y un nacionalismo estrecho, que tiene una parte de responsabilidad en esta situación no muy apetecible». (Contra el eclecticismo publicado en Unidad y Lucha, No. 2, septiembre 1995) 

Aunque el actual PCE (m-l) de Raúl Marco, como otros partidos de la CIPOML que renegaron de Enver Hoxha, ahora en los últimos tiempos intenta retomar la apariencia de que reivindica el legado de Enver Hoxha y habla de él de pascuas a ramos en algún artículillo de homenaje, no tienen derecho alguno a enarbolar la bandera del marxismo-leninismo ni de los representantes que ha calumniado en el pasado para excusar su propia inutilidad, ya que fue el propio Raúl Marco quién encaminado al PCE (m-l) a un camino de cretinismo parlamentarismo, legalismo y republicanismo burgués, además de un consiguiente seguidismo a las nefastas políticas de Ramiz Alia en Albania:

«Este hecho de suma importancia –la degeneración de un partido en el poder–, la no identificación y la no denuncia del proceso, demuestra que Bandera Roja no fue más que otro partido que realizó un simple seguidismo de la obra de Enver Hoxha por moda y sentimentalismo, pero que no comprendía en realidad su obra y doctrina marxista-leninista. Tras la muerte de Enver Hoxha en Bandera Roja hubo un seguidismo ciego a las políticas de Ramiz Alia –como hizo el PCE (marxista-leninista) de España o el PC ML de Colombia–, quien por aquel entonces precisamente estaba destrozando el legado de su predecesor y precipitando al país a la restauración del capitalismo y a una gran crisis política social y económica. La situación en Albania no solo llevó a la restauración del capitalismo sino hasta la propia disolución del partido en el poder y su refundación en un partido socialdemócrata. Hay que señalar que entre otras cosas esto fue posible por la falta de internacionalismo proletario de los pretendidos marxista-leninistas que en su mayoría no se dieron cuenta de este proceso y no ayudaron al pueblo albanés. Cuando este formalismo de disolución del partido comunista en Albania ocurrió, los seguidistas de la política de Ramiz Alia entraron en pánico». (Equipo de Bitácora (M-L); Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017)

8) Internacionalismo proletario y crítica a los partidos hermanos vs conciliación con los partidos revisionistas del mundo

El PCE (m-l) de la época Elena Ódena fue claro en cuanto a lo que significaba el internacionalismo proletario, incluyendo la vigilancia y salvaguardia de la aplicación del marxismo-leninismo en los partidos hermanos:

«El internacionalismo proletario significa que cada Partido Comunista (marxista-leninista), debe preocuparse no solamente por el desarrollo de la revolución de su propio país, sino por el desarrollo de la revolución en el mundo entero. No solamente de velar por la pureza del marxismo-leninismo en sus propias filas, sino también en el Movimiento Comunista (marxista-leninista) Internacional; cada Partido Comunista (marxista-leninista) debe dar a los demás partidos hermanos su máxima ayuda ideoló­gica, política y material, y debe esforzarse particularmente por dar ayuda a aquellos partidos hermanos que están más necesitados de ella». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Línea Política, 1973)

Elena Ódena se preocupó en especial de combatir a esos revisionistas emboscados que atacaban a los marxista-leninistas que se preocupaban por la línea y el destino de otros partidos hermanos:

«Cierto es que el surgimiento y ulterior desarrollo de las fuerzas marxista-leninistas en cada país debe estar promovido esencialmente por una dinámica y unos esfuerzos internos, lo que no excluye, sino que presupone, que los partidos más desarrollados de otros países se preocupen porque, de un lado, se produzca el surgimiento de nuevos partidos y, de otro, se apoye el desarrollo de los más débiles. Es este un principio y un deber internacionalista fundamental, que el revisionismo y, particularmente el maoísmo, abandonaron, creando la práctica de «cada cual para sí» y del indiferentismo y el localismo, cuya esencia es el abandono del internacionalismo proletario y la manifestación de una política de esencia nacionalista. La necesidad de superar estas actitudes de indiferentismo, de insensibilidad y despreocupación en la práctica, para dar pasos adelante, de hecho y no de palabra, plantea la necesidad de estudiar la historia del Movimiento Comunista Internacional y sacar de ella las experiencias necesarias para la política y la práctica actuales internacionalistas de los comunistas». (Elena Ódena; El internacionalismo proletario y el trotskismo, 8 de noviembre de 1984)

Cuando Elena Ódena hablaba de elementos que: (1) negaban la influencia dialéctica de los acontecimientos externos e internacionales en la línea y tareas de los partidos –siendo metafísicos y elaborando una línea política errada–; (2) que negaban el derecho de interés en el desarrollo y actividad de los partidos marxista-leninistas de otros países –para evitar ser puestos a la luz de los principios marxista-leninistas–, y (3) que saboteaban la celebración de reuniones bilaterales o multilaterales entre los partidos marxista-leninistas –para evitar que el resto de partidos hermanos le lanzasen una lluvia de críticas–, se refiere a figuras como el revisionista alemán Wolfgang Eggers del Partido Comunista de Alemania Marxista-Leninista. Este elemento utilizaba falsamente el pretexto de que tanto interés internacional, que estos axiomas del internacionalismo marxista-leninista eran un signo de trotskismo, algo que precisamente argumentaron los jruschovistas y maoístas cuando el Partido del Trabajo de Albania pretendía agrupar y fortalecer a los nuevos partidos marxista-leninistas:

«La idea de la oportunidad de las reuniones de muchos partidos, además de las reuniones bilaterales, que fue planteada en el VIIº Congreso de nuestro Partido de 1976, era una de sus orientaciones importantes. Los partidos comunistas marxista-leninistas, en aquellos casos en que lo juzguen necesario, pueden y deben hacer reuniones multilaterales, consultarse entre ellos para realizar acciones comunes contra los enemigos del comunismo y de la revolución. En cambio, como se sabe, el Partido Comunista de China ha adoptado una actitud opuesta sobre esta importante cuestión. Está en contra de las reuniones de varios o de muchos partidos y pretende que la única solución es la práctica de las reuniones bilaterales. ¿Cuál es la línea de nuestro Partido en relación con esta cuestión? Se atiene al principio de que los partidos comunistas marxista-leninistas deben reforzar su unidad, esclarecer los puntos en que pudieran no coincidir su estrategia y sus tácticas contra los enemigos de la revolución, y coordinar sus acciones comunes en la arena internacional. Tal actividad les templa y demuestra al enemigo que el comunismo es una fuerza invencible, que los comunistas no están divididos y que el revisionismo moderno no ha podido alcanzar su objetivo. Ya es sabido que el objetivo del revisionismo moderno es asegurar su unidad en la diversidad, para liquidar la unidad de los marxista-leninistas». (Enver Hoxha; Las manifestaciones de los partidos marxista-leninistas y la actitud de China, Reflexiones sobre China, Tomo II, 28 de abril de 1977)

Paradójicamente el glorioso Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista de Ernst Aust –camarada de Enver Hoxha y Elena Ódena– sería destruido a su muerte por oportunistas y trotskistas como Wolfgang Eggers y Horst Dieter Koch. ¡Que razón tenía Ódena pues, que el deber de los marxista-leninistas era  pedir cuentas a las actividades equivocadas de los partidos marxista-leninistas cuando se desviaban del camino! ¡Que necesario el contacto en los partidos y practicar cuando fuese necesario la crítica camaredil! ¡Y que harto beneficioso fue para los revisionistas el paulatino aislamiento de cada partido marxista-leninista de los 80 para poder liquidarlo! Véase al propio PCE (m-l) que a la muerte de Elena Ódena naufragó bajo el demagogo Raúl Marco.

¿Y que hizo el propio Raúl Marco en la dirección del actual PCE (m-l)? ¿Asistió acaso al resto de partidos para que no cayesen en el desviacionismo y finalmente en el revisionismo completo? Para nada: ha sido un palmero en las políticas de los partidos de la CIPOML, conocidos por su revisionismo a ultranza. ¿Llamó la atención en 1988 al Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML) cuando se reconcilió con el Partido Comunista de Colombia del que se escindió por su oportunismo? ¿Le reprendió cuando el PC de C-ML saludó al revisionismo cubano de Castro en 1988 como eje de referencia del socialismo mundial? ¿Dijo algo cuando en 1989 en las conferencias los partidos latinoamericanos pronunciaron tesis tercermundistas sobre la necesidad de un «nuevo orden económico», la «renegociación o supresión de la deuda externa» y el derecho a un «comercio justo»?  ¿Denunciaron acaso la política exterior de la Albania de Ramiz Alia cuando en 1989 se había reconciliado o iniciado el acercamiento ideológico con los regímenes revisionistas de Etiopía o Rumanía, Yugoslavia e incluso veía con buenos ojos la cooperación con la Comunidad Económica Europea? ¿Levantó la voz contra la formación de la CIPOML en 1994 como un grupo de partidos que cinicamente renegaba de la ayuda ideológica y hasta financiera que les legó Enver Hoxha? ¿Ya más en la actualidad ha denunciado al Partido Comunista de Ecuador Marxista-Leninista (PCMLE) cuando sus líderes desesperados ante su incapacidad de realizar un trabajo de masas y explicar concienzudamente qué es el «socialismo del siglo XXI» de Rafael Correa, se echan a los brazos del primer opositor burgués que pasa por ahí, incluso aunque mantenga un discurso y posiciones políticas más retardatarias que Correa? ¿Se ha criticado las concepciones de frente popular del PCMLE donde reconocen que no van a criticar a otros grupos? En todas las ocasiones apoyó estas aberraciones antimarxistas. Y no podía ser de otra forma porque Raúl Marco siempre ha sido un zote teórico que ha ido a la zaga de los acontecimientos, he ahí porqué degeneración a la que llevó al PCE (m-l) hizo aletargar a la militancia hasta un punto que hasta los sectores más ultrarreacionarios del partido le arrebataran la dirección en 1991 para liquidar el partido en 1992, debido a que los resultados de su política fueron tan nefastos que no fue capaz de persuadir a la militancia ni siquiera contra esos sectores tan retardatarios.

***

Y así podríamos continuar con un largo etc. de ejemplos que demuestran su falta de principios revolucionarios del actual PCE (m-l), pero no merece más la pena explayarnos ahora con un partido con tan poca influencia en las masas actualmente, grupo que además de estos documentos y de las propias obras de Elena Ódena, nos da como resultado una conclusión más que  suficiente para comprobar que el actual PCE (m-l) no solo no es el heredero del viejo PCE (m-l) revolucionario, sino que es un club de amigos, vividores y oportunistas que sacan tajada de las siglas del partido y del heroico recuerdo que encierran sus antiguas hazañas. Cualquier ex militante de dicho partido de los 70 y 80 con algo de formación ideológica dará la razón, y cualquier militante honesto del mismo partido actual se dará cuenta en breve de lo mismo si de verdad tiene dos dedos de frente, coherencia, algo de conocimiento marxista y un mínimo de interés en conocer la verdad.

Nosotros no hacemos un seguidismo ciego de la historia del PCE (m-l) de 1964-1985 como algunos [Nota: como Reconstrucción Comunista (RC)], pues sabemos que en su política hubo grandes desviaciones debido a su influjo maoísta que duró hasta 1978, desviaciones similares a la de otros partidos coetáneos que hemos analizado en varios documentos y dan testigo de lo importante que fueron para el desarrollo del partido. Es más seguimos pensando a día de hoy, que gran parte de la culpa de la liquidación del PCE (m-l) tras la muerte de Elena Ódena, fue el haber desperdiciado durante tantos años energías en llevar adelante conceptos y estrategias basadas en gran parte en el revisionismo chino. El eclecticismo, el pragmatismo, el cantonalismo, el fraccionalismo, el tercermundismo, fueron defectos que la organización sufrió durante mucho tiempo por culpa del maoísmo e hizo desperdiciar muchas fuerzas durante muchos años. Creemos que gran parte de los dirigentes y la militancia nunca llegó a aprender la importancia de realizar una autocrítica sobre el maoísmo de forma profunda, esto, se podrá comprobar cuando salgan a la luz todos los documentos del viejo PCE (m-l) sobre la autocrítica que realizaron sobre su pasado maoísta, igualmente tampoco se siguieron los consejos de Elena Ódena de elevar el nivel ideológico de los cuadros y luchar contra el liberalismo, lo que permitió que para finales de los 80 el partido se viera inmerso en volantazos teóricos y para principios de los 90 en una lucha entre diferentes corrientes oportunistas que llevarían a su colapso como partido.

Parece que ahora está de moda reivindicar a Elena Ódena, como hace unas décadas parecía estar de moda rehabilitar la figura del marxista-leninista Joan Comorera. Como pasó entonces con el catalán, parece que los sepultureros de su obra son los primeros que se apuntan, detrás de estos van los oportunistas que quieren ganarse la simpatía de muchos defendiendo su figura sin respetar sus principios –es decir a base de doctrinarismo y formalismo–, en tercer lugar los marxista-leninistas que reivindican y respetan las figuras marxista-leninistas aplicando los principios que defendía la figura a capa y espada. 

Como apunte diremos: nosotros no somos ni de los primeros –ese dudoso honor lo tiene la dirigencia actual del PCE (m-l)–, ni somos de los segundos que hacen una reivindicación de cara a la galería de Elena Ódena por moda [NOTA: como Reconstrucción Comunista (RC)], nosotros somos en cambio parte del tercer grupo: de aquellos que rendimos homenaje a su obra difundiendo sus obras y respetando sus principios y odiando a quién odiaba por convicciones conscientes de fidelidad al marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L)Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas reflexiones sobre el actual PCE (m-l), 4 de marzo de 2016)

2 comentarios:

  1. ¿Crees que es posible revertir esta situación sin que se necesite crear nuevos partidos?

    Felipe Vasconcelos Carneiro
    Petrópolis, RJ
    Brasil

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  2. La exposición argumentativa responde a esa pregunta. De todas formas:¿qué opinas tu mismo?

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