«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 8 de agosto de 2017

Sobre el término socialimperialista y su acuñamiento por parte de los albaneses; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Lenin utilizó varias veces el término socialimperialista para los miembros de la II Internacional que apoyaban, colaboraban e incluso abanderaban las políticas imperialistas de sus países.

Los marxista-leninistas albaneses acuñaron el término socialimperialista en los años 60 para designar a un país como la URSS, que decía ser socialista e internacionalista pero que en su práctica era capitalista y con un desarrollo económico y puesta en escena internacional imperialista. Término lógico y simple de entender para lector a estas alturas del documento viendo lo visto sobre la esencia de la estructura económica de dicho país.

Para los defensores del revisionismo soviético de los 60, 70 u los 80, el capitalismo no se había restaurado en la URSS, ¡y que el hecho de llamarlo socialimperialista era si cabe un error más grave!

Muchos de ellos afirman también que la calificación de socialimperialista es un epíteto que los albaneses copiaron a los chinos, algo que demuestra un comentario ignorante, falto de conocimiento histórico.

Los albaneses en todos los fenómenos tras la muerte de Stalin y antes de esto también, han tenido sus propios análisis y conclusiones sobre los fenómenos internacionales –aunque estas les pusieran en minoría y ante problemas–: (1) he ahí la denuncia del titoismo a los soviéticos –antes de que fuera desenmascarado a nivel internacional en la Kominform–; (2) su opinión sobre las tesis del XXº Congreso del PCUS de 1956 –contrario a la mayoría de partidos–; (3) los análisis de los sucesos de Hungría –opiniones y conclusiones que iban en contra de China y la URSS y la mayoría de partidos–.

Y en lo referente a China: (4) análisis y conclusiones contrarias a la teoría china del frente antiimperialista junto a los revisionistas soviéticos; (5) crítica a las ilusiones sobre el ascenso de Brézhnev al poder, (6) críticas muy duras a la Revolución Cultural en China, (7) críticas al viaje de Nixon a China y la prueba del acercamiento sino-estadounidenses con el Comunicado de Shanghái, (8) o la teorización de los tres mundos.

Queda demostrado con estos sucesos, que solo un historiador burgués-revisionista, bien por ignorancia o claros objetivos interesados diría que los albaneses eran unos seguidistas. La base para calificar a la URSS con ese apelativo tenía su raíz en los análisis que los albaneses, como hemos visto hasta aquí, realizaron por sí mismos.

En cuanto a los revisionistas chinos y su crítica a la URSS, existen muchos filomaoístas que actualmente pretenden relacionar la lucha de los marxista-leninistas contra el revisionismo soviético con la figura Mao, un mito ya hace décadas desmontado.

También mucho filomaoísta trata de pasar al maoísmo como marxismo-leninismo, quienes presentan la teoría de que existe una etapa marxista-leninista de Mao –que incluiría una lucha coherente contra el revisionismo soviético– que hay períodos en que las teorías y prácticas de Mao deben de ser reivindicadas como marxista-leninistas, algo que como decimos, gracias a la documentación disponible, es un intento burdo pues no existe ningún periodo ni campo en el que el líder chino no haya revisado el marxismo-leninismo: cuestión de partido, etapas de la revolución, filosofía, economía, cuestión cultural y lucha ideológica, etc.; la categorización de marxista-leninista del revisionista chino solo pueden ser sostenido por maoístas y filomaoístas disfrazados de marxista-leninistas. Teorías de diversa índole que solo sirven para reforzar el mito del revisionismo chino, aunque a estas alturas como decíamos no tengan ya ningún sustento existiendo tanto documento que desmonte tales afirmaciones.

Los chinos a la hora de tratar con el revisionismo soviético fueron unos oportunistas, vacilantes, centristas, etc.:

«Su «antirevisionismo» hacia los jruschovistas no ese basa en la ideología marxista-leninista. Ellos no luchan frente al revisionismo soviético sobre estos principios. Al contrario, para los chinos, todo lo que se declare antisoviético es bueno, y se puede marchar con él, independientemente de que estos elementos antisoviéticos sean; los revisionistas titoistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses, los revisionistas rumanos, que poseen lazos con el imperialismo estadounidense, la reacción europea u otra reacción burguesa. Para ganarte la simpatía de los chinos, solo necesitas ser antisoviético. Este camino antimaxista está llevando a China a un callejón sin salida, a un curso donde sino rectifican, les lleva a la traición». (Enver Hoxha; Bajo una línea antimarxista; Reflexiones sobre China, Tomo II, 27 de julio de 1971)

Ya lo expusimos con ejemplos más arriba.

Los marxista-leninistas albaneses fueron extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y a la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Toda crítica china contra el revisionismo soviético ha estado basada en la copia de los argumentos y documentos de los albaneses, los chinos siempre han ido a la zaga de los albaneses en este sentido, y cuando acertaban en la crítica a los soviética –fuera copia de una crítica y postura de los albaneses o no– casualmente los chinos estaban acusando a los soviéticos de cosas que ellos mismos habían cometido durante los 40, que hacían en los 50 y 60 o que iban a hacer a partir de los 70. No hace falta explayarnos cuales son estas cosas que todos saben a estas alturas, igualmente existe toda una documentación facilitada por nuestro equipo para revisar la historia del revisionismo chino por si el lector no sabe a que nos referimos. Entonces desde una óptica objetiva no es muy serio que los chinos utilizaran el término revisionista, oportunista o socialimperialista para referirse a los soviéticos, ya que ellos mismos no tenían autoridad moral para ello, cuando ellos seguían el mismo camino». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

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