«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 23 de marzo de 2017

Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias
«En este post se analizarán en mayor o menor profundidad varias cuestiones relacionadas con Podemos: su historia, desarrollo, luchas internas, etc.; teniendo como principal interés demostrar que dicha organización no tiene ideología concreta y fija, que la honestidad de sus líderes brilla por su ausencia. Expresar que no nos gusta afirmar sin más, así que hemos indagado en el historial de Podemos para demostrar al lector que efectivamente hay un cambio de discurso cada pocos meses en la dirección este partido y que por tanto no hay garantía de absolutamente nada.

1) ¿Hay traición de principios del partido de alguna de las corrientes? Un repaso de la historia de Podemos y sus posiciones políticas

¿Se puede hablar de una ideología clara en Podemos? Es evidente que no. De hecho tal característica es una resultante de la forma en que se conformó la organización en 2014. Y es que Podemos nace de la convergencia de varios factores, esencialmente los voluntaristas-anarquistas del «movimiento 15M» y los trotskistas de la «izquierda altermundista», pero el impulso definitivo lo recibe de «intelectuales burgueses progresistas» de la Universidad Complutense con la complicidad como decimos del partido trotskizante de la Izquierda Anticapitalista (IA).

En cuanto al líder de Podemos, Pablo Iglesias, este se ha sentido siempre identificado con el «socialismo del siglo XXI» tanto de Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, y en general con los viejos partidos herederos del eurocomunismo que forman parte en Europa del Partido de la Izquierda Europea (PIE); pero en sus planteamientos políticos no es difícil identificar desde posturas que lo aproximan a neoliberal Fukuyama, al pseudorevolucionario y antimarxistaleninista Negri, hasta ver en lo económico que sus recetas se mueven entre Keynes y Hayek. No obstante, por influencia de los revisionistas del «socialismo del siglo XXI» el líder de Podemos en ocasiones, sobre todo en un inicio, se reivindicaba marxista o de herencia marxista sin dejar de identificarse con todo tipo de fauna antimarxista, tiempo después declaraba a su organización fuera del debate ideológico izquierda-derecha buscando la «centralidad y neutralidad en el tablero político-ideológico»; para que luego en la actualidad, y desde hace corto tiempo, Pablo Iglesias se autodenomine socialdemócrata. Como se ve no hay un hilo conductor fijo en la cuestión ideológica, varía según las circunstancias. Lo que es claro es que las propuestas políticas de Podemos se pueden comparar tanto con las del infame PSOE de los 80, como con las de su amigo Alexis Tsipras y el desastroso «socialismo del siglo XXI» griego.

A causa de esta maraña ideológica, desde hace unos meses, hemos asistido al deslindamiento de las corrientes internas en Podemos, líneas o corrientes que no es que fueran nuevas sino que como en toda organización ecléctica y multifraccional salen a relucir en los momentos de crisis de la organización, especialmente causadas por las disputas internas por poder. De hecho, como el mismo Pablo Iglesias reconoció, la división entre pablistas y errejonistas se empezó a cristalizar en marzo de 2016:

«Jordi Évole: A mí me intriga mucho donde está vuestro punto de inflexión, ¿hay un momento donde Pablo Iglesias dice «esto se está rompiendo»?

Pablo Iglesias: Hay un momento que es tremendo para nosotros, a partir de marzo de 2016». (Salvados; Pablo Iglesias frente a sus votantes, 2017)


Esta crisis interna había dado lugar a que cada fracción fuese a lo suyo:

«P.I.: Tiene que sonar más como una orquesta en la que todos los instrumentos suenen, y nosotros habíamos dejado de sonar, hacía un año que desafinábamos». (Salvados; Pablo Iglesias frente a sus votantes, 2017)


Hoy en día, los pablistas dicen ser los guardianes de la esencia de Podemos, del «proyecto regenerador de la verdadera izquierda española», y en tanto acusan a los errejonistas de «haber perdido la esencia ideológica». Se habla de una vuelta a los principios, a la «hipótesis original»:

«Nuestra hipótesis original sigue funcionado bien». Pablo Iglesias ha marcado este jueves la hoja de ruta a seguir por su formación cuando ha terminado el ciclo político en el que han funcionado como una «maquinaria electoral», y toca construir una nueva organización con más peso y poder para las bases y una relación más estrecha con los movimientos sociales para volver a sus orígenes y evitar parecerse a la vieja política. Así, el secretario general del partido ha reconocido errores en la campaña electoral de Unidos Podemos para el pasado 26-J, dirigida por Íñigo Errejón, y ha rechazado que el partido deba seguir intentando dar imagen de moderación». (El Público; Iglesias pide a Podemos volver a su «hipótesis original» y alejarse de la moderación «en las formas», 25 de septiembre de 2016)

En la entrevista que Pablo Iglesias concede a Jordi Évole habla de «sentirse decepcionado en lo personal» con los miembros del sector errejonista, y de tomar nota para el futuro ante tales traiciones. Pero no nos engañemos ya que esto solo es un sofisma burdo, pues si Pablo Iglesias llegó a ser líder de esta organización fue gracias a ir derechizando la organización contando con el consentimiento y apoyo inestimable de la mayoría de figuras y corrientes incluyendo a Iñigo Errejón y los errejonistas. ¿Acaso habrá que recuperar los archivos en los que queda atestiguado este complejo proceso de mentiras, cinismo, y mucha pero que mucha demagogia? En adelante pedimos paciencia al lector para leer las citas que atestiguan tantísimo cambio de posturas:

a) En sus primeras apariciones públicas, Pablo Iglesias se autodenominaba comunista delante de sus amigos en su propio programa de televisión, pero también en medios simpatizantes del franquismo:

«Yo soy comunista».  (Intervención de Pablo Iglesias en el programa El Gato al Agua, 2013)

Después pasó a autodenominarse abiertamente como un socialdemócrata en los medios de comunicación cuando ya era un firme candidato a la presidencia del gobierno. Calificó su etapa comunista como poco menos que un sueño infantil de la adolescencia y tendió la mano al PSOE para recuperar los principios del socialdemocratismo:

«Nos hacemos mayores y cuando uno es candidato a la presidencia del Gobierno tiene que decir las cosas que puede hacer. Yo me siento orgulloso de haber sido un joven comunista, pero como candidato a la presidencia no lo soy, soy socialista como Allende o como Mujica. (...) Lo que ocurrió en España es que por desgracia el Partido Socialista dejó de ser socialista en muchas cosas» y «la reconstrucción de ese espacio nos compete a muchos, no solamente a nosotros, sino también al Partido Socialista y ojalá podamos reconstruirlo juntos». (La Sexta; Entrevista de Ana Pastor a Pablo Iglesias, 19 de junio de 2016)


No es nada nueva esta conversión, históricamente los revisionistas que autoproclamándose comunistas revisaban los principios del marxismo-leninismo se igualaban a los socialdemócratas, incluso acabaron reconociéndose como tales, ella es la deriva normal del revisionismo moderno como agente de la burguesía en el seno del proletariado:

«Los revisionistas habían puesto a sus partidos en el camino de la degeneración socialdemócrata, y para ello necesitaban del arsenal teórico de ella y de la alianza directa con sus agrupaciones, lo que finalmente derivaría como veríamos años después, en la conversión de viejos partidos comunistas en revisionistas, en la disolución directa en los partidos socialdemócratas, o sino simplemente en el paso de muchos partido revisionistas hacía partidos socialdemócratas oficiales. (...) Si bien los socialdemócratas habían renunciado a los últimos vestigios teóricos del marxismo, los revisionistas empezaban a renunciar sobre el papel todo lo que estaban negando desde hace tiempo en la práctica: adoptaron la democracia burguesa como máxima expresión de democracia, el tránsito pacífico al socialismo, la aceptación de la propiedad privada como un tipo de propiedad más en el socialismo, y ha considerar a la clase obrera como diferente a la de los tiempos de Marx y Lenin por lo que no era necesario su papel histórico hegemónico, y por tanto se oficializaron como caducos todos los conceptos del partido marxista-leninista. Todo esto haría que los revisionistas cosecharan aplausos entre la prensa y los ideólogos del imperialismo, y por supuesto del balcón de otras ramas del revisionismo, algo que sólo era normal, para alguien que en efecto había traicionado los principios del comunismo». (Introducción del Equipo de Bitácora (M-L) al documento de Enver Hoxha: «Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia» de 1964, 21 de noviembre de 2015)

¿Y qué es el la socialdemocracia propiamente?:

«El término socialdemócrata es un término que ha evolucionado desde hace siglos, antiguamente se autocalificaban socialdemócratas o socialistas tanto los reformistas –que pensaba en llegar al socialismo por medio de reformas progresivas de la sociedad capitalista–, los revisionistas –que reconocían y decían basarse en Marx y Engels pero revisaban injustificadamente la parte cardinal de sus tesis centrales acercándose a corrientes antimarxistas–, como los marxistas revolucionarios –que era propiamente marxistas y que sólo actualizaban las tesis de Marx si la época lo requería, sin alterar la esencia revolucionaria del marxismo–. Durante el cisma entre los socialdemócratas revolucionarios encabezados por Lenin y los socialdemócratas socialchovinistas encabezados por Karl Kautsky durante la Primera Guerra Mundial, los primeros rechazaron seguir identificando a sus partidos como socialdemócratas y los denominarían en adelante como partidos comunistas, más tarde también llamados marxista-leninistas. A partir de entonces el término socialdemócrata quedaría pues en manos de autodenominados «marxistas» que revisaban a Karl Marx y volvían a los conceptos de los autores reformistas y de otras corrientes ajenas al marxismo, se agruparon en la Internacional Obrera y Socialista de 1923-1939. Posteriormente el término sería usado por los partidos de la Internacional Socialista fundada en 1951. Tras la Segunda Guerra Mundial el mero hecho de que los socialdemócratas contemporáneos hubieran renunciado incluso en sus estatutos de partido al marxismo evidenciaba su alto grado de degeneración». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2015)

Ahora resulta que a los pablistas les interesa volver a hablar de nuevo sobre quién es de «izquierda», incluso relacionar a la izquierda con la socialdemocracia que tantas veces ha traicionado a la clase obrera. Opone su concepto socialdemocracia/izquierda al de Errejón centralidad-transversalidad/ni izquierdas ni derechas:

«La brecha surgida entre Iglesias y Errejón ha ido creciendo en los últimos meses. Mientras los pablistas acusan al secretario político de «moderación», los errejonistas denuncian el viraje a la izquierda del secretario general. Sí queda constancia del cambio de discurso en el líder de Podemos, que hace dos años en el congreso fundacional apelaba al 15M, a la transversalidad y a la mayoría social, conceptos ahora abanderados por Íñigo Errejón. Lo dejó claro en su primera gran intervención en Vistalegre I: 
«Nos querían hacer jugar en un tablero en el que todo estaba vendido, donde las cartas están repartidas, y nosotros dijimos que no, que queremos ocupar la centralidad del tablero, que existe una mayoría social del país que apuesta por la decencia», alegó Iglesias. Una centralidad que no hace referencia a la cuestión ideológica, sino al sentido del término en clave política: se refería a que el nuevo partido, Podemos, era quien tenía que marcar las reglas del juego, obligando al resto de partidos a posicionarse en torno a él, y no al contrario. Así, defendía que no eran ni de izquierdas ni de derechas, un argumento que el secretario político ha abandonado en los últimos meses, después de que el acercamiento a IU reabriera este debate». (El Independiente; Vistalegre I vs. Vistalegre II: diez diferencias dos años después, 10 de diciembre de 2016)

miércoles, 22 de marzo de 2017

La CIA desvela que Santiago Carrillo defendió la permanencia de las bases de EEUU en España en 1975; El Diario, 2017

Cada cierto tiempo la CIA y varios organismos del imperialismo estadounidense revela sus documentos secretos pasadas unas décadas. Documentos en que varias ocasiones no dejan en buen lugar a las figuras revisionistas. Ya vimos con anterioridad en el documento desclasificado por el National Security Archive, como en las entrevistas con Henry Kissinger, el revisionista Mao Zedong pedía el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea actual Unión Europea dejando en evidencia que él era el creador de la teoría de los «tres mundos» y que él mismo la ponía en práctica mejor que nadie:

«Presidente Ford: «Estamos muy preocupados por la situación en España también, señor presidente. Al rey lo apoyamos. Esperamos que sea capaz de manejar los elementos que pudieran socavar su régimen. Y vamos a trabajar con él para tratar de tener el control necesario de la situación durante este período de transición». Presidente Mao: «Sería bueno que el Mercado Común Europeo los aceptara. ¿Por qué no acepta la Comunidad Económica Europea a España y Portugal?». Presidente Ford: «Señor presidente, nosotros hemos exhortado a la alianza de la OTAN para que fuera más amigable incluso durante la dictadura de Franco. Y esperamos que con el nuevo rey España sea más aceptable para la alianza de la OTAN. Además creemos que la CEE debe ser sensible a los movimientos del gobierno español hacia la unidad con la Europa occidental en su conjunto. Vamos a trabajar en ambos sentidos tanto como nos sea posible». (Conversación entre Mao Zedong y Henry Kissinger; 2 de diciembre de 1975)

Este documento volvió a confirmar que el maoísmo era un agente del imperialismo estadounidense como mostraban sus declaraciones y documentos oficiales y no oficiales de los años 40–: un peligro para la libertad de China y todos los pueblos.

Esta vez los documentos de la CIA dejan en evidencia a Santiago Carrillo, se demuestra que toda la parafernalia que hizo Carrillo sobre el cambio de parecer del PSOE de Felipe González sobre la cuestión de la OTAN era una mera pose antiimperialista para ganar simpatías, pues él mismo defendía la permanencia de las bases estadounidenses en España. Este documento no descubre nada realmente nuevo, porque ya en los periódicos de aquella época se recogieron declaraciones similares de Carrillo donde bajo una excusa u otra se hablaba siempre de «respetar» el estatus de las bases estadounidenses:

«Aunque nosotros nos oponemos a las bases extranjeras, el gobierno provisional debería respetar las bases americanas en España, a condición de que Estados Unidos no se mezclara en los asuntos internos españoles. Y ésto último en espera de una negociación internacional que afronte los problemas de las bases extranjeras tanto en el bloque americano como en el soviético. Por lo que concierne a la construcción europea, habría que iniciar rápidamente las gestiones para que España ingrese en la CEE». (Santiago Carrillo; Entrevista, 13 de agosto de 1976)

Con razón como vimos también anteriormente, Carrillo desde sus inicios siempre se basó en los escritos y las prácticas de Mao Zedong para conformar su eurocomunismo, es decir su política traicionera:

«¡¡¡¿Existe alguien tan ciego o hipócrita como para no ver que sólo pajarracos sin principios y claramente oportunistas como Mao Zedong y Carrillo eran capaces de pedir en conversaciones con los estadounidenses la mediación para que España formara parte de la Comunidad Económica Europea (CEE) y siguieran las bases estadounidenses en España e incluso fuera parte de la OTAN?!!! Los pueblos hace tiempo que pasaron examen a estas dos figuras y tienen cientos de pruebas para tipificar que son unos confabuladores, agentes del imperialismo y traidores no solo de la causa del pueblo español, sino a la causa antiimperialista mundial». (Equipo de Bitácora (M-L); Una breve glosa sobre la influencia del revisionismo chino en la conformación del revisionismo eurocomunista, 2015)

Es curioso que la CIA que registrase el hecho de que Carrillo se encontraba más a la derecha aún que el revisionista portugués Álvaro Cunhal y que también destacase del continuo cambio de posturas del dirigente español en sus posiciones internacionales, lo que le hacía inestable en cuanto a ojos de los estadounidenses. 

Actualmente en España Podemos recoge el legado del traicionero Partido Comunista de España (PCE). En materia internacional: de apoyar en 2014 el abandono de España de la OTAN a apoyar su permanencia:

«Preguntado por su posición respecto a la OTAN, Iglesias ha respondido que Podemos apuesta por un sistema integral de defensa europeo, al tiempo que ha reconocido que España tiene que cumplir con sus compromisos internacionales y legales. «Sabemos que tenemos que cumplir nuestras obligaciones legales y pensamos que la OTAN tuvo un importante papel en la modernización de las Fuerzas Armadas», ha admitido tras insistir en que hay compromisos internacionales «ineludibles», aunque la OTAN «forma más parte del pasado que del futuro». En este sentido, ha indicado que no le «entusiasma» que haya soldados de EEUU en territorio nacional, pero que es «responsable y pragmático» y «las cosas hay que hacerlas bien». De este modo, ha recalcado que «el futuro se tiene que construir a partir de un sistema de defensa integral europeo», tarea en la que puede tener un papel importante en el partido un exmilitar del prestigio y la experiencia de Julio Rodríguez». (EFE; Podemos ficha al ex Jemad Julio Rodríguez para sus listas al 20D, 4 de noviembre de 2015)

¡¡¡Pablo Iglesias está tratando emular a sus ídolos como Carrillo o Tsipras con una evolución sobre el tema de las bases estadounidenses y la participación de España en la OTAN desde un aparente rechazo; pasando por una presunta neutralidad; hasta la política pro-activa de apoyo!!! En la actualidad permitir a Podemos no posicionarse en una ambigüedad o en un apoyo directo de las bases estadounidenses y la OTAN, sería el mismo error que los que permitieron que el PCE de Carrillo jugará con los intereses del país mientras se vestía de figura antiimperialista.

Durante el documento dejaremos el link que da acceso al informe de la CIA sobre Carrillo y sus declaraciones.

El documento:


«Los americanos pueden estar en España mientras los rusos mantengan tropas en Checoslovaquia». El secretario general del PCE en 1975, Santiago Carrillo, defendió así la presencia de las bases que por entonces tenía EEUU en suelo español, según un informe del espionaje de EEUU desclasificado esta misma semana por la CIA. El documento recoge además las críticas del líder del PCE a su homólogo portugués, Álvaro Cunhal, por su papel en la Revolución de los Claveles y las consecuencias que pudiera tener en España.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA, en sus siglas en inglés) ha desclasificado esta semana cientos de miles de informes secretos, más de 12 millones de páginas, entre los que se encuentran un número indeterminado referidos a la historia reciente de España. Uno de los documentos publicados en la web de la agencia de espionaje de EE UU ( aquí en PDF) recoge una conversación que mantuvo en 1975 el entonces secretario general del PCE, Santiago Carrillo, con un responsable [official] de la «revista Time».

El documento está fechado el 15 de julio de 1975, meses antes de la muerte del dictador Franco, aunque la charla está sin datar. En la conversación, Carrillo hace hincapié en que el PCE colaborará «con otros partidos» en la consecución «de un gobierno democrático», según el documento de la CIA. El líder del PCE preveía un «derrocamiento» de Franco «relativamente pacífico».

Carrillo informó además a su interlocutor de que sus  intenciones eran «restaurar las libertades civiles y las instituciones democráticas» y no «instaurar el socialismo», siempre según el documento. «Eso vendrá después», señaló a su interlocutor.

Unas intenciones que, creía el líder del PCE, chocaban con el papel de su partido hermano en Portugal y, especialmente, de su homólogo, Álvaro Cunhal, por su papel en la Revolución de los Claveles.

El secretario general de los comunistas españoles temía que un «gobierno radical» en Portugal podría «dañar» sus opciones de «jugar un papel en la España postfranquista». Un papel que, según el documento de la CIA, podría llevarle a formar parte de un gobierno. Algo que haría «si sus camaradas se lo piden», reza el informe de la inteligencia estadounidense.

Carrillo, que aseguró que el reinado de Juan Carlos duraría «un par de meses» y mostró sus preferencias por los derechos dinásticos de Don Juan, el padre del actual rey emérito.

Por último, el interlocutor de Carrillo le preguntó por su opinión acerca de las bases de EEUU en España. El informe recoge la respuesta textual del secretario general del PCE: «Los americanos pueden estar en España mientras los rusos mantengan tropas en Checoslovaquia».

El informe de la CIA recuerda que Carrillo se opuso a la intervención militar de la Unión Soviética en Checoslovaquia en 1968 pero también indica que «en el pasado», el dirigente comunista se había opuesto en público a la presencia militar norteamericana. «Su cambio de actitud puede ser un esfuerzo de ablandar» la reacción de EEUU ante una posible entrada del PCE en un futuro gobierno, interpreta el informe.
El Diario
19/01/2017

martes, 21 de marzo de 2017

El carácter revisionista y capitalista de las relaciones de producción de Corea del Norte; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En Corea del Norte, por tanto, el Partido del Trabajo de Corea (PTC) no tocó el poder económico de la burguesía nacional.

¿Pero acaso la estructura económica del país era igual a la de cualquier otro país capitalista? Obviamente no, ningún país capitalista tiene exactamente las mismas características que otro, dependiendo de la historia del país, del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, y de las fuerzas políticas que gobiernen, la fisonomía de la economía tiene una u otras características, pero en el caso de un país como Corea del Norte se le añade el hecho que es un país capitalista en el cual sus políticos intentan hacer creer a su pueblo, y al resto de países, que tienen una economía socialista.

Según el desarrollo de la política económica ejercida por los dirigentes revisionistas en el poder desde 1945, podemos ver como Corea del Norte expone un desarrollo económico muy parecido al de mucho de los países capitalistas-revisionistas ya extintos y al de otros todavía presentes como Cuba, Vietnam o China.

En una etapa inicial se promovió la propiedad privada –como vimos en sus escritos sobre la «democracia progresista»–. Después de la Guerra de Corea 1950-1953 teorizó que había que conformar un sector estatal y cooperativista –siempre bajos las leyes de producción capitalistas– que sería el teórico sector socialista.

En una segunda etapa se fue promoviendo medidas de integración de la burguesía nacional de la ciudad y el campo en el plano de las empresas estatales mediante su paso inicial en empresas cooperativistas.

Veamos algunos ejemplos del trato a la burguesía urbana según los mismos revisionistas coreanos:

«Tenemos la intención de llevar a cabo la revolución para eliminar los elementos capitalistas en el Norte no expropiando a los capitalistas comerciantes y fabricantes, pero transformándolos en líneas socialistas dibujándolos en diversas formas de economía cooperativa». (Kim Il Sung; Sobre la naturaleza de la Revolución en nuestro país en la etapa actual y la dirección básica del Primer Plan Quinquenal, 29 de noviembre de 1954)

Otro:

«Nuestro partido debe formar un frente unido sólido con los empresarios y comerciantes. Varios métodos se pueden aplicar en la reducción de las prácticas de explotación de los empresarios y comerciantes. Pero no vamos a tratar de confiscar sus propiedades». (Kim Il Sung; Sobre el fortalecimiento del frente de trabajo: Discurso de cierre en la VIIº Reunión Plenaria del Comité central del Partido del Trabajo de Corea, 18 de diciembre de 1953)

Y ahora algunos ejemplos del trato y medidas a la burguesía rural:

«En la cooperativización agrícola el principio de voluntariedad se aplicó no solo a los campesinos medios, sino para todos los sectores de la población rural, incluyendo los campesinos ricos». (Kim Il Sung; Informe sobre la labor del Comité Central en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, 9 de noviembre de 1961)

Otro:

«Los campesinos ricos fueron remodelados en trabajadores socialistas a través de la restricción de sus tendencias negativas y una educación con paciencia, en lugar de su expropiación. El principio de voluntariedad se mantuvo estrictamente hasta la fase final. (...) La cooperación agrícola dio fin en agosto de 1958». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Exactamente eran las mismas teorías revisionistas que los marxista-leninistas soviéticos habían denunciado en 1948 sobre los métodos bujarinistas de Tito en Yugoslavia:

«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la dirección del Partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, tomada prestado de Bernstein, Vollmar, Bujarin». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del CC del PC(b)US al camarada Tito y otros miembros del CC del Partido Comunista de Yugoslavia; 27 de marzo, 1948)

E igual que la denuncia  que Kao Kang, eminente marxista-leninista, opuso en China durante 1953-1954, comparando estos métodos de «integración pacifica de las clases explotadoras» en el socialismo a las teorías revisionistas de Bujarin en la Unión Soviética:

«En toda esta política, Kao Kang fue el único en discordia. Cuando los otros expresaron su apoyo incondicional al método pacífico, él permaneció en silencio. Mientras que él no dijo nada, su silencio fue percibido en el Partido Comunista de China correctamente como un desacuerdo. Mao Zedong, según una fuente oral autorizada, sintió que Kao Kang era un izquierdista sobre este tema, pero optó por no enfrentarse a él. En vez sin embargo, Mao probó a enviar a Li Weihan, que había trabajado con Kao Kang durante los años 30, para persuadirle de las virtudes de tal política heterodoxa. Kao Kang muy a diferencia de lo que esperaba obtener Mao Zedong de esa conversación, no atendió a los argumentos presentados pese hacer un esfuerzo en escuchar a Li Weihan, e irónicamente intentó revelar la ignorancia teórica del grupo que apoyaba tal política, comentó a Li Weihan; «¿Has oído hablar algo de la oposición derechista en la Unión Soviética? ¿No estás al tanto que Bujarin fue el que abogaba por el tránsito pacífico al socialismo?». (Políticas en la corte de Mao Zedong; Kao Kang y el fraccionalismo de mediados de los 50, 1990)

El revisionismo coreano y su alianza inmutable con la burguesía nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Y qué hay de la burguesía nacional y el trato dado por el Partido del Trabajo de Corea? Por supuesto aquí tampoco se podía distanciar de las enseñanzas revisionistas del Partido Comunista de China. Mao Zedong declaró que la burguesía nacional era una compañera de viaje no solo en la etapa democrático-burguesa sino en la pretendida etapa de construcción del socialismo:

«Tratamos la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional como una contradicción en el seno del pueblo. (...) La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su ideología. Se expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, sobre las cuestiones políticas e ideológicas. No se puede esperar que actúen de otra manera. No debemos, recurrir a la coacción, impedirles que se manifiesten; por el contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo tiempo, debatir con ellos y someterlos a una crítica adecuada (...) Abogamos por una libertad bajo dirección y una democracia guiada por el centralismo, pero con esto no queremos decir en ningún sentido que, en el seno del pueblo, deban emplearse métodos coercitivos para resolver los problemas ideológicos y los problemas relativos a la distinción entre lo correcto y lo erróneo. Pretender solucionar estos problemas utilizando órdenes administrativas y métodos coercitivos no sólo sería inútil, sino perjudicial». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo, 27 de febrero, 1957)

El revisionista español Carrillo fue de las figuras que se inspiró en este esquema de explotados y explotadores de la «construcción del socialismo» en China para aplicarlo también a su país:

«Quizás el rasgo más original de la Revolución Socialista China lo constituye el hecho de que como aliado del proletariado, al lado de las masas campesinas y la pequeña burguesía urbana, se encuentre también la burguesía nacional. Esta constituye una de las aportaciones de los camaradas chinos a la experiencia revolucionaria mundial, digna de ser estudiada. (…) Lo que ha ocurrido en China, es decir, que una parte de la burguesía participe en determinadas condiciones en la edificación del socialismo, puede repetirse en otros países». (Santiago Carrillo; Sobre una singularidad de la revolución china: la alianza de los capitalistas nacionales con el proletariado, 1957)

En Corea del Norte el esquema inicial, como vimos fue similar, se dijo que la alianza con la burguesía nacional era temporal, con ello pudo engañar a la gente con que esta alianza era temporal por el carácter de las tareas iniciales, pero tiempo después, a la muerte de Iósif Stalin, e igual que su homólogo Mao Zedong, se declaró oficialmente que la burguesía nacional no era una compañera de viaje ocasional de la anterior etapa, sino que en la etapa de construcción socialista también lo era –esto lo vemos repetido una y otra vez en la propaganda del revisionismo coreano–:

«Bajo el sistema democrático-popular en nuestro país, los empresarios individuales, los comerciantes y otras secciones sociales participan en el gobierno junto a obreros y campesinos, formando parte integrante del frente unificado». (Kim Il Sung; Sobre las tareas inmediatas del poder popular en la construcción socialista, 20 de septiembre de 1957)

Este discurso de proponer un Estado en el que exista la unión de las masas trabajadoras con la burguesía nacional, no representa ninguna doctrina política nueva, es el nuevo reformismo adaptado a su «nueva doctrina». Ellos creen que pueden permitir que en su sociedad convivan todas las clases sociales y llamarla socialista, aunque siga existiendo explotadores y explotados y sus contradicciones, aunque siga existiendo las relaciones de producción capitalistas, y continúe la alianza de estos partidos revisionistas con las clases explotadoras y sus partidos. Resulta obvio que este  esquema de sociedad no es el socialismo que teorizaron Marx y Engels y pusieron en práctica Lenin y Stalin. Como venimos insistiendo, esto supone una evidencia clara de negación de la lucha de clases, entre explotadores y explotados intentando conciliar a los dos bandos antagónicos, y evidencia el tipo de «lucha de clases» que aplicaban y aún aplican los revisionistas en Corea del Norte:

«Entre otras cuestiones, en las posiciones sobre el significado y la aplicación de la teoría de la lucha de clases se distinguen los marxistas-leninistas de los revisionistas. Los marxistas-leninistas consideran la lucha de clases como la principal fuerza motriz en la sociedad de clases y libran a través de métodos radicalmente revolucionarios bajo la base del carácter irreconciliable de esta lucha, una pugna contra los enemigos de clase, su política e ideología. Los revisionistas a diferencia de ellos, siguen la política de conciliación con los enemigos de clase internos y externos, una política de extinción de lucha de clases, no sólo en los casos en los que la niegan abiertamente, sino también en los casos en que aceptan esta lucha con palabras, formalmente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

He aquí que surge la necesidad de preguntar. ¿Cuál es el socialismo que Kim Il Sung y sus lacayos se suponían iban a construir bajo esas características? ¿Podía brotar el verdadero socialismo de una condicionalidad teórico-práctica tan errática? Evidentemente que no: esto nos queda más claro además cuando vemos además que bajo esta condicionalidad de unidad entre clases antagónicas y paz social entre clases antagónicas, se pide a los militantes que hagan siempre su crítica al partido, con la condición de que esta «crítica» no rompa con esa «unidad» que el partido «comunista» establece entre clases explotadoras y clases explotadas, en tanto que dicha crítica no ponga en tela de juicio su sistema política burgués y su legalidad que se ampara en la constitución burguesa, en este caso «Juche», de dicho país. Kim Il Sung también proclamaría:

«Los empresarios y comerciantes de nuestro país son compañeros de viaje, no sólo para realizar la revolución democrática, sino también en la construcción socialista». (Kim Il Sung; Sobre las tareas inmediatas del poder popular en la construcción socialista, 20 de septiembre de 1957)

¡Craso error! Esto nos indica la poca preparación teórica o el cinismo oportunista de Kim Il Sung, siendo en cualquiera de los casos un vulgar nacionalista-burgués más, de aquellos los muchos que defendían el entendimiento, la actividad y el desarrollo con las clases explotadoras nacionales.

Terminar con las clases explotadoras extranjeras y las clases feudales en Corea del Norte, fue un gran paso para las masas de ese país, pero el error de los revisionistas coreanos fue creer como otros tantos que era posible transitar al socialismo o hablar directamente ya de socialismo en su país, con la asistencia y siempre según ellos en alianza de las clases explotadoras nacionales, de ese modo Corea del Norte se estancó en la etapa democrático-burguesa y jamás pasó a la etapa socialista, derivando en que la burguesía nacional se asimiló como algo normal y transformándose en un país neocolonial dependiente:

«La transformación de revolución anticolonial en verdadera revolución antiimperialista y revolución socialista, por tanto, requiere de varios factores: 1) en primer lugar la existencia de un partido comunista marxista-leninista capaz de movilizar a los trabajadores de la ciudad y el campo contra el poder imperialista comprador sin transferir la dirección de la lucha a la burguesía nacional interesada en el derrocamiento de los capitalistas y terratenientes compradores; 2) después, que el partido llegue a demostrar que las aspiraciones democráticas de las capas populares y de los trabajadores sólo pueden alcanzarse la política de liberación del yugo del imperialismo extranjero está ligada a la liberación del yugo social, ejercido no sólo por el capital extranjero, sino también por el desarrollo del capitalismo, incluso circunscrito dentro del mercado interior. De hecho Marx destacó que la explotación del trabajo asalariado condujo necesariamente a nivel nacional –a causa de la brecha entre la producción y el consumo en el mercado interno– a forzar grandes vínculos comerciales con otros países burgueses, y sobre la base de la teoría del valor-trabajo y la existencia de diferentes grados en la productividad del trabajo social, estas relaciones hasta estrictamente comerciales tornan en una relación de dependencia y sujeción económica de los países burgueses más débiles en provecho de los más poderosos, capaces de echar sobre el mercado cantidades importantes de mercancías a un precio de coste menor. Por lo tanto, si la revolución «antiimperialista» se detiene a mitad de camino y permanece entre las manos de los capitalistas «nacionales», la liberación política y económica conquistada gracias a la revolución anticolonial necesariamente se convertirá en algo meramente formal y dará nacimiento a una nueva dependencia, primero económica, que crea así misma una dependencia política, incluso cuando la independencia política formal es reconocida». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialista, 2007) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Sobre el carácter de clase y la conciencia según los revisionistas coreanos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

El líder del revisionismo rumano Nicolae Ceaușescu junto al líder del revisionismo coreano Kim Il Sung

«
De acuerdo con los revisionistas coreanos, el origen de clase no influye para nada en la determinación de las ideas de aquellas personas, pero es que además de tal afirmación, no consideran que los ideales de lucha por el socialismo y el comunismo sean los únicos válidos para aglutinar a las masas populares, ¿Cuál es entonces? ¡entonando un discurso sacado de cualquier demócrata burgués y pequeño burgués, se alude al patriotismo!:

«Para distinguir a sus integrantes de los que no lo son se debe tener en cuenta su situación socio-clasista, pero no hay que absolutizarla. La ideología y acción del hombre no sólo son susceptibles de la influencia de esta situación. Si recibe influencias revolucionarias y asimila ideas avanzadas, puede servir a las masas populares, independientemente de su situación socio-clasista. La principal pauta para distinguir a los miembros de las masas populares no es su origen socio-clasista, sino su ideología. La ideología socialista y comunista no es la única que sirve de fundamento ideológico para aglutinar a las personas de todos los sectores y clases en masas populares. Cualquiera que ame al país y el pueblo puede servir a éste y, por consiguiente, ser integrante de las masas populares. Partiendo de esta posición, el gran Líder, camarada Kim Il Sung, impulsó con éxito el proceso revolucionario y constructivo agrupando en sus distintas etapas a todas las personas que tenían la idea de servir a la Patria, al pueblo y a la nación, en una sólida fuerza revolucionaria. Nuestro partido confía en los integrantes de todas las clases y sectores que tienen interés en la revolución, considerándolos acompañantes no temporales sino eternos de la revolución, y los guía por el camino del socialismo y el comunismo». (Kim Jong Il; El socialismo es una ciencia, 1994)

Desmontemos esta barbaridad revisionista con paciencia.

Primero, el origen de clase y posición en la producción, claro que no siempre determinante, pero si en una gran mayoría de ocasiones, sino no sería más que casualidad que los campesinos –nos referimos en concreto a los que explotan la tierra individualmente– guarden más prejuicios pequeño burgueses de vacilación y doble faz como del aventurerismo al desánimo repentino o de costumbres religiosas que la clase obrera, también es normal que los elementos de la intelectualidad –como capa social que se forma a partir de varias clases sociales y por su posición en la sociedad–, guarde más defectos como el burocratismo, liberalismo, altanería o vanidad que la clase obrera. De hecho este origen de clase se palpa incluso entre la propia clase obrera y sus capas:

«Me refiero, en segundo lugar, a la heterogeneidad de la clase obrera, a la existencia de diversas capas dentro de la clase obrera. A mi modo de ver, el proletariado, como clase, podría ser dividido en tres capas. Una capa la compone la masa fundamental del proletariado, su núcleo, su parte permanente; es la masa de proletarios «puros», que rompió hace ya mucho los lazos con la clase de los capitalistas. Esta capa del proletariado es el apoyo más seguro del marxismo. La segunda capa la componen gentes salidas hace poco de clases no proletarias, de los campesinos, de las filas pequeñoburguesas, de los intelectuales. Esas gentes proceden de otras clases, hace poco que han pasado a formar parte del proletariado y llevan a la clase obrera sus hábitos, sus costumbres, sus vacilaciones, sus titubeos. Esta capa ofrece el terreno más propicio para el surgimiento de grupos anarquistas, semianarquistas y «ultraizquierdistas» de toda índole. Finalmente, la tercera capa la compone la aristocracia obrera, la élite de la clase obrera, la parte más acomodada del proletariado, con sus tendencias al compromiso con la burguesía, con su aspiración predominante a adaptarse a los poderosos del mundo, con su afán de «hacer carrera». Esta capa ofrece el terreno más propicio para los reformistas y oportunistas declarados». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en nuestro partido: Informe en el VIIº Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Komintern, 7 de diciembre de 1926)

Segundo, el concepto de que para ser parte del «pueblo» tan sólo debes de ser patriota, es rebajar el concepto de pueblo –término ambiguo, que sólo serviría desde la base de que todas las clases sociales trabajadoras se van paulatinamente proletarizando hasta borrar sus diferencias de clase– hacia concepciones burguesas y nacionalistas. Los clásicos del marxismo-leninismo hace tiempo que nos dieron magníficas lecciones sobre los verdaderos peligros de estas desviaciones nacionalistas, e históricamente vimos que el nacionalismo era tan sólo el síntoma, el preludio de renuncia a toda política proletaria e inicio de una próxima contrarrevolución en esos partidos.

Cualquier cita de los marxista-leninistas de los años 40 y 50 en su lucha contra las tendencias nacionalistas-derechistas de los revisionistas, nos sirve para ver los paralelismos entre esos revisionistas de fuerte inspiración nacionalista-burgués de las democracias populares de Europa del Este y los revisionistas de Corea del Norte:

«En su razonamiento, el camarada Gomułka está influenciado por un particularismo nacional, por un espíritu nacional que le limita, que le estrecha el horizonte político y no le permite ver el estrecho lazo que existe en la época actual entre las aspiraciones nacionales y las aspiraciones internacionales; por ello ha acabado en conclusiones políticas falsas y muy perjudiciales en la práctica. De ahí la tendencia, en su valoración del movimiento de la clase obrera polaca, a separar la lucha por la independencia de la lucha del proletariado; de ahí la interpretación errónea de la naturaleza de la democracia popular, y de las transformaciones que se producen y deben producirse en su seno, de ahí también el deslizamiento a posiciones que justifican un «equilibrio» entre la democracia liberal burguesa y la democracia socialista». (Bolesław Bierut; Para lograr la completa eliminación de las desviaciones derechistas y nacionalistas, 1948)

¿Qué nos encontramos aquí? Una situación en que el sujeto revisionista piensa y desliga la lucha por la independencia nacional de la lucha por el proletariado e intenta crear un Estado intermedio entre la democracia burguesa y la democracia proletaria. En Władysław Gomułka nos encontramos la teoría de Kim Il Sung de que es más importante, de que la nueva era consiste en «la época de la independencia, nueva época de la historia» que prima más que la revolución socialista en sí, desligando que esta independencia solo es posible bajo el poder del proletariado y tras la construcción del socialismo, como piensan los marxistas. Por otro lado, también vemos en Władysław Gomułka la teoría de Kim Il Sung de que la «democracia progresista» con explotados y explotadores puede ser un Estado intermedio entre la democracia burguesa y la democracia proletaria, recordemos: «la democracia a la que nosotros aspiramos es fundamentalmente diferente de la de los países capitalistas del Oeste, ni es una copia servil de la de un país socialista. La nuestra es un nuevo tipo de democracia que se ajusta a la realidad de Corea», sabiendo los marxistas que esto no existe mientras las clases explotadoras mantengan su poder político, económico y cultural». (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Frente a la ideología reaccionaria burguesa, los marxista-leninistas oponemos nuestros principios de la igualdad total entre el hombre y la mujer


«En general, esta actitud reaccionaria y discriminatoria hacia la mujer va acompañada de la prédica en todo momento y lugar de que la mujer fue creada por Dios para obedecer, obedecer al marido, obedecer sumisamente al patrón, obedecer a la autoridad. Contra esta actitud oscurantista con relación a la mujer, Lenin dijo: 

«Esta exclusividad, tendente a confinar a la mujer en su casa, la priva de ver más allá de su hogar, de participar activamente en la producción social y en los asuntos políticos, de los cuales dependen al fin y al cabo su felicidad y la de sus hijos». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; Una gran iniciativa, 1919) 

Y Engels por su parte señaló que: 

«La emancipación de la mujer exige, como primera condición la incorporación de todo el sexo femenino en el trabajo productivo social». (Friedrich Engels; El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, 1884)

Dada la importancia del problema de la mujer en nuestro país y la urgente necesidad de que ésta, que en la sociedad española constituye aproximadamente la mitad de la población, se incorpore más ampliamente a la lucha contra la dictadura y por su propia emancipación, así como que los mismos militantes adopten una actitud correcta y revolucionaria frente a este problema, creemos importante recordar algunas cuestiones históricas que nos permitan abordar el problema de la mujer sobre la base de los principios de la lucha de clases y de la lucha por el socialismo.

Corresponde a Engels el incomparable mérito de haber descubierto y analizado sobre la base de datos aún escasos en su época, el verdadero origen de la opresión que la mujer sufre desde hace miles de años. En vez de las consideraciones tradicionales y superficiales sobre la mujer, su psicología particular, sus debilidades o cualidades, que normalmente se utilizan para justificar su opresión, Engels ha dado una explicación económica que es la única que nos permite estudiar de manera racional todos los problemas relativos a la opresión de la mujer, a su posición inferior en la sociedad y a su liberación. Fue también Engels quien indicó con gran claridad la relación que existe entre la condición de la mujer y la aparición de las clases, motivada por el desarrollo de la propiedad privada. A este respecto Engels dice: 

«La primera oposición de clase que se manifiesta en la historia, coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en el matrimonio conyugal, y la primera opresión de clase, con la opresión del sexo femenino por el sexo masculino». (Friedrich Engels; El origen de la familia, de la propiedad privada y del Estado, 1884)

En efecto, puede hoy afirmarse que la familia conyugal ha nacido de las contradicciones económicas que aparecen en el momento en que el trabajo se ha hecho más productivo, es decir, ésta ha nacido de la propiedad privada y se ha consolidado con ella, al mismo tiempo que se precisaban en toda la sociedad los antagonismos de clase. Por consiguiente los conflictos y las luchas que se desarrollan en el seno de la sociedad han de reflejarse, y de hecho se reflejan, en la oposición existente inicialmente entre los hombres y las mujeres en el seno del matrimonio conyugal. La noción de la inferioridad de la mujer se explica fundamentalmente por el hecho de que desde el momento en que los hombres obtienen su supremacía, han impuesto la idea de que las mujeres son de una naturaleza distinta, que poseen por naturaleza caracteres distintos y que sus capacidades son normalmente inferiores. A este respecto no podemos dejar de señalar el papel determinante que en la era cristiana ha jugado la «Santa Madre Iglesia», cuyos fundadores sostenían incluso la idea de que la mujer era un ser intermedio entre el hombre y el animal, un ser impuro e inferior en todos los órde nes.

Todas las clases opresoras tratan de justificar su opresión imponiendo la idea de que el ser oprimido es inferior. Así tenemos el caso de la política racista que trata de justificar la inferioridad de los pueblos de color, para mejor asegurarse su explotación y opresión. Otro tanto ocurre con la mujer utilizada hoy por el capitalismo como mano de obra barata y como reserva en la producción. Ahora bien, como la clase dominante, en este caso la burguesía capitalista e imperialista, es la clase que impone su ideología al conjunto de la sociedad, la noción de la inferioridad de la mujer también existe entre la clase obrera, e incluso entre no pocas mujeres.

Frente a la ideología reaccionaria burguesa, los marxista-leninistas oponemos nuestros principios de la igualdad total entre el hombre y la mujer y rechazamos de plano toda idea de discriminación hacia la mujer y de considerarla como un ser inferior. Afirmamos a este respecto:

1. Que la subordinación de la mujer no se basa en una inferioridad congénita, sino que es la consecuencia histórica de un hecho económico, es decir, del desarrollo de la productividad del trabajo y el acaparamiento por los hombres de las principales riquezas creadas por esta productividad acrecentada.

2. Que el desarrollo de la propiedad privada monopolizada por los hombres, ha hecho posible el reforzamiento hasta el extremo de la autoridad del marido en la familia y ha convertido a la mujer prácticamente en una esclava doméstica, totalmente sometida a los deseos y a la voluntad del marido.

3. Que dada la estructura familiar basada en la transmisión de la propiedad privada, no existe esperanza alguna bajo el régimen capitalista de que la mujer se libere totalmente, ya que los hombres de las clases dirigentes tienen sus intereses de clase ligados a esa estructura familiar.

4. Que la degradación de la familia actualmente, ha comenzado con el desarrollo de la gran industria que ha arrancado a la mujer de la servidumbre doméstica para imponerla otras nuevas.

5. Que la incorporación de la mujer a determinadas actividades y funciones reservadas hasta el presente a los hombres, anuncia su eventual independencia económica y ya en algunos países les ha permitido cierto grado de igualdad jurídica con los hombres.

6. Que el modo cómo las mujeres desempeñan las funciones sociales y profesionales demuestra que sus capacidades intelectuales, su poder de decisión y su espíritu de organización, no son en modo alguno inferiores a los hombres. En España, al igual que en otros países capitalistas, la mujer trabajadora sólo se verá liberada de su condición de ser inferior y de su doble opresión explotación y opresión del hombre, con la implantación de un régimen socialista. Denunciando la actitud de engaño de la burguesía hacia la mujer, Lenin señaló en el año 1919 que: 

«La democracia burguesa es la democracia de las frases pomposas, de la palabrería solemne, de las promesas rimbombantes, de las consignas grandilocuentes de la libertad e igualdad, pero en la práctica todo eso oculta la falta de libertad y la desigualdad de la mujer, la falta de libertad y la desigualdad de los trabajadores y de los explotados». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; El Poder Soviético y la situación de la mujer, 6 de noviembre de 1919)

Y al mismo tiempo, Lenin señalaba todo cuanto un régimen socialista hace por la liberación real de la mujer: 

«Observad la situación de la mujer. Ningún partido democrático del mundo, en ninguna de las repúblicas más avanzadas, se ha hecho en este aspecto en decenas de años ni la centésima parte de lo que hemos hecho nosotros en el primer año de nuestro Poder. No hemos dejado piedra sobre piedra, en el sentido literal de la palabra, de las vergonzosas leyes que establecían la desigualdad de la mujer, que oponían obstáculos al divorcio y que exigían para él requisitos odiosos». (Vladimir Ilich Uliánov; Lenin; Una gran iniciativa, 1919) (Elena Ódena; La mujer española y la lucha contra la dictadura franquista, 1967)

lunes, 20 de marzo de 2017

La lucha de los bolcheviques contra el terrorismo individual de los populistas


«El camino que los populistas habían elegido para luchar contra el zarismo, el camino de los asesinatos individuales, el camino del terror individual, era falso y perjudicial para la revolución. La política del terror individual respondía a la falsa teoría populista de los «héroes» activos y la «multitud» pasiva, que aguarda las hazañas de los «héroes». Esta falsa teoría preconizaba que sólo unos cuantos individuos destacados hacen la historia y que la masa, el pueblo, la clase, la «multitud», como la llamaban despectivamente los escritores populistas, es incapaz de realizar acciones conscientes y organizadas y no puede hacer más que seguir ciegamente a los «héroes». Por eso, los populistas renunciaron a realizar un trabajo revolucionario de masa entre los campesinos y la clase obrera, y emprendieron el camino del terror individual. Los populistas obligaron a uno de los mejores revolucionarios de aquel tiempo, Stepán Jalturin, a abandonar su labor de organización de una Liga obrera revolucionaria para entregarse por entero al terrorismo.

Los populistas desviaban la atención de los trabajadores de la lucha contra la clase opresora con el asesinato, inútil para la revolución, de unos cuantos representantes individuales de dicha clase. Con esto, frenaban el desarrollo de la iniciativa y las actividades revolucionarias de la clase obrera y de los campesinos.

Impedían a la clase obrera comprender su papel dirigente en la revolución y entorpecían la creación de un partido de la clase obrera independiente.

Aunque la organización clandestina de los populistas fue destruida por el gobierno del zar, las ideas del populismo se mantuvieron todavía durante mucho tiempo entre los intelectuales de tendencias revolucionarias. Los restos del populismo oponían una resistencia tenaz a la difusión del marxismo en Rusia y entorpecían la organización de la clase obrera.

He aquí por qué, en Rusia, el marxismo sólo podía desarrollarse y fortalecerse luchando contra el populismo.

El grupo «Emancipación del Trabajo» desplegó la lucha contra las falsas ideas de los populistas, señalando el daño que esta doctrina y sus métodos de lucha causaban al movimiento obrero.

En sus trabajos dirigidos contra los populistas, Plejanov puso de manifiesto que sus doctrinas no guardaban la menor relación con el socialismo científico, aunque sus portavoces se llamasen también socialistas.

Plejanov fue el primero que hizo una crítica marxista de las falsas ideas del populismo. Al descargar certeros golpes contra las ideas populistas, Plejanov hacía, al mismo tiempo, una brillante defensa de las ideas marxistas. (...) Los populistas profesaban ideas falsas y nocivas en cuanto a la marcha de la historia humana en general. No conocían ni comprendían las leyes que rigen el desarrollo económico y político de la sociedad. Eran, en este respecto, gente completamente atrasada. Según ellos, la historia no la hacen las clases ni la lucha de clases, sino unas cuantas personalidades ilustres, los «héroes», detrás de los cuales marchan a ciegas las masas, las «multitudes», el pueblo, las clases». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1938)

martes, 14 de marzo de 2017

¿Por qué no puede considerarse al «Ché» Guevara como marxista-leninista? He aquí las razones; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Guevara y Tito durante la visita del primero a Yugoslavia

«Enver Hoxha ya sentenció en su día que Ernesto «Che» Guevara no era una figura que pueda calificarse de marxista-leninista. Aunque esto es correcto ningún marxista-leninista debería apoyar esta conclusión por seguidismo, sino realizar su propio análisis. Nosotros apoyamos tal sentencia con contundencia, lo hacemos debido a que se demuestra que existe una pila de cuestiones que distancian a Guevara, y el guevarismo, de los principios del marxismo-leninismo y sus figuras centrales. En esta ocasión explicaremos alguna de las razones más significativas sobre esta cuestión de las que podemos reflexionar.

1) Algunos esquemáticos, sentimentalistas y metafísicos piensan que si una figura, Guevara en este caso, o un movimiento toma las armas automáticamente se hace representante de la clase obrera y de su ideología: el marxismo-leninismo. Existen pocos pensamientos más ignorantes en cuanto a esto. Históricamente movimientos políticos representantes de la burguesía tomaron las armas contra la nobleza. ¿Y qué decir de los movimientos políticos representantes de la pequeña burguesía que se han alzado en armas millones de veces, contra la nobleza, contra la burguesía, y en menor medida –pero también sucedió– contra el proletariado? Hay multitud de recientes ejemplos históricos de movimientos de la burguesía nacional o pequeño burgueses de países coloniales o semicoloniales que luchando contra gobiernos títeres del extranjero o gobiernos colonialistas han llegado al poder. Muchos de estos movimientos decían ser marxista-leninistas o estar a medio camino del marxismo-leninismo y el liberalismo, de estar en la búsqueda de una tercera vía –véase las corrientes del tercermundismo y el no alineamiento–, pero todos acabaron cediendo a la burguesía nacional y extranjera. Por lo tanto: tomar las armas no te hace automáticamente marxista-leninista.

2) Guevara no se preocupó de la creación de un partido antes de 1959 sino únicamente de la creación de la guerrilla, y tras la toma de poder, cuando las circunstancias obligaron a la dirección cubana a crear artificialmente un partido –para facilitar la gobernabilidad y la pose comunista– no aprovechó la ocasión para apoyar la creación de un verdadero partido marxista-leninista de nuevo tipo que estuviera libre de toda tendencia revisionista, sino que como otros oportunistas se conformó con unir mecánicamente a toda tendencia antibatistiana. De hecho, como muestran sus obras, en la construcción del partido se basó en los manuales de los revisionistas soviéticos y exigió que más allá de las tendencias que se iban a juntar, o de los lineamientos ideológicos, lo esencial era que no se discutiera la dirección de Fidel Castro; en tanto, no sólo ayudó a la creación de un partido ecléctico ideológicamente, lleno de facciones, sino que ayudó a sentar las bases del culto a la personalidad, la mistificación sobre las figuras de la revolución y el mito de la «dirigencia infalible».

3) La llamada «defensa» de Guevara de la imagen de Iósif Stalin no es cierta, de hecho otros conocidos revisionistas se han apoyado en algún momento en la imagen de Stalin como fueron Kim Il Sung, Mao Zedong, Santiago Carrillo o Gheorghiu-Dej, pero luego jamás aplicaban en la práctica sus enseñanzas, y finalmente rechazaban no solo su praxis sino también su teoría la cual sustituían por su propia «nueva» e «innovadora» teoría «superadora». En ese sentido, Guevara en muchas cuestiones decía seguir la obra de Stalin, pero hacía lo mismo: la prueba es que apoyó los planteamientos de los sepultureros políticos de Stalin, de sus más férreos detractores, y en otras ocasiones él mismo se opuso a las posiciones de Stalin en temas fundamentales que abarcan desde el rol del partido comunista, el rol de vanguardia del proletariado, la consideración de las condiciones objetivas y subjetivas, la toma del poder, el realismo socialista, etc. Así que la supuesta defensa de Stalin, los discursos de Guevara sobre la defensa de su obra, no sirve como pretexto de que era un buen marxista-leninista, porque tal defensa de Stalin en realidad está vacía de contenido pues en esencia se trata de una defensa superficial y oportunista.

4) Guevara nunca llevó a cabo una denuncia pública y completa del revisionismo soviético ni de sus teorías ni de sus prácticas oportunistas y socialimperialistas. Jamás vimos una denuncia de los largos epítetos revisionistas y tesis contrarrevolucionarias del XXº Congreso del PCUS de 1956, ni del XXIº Congreso de 1959, ni del XXIIº Congreso de 1961, ni del XXIIIº Congreso de 1966, ni el de otros partidos revisionistas, pese a que él mismo fuera testigo de la época de cómo por ejemplo estas tesis revisionistas estaban desmontando el carácter revolucionario de los partidos comunistas de África, América, Europa y Asia. Las críticas de Guevara hacia los líderes soviéticos no se diferenciaban en exceso de las de otros líderes del bloque revisionista soviético, ya que o bien  no se centraba en temas de importancia o directamente en las conclusiones de esos temas importantes no llegaba a la verdad ni revelaba la evidencia del verdadero carácter oportunista de los revisionistas soviéticos al fabricar esas teorías. A pesar de realizar algunas críticas a estas figuras revisionistas siempre siguió considerando como marxista-leninistas a las dirigencias del bloque revisionista soviético a pesar de que en las cuestiones político-económico-culturales mostraran precisamente ser enemigos del marxismo-leninismo y por tanto del proletariado.

5) Guevara tampoco fue capaz de comprender el cariz burgués y nacionalista de otros revisionismos como el chino, coreano, vietnamita, yugoslavo, rumano, polaco, húngaro, etc. Incluso al contrario: se dedicó a alabar enormemente a dichos países como países «socialistas», y a sus partidos y dirigentes como «marxista-leninistas», a aprobar su «vía específica al socialismo», lo que le facilitaría a la dirigencia castrista continuar años después de la muerte de Guevara con sus lazos de amistad y sumisión ante el revisionismo moderno –en especial frente al bloque del revisionismo soviético–, ya que precisamente escudándose en la postura guevarista sobre el tema profundizaban estos lazos. Para Guevara no parecía relevante o digno de hacerse según qué preguntas el hecho de que elementos como Gomułka, Kádár o Tito –elementos que habían sido fustigados como peligrosos revisionistas en los años de Stalin por todo el movimiento marxista-leninista– ahora fuesen los líderes de los partidos de aquellos países que insultaban a Stalin y enlodaban la bandera del marxismo-leninismo.

6) Guevara y su teoría del «foco» rompe con la concepción marxista-leninista de revolución y la toma de poder, condensando toda una serie de desviaciones antimarxistas. En dicha teoría Guevara no considera las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución en su justa medida, sino que presenta las condiciones objetivas como algo a no tener en cuenta y que de hecho pueden ser reemplazadas por el «foco» –un pequeño grupo multiclasista de guerrilleros– que las crearía por fuerza. Piensa que cualquier pequeña crisis es igual a una situación revolucionaria, y que una «chispa puede prender la pradera». No comprende la concepción marxista-leninista de la concienciación de las masas –basada en que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica–, apostando en cambio por acciones espectaculares sin conexión con las masas que estimulen a las masas para tomar conciencia política –como si la realidad existente ya fuera poco combustible para la revolución–. Niega el rol del proletariado tanto en el control del partido comunista de cualquier expresión militar –como la guerrilla–, como también niega el rol del partido comunista en la concienciación de las masas creyendo que ésta solamente avanza a través de acciones militares. Se adhiere a la teoría de que el «pequeño motor» –los guerrilleros foquistas–, a través de estas acciones pone en marcha al «motor grande» –las masas trabajadoras– para que el engranaje de la revolución se ponga a funcionar. Tiene una afinidad con la la creencia anarquista de que la «historia las hacen los héroes», negando el de la mayoría de las masas en la revolución, relegándolos a la pasividad o en el mejor caso a un papel secundario, de ahí los casos de las guerrillas foquistas y su desconexión con las masas. Así mismo se nota un desprecio por el aprovechamiento del trabajo legal bajo la excusa de la tendencia natural de la burguesía a protegerse mediante el establecimiento del fascismo. El foquismo tiende a la unilateralidad sobre dónde se debe actuar militarmente, buscando las zonas más favorables para la guerrilla que según ellos es la montaña, la selva o el campo, pues según la concepción del foco solamente así podrá debe evitarse el ser delatados por el pueblo con el que apenas se tienen lazos o evitar que éste sufra represión a causa de la guerrilla, esto significaba una notable desconfianza en las masas, se traduce en que en la práctica la cuidad y el proletariado fueran espectadores o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder.

7) Guevara jamás entendió el papel reservado por la historia en esta época al proletariado –inclusive en los países coloniales y semicoloniales–; cometió la vieja desviación, clásica de revisionismos como el yugoslavo y chino, de promocionar al campesinado en detrimento de la clase obrera. De hecho en sus tesis llega a borrar completamente la noción de una vanguardia de clase proletaria, y la sustituye por un grupo de voluntaristas como ya afirmamos, un puñado de héroes multiclasistas básicamente surgido de las filas de la burguesía y la pequeña burguesía «progre». Aunque como muchos revisionistas en ciertas ocasiones reivindica teóricamente el papel de la clase obrera, sus teorías como el foquismo, el no alineamiento o el tercermundismo son reflejo de esta idea donde la clase proletaria queda relegada en favor de un análisis no clasista o donde otras clases toman el protagonismo.

8) Guevara y su apoyo a teorías internacionales como el «no alineamiento», al «tercermundismo», y a sus regímenes  –muchas veces presentándolos como socialistas–, creó una gran confusión en los movimientos revolucionarios del mundo, y de paso, sirvió a los intereses del revisionismo soviético, chino, yugoslavo y otros que utilizaban estas teorías y denominaciones para sus propios fines de dominación neocolonial sobre otros pueblos o de disimular ese estatus de país subyugado. Por supuesto, no solo a los países socialimperialistas sino al resto de imperialismos también le beneficiaba que vagaran por el mundo estas denominaciones ajenas al marxismo-leninismo sobre el carácter de clase de estos regímenes y las relaciones de producción de sus sistemas económicos, ya que también podían infiltrarse en los movimientos de liberación nacional bajo estas etiquetas que distorsionaban la lucha de clases. Gracias a estas teorías guevaristas, Cuba fue de hecho uno de los líderes del Movimiento de los Países No Alineados, e incluso el anfitrión de sus eventos años después, sirviendo de gramófono del socialimperialismo soviético para atraer a otras víctimas al redil. Guevara puso la primera piedra en este circo para mantener a los países neocoloniales engañados y subyugados.

9) Guevara no fue capaz de criticar y llegar a sentenciar la médula capitalista de las teorías económicas revisionistas del momento: bien fuera la teoría yugoslava de la «autogestión», la teoría china de «tomar a la agricultura como base de la economía», o las propias teorías socialimperialistas soviéticas de la «división internacional del trabajo», de hecho Cuba adaptaría todas ellas en mayor o menor medida. En aquellos años estas teorías se habían implementado en Cuba, y a día de hoy, son la receta económica del revisionismo cubano. También actualmente se comete la desviación guevarista de que en la pretendida transformación económica para Guevara prime más las ideas antes que las condiciones materiales –algo que deriva en negar estudio de las leyes objetivas de la economía política–, algo que es aún más burdo cuando esas ideas tampoco son revolucionarias sino revisionistas.

10) Guevara calificó, como cualquier revisionista de la época, que el realismo socialista tenía «limitaciones» y que era «dogmático», y se mostró «gratamente sorprendido» por la afluencia de corrientes burguesas en el arte, literatura y otros campos a países revisionistas-capitalistas como Yugoslavia, donde las obras de los enemigos del marxismo-leninismo, y de Stalin, como Sartre era gratamente alabadas. Recordemos que Guevara se codeaba con ideólogos como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir quienes dominaban el aspecto cultural burgués del momento. Esto indica sin ninguna duda que en la cuestión cultural Guevara cayó en la desviación típica de una laxitud respecto a aplicar la lucha de clases contra las corrientes que expresaban el pensamiento, moral y forma de vida no proletario, corrientes que precisamente en países capitalistas-revisionistas como la Yugoslavia o la Unión Soviética tanto promocionaban con fervor para enmascarar más fácil su política revisionista. De igual modo, debido a la no compresión de Guevara de la relación entre la base económica y la superestructura le lleva a cometer graves fallos antimarxista en sus tesis sobre la cultura, sobre la creación del «hombre nuevo», pues de nuevo parte de una vana ilusión de transformación voluntarista cuando la realidad indicaba que en Cuba las formas de la base económica no habían sido alteradas por la política revisionista llevada en el frente político y económico, siendo imposible que la nueva cultura del régimen fuera en pro de los intereses del proletariado, siendo su leve alteración –que no se sale del marco burgués anterior– de nuevo un elemento reforzador para las formas burguesas-revisionistas de dominación.

11) Guevara hizo caso omiso a los partidos marxista-leninistas como el Partido del Trabajo de Albania (PTA), que eran la punta de lanza en la lucha antirevisionista, una conclusión lógica a la que no llegó pese a autocalificarse de marxista-leninista y defensor del legado de Marx, Engels, Lenin y Stalin, en especial viendose que este tipo de partidos marxista-leninistas eran los únicos que no habían dedicado críticas burguesas y revisionistas a Stalin, o que luchaban consecuentemente contra los fenómenos negativos que él decía ver en los países del bloque revisionista que Guevara aún calificaba de «países socialistas» y de «partidos marxista-leninistas». Es decir Guevara visitó, se acercó y entabló amistad durante toda su vida con los partidos y figuras revisionistas de carácter socialimperialista, socialfascista, nacionalista, tercermundista; con los falsos defensores de Stalin o con los abiertos antistalinistas, pero no se molestó en conocer la lucha que los partidos marxista-leninistas estaban llevando a cabo contra la traición de Jruschov, ni se molestó en visitar ni conocer la realidad de Albania, único país que tras la muerte de Stalin no se sumó al coro de revisión de los principios ideológicos y reformas económicas, el único país que mantuvo una aplicación marxista-leninista como la de la Unión Soviética de Lenin y Stalin.

El internacionalismo proletario incluye una contribución a nivel global a la defensa y salvaguardia del marxismo-leninismo, sus figuras y los países socialistas y partido marxista-leninistas, y una exposición del revisionismo, sus figuras y sus regímenes capitalistas y partidos revisionistas, algo que Guevara desde luego nunca realizó por cobardía, seguidismo o sentimentalismo.

12) Como ya hemos expresado, el pensamiento filosófico de Guevara aplicado a cualquier campo sufre de un fuerte idealismo y metafísica intrínsecos, que se ve traducido en grandes dosis de voluntarismo y practicismo inconsciente que lo aparta sensiblemente del materialismo y la dialéctica, algo que resulta evidente no solamente en los planteamientos de toma del poder del foquismo, o en sus planteamientos económicos, sino también en la política en general, donde siempre da predominancia al espontaneismo sobre el estudio concienzudo y científico de la situación y la rigurosa aplicación práctica de los principios marxista-leninista.

13) Posteriormente, y sobre todo tras el eco de la muerte del  «Che» Guevara en 1967, en Europa y Latinoamérica se empezaron a formar grupos armados de indudable inspiración guevarista tanto por sus nociones y métodos, como la inspiración confesa de los mismos.

Esta comprensión anarquista de «como hacer la revolución», de sus fuerzas motrices, este pragmatismo y desprecio por los conocimientos teóricos, precisamente serían los rasgos que convierten a Guevara en una figura atractiva y de dimensiones internacionales en mano de las figuras anarquistas, trotskistas, maoístas y demás corrientes salidas del «mayo del 68». Ello hace que sea un referente idóneo para los pequeño burgueses y sus diferentes corrientes políticas que ven en sus conceptos y acciones un modelo de justificación.

¿Cómo se explica esta influencia del guevarismo en estos grupos? Es fácil: 1) El descrédito de la socialdemocracia por sus posicionamientos en la lucha contra el fascismo o por sus medidas gubernamentales antipopulares, y la consecuente búsqueda de participar en corrientes menos desacreditadas y más radicalizadas en sus planteamientos; 2) La avalancha de nuevas tendencias revisionistas tras el XXº Congreso del PCUS de 1956 que fomentaban el «cretinismo parlamentario» y el respeto a la legalidad burguesa con sus sendos fracasos y decepciones, que inspiraban a acciones más enérgicas y decididas; 3) El descenso de algunas corrientes burguesas y pequeño burgueses como el trotskismo o el anarquismo gracias a que el factor subjetivo de los marxista-leninistas hizo que entre las masas trabajadoras más combativa se persuadieran de la inconsistencia teórica y de su práctica insuficiente de estas corrientes para superar el capitalismo, pero las mismas corrientes fueron reactivadas, revitalizadas y mezcladas con el guevarismo a partir de los 60 gracias al jruschovismo y su golpe al movimiento marxista-leninista; 4) Debido a la incapacidad de los propios marxista-leninistas ante esta situación de hegemonizar completamente la conciencia de las clases explotadas lo que abrió el paso al guevarismo, e incluso de la no comprensión de los mismos marxista-leninistas de la esencia del guevarismo, por entonces de moda, a veces incluso pecando de saludarlo como marxismo-leninismo, abriendo todavía más la puerta para su paso.

Los posteriores movimientos guevaristas tendrían sus características específicas pero sin desligarse de lo fundamental de Guevara. Debido a sus influencias filosóficos no analizarían correctamente el carácter político-económico de un régimen político-económico, lo que tuvo sus consecuencias directas en confundir regímenes revisionistas con socialistas, a veces sabiendo de sus desviaciones pero apoyándolo bajo la teoría del mal menor, o confundir un régimen democrático-burgués con uno fascista por el mero hecho de reprimir a revolucionarios, una vieja desviación infantil no común a los marxista-leninistas sino a los anarquistas, thälmannianos, y trotskistas y otros antimarxistas. La imposibilidad de acertar a analizar el carácter de un régimen llevaron a que el guevarismo plantease programas irreales. Junto a sus desviaciones que despreciaban las condiciones objetivas de la revolución, el rol del partido, el aprovechamiento de las libertades legales para preparar la revolución, llevaron a una línea política no acorde a la realidad, ficticia. Con ello acaba cayendo en consecuencia en posiciones voluntaristas, de franco aventurerismo y terrorismo. Algunos para adaptar el guevarismo a su zona crearían el concepto de guerrilla urbana y operarían por su carácter intelectual y pequeño burgués urbano en la ciudad. Los guevaristas tuvieron un claro apego al terrorismo sin conexión con las masas como respuesta al carácter represivo del régimen. En la mayoría de las agrupaciones guevaristas o filoguevaristas no existía un partido que dirigiera a estas guerrillas, algunos decían que estaban pensando en la creación del partido comunista, o en el mejor de los casos si existían estos partidos pero no tenían ninguna influencia real sobre sus brazos armados: siendo estos autónomos o mandandando estos sobre el partido; pero como decíamos, lo normal en estas organizaciones era que las «guerrillas» dirigieran la política del resto de organizaciones con las que estaban conectadas, incluyendo organizaciones de masas y partidos que eran militantes de estas organizaciones armadas o simplemente simpatizantes de ellas. Estas organizaciones acabaron siendo liquidadas por los respectivos gobiernos por su incapacidades de realizar un programa atractivo acorde a las necesidades del momento –cuando algunos no tenían ni objetivos políticos claros o reales– y algunos de ellos acabaron integrándose en la democracia burguesa sin rechistar.

En general el guevarismo por sus propias particularidades ideológicas eclécticas, ha inspirado toda una suerte de movimientos políticos con influencia guevarista de infinitas variables: (1) guerrillas rurales cuyo núcleo central era el guevarismo, (2) guerrillas urbanas cuyo núcleo central era el guevarismo, (3) partidos brézhnevistas-guevaristas, (4) organizaciones trotskistas-guevaristas, (5) las bandas armadas tercermundistas-guevaristas, (6) las bandas armadas nacionalistas-guevaristas, (7) los partidos no alienados-guevaristas, (8) los autodenominados partidos «marxista-leninistas» que en realidad son expresiones guevaristas-maoístas, (9) los eurocomunistas-guevaristas y (10) desde hace unos años los movimientos guevaristas-socialistas del siglo XXI. Todos estos grupos se aprovechan de uno u otro concepto de Guevara para apropiárselo, cuando no directamente se basan en unos conceptos reales de Guevara y alteran otros para tal fin de obtener las simpatías del mito. Muchos grupos comparten gran parte de los rasgos específicos del otro así que podrían meterse en las otras subramas del guevarismo.

Como ejemplo de los primeros grupos tenemos al EGP en Argentina o el ELN en Colombia; como segundo ejemplo tendríamos a los Tupamaros en Uruguay, el ALN en Brasil o el FPMR de Chile; como tercer ejemplo tendríamos al PCV en Venezuela en los 60 o el actual PCPE en España; como cuarto ejemplo al al PRT-ERP en Argentina, IA en España o el MIR en Chile; como quinto ejemplo a las RAF en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia; como sexto ejemplo a ETA en Euskadi; como séptimo ejemplo al FSLN en Nicaragua; como octavo ejemplo al PRML en Argentina, a RC y el PCE(r) en España o al PC (Acción Proletaria) en Chile; como noveno ejemplo al PCE en España o el PCI en su día en Italia; como décimo ejemplo al PSUV y el PCV en Venezuela o el PCCE en Argentina.

Solamente los revisionistas o los revolucionarios sin la suficiente formación ideológica pueden publicitar a Guevara y hacerlo eje central o auxiliar de sus tesis.

14) Algunos revolucionarios, influidos por la propia propaganda y mitos que algunos sectores del castrismo inoculan en el pueblo cubano y al exterior, proclaman que lo que necesita cuba es una vuelta a los postulados guevaristas en economía para encauzar la vía al socialismo. Falso, el guevarismo, no es sino una variante del revisionismo cubano.

Entonces si el pueblo cubano desea acabar con su falta de libertades y derechos político-económicos, con los privilegios y abusos de las clases explotadoras, si anhela una economía que mire por el bienestar de los trabajadores y aumente su nivel de vida, si desea una Patria verdaderamente independiente del imperialismo y bajo el socialismo, una cultura proletaria alejada de corrientes decadentes; es decir, si desea establecer el socialismo debe de alejarse del castro-guevarismo y otras corrientes revisionistas, asimilar y luchar por aplicar el marxismo-leninismo, algo que obviamente no podrá hacer a través del podrido Partido «Comunista» de Cuba (P«C»C) cuyas corrientes internas –castristas, guevaristas, trotskistas, socialdemócratas, maoístas, socialistas del siglo XXI, etc.– no permiten a los verdaderos marxista-leninistas desarrollar su trabajo y función. El deber del pueblo cubano es crear un partido propio y una política de clase independiente a la del gobierno revisionista-burgués, porque ningún revolucionario cuerdo puede esperar que un partido lleno de oportunistas y arribistas le permita a los marxista-leninistas establecer su línea proletaria, revolucionaria, conforme el marxismo-leninismo.

Con toda la información existente los elementos que actualmente ocultan o dificultan la exposición y crítica del guevarismo como una variante del revisionismo cubano, es porque no son verdaderos marxista-leninistas, sino revisionistas abiertos o emboscados.

15) Sabemos que el mito de Guevara, como el de algunos otros ha sido inflado de forma exacerbada por la historiografía revisionista-burguesa. Sabemos que además existen algunos insanos elementos que inoculan la teoría de que mitos tan fuertes 
«no deberían ser golpeados por el momento» e incluso algunos otros que niegan la influencia del guevarismo en la actualidad, la cual como hemos visto en mayor o menor medida está en todas las organizaciones revisionistas de la actualidad. Dejarse seducir por estas teorías cobardes y derrotistas sería lo mismo que dejar que el mito siguiese vivo.

Como dijimos en su momento:

«Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas [de cada lugar] deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras». (Equipo de Bitácora (M-L)Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

He aquí una serie de obras, capítulos y reflexiones de autores marxista-leninistas sobre Guevara o el guevarismo para estudiar sus desviaciones teórico-prácticas:

1) Obras:


Enver Hoxha; El puño de los comunistas marxista-leninistas debe también golpear enérgicamente el aventurerismo de izquierda, como engendro del revisionismo moderno,  1968

2) Capítulos de obras:

Equipo de Bitácora (M-L); La estupidez altiva de los pseudorevolucionarios cuando sacan pecho al decir que fueron instruidos en el «socialismo» cubano, 2013

Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué nos enseña una vez más las experiencias históricas sobre la «guerra popular prolongada» maoísta y el «foco» guevarista?, 2015


3) Reflexiones:

El carácter de las bandas armadas guevaristas y filoguevaristas de los años 60 y 70 en Europa

El idealismo intrínseco en el pensamiento de Guevara

Enver Hoxha pretendiendo y refutando las teorías pequeño burguesas de los grupos anarquistas, guevaristas, luxemburguistas de antaño

Acerca de las diversas ideas de la revolución y toma de poder a partir del «foquismo» guevarista, o la «guerra popular prolongada» maoísta

El leninismo sobre el factor objetivo y el factor subjetivo de la revolución

El espontaneismo y su lucha contra la teoría marxista-leninista y su partido

Foto Çami contra las teorías espontaneistas de los oportunistas de derecha e izquierda

Sobre el izquierdismo pequeño burgués y sus grupos