«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 18 de abril de 2016

Sobre la situación internacional; Informe en la Iº Conferencia de la Kominform; Andréi Zhdánov, 1947

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«Por su parte, la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, el debilitamiento de la posición internacional del capitalismo y el fortalecimiento del movimiento antifascista, permitieron que un grupo de países del centro y el sudeste de Europa se separara del sistema imperialista. En esos países se han establecido nuevos regímenes democrático-populares. El admirable ejemplo de la Guerra Patria de la Unión Soviética y el rol liberador del Ejército Rojo fueron acompañados por la lucha de las masas de los países amantes de la libertad, por la liberación nacional de la invasión fascista y sus cómplices. En el curso de esa lucha, los elementos profascistas y los colaboracionistas –lo más influyente de los grandes capitalistas, terratenientes, altos funcionarios y oficiales monárquicos–, fueron desenmascarados como traidores a los intereses nacionales. La liberación de la esclavitud fascista alemana en los países del Danubio fue acompañada por la remoción del poder de la gran burguesía y los terratenientes involucrados en la colaboración con el fascismo alemán, y por el ascenso al poder de nuevas fuerzas del pueblo que demostraron valor en la lucha contra los invasores nazis. En esos países, los representantes de la clase obrera, el campesinado y la intelectualidad progresista han tomado el poder. La autoridad de la clase obrera y su influencia en el pueblo han crecido de forma considerable, porque demostró, en todo momento y lugar, el mayor heroísmo y la mayor consecuencia y combatividad en la guerra antifascista». (Andréi Zhdánov; Sobre la situación internacional;Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 1947)


Introducción de «Bitácora (M-L)»


El informe de Andréi Zhdánov titulado «Sobre la situación internacional» tiene una importancia decisiva en la historia del movimiento comunista internacional. Normalmente es conocida la versión publicada en la revista de la Kominform: «¡Por una paz duradera, por una democracia popular!», cuya versión omite en el capítulo IV la crítica explícita al Partido Comunista Francés e Italiano y elimina completamente el capítulo V titulado «Conclusiones» y que luego sería utilizado para la «Declaración» conjunta de los nueve partidos sobre la situación internacional. Nosotros, en esta ocasión, traemos el informe original, el que Zhdánov pronunció durante la conferencia, el informe completo vaya. Este puede ser visto en la obra: «La Kominform; Actas de las tres conferencias 1947/1948/1949», de la Fondazione Giangiacomo Feltrinelli, publicado en 1994.

Analicemos los puntos del informe:


1) En el primer punto se habla de los cambios sufridos en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial.

Esto significo el fin de muchas de las potencias imperialistas del campo perdedor como Japón, Alemania o Italia, y el debilitamiento de las potencias imperialistas como Francia o Gran Bretaña que en su estado no pudieron mantener sus colonias o debieron emprender guerras para mantenerlas y siempre bajo una nueva dependencia económico-política de los Estados Unidos. Por otro lado supuso el ascenso sin discusión de Estados Unidos como superpotencia imperialista en el mundo capitalista, y el inicio de su esfuerzo para que sus monopolios mantuviesen el ritmo de altos ingresos que durante la guerra pudieron cosechar con el negocio que supuso para ellos la guerra. Por otro lado pese al gran desgaste humano y económico, del que a ritmos acelerados se reponía, la Unión Soviética obtuvo el reconocimiento de principal país que encabezó la lucha contra el fascismo en la guerra, reforzó el estatus de país luchador por la paz, del campeón del antiimperialismo, y de verdadero portador de la democracia, y como representante de un sistema socio-económico socialista que se había visto superior al capitalista en multitud de ámbitos. Por último, hubo toda una serie de países que tomando el poder al final de la guerra lucharon contra la reacción local y extranjera, bajo la dirección de los partidos comunistas, lo que significó a la postre la resolución de tareas antiimperialistas, anticolonialistas antifeudales, antifascistas –lo que significaba romper con los diferentes imperialismos–, y el paso a la resolución de medidas económicas de carácter socialista –bajo la paulatina consolidación política de la cristalización de la dictadura del proletariado–, esto fueron los países de las llamadas democracias populares –en el informe todavía llamadas nuevas democracias o simplemente países democráticos–.

2) Zhdánov señala el nuevo alineamiento en el periodo de posguerra.

Incluyendo el reordenamiento de las fuerzas políticas del campo vencedor en la Segunda Guerra Mundial, ya que la vieja alianza entre Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética, Francia, etc. había llegado a su fin. Ahora se presentaba en un campo a la Unión Soviética, junto a los países de democracia popular, los países que luchaban contra el imperialismo, y a los movimientos políticos que luchaban por el anticolonialismo, el antiimperialismo, el antifeudalismo, el antifascismo y el socialismo; y el otro campo formado por los Estados Unidos, el resto de países imperialistas, los países capitalistas sumisos al imperialismo, los movimientos políticos sostenedores de la política imperialista, y de rehabilitación y reactivación del fascismo.

Esto es similar a lo que Stalin anunció, por ejemplo, en 1925:

«El hecho básico en este ámbito es que el capitalismo mundial que todo lo abarca ya no existe. Después de que el País de los Soviets entró en vigor, después de que la vieja Rusia se transformó en la Unión Soviética, aquel capitalismo mundial que todo lo abarca dejó de existir. El mundo se dividió en dos campos: el campo del imperialismo y el campo de la lucha contra el imperialismo. (...) Dos de los principales países –Gran Bretaña y Estados Unidos, bajo una alianza anglo-estadounidense–están llegando a estar a la cabeza de los países capitalistas. Nuestro país –la Unión Soviética– está llegando a estar a la cabeza de los que estaban descontentos con el imperialismo y están en lucha mortal contra él. (...) Se están creando centros de atracción y, de conformidad con esto, dos líneas de la atracción hacia los centros de todo el mundo: Gran Bretaña y los Estados Unidos –para los gobiernos burgueses–, y la Unión Soviética –para los trabajadores de Occidente y los revolucionarios del Este–. El poder de atracción de la Gran Bretaña y los Estados Unidos radica en su riqueza; en los créditos se pueden obtener de ellos. El poder de atracción de la Unión Soviética radica en su experiencia revolucionaria, su experiencia en la lucha por la emancipación de los trabajadores contra el capitalismo y de los pueblos oprimidos del imperialismo. (...) Dos campos, dos centros de atracción». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; Sobre la situación internacional; Informe en el XIVº Congreso del Partido Comunista (bolchevique), 18 de diciembre de 1925)

Por supuesto, Zhdánov señalaba en las conclusiones de su informe que «la lucha entre estos dos campos, entre el campo imperialista y el campo antiimperialista, se desarrolla en las condiciones de la acentuación continua de la crisis general del capitalismo, del debilitamiento de las fuerzas del capitalismo y de la consolidación de las fuerzas del socialismo y de la democracia». O dicho de otro modo, la debilidad del campo imperialista no solamente es consecuencia del auge de los movimientos de liberación nacional que luchan por liberarse del colonialismo o el neocolonialismo, sino que también es consecuencia de las fuerzas que luchan por la construcción del socialismo, las cuales al haberse liberado del imperialismo económicamente, al industrializarse y cooperar económicamente con los países liberados de la influencia imperialista, están cerrando mercados al imperialismo, quiebran su expansionismo y el control de estos mercados, acelerando su crisis.

3) El siguiente punto fue una exposición de la naturaleza política, económica e ideológica de los Estados Unidos para subyugar a los países.

En lo económico la estrategia estadounidense se plasmó en el llamado Plan Marshall. Que la propaganda imperialista lo pintó como un plan altruista de recuperación económica de Europa, nada más lejos de la realidad, el imperialismo por su carácter, por su necesidad de adquirir beneficios en detrimento de sus competidores imperialistas, y en base a la explotación colonial o neocoloniales de países dependientes, no puede ser altruista. En realidad el plan fue concebido entre otros factores por la acumulación de capital estadounidense desde los últimos años, y debido también a las oportunidades que se abrían en la situación de posguerra, por lo que Washington creía que era un buen momento para intentar conseguir dominar los mercados a través de inyecciones de capital, es decir de exportación de capitales. Con el Plan Marshall se intentaba por tanto atar económicamente a los países derrotados de la guerra, pero también a los países vencedores que tenían dificultades, esto se hacía sabiendo que había que aprovechar el momento propicio para ocupar los mercados europeos abandonados por las antiguas potencias imperialistas que desaparecieron o quedaron mermados tras la guerra. Obviamente el imperialismo antes de conceder cualquier préstamo, crédito y demás, calcula de antemano cuales serían los beneficios y cuál sería la solvencia del deudor, para ver si es factible y beneficiosa para sus intereses tal operación, la exportación de capitales no es sino una forma fácil de explotación de unos países ricos a otros pobres, es lo que da lugar a la llamada neocolonización. Esta «ayuda económica» estadounidense, siempre iba acompañado de un chantaje político a los países receptores, y se reflejaba en las exigencias de una exclusión de los comunistas de cualquier puesto en las coaliciones de gobierno de la posguerra –véase los casos de Francia o Italia, o los intentos similares en Hungría y Checoslovaquia–, quienes eran los resueltos campeones en la lucha por la defensa de la soberanía nacional de estos países. En muchas ocasiones se sabía que los países deudores no podrían pagar los créditos dados, entonces estos se pagaban mediante la apertura del mercado interno a los productos estadounidenses a los que no se daban salida en otros mercados –como sucedería en Francia y la entrada masiva de productos estadounidenses– a los que además se les daban ventajas fiscales. Nótese que cuanto mayor era la deuda externa con los Estados Unidos mayor era la dependencia política y menor el margen de maniobra de los gobiernos de los países deudores para escapar a su influencia. Así pues, con el Plan Marshall se mataban dos pájaros de un tiro: por un lado intentar reintroducir a los países de democracia popular otra vez en el redil de la dependencia económica de los imperialismos occidentales, saboteando la construcción socialista al intentar que se mantuviesen como países productores de materias primas y no industrializados, y por otro; intentar mantener el acelerado ritmo de ganancias que los monopolios estadounidenses cosecharon durante la guerra y que no estaban dispuestos a abandonar para entrar en recesión. Como apunte el Plan Marshall también servía para sostener a regímenes aliados con dificultades económicas, así tanto la España de Franco como la Yugoslavia de Tito o el Japón de Yoshida recibieron los créditos del Plan Marshall aunque no figuraron oficialmente como países miembros del plan.

Así mismo, la Doctrina Truman, era la estrategia política a nivel global de hacer de Estados Unidos la «policía del mundo». Se justificó toda una serie de intervenciones en todos los puntos del globo, no solo a través de ayuda económica, sino militar. La Guerra Civil Griega, 1946-1949 entre los patriotas griegos –encabezados por los comunistas– contra los monarco-fascistas griegos y los ocupantes británicos, sería uno de los primeros escenarios de intervención de los estadounidenses bajo esta doctrina política. En general, se empezó a justificar la persecución de los comunistas –que en Estados Unidos se denominaría la época de la «caza de brujas» o la época del macarthismo– bajo la justificación de que siendo el comunismo como era –según la propaganda del gobierno estadounidense se encargaba de distorsionar– era algo lícito, que el hecho de: encarcelar, torturar o asesinar a los comunistas, no era un crimen, sino que era sinónimo de defensa de la democracia, la independencia, las libertades y de las mejores tradiciones de la nación.

Ideológicamente el imperialismo estadounidense se valió de muchos medios. Si bien durante la guerra Estados Unidos todavía podía presumir con cierta razón de mantener derechos y libertades en su democracia burguesa que sus adversarios de Alemania o Italia, como Estados fascistas no tenían, en la posguerra teniendo a la Unión Soviética como adversario la cosa cambiaba, ya que era evidente que la democracia proletaria-socialista en la Unión Soviética era sinónimo de progreso porque contaba con mayores derechos y libertades que la decadente democracia burguesa-capitalista de los Estados Unidos. La Unión Soviética había otorgado plena garantía de derechos que todavía muchos de los países capitalistas no habían logrado y que algunos jamás llegarían a lograr –no existían clases parasitarias que vivieran del trabajo ajeno solo clases trabajadoras, sanidad y educación de carácter gratuito y universal, igualdad de género en cuanto a voto electoral o salario, jornada laboral de 7 horas, seguros laborales, derecho a vacaciones, derecho a voto secreto, directo y universal, respeto a las nacionalidades y derecho a la preservación y expansión de su lenguaje y cultura, libertad de culto, etc.–; además había demostrado de sobra su política de lucha por la paz, su voluntad de mantener una coexistencia pacífica con los países capitalistas hasta que los pueblos de estos países decidiesen liberarse del capitalismo; y por supuesto se había ganado el cariño de todos las masas trabajadoras antifascistas durante la Segunda Guerra Mundial al librar a Europa del nazismo. Pero aún así, la prensa y propaganda del imperialismo estadounidense desató una febril lucha ideológica para denigrar estos logros, y lo hizo no solo adornando su decadente democracia burguesa, sino calumniando la democracia proletaria. Para ello acusaron al sistema soviético de «totalitario», palabra de moda que en la prensa y propaganda occidental se usaría en adelante, de ser un sistema que llevaba a la «falta de libertades personales», y de ser en sí un sistema político-económico y una ideología expansionista, belicista, y agresiva, y de una cultura que por su ateísmo científico ponía en riesgo los valores cristianos que según ellos sustentaban a Europa. Con todo esto se pretendía dar la impresión de que cada justa protesta, cada huelga, hasta pasar por una justa insurrección anticolonial de los patriotas nativos contra los ocupantes imperialistas en cada sitio del mundo, no es que fuese una reclamación justa de las masas trabajadoras, sino que era culpa directa del comunismo, que a través de diversos engaños y subversiones de todo tipo había incitado a la gente a la rebelión. Por otro lado gracias a la labor de la siempre fiel socialdemocracia, o a la irrupción de nuevas corrientes revisionistas, como el browderismo en los Estados Unidos, el maoísmo en China, o el titoismo en Yugoslavia, el imperialismo estadounidense tendría a su disposición a los mejores profetas para introducir en distintos países los designios imperialistas políticos, militares, económicos y demás.

4) El último punto del informe referido a los partidos comunistas y su rol en cada país.

Este punto es especial. Ya que enunciaba las tareas del momento para los partidos comunistas, pero también abrió la veda para que todas las delegaciones hicieran una crítica a los defectos de los partidos comunistas desde el periodo de la Segunda Guerra Mundial hasta 1947. Esto no es casual. Partiendo del contenido del memorando del Departamento de Política Exterior del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, Andréi Zhdánov elaboró el informe que él, en calidad de representante del partido soviético, iba a presentar en la conferencia partiendo del contenido del memorando del Departamento de Política Exterior del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética. Pero él decidió personalmente incorporar el punto de «criticar los errores cometidos por ciertos partidos comunistas como el francés, italiano, checoslovaco, y otros, conectados particularmente con la insuficiente ligazón entre los partidos y la coordinación de sus actividades».

Se comentaría que al cometer ciertos partidos ciertos errores y al no estar en comunicación con otros partidos hermanos, estos últimos no estaban en buen conocimiento ni tenían la posibilidad de debatir y comunicarle correctamente sus errores. Por ello se instaba a una mayor cooperación entre los partidos comunistas y a la formación de la Kominform en esta primera conferencia, tomando como punto de partida la oficina compuesta por miembros de cada partido y la publicación de una revista conjunta. Objetivos que se lograron introducir en la conferencia.

Zhdánov criticó la línea seguida desde la guerra por el PCF y PCI tanto en este informe como en el resto de sus intervenciones en la conferencia. De hecho durante la conferencia fueron notables las discusiones y el áspero tono de Zhdánov con Longo y Duclos respecto a los errores de sus respectivos partidos:

«La conferencia ha servido en gran medida como una plataforma desde la que brotó una vigorosa crítica, mordaz, sobre el oportunismo, el legalismo, el parlamentarismo burgués y otras dolencias con las que se veía que los partidos comunistas de Francia e Italia habían sido afectados». (Eugenio Reale; La fundación de la Kominform, 1958)

Existían inicialmente en el informe de Zhdánov una crítica al Partido Comunista Checoslovaco y otra al Partido Comunista de Yugoslavia. Nosotros pensamos que la crítica a los checoslovacos y la razón de que finalmente no se incluyera en su informe presentado a la conferencia, se debe a la actitud autocrítica de la delegación checoslovaca, que supo ver sus propios errores sin que Zhdánov tuviera que señalarlos directamente. Y sobre la crítica a los yugoslavos y la razón de que se eliminase, creemos que se debe a que los soviéticos veían más importantes centrarse en la crítica a las desviaciones de los franceses e italianos por ver que eran desviaciones más peligrosas y urgentes. También puede ser que conociendo el carácter de alguno de los líderes yugoslavos, temieran cómo se iban a tomar las críticas, y puede que en conexión con esto último los soviéticos pensaran que era mejor concentrarse de momento en hacer ver los errores cometidos primero a los franceses e italianos –tal y como se hizo–, y que en la emisión de dicha crítica fueran asistidos por los yugoslavos, para que así cuando se diese pie a una crítica de las desviaciones de los yugoslavos en la siguiente conferencia ya estuvieran solventadas las desviaciones franco-italianas y los yugoslavos hubieran visto como ejemplo el ejercicio de crítica y autocrítica a la que fueron sometidos los franceses e italianos.

Hubo una breve discusión respecto a la crítica en el informe de Zhdánov sobre las desviaciones de franceses e italianos y sobre si sacar al público ducha crítica al PCF y el PCI en la próxima revista de la Kominform. Se decidió que a través de su Comité Central cada partido tuviera la posibilidad de modificar los discursos de sus delegados en la conferencia de la Kominform para que los informes fuesen más claros de cara al público, corregir algunas teorías que ahora se veían erradas con suma claridad, añadir ciertas cosas para dar una visión más completa sobre los temas abordados. Ha de saberse que Étienne Fajon, delegado francés, aprovecho la discusión para rogar a Zhdánov que eliminara de su informe tal crítica a su partido, y a cambio los franceses publicarían en sus informes una autocrítica que luego sería publicada en la futura revista de la Kominform:

«Hablando de la revista y de su papel en lo que se refiere a la Kominform, Gomułka propuso durante la conferencia que sus primeros números publicaran los materiales de la conferencia siendo debidamente examinados por los respectivos Comités Centrales de cada partido. A cambio de obtener el compromiso de eliminar en la prensa las secciones del informe de Zhdánov que criticaban al partido francés, Fajon prometió que la crítica se añadiría en forma de autocrítica en el informe de Duclos que se publicaría en la prensa. Una vez regresaron a casa, los delegados informaron sobre los trabajos en la conferencia a los Comités Centrales de sus partidos, los cuales reescribirían los informes de información presentados por sus delegados en la conferencia». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; La Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

Zhdánov comentó que se debería o eliminar la crítica, o publicar como suplemento la discusión de ambas partes sobre las desviaciones, para no dar una visión unilateral del problema. Finalmente se optó por aceptar la propuesta de los franceses y eliminar en sí la crítica de Zhdánov a los franceses e italianos. En nuestra opinión: ya expresada en el documento donde analizábamos la Iº Conferencia de la Kominform:

«Se debería haber publicado el informe de Andréi Zhdánov de forma íntegra –incluyendo la crítica a los errores del PCF y PCI–. No es factible haber pensado, como por entonces decía Kardelj, que si se publicaba tal crítica a los franceses se les iba a presentar dificultades en su país. Pues si tras esa crítica se daba el caso que los franceses estaban de acuerdo con lo expuesto por otros partidos hermanos, y realizaban una autocrítica a la cual la reacción francesa proclamaba que: «Moscú está obligando al PCF a cambiar su línea programática, le está controlando a través de la Kominform», no sería nada nuevo, ya que de una forma u otra la burguesía imperialista francesa y estadounidense siempre iba a tratar vender en su propaganda chismes de este tipo. (…) Se cumple por tanto la verdad histórica de que en la medida que se flexibilice y simplifique el discurso marxista-leninista de una organización o individuo que pretenda serlo, en esa misma medida podrá ser manipulado por los oportunistas de toda laya. A mayor flexibilización mayor manipulación, así lo demuestra la evidencia histórica. Si aplicamos esto a la presente cuestión: eso nos indica, que años después la militancia de todos estos partidos presentes en la conferencia, solo tenían la constancia de que sí, efectivamente hubo una crítica al PCF y al PCI, pero la falta de publicación de las críticas, y el tupido velo que se echó para hacer parecer que el autor de la autocrítica de los errores del PCF-PCI eran ellos mismos y no por estimulo de la crítica exterior de los partidos hermanos, dejaron un camino muy fácil a los Thorez, Togliatti y compañía para manipular históricamente los sucesos de 1947 tras la contrarrevolución en la mayoría de partidos comunistas del mundo acaecida a partir de 1953. (…) Se debía haber procedido a que el Partido Comunista Francés publicara en su órgano de prensa que la autocrítica a la que llegó fue posible gracias a la crucial intervención del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética sobre los errores del Partido Comunista Francés, y que dio paso a un proceso de debate y contraposición de intervenciones que contó con la asistencia de todos los partidos, con los cuales el PCF también debatió. Y que el hecho de que estos partidos abrieran los ojos al PCF no era  motivo ni de injerencia ni de vergüenza, sino que está en lo normal en cuanto a las relaciones entre partidos, es decir, el ejercer el libre intercambio de opiniones, de críticas y de ser necesario de autocríticas sobre la línea de cada partido». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 2015)

5) El punto número cinco referido a las conclusiones del informe, era un mero repaso a lo expresado en todos los puntos de su informe. Los delegados de los nueve partidos comunistas quedaron tan impresionados por el informe y ante la necesidad de emitir una opinión sobre los eventos internacionales decidieron publicar con algunos retoques este capítulo como una resolución de opinión de los nueve partidos respecto a la situación internacional. Esta resolución se llamó «Declaración» de los nueve partidos y se publicó en la primera edición de la revista de la Kominform llamada: «¡Por una paz duradera, por una democracia popular!» con la firma de los nueve representantes.

Notas

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