«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 30 de mayo de 2016

La negación del rol dirigente del partido marxista-leninista


«Los puntos de vista del Partido Comunista Italiano (PCI) sobre la «vía italiana» al socialismo también están estrechamente relacionados con su concepción particular en cuanto al rol del partido comunista en su lucha por el paso al socialismo. Esta concepción aparece claramente como una tendencia que considera la marcha al socialismo como un resultado espontáneo de fuerzas productivas en el seno del capitalismo, que empuja a las capas sociales y partidos diferentes a que se comprometan en la vía de lucha por el socialismo. En la sesión del Comité Central del PCI del 24 de junio de 1956, Toglitati hizo hincapié en que:

«Es necesario partir del examen del desarrollo de las fuerzas productivas, de él viene un impulso objetivo hacia el socialismo». (Palmiro Togliatti; Informe presentado en la sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista Italiano, 24 de junio de 1956)

Partiendo precisamente de este tipo de análisis, los dirigentes comunistas italianos niegan el papel dirigente del partido comunista en el paso al del capitalismo al comunismo y preconizan en los hechos, la defensa de la espontaneidad en el movimiento obrero, deslizándose así en las posiciones «economistas» y en la teoría antimaxista de las fuerzas productivas [1].

Aclarando todavía más su opinión, Togliati declaró en la misma reunión:

«Nosotros podemos ver de hecho, un empuje hacia el socialismo y una orientación más o menos clara hacia las reformas y las transformaciones económicas de tipo socialista en países donde los partidos comunistas no sólo no participan en el poder, sino donde a veces ni siquiera constituyen una gran fuerza. (...) Esta situación se presenta hoy y asume una particular importancia en las zonas del mundo que vienen de liberarse del colonialismo. Mas hasta en los países capitalistas muy desarrollados podría pasar, que la clase obrera, en su mayoría, no siga a un partido comunista y no podemos excluir la eventualidad de que, en estos países, los partidos no comunistas, pero basados en la clase obrera, puedan expresar un impulso que viene de la clase obrera para marchar hacia el socialismo. Es más, hasta allí donde existen partidos comunistas fuertes, pueden existir al lado de ellos otros partidos basados en la clase obrera y que tienen un programa socialista. La tendencia hacia la realización de transformaciones económicas radicales en un sentido que generalmente es del socialismo, puede venir, ahora por fin, hasta de organizaciones y de movimientos que no se cualifican como socialistas». (Palmiro Togliatti; Informe presentado en la sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista Italiano, 24 de junio de 1956)

Antes de pararnos a emitir nuestras observaciones, debemos subrayar que los puntos de vista de Toglitati y de sus compañeros respeto a esta cuestión son absolutamente idénticos a la de los revisionistas yugoslavos, quienes han sido criticados y condenados hace mucho tiempo como antimarxistas por todo el movimiento comunista internacional. Haremos solamente algunas comparaciones. En el programa de la Liga los Comunistas Yugoslavos, se dice:

«El punto de vista de que los partidos comunistas tienen el monopolio, en todos los conceptos, del desarrollo hacia el socialismo y que el socialismo se expresa solamente en ellos y a través de ellos, es teóricamente erróneo y prácticamente nefasto». (Liga de los Comunistas Yugoslavos; Programa, 1958)

Más tarde se dice:

«Varios partidos y movimientos, sobre todo en los países atrasados, en un período específico de tiempo, pueden desempeñar un rol positivo en el desarrollo de la sociedad, bien incluso, abrir el camino al desarrollo socialismo. (...) En los países donde prácticamente no existe ningún partido clásico de la clase obrera, como es el caso de los Estados Unidos, sea más probable que las clases trabajadoras, organizadas en el seno de los sindicatos y a través de ellos participen cada vez más ene l proceso de aumento de fuerzas conscientes socialistas, dándose un proceso de lucha por el fortalecimiento de la influencia social de la clase obrera y por un rol dirigente en el sistema de poder». (Liga de los Comunistas Yugoslavos; Programa, 1958)

A propósito del período de la edificación socialista, se dice:

«La Liga de los Comunistas de Yugoslavia considera como un dogma la proclamación del monopolio absoluto del partido comunista en el poder político como principio universal y eterno de la dictadura del proletariado y de la edificación socialista». (Liga de los Comunistas Yugoslavos; Programa, 1958)

Como se ve, estas citas son tan demostrativas que es superfluo cualquier comentario. Mas, en lo concerniente pese a que los dirigentes italianos consideran a los revisionistas yugoslavos como sus compañeros y aliados, sienten un gran amor y un profundo respeto, aprecian altamente su experiencia, y existe una identidad de sus puntos de vista con los de los revisionistas yugoslavos no es un argumento suficiente para rechazar sus puntos de vistas como injustos y antimarxistas. Así que por lo tanto vemos necesario detenernos de manera mayor sobre este tema. Queremos hacer hincapié sobre todo, que si bien los puntos de vista de los dirigentes del PCI corresponden en su totalidad con los de los revisionistas yugoslavos, sus puntos de vista además están en contraste flagrante al documento programático del movimiento comunista internacional como es la Declaración de Moscú de 1957 que considera como una ley general e indispensable:

«La dirección de las masas trabajadoras por la clase obrera cuyo núcleo es el partido marxista-leninista, para efectuar la revolución proletaria en una u otra forma y el establecimiento de una forma u otra de la dictadura del proletariado». (Declaración de los partidos comunistas y obreros de los países socialistas reunidos en Moscú, 1957)

Esta enseñanza fundamental maxista-leninista, sancionada por la Declaración de Moscú de 1957, y cuya justeza ha sido reafirmada también en la reunión de los 81 partidos comunistas y obreros en la Declaración de Moscú de 1960, ha sido emitida en base a los análisis científicos y teóricos que los clásicos del marxismo hicieron del desarrollo de la sociedad humana hacia el socialismo y el comunismo así como de la experiencia práctica del movimiento comunista internacional y de todos los países que hasta ahora verdaderamente se comprometieron sobre el camino del socialismo. La historia no conoce caso de un país que se haya comprometido en la vía al socialismo y haya construido el socialismo bajo la dirección de un partido o una organización política no marxista-leninista. El hecho de que en todos los países donde se derribó el poder de clases explotadoras y se construye verdaderamente el socialismo, la victoria se haya llevado a cabo bajo la dirección de los partidos revolucionarios armados de la teoría del marxismo-leninismo no es un hecho fortuito sino la expresión de una legalidad objetivo del paso del capitalismo al socialismo.

Hay muchos partidos de obreros o que se apoyan en la clase obrera. Estos son los socialistas, socialdemócratas, laboralistas, etc. Mas, ¿podemos decir que estos partidos expresan los intereses vitales de la clase obrera y que están luchando seriamente por sus intereses? Para la mayoría de estos partidos, como dijo Lenin, se han convertido en «partidos burgueses de la clase obrera». Los hechos demuestran que al mismo tiempo que estos partidos pseudosocialistas estuvieron en el poder sirvieron con devoción a las clases explotadoras, se colocaron del lado de los imperialistas, siguieron una política reaccionaria antiobrera. ¿Cómo podemos pues pensar abiertamente que bajo la dirección de estos partidos se puede transitar al socialismo?

Es cierto que en la actualidad existe en el mundo muchas personas que hablan de socialismo, también muchos partidos que se hacen pasar por partidos socialistas, que pretenden dirigir una lucha por el socialismo. Sin embargo no hay que juzgar las cosas por las palabras y los nombres que se atribuyen a sí mismos las personas y los partidos. Por el contrario, ellos deben ser juzgados por sus actos, por su actitud práctica, por la política que siguen, observando a quién sirve y beneficio sus puntos de vista y sus acciones

Naturalmente los partidos comunistas tienen como tarea la lucha por liquidar la división de la clase obrera en los países capitalistas, de cooperar con otros partidos de la clase obrera y de llegar a la unidad de acción en todos los temas sobre cuestiones urgentes de interés, en particular, para la mejora del nivel de vida de los trabajadores, la extensión y salvaguardia de sus derechos democráticos, la accesión por la independencia nacional y la defensa de ésta, el mantenimiento y la consolidación de la paz entre los pueblos. No obstante, luchando por la unidad de acción, el partido comunista no debe propagar de ningún modo ilusiones que causen un perjuicio a la clase obrera, a saber de que se puede pasar al mismo socialismo bajo la dirección de otros partidos no marxista-leninistas. Muy por el contrario, como indica la Declaración de Moscú de 1960, los comunistas deben criticar las posiciones ideológicas y las prácticas del oportunismo de derecha de la socialdemocracia, más aún cuando sabemos que los líderes de estos partidos se pasan cada vez más a las posiciones del imperialismo, defienden el sistema capitalista y dividen a la clase obrera capitulando ante las fuerzas reaccionarias y conservadoras. La Declaración de Moscú de 1960 también plantea la tarea a los partidos comunistas de los países que apenas han superado el yugo colonial del imperialismo de:

«Exponer los intentos de la sección reaccionaria de la burguesía nacional de presentar sus intereses egoístas de clase como los intereses de la nación; denunciar el uso demagógico de los políticos burgueses de eslóganes socialistas para el mismo propósito». (Declaración de los 81 partidos comunistas y obreros reunidos en Moscú, 1960)

Los comunistas saludan y apoyan cualquier tendencia honesta y sinceramente socialista, pero siempre hay que destacar que en las actuales condiciones el socialismo sólo puede vencer bajo la dirección de los partidos que se adhieren a las posiciones marxista-leninistas independientemente del nombre que porten estos partidos. Lo que es cierto es que sólo el marxismo-leninismo nos da el significado exacto de la sustancia del socialismo y de la vía para lograr su victoria. El marxismo-leninismo es la única teórica del socialismo científico.

Preconizar, al igual que los dirigentes del PCI que no sólo los partidos comunistas armados de la teoría marxista-leninista, sino que también otros partidos «que se basan en la clase obrera» e incluso organizaciones o movimientos que se plantean el socialismo pueden guiar la lucha por el socialismo, solo significa subestimar y negar el papel de la teoría revolucionaria del marxismo-leninismo en la lucha de la clase obrera y las masas trabajadoras por el socialismo, alejarse de la tesis fundamental marxista-leninista según la cual sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, preconizar la espontaneidad en el movimiento obrero, por el hecho de que el partido comunista es el vector de la teoría revolucionaria del socialismo científico que inculca en las masas, desarrolla y a la cual da una aplicación práctica.

Según las vistas de los dirigentes del PCI prueba de que se puede pasar por medios revolucionarios bien basándonos en la enseñanzas del marxismo-leninismo, como por otros canales que no están basados en el marxismo-leninismo. ¿Cómo sería esto posible ya que se sabe que los principios, las particularidades fundamentales del régimen socialista son comunes de todos los países, que la base teórica del socialismo científico es el marxismo-leninismo? ¿Habrá que suponer que el régimen socialista es en sustancia diferente en los diversos países, que tenemos ciertos géneros de socialismo y en consecuencia ciertos géneros de ideología y de teoría socialista, sobre la base de las cuales se puede erigir la sociedad socialista? Esto es precisamente partir de una concepción que los revisionistas yugoslavos pretenden con ostentación diciendo que ahora el socialismo se edifica en el mundo entero, que, como dijo Tito hace no mucho tiempo: «El mundo socialista es mucho más amplio de lo que se imaginaron ciertos dogmáticos. El socialismo, que ve la luz en dolores y dificultades, se desarrolla y fortalece en las cuatro esquinas del mundo. África es el mejor ejemplo».

Negar la necesidad de la dirección del partido comunista, a ejemplo de los dirigentes del PCI y los revisionistas yugoslavos, significa dejar a la clase obrera y a todos los trabajadores sin su estado mayor político, significa dejarlos desorganizados y desarmados ante sus enemigos, esto se traduce en alejarlos del socialismo y abandonarlos para siempre a la opresión y la explotación capitalista, porque ni la victoria de la revolución socialista, ni la dictadura del proletariado, ni la exitosa edificación del socialismo y del comunismo pueden realizarse sin el partido marxista-leninista de la clase obrera, sin su rol de organizador, movilizador, de dirigente y de guía. No hay duda que en la lucha por la victoria del socialismo y el éxito de su edificación también pueden participar otros partidos y otras organizaciones no comunistas. Pero esto no es de ninguna manera una ley general de la marcha hacia el socialismo, sino que se trata solamente de una particularidad nacional e histórica de uno u otro país que se relaciona con diversas y concretas circunstancias y que no niega lo que sí es una ley general e indispensable para cada país –la dirección de un partido único, de un partido marxista-leninista en el curso de la revolución y de la edificación del socialismo–. Esta ley ha sido confirmada por la experiencia de muchos países socialista donde ha habido y donde incluso existen ciertos otros partidos y organizaciones políticas.

Queda claro que las tentativas de los dirigentes del PCI de presentar la negación del rol dirigente del partido comunista y la existencia de varios partidos en el sistema socialista como una expresión de la vía «democrática» del nacimiento y el desarrollo de la sociedad socialista, son absolutamente ajenas y antimarxistas. ¿Acaso régimen socialista en los países donde hubo y hay un sólo partido –el partido comunista, como en la Unión Soviética, Albania y otros países– no es democrático? El carácter democrático de un régimen no depende del número de partidos que existen en él. ¡¿O bien Toglitati y consortes buscan que los partidos comunistas de los países socialistas repudien a su rol dirigente y se esfuercen en crear cuanto más partidos posibles a fin de «extender» así la democracia?!

Dirigir no quiere decir de ningún modo dictar e imponer su voluntad a otros, dirigir quiere decir convencer, organizar y movilizar a las masas, dirigir sus propios esfuerzos y el de sus organizaciones sociales hacia un solo fin mostrándoles claramente los objetivos y las vías que hay que seguir para alcanzarlos. Este papel histórico solamente puede ser jugado por el partido marxista-leninista de nuevo tipo. Negar este papel bajo el pretexto de que existen también otros partidos de la clase obrera y preconizar a ejemplo de los dirigentes comunistas italianos que las organizaciones de masa de la clase obrera, tales como los sindicatos y otras organizaciones sociales, deben ser «independientes» del partido comunista, que ellas no pueden ser las «correas de transmisión» para unir el partido a las masas, vuelve a colocar al partido comunista en el mismo nivel que otros partidos reformistas, burgueses y pequeño burgueses, significar dejar a los sindicatos y otras organizaciones de masas que caigan por completo bajo la influencia de la ideología burguesa y reformista, renunciar a la lucha por hacer del partido un medio importante de la educación revolucionaria de las masas en la lucha para derribar al capitalismo y hacer triunfar el socialismo.

Tales son a grandes rasgos la línea de los puntos de vista sobre el partido del PCI sobre el papel del partido comunista. Para todo comunista está claro que esto no tiene nada que ver con las enseñanzas del marxismo-leninismo sobre el partido, que están en flagrante oposición a los documentos programáticos del movimiento comunista internacional, a la existencia histórica de este movimiento y a la realidad de nuestros días»(Zëri i PopullitA propósito de las tesis concernientes al Xº Congreso del Partido Comunista Italiano, 18 de noviembre de 1962)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] La teoría de las fuerzas productivas ha sido utilizado por todos los famosos oportunistas del siglo XX, es de herencia de la II Internacional, es decir de toda la socialdemocracia europea incluyendo desde kautskistas hasta los mencheviques y los trotskistas. Bajo esta teoría se ha justificado que los países semifeudales con poco desarrollo del capitalismo y de un bajo nivel de desarrollo de fuerzas productivas y con escaso números de proletarios, no podrían politicamente hegemonizar la revolución ni economicamente transitar al socialismo, con lo que necesitarían un desarrollo del capitalismo mayor para ello. Sobra decir que esta teoría era opuesta a Lenin, Stalin y Hoxha quienes defendían que los proletarios aunque escasos pueden atraerse en alianza al gran número de pequeño burgueses en estos países y resolver las tareas anticoloniales, antifeudales y pasar luego a la construcción el socialismo sin pasar por el capitalismo desarrollado, lo acientífico de dicha teoría oportunista, y la lógica del pensamiento marxista-leninista, fue corroborado con la revoluciones en Rusia, Albania y otros países. En los países donde el capitalismo ya está altamente desarrollado así como existe un alto grado de fuerzas productivas, los partidarios de la teoría de las fuerzas productivas consideraban que la revolución proletaria era algo inminente, una simple cuestión de tiempo que de un momento a otro podía explotar por el aplastante número de proletarios que cada día iba a más, que la revolución debido al alto grado de desarrollado de las fuerzas productivas estaba casi asegurada, algo que dio pie a la despreocupación por la organización y la templanza ideológica –cayendo los proletarios de estos países presos de la propaganda cultural de los medios de comunicación  de la burguesía imperialista, enfrascados en ilusiones de los revisionistas sobre la toma de poder mediante el parlamento burgués y siendo engañados por la dominación burguesa de los sindicatos obreros de masas limitándolos a una lucha por reivindicaciones económicas pero sin ligarlos campo político ni a la revolución–. Por tanto la oposición de esta teoría en los países capitalistas desarrollados también es opuesta al marxismo-leninismo ya que de nuevo descuida el factor subjetivo de la revolución y reduce el estallido de la revolución a una cuestión cuantitativa de número de proletarios, pero no a su conciencia política ni organización.

domingo, 29 de mayo de 2016

La coexistencia pacífica leninista entre países socialistas y capitalistas


«Coexistencia pacífica entre dos sistemas opuestos no quiere decir, como pretenden los revisionistas contemporáneos, que tengamos que renunciar a la lucha de clases. Por el contrario, la lucha de clases ha de proseguir, y debe fortalecerse cada vez más en la lucha política e ideológica contra el imperialismo, contra la ideología burguesa y la revisionista. A la vez que se lucha consecuentemente para establecer la coexistencia pacífica leninista sin hacer ninguna concesión de principios al imperialismo, se ha de desarrollar en gran medida la lucha de clases en los países capitalistas, así como el movimiento de liberación nacional de los pueblos de los países coloniales y dependientes.

Según nuestro punto de vista, los partidos comunistas y obreros de los países capitalistas deben luchar porque se establezca la coexistencia pacífica entre sus países, todavía bajo el sistema capitalista, y nuestros países socialistas. Pero su deber no ha concluido con esto. En esos países debe desarrollarse, crecer y fortalecerse la lucha de clases, y las masas trabajadoras, dirigidas por el proletariado de cada país con su partido comunista a la cabeza y en alianza con todo el proletariado mundial, deben hacer la vida imposible al imperialismo, destruir sus bases de guerra y económicas, arrebatarle de las manos la fuerza económica y política, y encaminarse hacia el aniquilamiento de su viejo poder, instaurando el nuevo poder del pueblo». (Enver Hoxha; Discurso pronunciado en nombre del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en Moscú, 16 de noviembre de 1960) 

jueves, 26 de mayo de 2016

Entrevista al secretario de comunicación y miembro del Comité Central del PML(c)N; Equipo Bitácora (M-L), 2016

En un breve encuentro con el camarada Marcial –pseudónimo para proteger su identidad– tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas sobre su organización, el Partido Marxista-Leninista Clandestino de Nicaragua (PML(c)N), que nos permiten hacernos una idea concreta de las dificultades a las que se enfrenta la organización para su desarrollo, la tareas inmediatas asumidas, su plan de acción. Se trata pues de unas pocas preguntas y respuestas que esperamos sean de utilidad al lector, sin más, y esperemos con el devenir del tiempo podamos ver mejor la forma que va tomando la organización y sus próximos avances y planteamientos tácticos.

El documento:


Ciudad de Granada, Nicaragua

LGB: ¿Por qué un partido organizado en la clandestinidad? ¿No se supone que hay una democracia burguesa más o menos garantizada?

Marcial: Es una medida de protección, en la actualidad en Nicaragua no hay garantías para que los marxistas-leninistas desarrollemos trabajo legal, lo que puede ser constatado con la persecución de la oposición burguesa política, así como de la oposición civil nacida del rechazo del pueblo a las políticas económicas del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), un ejemplo de esto es el caso de los sindicalistas de la Minera Tritón [filial de la minera canadiense B2Gold – Anotación de Bitácora (M-L)] que han sido secuestrados por la policía nicaragüense y retenidos sin cargos durante 30 días y luego liberados sin cargos, es decir, todo un procedimiento contrario a la ley. También, a través de nuestro canales, hemos sabido que desde la secretaría, por orden de Rosario Murillo, ha salido la orden de que «no quiere células comunistas operando en Nicaragua» lo que de lleno nos convierte en blanco tanto de las políticas del gobierno como de los «voluntariosos»; también, acuérdate que en los años 80 los comunistas fueron los primeros presos políticos del FSLN [se refiere a los miembros del Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista – Anotación de Bitácora (M-L)]. Respecto a la democracia burguesa nicaragüense no es garantía, aquí el poder está concentrado en una familia que toma las decisiones, esto define que las política que se toman están en consonancia con los intereses de esa familia que se traduce en: «conmigo o contra mí».


LGB: ¿«Voluntariosos»?

Marcial: Así definimos dentro de nuestro partido a los sujetos que pueden o no estar en la estructura partidaria del FSLN, pero que ante una orden, o algo que se le parezca, pueden actuar contra cualquier persona u organización de modo voluntario.


LGB: Entiendo; ¿Qué opina el PML(c)N del actual proceso electoral?

Marcial: Como todos los procesos electorales que suceden dentro de un orden democrático burgués ocurren para afianzar el poder de la burguesía en general, y en este particular el poder de la burguesía «frentista» que es lo que representa el gobierno de Ortega Saavedra cuya continuidad significa más explotación para las masas trabajadoras nicaragüenses. Y por lo mismo, como el poder está concentrado alrededor de las figuras de Daniel Ortega y Rosario Murillo, este proceso electoral no supone ninguna garantía para el parque de partidos políticos burgueses que se encuentran en «oposición». Aunque debemos entender que esa «oposición» es una oposición al gobierno de Ortega no al régimen capitalista que Daniel Ortega administra; es decir: la lucha que sucede entre esa «oposición» y el gobierno obedece a contradicciones de orden no antagónico, se trata de una pugna gansteril por el poder de dos bloques de la burguesía nicaragüense. Y como ya te dije, si este proceso no da garantías a la burguesía opositora mucho menos nos las dará a nosotros que somos enemigos del capitalismo y de su clase, la burguesía.


LGB: ¿Cree que los Ortega-Murillo pueden ser derrotados en el próximo proceso electoral ante una eventual unidad de la oposición política institucionalizada?

Marcial: En absoluto. El planteamiento de la oposición nicaragüense en general se basa exclusivamente en que aspiran a derrotar a Ortega en ese proceso electoral, ellos están apostando a eso, lo que en la actual coyuntura es imposible, un disparate por varios motivos: Primero, el partido de gobierno, más bien la familia Ortega Murillo, como afirmas, controla todos los flujos y reflujos del poder en este país, y el uso populista de la asistencia que se refleja como logros en la propaganda gubernamental hace que sea imposible derrotarlos en este momento porque han logrado crear una amplia masa de «clientela electoral» entre las masas empobrecidas. Nosotros en particular entendemos que el actual proceso no dará una derrota al FSLN, pero si puede ser de utilidad para rebajar su poder efectivo, es decir, empujarlo hacia una minoría simple en la Asamblea Nacional, pero salvo nosotros nadie está trabajando en ese sentido. Para que veas, un ejemplo, hace unos pocos días vi el lanzamiento que ha hecho Henry Ruiz, uno de los nueve comandantes de la Dirección Nacional del FSLN en los 80, de un movimiento que directamente oposita a Ortega, lo cual como ya te dije obedece a no entender la coyuntura que vive este país, aunque de «Modesto» [pseudónimo de Henry Ruiz durante la lucha armada – Anotación de Bitácora (ML)]– no se puede esperar otra cosa, él es parte y responsable de que la revolución de 1979 no supusiera un cambio efectivo para las masas nicaragüense, él es responsable de que se encumbrara a los «terceristas», él era un GPP, él también tiene responsabilidad directa de que Ortega se haya convertido en el caudillo que hoy es; Segundo, la «oposición» burguesa no tiene un aglutinador, están más dispersos que nunca. En el pasado esa dispersión la solucionó el Departamento de Estado de los EE.UU. a través de su injerencia imperialista, cuando estimuló la formación de la UNO en el 90, pero en la actualidad Ortega juega a favor de los intereses de EE.UU. en Nicaragua y Latinoamérica: esto queda atestiguado porque el actual gobierno ha mostrado disposición de ser la frontera sur de EE.UU. reteniendo inmigrantes; ha dado cumplimiento a los mecanismos y directrices de FMI y el BM.; ha condecorado a un embajador estadounidense, etc.; Tercero, la oposición burguesa no tiene ninguna credibilidad ante la mayoría de los nicaragüenses, su administración del Estado estuvo acompañado de un empobrecimiento masivo de la población, y el «frentismo» hace lo mismo pero este tiene un amplio tejido de propaganda que se nutre de la lógica de la «autoayuda»: «vivir bonito», «vivir bien», etc., toda una «demagogia ruin» que le sirve de contención, además de que los programas asistencialistas crean mucha clientela electoral como ya te dije, en los sistemas burgueses se emplean para mantener adormilados a los pueblos.


LGB: ¿Cuál es la propuesta que el PML(c)N hace a la sociedad nicaragüense?

Marcial: Bueno, te aclaro, nuestra propuesta es de transformación de la sociedad nicaragüenses, transformar la matriz productiva, arrebatar los medios de producción a la burguesía, nuestra meta es el socialismo para luego transitar al comunismo, y por lo mismo es una propuesta a las clases trabajadoras que ahora mismo son las únicas clases que tiene el interés de superar las relaciones de producción capitalistas; la pequeña burguesía, la burguesía nacionalista y la compradora, están cómodas con el gobierno del FSLN; pero «entendeme», no es que la pequeña burguesía y la burguesía nacionalista no tengan intereses que converjan con los de nosotros en este momento, lo que pasa es que no se dan cuenta que el «frentismo» solo representa y defiende los intereses de la burguesía compradora.


LGB: ¿Y en lo inmediato cual es la propuesta?

Marcial: Ahora estamos trabajando por la unidad del proletariado, del poco existente, sobre las bases del marxismo-leninismo, estamos incidiendo en las luchas sindicales, gremiales, civiles, aunque de momento no nos planteamos la creación de un frente de lucha, primero es la organización de la vanguardia marxista-leninista; aunque la acompañamos de la lucha ideológica contra los revisionistas y reformistas, sino damos batalla en ese campo no podremos crecer y convertirnos en la vanguardia de las clases trabajadoras de nicaragüense, hay que derrotar al FSLN en lo ideológico, demostrarle a los nicaragüenses que es una organización burguesa-pequeñoburguesa desde su origen y que por eso no ha construido el socialismo en Nicaragua; fíjate que sobre eso no se ha hecho ningún trabajo en lo interno del país; pero parece que fuera las cosas están cambiando, hace poco, me enviaron un libro de unos marxistas-leninistas internacionalistas que han desgranado en profundidad al «frentismo», el libro se llama: «¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»; Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos?» no sé si lo has leído;

LGB: Si, lo conozco.

Marcial: Pues eso es lo que te quiero decir, que hay un mito del FSLN que hay que derribar y nosotros estamos trabajando en la base son esa idea. Este es el punto importante, estamos dando la batalla ideológica, pero esa batalla también la llevamos al interior del partido para que todos los camaradas avancen en su comprensión de la teoría práctica marxista-leninista. Vos debes de saber que ese es un punto en que se ha fallado históricamente por eso le estamos dando tanta atención.


LGB: Una última pregunta; ¿Por qué dice frentismo y no orteguismo o sandinismo?

Marcial: Frentismo porque el orteguismo es el resultado de las deformaciones ideológicas surgidas en el seno del FSLN. Frentismo porque el sandinismo era un pensamiento de tipo nacional soberanista mientras que la política del frente no es ni nacional ni soberanista. En lo particular me recuerda a los desarrollos del PRI en México.

LGB: Gracias camarada por su tiempo.


Togliatti y su idea del paso al socialismo en el cuadro de la actual Constitución italiana


«En la determinación de la «vía italiana», «democrática» al socialismo, los dirigentes del Partido Comunista Italiano (PCI) ponen muchas esperanzas en la Constitución italiana actual. Hablando al Comité Central del PCI, Toglliatti subrayó:

«Se debe prever un progreso socialista que pueda desarrollarse precisamente en el terreno que define y prevé la constitución y que es el terreno de las libertades democráticas y las transformaciones sociales progresistas. Esta constitución aún no es una constitución socialista, pero, puesto que es expresión de un amplio movimiento unitario, renovador, difiere radicalmente de las otras constituciones burguesas, representa una base efectiva del desarrollo de la sociedad italiana en la vía que conduce al socialismo». (Palmiro Togliatti; Informe al Comité Central del Partido Comunista Italiano, 24 de junio de 1956)

Y continúa:

«He aquí su significado, con esto pensamos nosotros, la clase obrera puede lograr desempeñar su rol de dirigente de la revolución socialista en la situación italiana concreta». (Palmiro Togliatti; Informe al Comité Central del Partido Comunista Italiano, 24 de junio de 1956)

Lo mismo declaró en una reunión en Frascati, Togliatti declaró que los comunistas italianos llegaran al socialismo:

«No por medio de la guerra civil, de la agravación  de un conflicto armado, sino a través de la vía de la realización de reformas, que están previstas en la Constitución italiana, y a través de la lucha democrática y la unidad de las masas populares». (Palmiro Togliatti; Discurso en Frascati, 20 de noviembre de 1961)

Todo esto son ilusiones oportunistas sobre la «democracia italiana». ¡Y son enteramente idénticas a lo que exprimió en el VIIIº Congreso del PCI de 1956 Antonio Guiolitti, quién fue criticado como un revisionista por el mismo Togliatti y otros, a saber que la vía italiana al socialismo pasa por la Constitución de la república y las reformas de estructura! La dirección del PCI presenta a la Constitución italiana como si fuera totalmente diferente de otras constituciones burguesas, pretendiendo que si no es todavía una constitución socialista perfecta, contiene al menos muchos principios socialistas, pero que «desgraciadamente», no son aplicados por los actuales gobernantes italianos. Es por esto que se orienta y concentra toda la atención, toda la lucha de clases obrera y el partido comunista a la aplicación de la Constitución y las reformas que prevé. ¡Y dicen que de esta manera van a pasar al socialismo!

No queremos de ninguna manera subestimar la importancia que presenta para el PCI y para los trabajadores italianos la lucha por la salvaguardia y el desarrollo de los derechos y de las libertades democráticas que prevé la Constitución italiana. Es verdad que es una constitución democrática, que apareció en consecuencia de la lucha de clase obrera y el PCI contra el fascismo, que contiene algunas reivindicaciones bastante avanzadas para el mundo capitalista y que van en interés de la clase obrera y las masas trabajadoras. Y desde luego, la lucha por la aplicación de estas reivindicaciones tiene gran importancia.

Mas todo esto no debe ser sobrestimado y exagerado. De hecho, la Constitución italiana actual es una constitución democrático-burguesa, que no rebosa en absoluto el marco de otras constituciones burguesas, que derivan sobre todo de la lucha contra el fascismo. Por consiguiente, crear ilusiones sobre la Constitución italiana y limitar la lucha de los trabajadores y del partido comunista a las reivindicaciones y aplicación de la Constitución es muy perjudicial y significa, de hecho, la renuncia a la revolución socialista y el mantenimiento dentro del orden capitalista. En realidad, lo que prevé la Constitución italiana son libertades y derechos puramente formales, que en realidad son violados cada día, algo que está admitido hasta por los dirigentes del PCI. Por ejemplo, se prevé una limitación de la propiedad privada o el derecho al trabajo, pero de hecho hubo y no hay ninguna limitación efectiva de la propiedad monopolista de los capitalistas; al contrario, la mayor concentración de capital en menos manos se ha logrado a ritmos más rápidos; o, a pesar de la proclamación general del derecho a trabajar, Italia se caracteriza por un desempleo masivo crónico, etc. Además, recordemos los intentos de las clases dominantes en Italia para limitar la democracia italiana, ni podemos olvidar que en algunos países de Europa como en Francia, ya han logrado este objetivo. Por lo tanto, la creación de ilusiones de todo tipo en la «democracia» burguesa, sobre el parlamentarismo burgués, causan un grave perjuicio a la clase obrera y el socialismo»(Zëri i PopullitA propósito de las tesis concernientes al Xº Congreso del Partido Comunista Italiano, 18 de noviembre de 1962)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Enver Hoxha analizando la Constitución burguesa italiana de 1947 y la idea oportunista de Toglitatti luego continuada por Berlinguer– de la «vía al socialismo» a través de ella, diría:

«Las libertades y derechos que prevé la constitución italiana son libertades y derechos puramente formales, que son violados diariamente por la burguesía. Prevé por ejemplo una cierta limitación de la propiedad privada, lo que no ha impedido que los Fiat y los Montedison se enriquezcan cada vez más y los obreros se empobrezcan cada vez más. La constitución prevé el derecho al trabajo, pero esto no constituye un obstáculo para que la patronal capitalista y su Estado arrojen a la calle a unos dos millones de obreros. La constitución garantiza una serie de derechos democráticos, pero no impide que el Estado italiano, los carabineros y la policía actúen casi abiertamente, en base a los derechos reconocidos por la constitución, en la estructuración de ese mecanismo que está listo para instaurar un régimen fascista. (...) No es sino un simple absurdo imaginar que la burguesía italiana ha elaborado su conocida constitución para conducir a la sociedad hacia el socialismo, como creen los togliattistas. La constitución italiana, al igual que las demás leyes fundamentales de los países burgueses, sanciona la dominación política, legislativa y ejecutiva indivisible de la burguesía del país, sanciona la defensa de su propiedad y su poder para explotar a las masas trabajadoras. Confiere bases legales a los órganos represivos para restringir la libertad y la democracia del pueblo para ejercer su represión y su dominación sobre todos y sobre todo. Algunas bellas palabras, como libertad, igualdad, fraternidad, democracia, justicia, etc., bien pueden figurar doscientos años en la constitución, pero en la práctica, esto no se realizará ni en otros dos mil años, si la burguesía capitalista no es derrocada junto a sus constituciones y sus leyes. (...) Los revisionistas pueden quedarse a predicar día y noche, pueden quedarse con la boca seca de tanto hablar en todas las plazas y rezar en todas las iglesias de Italia, pero jamás podrán realizar su sueño reformista de pasar al socialismo a través del parlamento, de la Constitución y del propio Estado burgués». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

miércoles, 25 de mayo de 2016

La «vía italiana» de Togliatti, la «vía parlamentaria»

Portada de «L'Unità» anunciando el Xº Congreso del PCI de 1962

«La dirección del Partido Comunista Italiano (PCI) apoya sus esperanzas para el paso al socialismo mediante la utilización del Parlamento y la aplicación de la Constitución italiana actual.

Más de una vez los dirigentes italianos subrayaron que «también es posible avanzar por el socialismo sirviéndonos también de formas parlamentarias». Así, por ejemplo, en la declaración programática del VIIº Congreso del PCI, dicha opinión se ha reafirmado una vez más por medio de Luigi Longo, que en su informe concerniente a la convocatoria del congreso ha dicho:

«Las instituciones democráticas pueden ser desarrolladas como la base efectiva de un régimen, que, haciendo frente a las tentativas subversivas de los grupos monopolistas y quitando la base de su poder, se podrá avanzar hacia el socialismo». (Luigi Longo; Informe concerniente a la convocatoria del VIIIº Congreso del PCI, 1956)

Y que:

«El parlamento puede y debe desempeñar una función activa a condición de que paralelamente sean desarrolladas y deben ser desarrolladas las formas de democracia directa que aseguren el desarrollo ulterior y superior de la democracia socialista». (Luigi Longo; Informe concerniente a la convocatoria del VIIIº Congreso del PCI, 1956)

Palmiro Togliatti también escribía en «Pravda» que:

«El Parlamento que en el pasado era un medio de organización y consolidación del régimen capitalista, puede hacerse hoy un medio eficaz en las manos de los partidos que despliegan sus esfuerzos para transformar la sociedad». («Pravda»; Declaraciones de Togliatti, 7 de marzo de 1956)

A pesar de esto, Togliatti se opone enérgicamente a los que exprimen la opinión de que «la vía italiana al socialismo significa la vía parlamentaria y nada más». ¿Por qué Togliatti tiene esta queja? ¿Por qué busca con tanto tesón alejarse del término «vía parlamentaria»? Porque parece, se hace notar su posición reformista. En el informe: «La vía italiana al socialismo» presentado en la sesión plenaria del Comité Central del PCI, se decía:

«Si se hace una identificación exterior, en general, entra la «vía italiana» y la «vía parlamentaria», podemos crear, de una parte, ilusiones peligrosas, mientras que por otra parte, se puede tener también graves desilusiones. El camarada que trabaja en la fábrica que sabe lo pesado que es el poder del patrón, el ciudadano que puede saber cuál es la naturaleza y la pesadez del poder de las clases dominantes capitalistas en la sociedad moderna y que, por otro lado observa a nuestro Parlamento actual, puede llegar a la conclusión de que por esta vía jamás se llevará un cambio radical». (Palmiro Togliatti; Informe presentado en la sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista Italiano, 24 de junio de 1956)

¡Muy Bien! ¡Dónde reside entonces la distinción de Togliatti entre la «vía italiana» y la «vía parlamentaria». ¿Qué hay que hacer para que nadie se cree ilusiones semejantes? En los hechos Togliatti no hace ninguna distinción; se limita a decir que para utilizar el Parlamento con éxito, para que se avance al socialismo, se debe cumplir con los siguientes requisitos previos: un Parlamento que sea en realidad un reflejo del país; un Parlamento que funcione; un gran movimiento popular que levante reivindicaciones que puedan ser atendidas a posteriori por el Parlamento, donde las fuerzas populares tienen que tener aseguradas una representación bastante fuerte. Se trata pese a todo pues, de una «vía parlamentaria». De hecho podemos encontrar en los números del periódico del PCI «L'Unità» en los grandes titulares que ocupan toda la página: «Cambiemos, con el voto, la cara de Italia».

Esto se vuelve todavía más claro, si nos atenemos a sus puntos de vista sobre la utilización de las formas parlamentarias. Palmiro Togliatti consideró juicioso revisar la tesis de Marx, Engels, Lenin y Stalin sobre la necesidad imperiosa de la demolición del aparato del Estado burgués, como condición indispensable para el paso al socialismo. En este punto de visto Togliatti propagaba la difusión de ilusiones oportunistas parlamentarias según las cuales, con la ayuda del parlamento burgués se puede imponer al Estado capitalista actual la voluntad de la clase obrera y otras masas populares y avanzar así al socialismo.

Mas estos punto de vista de los líderes comunistas italianos son, si no idénticos, muy similares a las ilusiones oportunistas de Kautsky que Lenin luchó en su tiempo:

«La tarea de la huelga general no puede ser nunca la de destruir el Poder del Estado, sino simplemente la de obligar a un gobierno a ceder en un determinado punto o la de sustituir un gobierno hostil al proletariado por otro dispuesto a hacerle concesiones [entgegenkommende]. (...) Pero jamás, ni en modo alguno, puede esto [es decir, la victoria del proletariado sobre un gobierno hostil] conducir a la destrucción del Poder del Estado, sino pura y simplemente a un cierto desplazamiento [Verschiébung] de la relación de fuerzas dentro del Poder del Estado. (...) Y la meta de nuestra lucha política sigue siendo, con esto, la que ha sido hasta aquí: conquistar el Poder del Estado ganando la mayoría en el parlamento y hacer del parlamento el dueño del gobierno». (Karl Kautsky; La revolución social, 1902)

Lenin diría:

«Esto es ya el más puro y el más vil oportunismo, es ya renunciar de hecho a la revolución acatándola de palabra. El pensamiento de Kautsky no va más allá de «un gobierno dispuesto a hacer concesiones al proletariado», lo que significa un paso atrás hacia el filisteísmo, en comparación con el año 1847, en que el «Manifiesto Comunista» proclamaba la «organización del proletariado en clase dominante». (...) Nosotros iremos a la ruptura con los oportunistas; y todo el proletariado consciente estará con nosotros en la lucha, no por «el desplazamiento de la relación de fuerzas», sino por el derrocamiento de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo burgués, por una República democrática del tipo de la Comuna o una República de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, por la dictadura revolucionaria del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

Hay que preocuparse siempre de no subestimar las posibilidades del parlamento burgués, de no crear ilusiones oportunistas según las cuales, gracias a él, se puede efectuar la transformación socialista de la sociedad. No hay que olvidar dos tendencias de la burguesía respecto al parlamento en los países capitalistas en el periodo actual que hasta los dirigentes del PCI están obligado a admitir:

1) La burguesía se sirve de los medios más diversos para no permitir la amplia representación de las masas trabajadoras al Parlamento, a partir de la presión ideológica cotidiana y multilateral sobre los electores recurriendo a los enormes medios de propaganda, a partir de las restricciones de todas suertes con objeto de no permitir la libre participación de los trabajadores en el escrutinio, hasta la modificación de todo el sistema electoral, etc.

2) Vemos manifestarse más que nunca la tendencia de la burguesía, sobre todo de la burguesía monopolista, a limitar, por diferentes procedimientos, los derechos y las competencias del Parlamento y a concentrar el máximo poder en manos del ejecutivo. La evidencia más claro de hoy son las iniciativas de De Gaulle en Francia para la modificación de la Constitución.

En la etapa del imperialismo, que como mostró Lenin, es la reacción en todos los dominios, existe siempre el peligro de la implantación de la dictadura militar y fascista, cada vez que la burguesía monopolista presiente que el régimen de democracia burguesa pone en peligro sus intereses. Esto está confirmado por la existencia del fascismo en España y Portugal, por la instauración de la gaullista en Francia, por las persecuciones contra los partidos comunistas en Estados Unidos, Alemania Occidental y otros países, por los putschs militares en Argentina y en otros países de América Latina, etc. Es una realidad que no puede dejar de ser observada, subestimada ni tomada con ligereza por ningún partido revolucionario serio.

Naturalmente, nosotros no estamos ni podemos estar en contra de la utilización del parlamento burgués a favor de los intereses de la clase obrera y su lucha. Sabemos que Lenin previno contra la «enfermedad infantil del comunismo», contra el extremismo «izquierdista» que negaba la imperiosa necesidad de la utilización del parlamento por los partidos comunistas para defender los intereses de la clase obrera, para desenmascarar a la burguesía y su poder, la falsedad de la democracia burguesa y para imponer a la burguesía medidas determinadas a favor de los trabajadores, etc. Sobre todo, en el periodo actual, cuando la burguesía ha rechazado la bandera de los derechos y libertades democráticas, esta bandera debe ser recogida por los comunistas. En las condiciones actuales de agravación excesiva de las contradicciones entre los grandes monopolios de una parte, y de todas las capas de la población, de otra parte, grandes posibilidades han sido creadas para la amplia utilización del Parlamento para llevar de manera vasta una lucha democrática y antimonopólica. Es por eso que, la lucha en el Parlamento y fuera de él, es sin duda, una tarea importante de los partidos comunistas en los países capitalistas de régimen democrático-burgués.

Pero es indispensable, que luchando por la democracia y los derechos democráticos para los trabajadores, luchando por la utilización del Parlamento para los fines e intereses de la clase obrera, se realice entre las masas un trabajo de explicación contra la creación de ilusiones parlamentaristas peligrosas, para denunciar la falsedad de la misma democracia burguesa en las repúblicas burguesas más «democráticas», la falsedad del parlamentarismo burgués, para educar a las masas en un espíritu revolucionario de derogación de la falsa democracia burguesa y de su sustitución por la dictadura del proletariado, que es la verdadera democracia para las amplias masas del pueblo.

Pero lo cierto es que los actuales dirigentes del PCI entienden la «vía democrática» al socialismo y la utilización del Parlamento como una vía donde no hay sitio para la liquidación de la falsa democracia burguesa y la instauración de la dictadura del proletariado:

«La vía democrática al socialismo es la democracia hacía una democracia más amplia, más segura y más eficaz, que, ensanchando los límites de la democracia existente y sobre todo consagrándose bases sociales más sólidas, se transforma en una democracia realizada por todos, es decir en una democracia de personas iguales desde el punto de vista político y social, es decir una democracia socialista». (Luigi Longo; Informe presentado en el Comité Central del Partido Comunista Italiano, 1956)

Precisamente rechazando tales ilusiones oportunistas y desenmascarando la falsa democracia burguesa, Lenin dijo:

«Partiendo de esta democracia capitalista –inevitablemente estrecha, que repudia por debajo de cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia profundamente hipócrita y mentirosa– el desarrollo progresivo, no discurre de un modo sencillo, directo y tranquilo «hacia una democracia cada vez mayor», como quieren hacernos creer los profesores liberales y los oportunistas pequeño burgueses. No, el desarrollo progresivo, es decir, el desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y no puede ser de otro modo, porque el proletariado es el único que puede, y sólo por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; El Estado y la revolución, 1917) (Zëri i PopullitA propósito de las tesis concernientes al Xº Congreso del Partido Comunista Italiano, 18 de noviembre de 1962)

Anotación de Bitácora (M-L):

A posteriori las teorías de Togliatti, junto a las de otros ideólogos revisionistas darían paso a la famosa corriente revisionista del llamado eurocomunismo entre los viejos partidos comunistas occidentales:

«Los partidos revisionistas de los países de Europa Occidental despliegan esfuerzos para levantar una teoría sobre una «sociedad nueva» llamada socialista, a la que esperan llegar con «reformas estructurales» y en estrecha coalición con los partidos socialdemócratas, e incluso con los partidos de derecha. Esta sociedad, según ellos, se edificará sobre nuevos fundamentos con «reformas sociales», en «paz social»; por «vía parlamentaria», a través del «compromiso histórico» con los partidos burgueses. Los partidos revisionistas de Europa, como los de Italia, Francia y España, y tras ellos todos los demás partidos revisionistas de Occidente, niegan el leninismo, la lucha de clases, la revolución y la dictadura del proletariado. Todos se han metido en el camino del compromiso con la burguesía capitalista. Han bautizado esta línea antimarxista con el nombre de «eurocomunismo». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)


A día de hoy las teorías de la «vía parlamentaria» al socialismo, y en especial los sofismas utilizados de vez en cuando para aparentar que la «vía parlamentaria» no es la única vía que propone el partido para la toma de poder, es una de las características fundamentales de los actuales partidos revisionistas actuales que sufren de cretinismo parlamentario y que reducen todos sus objetivos y toda su actuación práctica a las elecciones parlamentarias.

martes, 24 de mayo de 2016

La relevancia en los partidos comunistas de la Resolución de la Kominform de 1948 contra el revisionismo yugoslavo

Tito y Jruschov en 1963

«Los representantes de los partidos comunistas y obreros miembros de la Kominform procedieron a un análisis marxista-leninista profundo sobre la situación creada en el Partido Comunista de Yugoslavia (PCY) y descubrieron el fondo de los errores y desviaciones antimarxistas, revisionistas de los dirigentes yugoslavos. En esta cuestión, partían de la intención de defender la pureza del marxismo-leninismo y los destinos del socialismo y de la revolución en general, además de intentar ayudar al PCY y el pueblo a superar este grave peligro que se había producido en su seno.

Las históricas decisiones de la Kominform eran un programa de acción y de lucha para todos los partidos comunistas y obreros, una advertencia seria, una llamada que reforzaba la vigilancia revolucionaria que fue enviada a todos los comunistas del mundo, con vistas a preservarse del peligro de la nueva orientación revisionista que se había manifestado y de combatirla resueltamente hasta su destrucción total.

La Resolución devino prácticamente en un arma de lucha de los marxista-leninistas para el reforzamiento de la unidad de pensamiento y acción en las filas de los partidos, para mejorar ulteriormente el trabajo ideológico, teórico y político en los partidos, para la defensa de las victorias socialistas en los países donde la clase obrera había instaurado su poder, para la defensa del campo socialista, para la consolidación de las fuerzas revolucionarios de todo el mundo, por la intensificación de la lucha contra el imperialismo, para cerrar el camino a la agencia imperialista y que no penetrara en los países de democracia popular. 

Los errores y desviaciones de la dirección yugoslava, las cuales fueron criticadas en la Resolución de la Kominform, fueron graves. Tomados en su conjunto, constituyen una línea oportunista completamente equivocada, un alejamiento del marxismo-leninismo, una gran traición a la ideología del proletariado y su causa.

En política interior, los líderes del PCY se habían desviado de la teoría marxista de clases y de la lucha de clases, negaron la dictadura del proletariado, preconizaron la teoría de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo. La dirección yugoslava revisó la teoría marxista-leninista sobre el partido, desvaloró el rol del partido fusionándolo con el frente popular.

Su dirección había violado la democracia interior del partido, había introducido métodos de dirección militares trotskistas y manifestaba tendencias liquidadoras muy netas, que contenían el peligro de la degeneración del Partido y del Estado yugoslavos. 

Los líderes del PCY abandonaron las tradiciones internacionalistas y se embarcaron en el camino del nacionalismo:

«Los dirigentes yugoslavos por lo visto no comprenden o quizá hacen como que no comprenden, que una tesis nacionalista semejante solo puede conducir a la degeneración de Yugoslavia en una República burguesa ordinaria, a la pérdida de la independencia de Yugoslavia y a su transformación en una colonia de los países imperialistas». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 28 de junio de 1948)

Este documento de la Kominform fue aprobado por unanimidad y tuvo la aprobación plena y sin reserva de todos los partidos comunistas y obreros del mundo. Se condenó al revisionismo yugoslavo y se desenmascaró en todos los aspectos.

La Resolución de la Kominform tenía un carácter programático, ya que definía claramente, en las nuevas condiciones, después de la victoria sobre el fascismo y en la época en que el socialismo había triunfado en varias países, la actitud que había que adoptar frente al revisionismo moderno, subrayando una vez más el rol del partido de la clase obrera en el Estado de democracia popular, el rol de la dictadura del proletariado en la construcción del socialismo, la política del partido para la liquidación de las clases explotadoras en el periodo de transición del capitalismo al socialismo y la consolidación del nuevo Estado. Se volvió a insistir en la necesidad de aplicar estrictamente los principios del internacionalismo proletario y el respeto a las relaciones fraternales y la asistencia mutua entre países socialistas, trajo una vez más la atención sobre el peligro de la posibilidad de la restauración del capitalismo en los países donde la revolución había triunfado y demostró que la única manera de defender los logros de la revolución y el socialismo era la vía de la lucha intransigente contra el imperialismo». (Zëri i Popullit; Quince años desde la publicación de la Resolución de la Kominform: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 29 de junio de 1963)

viernes, 20 de mayo de 2016

El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de el los comunistas; Enver Hoxha, 1966

El siguiente documento es una reflexión que Enver Hoxha realizó a mediados de los 60 para los comunistas marxista-leninistas, en el aborda los siguientes puntos: 1) el valor de las libertades en un Estado burgués de las que se debe ser consciente; 2) las tácticas de frente que deben dominarse; 3) la necesidad de la unidad de los marxista-leninistas ante la acometida del revisionismo.

Hay que dejar claro en estos puntos algunos aspectos, veamos:

1) El Partido Comunista de Indonesia adoptó un concepto de Estado que se encontraba en las antípodas del concepto de Estado del marxismo, era un concepto que parecía cogido del tronco teórico del maoísmo. Su idea esencial es que el Estado indonesio que surge de una revolución anticolonial, en donde todavía dominan política y económicamente las clases explotadoras, en donde los comunistas colaboraban en varios gobiernos de coalición de la burguesía nacional de Sukarno, era un Estado «intermedio» de las clases explotadoras y explotadas, donde ambas fuerzas competían, pero donde el pueblo tiene asegurada su influencia y fuerza pese a que los medios de producción aún estuvieran en manos de los explotadores. Esta fue llamada la «teoría de los dos aspectos» formulada en los años 60. En un discurso presentado en China se dijo:

«Las realidades de la base también se reflejan en la superestructura, incluyendo en el poder del Estado, y especialmente en el gabinete. En el poder del Estado se reflejan tanto las fuerzas que están en contra del sistema económico colonial y feudal, como las fuerzas que defienden el imperialismo, los vestigios del feudalismo, el capitalismo burocrático y la burguesía compradora. (...) El poder del Estado de la República de Indonesia, visto como una contradicción es una contradicción entre dos aspectos opuestos mutuamente. El primer aspecto es el aspecto que representa los intereses de las personas –que se manifiestan por el soporte y la política progresista del presidente Sukarno que son compatibles con el Partido Comunista de Indonesia y otros grupos de la población–. El segundo aspecto es el aspecto que representa a los enemigos del pueblo –manifestados por el soporte y las políticas de las fuerzas de derecha o los fanáticos–. El aspecto del pueblo se ha convertido en el principal aspecto y toma el papel principal en el poder del Estado de la República de Indonesia». (Dipa Nusantara Aidit; Discurso pronunciado en la escuela superior del partido del Comité Central del Partido Comunista de China, 2 de septiembre de 1963)

El marxista-leninista francés Vincent Gouysse desmontó muy fácilmente la teoría del Estado de «nueva democracia» de Mao Zedong, muy parecida a la teoría del Estado de los «dos aspectos» de Aidit. Ambas teorías suponen revisión de los axiomas fundamentales del marxismo-leninismo ya que «el poder político no puede ser compartido en pie de igualdad por varias clases revolucionarias» como intentan convencernos. Ambas teorías «oculta(n) la esfera de la economía de la esfera de la política, lo que es antimarxista», ocultan que siempre dominarán políticamente las clases que detentan los medios de producción, en tanto que la economía. Para 1952 con Aidit a la cabeza, ya el partido había renunciado a su brazo armado, disolviéndolo, con el objetivo de adecuarse a la «nueva estrategia» de formar una alianza con la burguesía nacional bajo Sukarno y participar en los sucesivos gobiernos «nacionales» de Sukarno que «profundizarían la revolución» de forma «pacífica y democrática», la presunta «vía indonesia al socialismo». Está claro pues que su «estrategia» de revolución era de lógica oportunista y a su vez estaba basada en términos jruschovista de conquista del poder a través de la «vía pacífica», a través del parlamento burgués. Esta línea se impuso poco a poco y finalmente quedó confirmada en el VIº Congreso del Partido Comunista de Indonesia de 1959:

«Hay una posibilidad de que el sistema de democracia popular, como una etapa de transición al socialismo en Indonesia se puede lograr por medios pacíficos, en forma parlamentaria. El Partido Comunista de Indonesia se esfuerza constantemente para transformar esta posibilidad en una realidad. (...) La clase obrera puede cumplir su misión histórica en un Estado democrático en el que se reforman Parlamento y otras instituciones, que supone darles un contenido realmente democrático y que se constituye de acuerdo con el deseo del pueblo». (Partido Comunista de Indonesia; VIº Congreso del Partido Comunista de Indonesia, 1959)

Las «libertades» en Indonesia, de su democracia burguesa poscolonial, fueron si cabe más expuestas y ultrajadas cuando en 1959 Sukarno dio un golpe de Estado y estableció la «democracia dirigida», en la cual solos los grupos políticos afines a Sukarno tenían derecho a existir y organizarse, se incluía la postergación de elecciones y la introducción de leyes marciales cuando fuera necesario. El Partido Comunista de Indonesia en ese entonces calificaba al ejército burgués de «ejército democrático y patriota al servicio del pueblo» y confiaba en el.

A mediados de los 60 el Partido Comunista de Indonesia empezó de nuevo a exigir la creación de milicias armadas bajo el lema de «armar al pueblo», algo para lo que Sukarno incluso dio su visto bueno por el apoyo que el Partido Comunista de Indonesia le brindaba, pero ese plan de los revisionistas indonesios no tenía la perspectiva de preparar a los cuadros: ni para la toma de poder ni para combatir la autodefensa. Se utilizaba pues a las milicias como medida de presión y ni siquiera contra Sukarno sino contra lo que consideraban enemigos de Sukarno y el frente, pero no tenían capacidad ni organización no ya para la toma de poder como ya se ha dicho, sino que ni siquiera estaban preparados para responder a los golpes de la reacción. Viendo en perspectiva, hoy se entiende que el reactivar estas milicias inoperativas, justo en los momentos de mayores crisis económicas del país, por los conflictos territoriales y la gran inflación, se creó una gran paranoia en los sectores más reaccionarios del ejército y aceleró la idea de un golpe de Estado que barriera a los presuntos «comunistas».

2) En las tácticas de frente se puede ver una clara renuncia del Partido Comunista de Indonesia a una plataforma y un programa independiente del frente del NASAKOM: plegando el frente y el proceso revolucionario a la burguesía nacional, y delegando el proceso a un líder-caudillo nacionalista burgués.

El Partido Comunista de Indonesia vivía en una aparente cómoda legalidad en el feroz Estado represivo indonesio con claros tintes de fascistización bajo Sukarno. Gozaba de buena fama y posición en el frente gracias a una alianza con el líder del país, esta alianza incluía que a cambio de un par de ministerios en el gobierno, y algún cargo en el ejército, se aceptara su rol dirigente en el país y la campaña para adoctrinar a las masas trabajadoras bajo la doctrina del sukarnismo. El Partido Comunista de Indonesia como aliado inofensivo no hizo nada por detener esta campaña de fortalecimiento del pensamiento nacionalista burgués, idealista, religioso y reaccionario, de hecho se sumó a  los programas y proclamas de Sukarno. Como ejemplo, el Partido Comunista de Indonesia llegó a aceptar la «Tantjasila», los cinco principios de Sukarno para el Estado de Indonesia: la creencia en Dios, el nacionalismo, el humanismo, la justicia social y la soberanía popular; e incluso llegó a igualar el sukarnismo con el marxismo-leninismo. Con todo esto, con razón Hoxha afirmaba:

«Los camaradas indonesios afirman que les es de gran provecho la «buena comprensión» de Sukarno, pero en verdad ¡¿no es este último el que se aprovecha de la «buena comprensión de los comunistas indo¬nesios?!». (Enver Hoxha; Presiones ejercidas sobre China para impedirle reaccionar frente a las acciones de los jruschovistas: Reflexiones sobre China - Tomo II, marzo de 1965)

La confianza en este líder nacionalista-burgués y en el ejército que él comandaba fue clave para la destrucción del Partido Comunista de Indonesia. El 11 de marzo de 1966, el miedo de los nacionalistas e islamistas dentro y fuera del NASAKOM se profundizó. Celosos del ascenso de los revisionistas indonesios y de los favores que recibían de Sukarno, se movilizaron para promover una campaña que los desacreditara. Así, aprovechando una lucha intestina en el ejército –con el resultado del secuestro y asesinato de varios generales en el conocido movimiento 30 de septiembre–, el ala más reaccionario del ejército encabezado por Suharto culpabilizó al Partido Comunista de Indonesia y exigió que se disolviera su partido. Sukarno bajo presión de las bayonetas firmó la orden «Supersemar», que acreditaba al ejército a tomar medidas coercitivas de todo tipo para «garantizar el orden», empezando la masacre de militantes y simpatizantes de dicho partido. Transcurridos dos años Sukarno fue forzado a dimitir en favor de Suharto.

3) El Partido Comunista de Indonesia no mantuvo una actitud consecuente contra el revisionismo porque en el anidó el revisionismo. En los años 40 se adoptaron medidas para asimilares las lecciones de la Kominform y de la experiencia de las democracias populares en Europa por medio de Musso; pero la fallida insurrección de 1948 dejó al Partido Comunista de Indonesia con 36.000 cuadros del partido asesinados, la pérdida de 11 de altos cargos del partido, 5 de ellos del Politburó, entre ellos Musso. Como se comprenderá esta situación fue propicia para la entrada de elementos oportunistas como Dipa Nusantara Aidit o Njoto hasta lo más alto de la dirección del partido en 1951. Con ellos en la dirección el Partido Comunista de Indonesia se olvidó de los principio de lucha contra el revisionismo y terminarían por cometer los mismos errores que la Kominform había criticado a franceses, italianos y yugoslavos en las dos primeras conferencias.

La sangría de cuadros y la debilidad teórica del marxismo-leninismo a partir de los años 50 llevó al Partido Comunista de Indonesia a que poco a poco fuera preso de las concepciones jruschovistas; a su vez estas llevaban aparejada la condescendencia hacia el revisionismo soviético que les llevó al seguidismo tras el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956. Y de hecho, cuando de vez en cuando lanzaban alguna queja a las declaraciones y tesis de los revisionistas soviéticos jamás se atacaba la esencia revisionista de dicha línea:

«Tengo la impresión de que el Partido Comunista de Indonesia es como un elefante pesado que se mueve con gran dificultad. No da señales de vida, no desempeña el papel que debería jugar y que se espera de él. Dice estar contra los revisionistas pero de hecho está de plantón con ellos, sigue intercambiando cartas calificándoles de «queridos camaradas». La lucha del Partido Comunista de Indonesia es una lucha que se lleva a cabo desde detrás del seto; lanza alguna flecha contra los revisionistas y después «envía besos» a los «queridos camaradas», a los que deja actuar tranquila, tranquilamente. ¡¿A esto se le llama lucha revolucionaria?!». (Enver Hoxha; Presiones ejercidas sobre China para impedirle reaccionar frente a las acciones de los jruschovistas: Reflexiones sobre China - Tomo II, marzo de 1965)

Además, Aidit quién había vivido exiliado y se había formado políticamente en China otorgó al Partido Comunista de Indonesia de una clara adhesión al revisionismo chino durante su liderazgo de 1951-1965. La dirigencia del gobierno chino daba el visto bueno a las tesis antimarxistas de Aidit como la teoría de los «dos aspectos» de Aidit ya que el partido indonesio promovía el partido y el régimen chino como ejemplo a seguir, y veía que adoptaban muchas de sus posiciones. Como vemos los revisionistas chinos tuvieron una gran responsabilidad en la degeneración del Partido Comunista de Indonesia:

«El Partido Comunista de China y el Gobierno chino, ¿tienen algún tipo de responsabilidad en esta cuestión? Naturalmente no podemos pronunciarnos de manera categórica, porque no sabemos en concreto las relaciones internas entre el Partido Comunista de China y el Partido Comunista de Indonesia, porque no sabemos si realizaban consultas camaraderiles entre sí y si los camaradas chinos aprobaban plenamente la trayectoria que seguía el Partido Comunista de Indonesia y en qué medida influían sobre Aidit y sus camaradas. Si el Comité Central del PCCh ha estado de acuerdo con esa trayectoria y ha ejercido su influencia, entonces tiene una responsabilidad directa. (…) Oficialmente los chinos mantenían hacia el PCI y hacia Aidit una actitud lisonjera. A éste le daban palmadas en la espalda, le concedían títulos, aprobaban su «línea» titubeante respecto a los revisionistas soviéticos. Pienso que la actitud de los chinos hacia el PCI y Aidit era oportunista. ¿Y por qué? Así lo creo porque los chinos estaban influidos, en la misma medida que Aidit, por las posturas de Sukarno. Y es más, sabiendo la actitud vacilante de los chinos, que exageraban la necesidad de encontrar a toda costa un apoyo a una política exterior en elementos no comunistas o llamados demócratas, pienso que los chinos tenían, una gran confianza en Sukarno, en su política del NASAKOM, en su «amistad» hacia China». (Enver Hoxha; Presiones ejercidas sobre China para impedirle reaccionar frente a las acciones de los jruschovistas: Reflexiones sobre China - Tomo II, marzo de 1965)

El pensamiento arraigado en estos líderes asiáticos maoístas o filomaoístas se manifestaban en conceptos como: 1) la idea de mantener una alianza inmutable con la burguesía nacional tanto en la etapa de liberación nacional como en la construcción del socialismo, o la posibilidad del «tránsito pacífico» de las clases explotadoras al socialismo; 2) la confusión de conceptos entre lo que es frente y lo que es partido, y los roles y funciones de cada uno; 3) la tibia lucha coyuntural contra el revisionismo moderno como el yugoslavo, el eurocomunista y el soviético, mediante cuestiones nacionalistas-oportunistas y no bajo principios ideológicos lo que llevó a la consiguiente conciliación e incluso contagio de las tesis de estos revisionismos; 4) la aceptación de la teoría de la «lucha de dos o más líneas» en el partido que alumbró el surgimiento de fraccionalismos y líneas internas; 5) la aceptación de la teoría de que el «campo debe cercar a las ciudades» descuidando o abandonando el trabajo en estas últimas; 6) poner la «agricultura como base de la economía» usando la ley del valor en la economía; 7) tomar al campesinado como la «clase revolucionaria y dirigente del proceso»; 8) juntar el pensamiento de las religiones nacionales con el marxismo-leninismo; 9) poner al ejército por delante del partido; 10) propagar los mitos de los «errores de Stalin» creados por la propaganda maoísta para colocar a Mao Zedong por delante de Stalin; o el hecho de (11) apoyar las teorías internacionales de los revisionistas yugoslavos, chinos y soviéticos de los «no alineados» y los «tres mundos» o la «división internacional del trabajo». Todas estas desviaciones burguesas y pequeño burguesas maoístas pueden ser vistas en las tesis de líderes asiáticos como: Lê Duẩn, Hồ Chí Minh, Aidit, Pol Pot; Kim Il Sung y Armando Liwanag.

El apoyo al gobierno de Sukarno iba acompañado de un apoyo al Movimiento de los Países No Alineados. ¿Qué era este movimiento?

En realidad era teoría creada por los líderes como Tito, Nasser, Nehru, Sukarno y otros de los países neocoloniales, en confabulación con el imperialismo. Se trataba de que los países imperialistas hablaban a los países a los que maniataban económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico», lo hacían para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del mismo modo que cuando estos países capitalistas dependientes de las grandes potencias imperialistas como la Indonesia de Sukarno declaraban abogar por efectivamente un «nuevo orden económico», se entiende que se referían, a que o bien exigían que los imperialismos «aflojaran el nudo» que les subyugaba pidiendo un mejor reparto de los mercados o más ayudas económicas, o bien adoptaban esta postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica interna, o bien simplemente lanzaban tal consigna como representantes burgueses de un país capitalista en alza que buscaba convertirse en potencia y directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial. Pero este eslogan era falso, pues como los marxistas saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del capitalismo es el sistema económico socialista. El Partido Comunista de Indonesia fue cómplice y víctima en este circo.


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Hay que entender que la información disponible que tenía Enver Hoxha sobre el Partido Comunista de Indonesia no era tan completa como puede serla hoy en día y no disponía de muchos datos. También hay que entender el contexto en que se emite la crítica contra dicho partido, una época en que el Partido del Trabajo de Albania estaba emitiendo varias críticas al desarrollo antimarxista del Partido Comunista de China –el cual influenciaba al Partido Comunista de Indonesia– pero aún no se había llegado a un análisis tan exhaustivo como el realizado unos pocos años después; es decir si en 1966 los marxista-leninistas albaneses apenas estaban descubriendo la verdadera naturaleza de los revisionistas chinos del Partido Comunista de China, y todavía no se conocía todo, no se podía estar en posesión de conocer todo el alcance del revisionismo en el propio Partido Comunista de Indonesia. Aún así los análisis de Enver Hoxha sobre los errores del Partido Comunista de Indonesia son excelentes y la presente obra sirve de lección para los marxista-leninistas del mundo.

Por supuesto hay muchos más aspectos que analizar del Partido Comunista de Indonesia, como sus primeros años de historia, o de su reorganización tras el golpe de Estado donde existen varios documentos emitiendo varias autocríticas de sus errores. Por ejemplo en estas autocríticas se analizaron correctamente muchos de los errores cometidos pero no sirvió para corregir todas sus viejas desviaciones y de hecho se promovieron otras nuevas, pues dicha nueva dirección del partido estuvo dominada por una adhesión más fuerte al revisionismo chino con lo que se introdujeron oficialmente muchas tesis maoístas como reglamentos para el partido. Sobra decir que la lucha del Partido Comunista de Indonesia contra el Estado fascista Indonesio fracasó bajo esta marcada influencia del revisionismo chino, pero esto será analizado en otro documento complementario.


El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de el los comunistas

La tragedia que están viviendo el pueblo y los comunistas indonesios debe turbar la conciencia de todos los hombres progresistas. Los fascistas indonesios, apoyados directa e indirectamente por los imperialistas estadounidenses y los revisionistas jruschovistas, repiten, en una escala aún mayor, lo que hicieron los nazis en otro tiempo después de tomar el poder. Debe detenérseles la mano. Es preciso que todos los hombres honestos, todos los revolucionarios, todos los antifascistas levanten la voz para protestar enérgicamente contra la masacre de los comunistas y de los hombres progresistas en Indonesia. Esto es hoy para todos la exigencia más elemental, porque es un verdadero crimen permitir que los más rabiosos reaccionarios asesinen impunemente a centenares de miles de inocentes –probablemente ninguna guerra, a excepción de las guerras mundiales, ha causado tantas víctimas–.

El pueblo y los comunistas albaneses expresan su solidaridad internacionalista a los comunistas indonesios, víctimas del terror fascista. Estamos convencidos de que el Partido Comunista de Indonesia, independientemente de las grandes pérdidas que ha sufrido, responderá a los fascistas con una resuelta lucha revolucionaria hasta aplastar totalmente a la reacción. Es evidente ahora que en la oposición al fascismo y al terror existe sólo un camino para los comunistas y los patriotas indonesios: responder a la violencia contrarrevolucionaria con la violencia revolucionaria, con la lucha armada de los obreros y los campesinos en defensa de la libertad y la democracia.

La evolución de los acontecimientos en Indonesia es una triste realidad para los comunistas y para todos los revolucionarios. Pero a pesar de ello, lo ocurrido en Indonesia representa una gran experiencia que debe ser atentamente estudiada, y de la que deben extraerse valiosas enseñanzas. La revolución no se desarrolla jamás en línea recta. Avanza a través de victorias y de derrotas. Los revolucionarios, los marxistas-leninistas, tienen el deber de consolidar las victorias así como de aprender de los fracasos temporales, sacando las conclusiones necesarias de manera que la revolución se eleve a un nivel superior y se desarrolle con más fuerza. La experiencia de una revolución es útil no solamente para los revolucionarios y los comunistas de un país, sino para todos los revolucionarios, para todos los marxistas-leninistas del mundo. Por ello, además de los comunistas indonesios todos los revolucionarios y los comunistas de diversos países deben sacar de los acontecimientos de Indonesia las debidas enseñanzas. Esto es de importancia primordial.