«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 18 de junio de 2017

Marx criticando los tres puntos del programa de Bakunin



«La «teoría» era el programa de Bakunin. Constaba, de hecho, de tres puntos.

1) Primera reivindicación de la revolución social: abolición del derecho de herencia, vieja morralla saint-simonista, de la que el charlatán e ignorante Bakunin se hizo editor responsable. Es evidente: si tuviera usted la posibilidad de hacer la revolución social en un día, por decreto plebiscitario, aboliría en el acto la propiedad agraria y el capital, y con ello no tendría ninguna necesidad de ocuparse del derecho de herencia. Por otra parte, si no tuviera esa oportunidad –y, naturalmente, sería absurdo suponer esa posibilidad–, proclamar la abolición del derecho de herencia no sería un acto serio sino una amenaza estúpida que agruparía a todo el campesinado y a toda la pequeña burguesía alrededor de la reacción. Suponga, por ejemplo, que los yanquis no hubieran podido abolir la esclavitud por la fuerza de las armas. ¡Qué imbecilidad habría sido proclamar la abolición del derecho a heredar los esclavos! ¡Toda esta teoría se basa en el anticuado idealismo que considera la jurisprudencia actual como la base de nuestro sistema económico en lugar de ver en nuestro sistema económico la base y la fuente de nuestra jurisprudencia. En lo que se refiere a Bakunin, quería únicamente improvisar un programa de su propia cosecha. Eso es todo. Era un programa de ocasión.

2) La «igualdad de las diferentes clases. Suponer, por una parte, que han de seguir existiendo las clases y, por otra, la igualdad de los miembros de estas clases, este absurdo, muestra en el acto la desvergonzada ignorancia y superficialidad de ese sujeto, que ve su «misión especial» en enseñarnos «teoría».

3) La clase obrera no debe ocuparse de política. Su tarea consiste solamente en organizarse en tradeuniones. Un buen día, con ayuda de la Internacional, ocuparán el lugar de todos los Estados existentes. ¡Ahí tiene en qué caricatura ha convertido mi doctrina! Por cuanto nuestro objetivo final es transformar en asociaciones los Estados existentes, debemos según él, permitir a los gobiernos, a estas gigantescas tradeuniones de las clases gobernantes, que hagan lo que les venga en gana, ya que si tratamos con ellos eso significará que los reconocemos. ¡Así! Exactamente lo mismo decían los socialistas de la vieja escuela: No debéis ocuparos de los problemas del salario, por cuanto queréis abolir el trabajo asalariado; ¡y luchar contra el capitalismo por aumentar los salarios significa reconocer el trabajo asalariado! Este asno no ha comprendido siquiera que todo movimiento de clase como tal es y ha sido siempre un movimiento político.

Ese es todo el bagaje teórico del profeta Bakunin, de este Mahoma sin Corán». (Karl Marx; Carta a Lafargue, 19 de abril de 1870)

viernes, 16 de junio de 2017

No se pueden aislar las ideas y sus autores, de la base económica y la etapa histórica



«La ideología es un proceso que se opera por el llamado pensador conscientemente, en efecto, pero con una conciencia falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven, permanecen ignoradas para él; de otro modo, no sería tal proceso ideológico. Se imaginan, pues, fuerzas propulsoras falsas o aparentes. Como se trata de un proceso discursivo, deduce su contenido y su forma del pensar puro, sea el suyo propio o el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material discursivo, que acepta sin mirarlo, como creación, sin buscar otra fuente más alejada e independiente del pensamiento; para él, esto es la evidencia misma, puesto que para él todos los actos, en cuanto les sirva de mediador el pensamiento, tienen también en éste su fundamento último.

El ideólogo histórico –empleando la palabra histórico como síntesis de político, jurídico, filosófico, teológico, en una palabra, de todos los campos que pertenecen a la sociedad, y no sólo a la naturaleza–, el ideólogo histórico encuentra, pues, en todos los campos científicos, un material que se ha formado independientemente, por obra del pensamiento de generaciones anteriores y que ha atravesado en el cerebro de estas generaciones sucesivas por un proceso propio e independiente de evolución. Claro está que a esta evolución pueden haber contribuido también ciertos hechos externos, enclavados en el propio campo o en otro, pero, según la premisa tácita de que se parte, estos hechos son, a su vez, simples frutos de un proceso discursivo, y así no salimos de los dominios del pensar puro, que parece haber digerido admirablemente hasta los hechos más tenaces.

Esta apariencia de una historia independiente de las constituciones políticas, de los sistemas jurídicos, de los conceptos ideológicos en cada campo específico de investigación, es la que más fascina a la mayoría de la gente. Cuando Lutero y Calvino «superan» la religión católica oficial, cuando Hegel «supera» a Fichte y Kant, y Rouseau, con su «Contrato social» republicano, «supera» indirectamente al constitucional Montesquieu, trátase de un proceso que se mueve dentro de la teología, de la filosofía, de la ciencia política, que representa una etapa en la historia de esas esferas del pensar y no trasciende para nada del campo del pensamiento. Y desde que a esto se ha añadido la ilusión burguesa de la perennidad e inapelabilidad de la producción capitalista, hasta la «superación» de los mercantilistas por los fisiócratas y A. Smith se considera simplemente como un triunfo exclusivo del pensamiento; no como el reflejo ideológico de un cambio de hechos económicos, sino como la visión justa, por fin alcanzada, de condiciones efectivas que rigen siempre y en todas partes. Si Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto, en vez de liarse con las Cruzadas, hubiesen implantado el librecambio, nos hubieran ahorrado quinientos años de miseria e ignorancia». (Friedrich Engels: Carta a Franz Mehring, 14 de julio de 1893)

miércoles, 14 de junio de 2017

Arte; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946



«ARTE, (literatura, Arquitectura, Escultura, Pintura, Música, Teatro, Cine). — El arte es una de las formas de la conciencia social. Su particularidad característica consiste en reflejar, reproducir la realidad mediante imágenes sensoriales. El arte, como toda ideología, es determinado en última Instancia por las Condiciones materiales de la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve de expresión a los intereses de las diversas clases y es un arma .ideológica en la lucha de clases. El desarrollo del arte en la sociedad de clases antagónicas se efectúa de manera extraordinariamente contradictoria y desigual. Por ejemplo, la sociedad burguesa, a pesar de su nivel superior de desarrollo en la producción con respecto a la sociedad antigua, sin embargo, favorece mucho menos que ésta el desarrollo del arte. «La producción capitalista, escribía Marx, es enemiga de algunas ramas de la producción espiritual, tales como el arte y la poesía». Por eso, bajo el capitalismo, el arte puede desarrollarse en una u otra forma, sólo entrando continuamente en contradicción con las clases dominantes. La mayoría de los grandes artistas que pertenecen a las clases explotadoras y que aspiran a dar una imagen auténtica, realista, de la realidad, en sus creaciones, entran en contradicción con las ideas y los intereses de sus clases –Pushkin, Gogol, Tolstoi y otros–. Una parte de ellos se pasa a las posiciones de las clases avanzadas y oprimidas. Con la aparición del proletariado revolucionario en el escenario histórico, con la agudización de la lucha de clases, el arte burgués se hace cada vez más falso e hipócrita. Bajo el imperialismo, el arte burgués experimenta una degeneración definitiva. En la lucha contra la ideología burguesa reaccionaria, el arte proletario se desarrolla en el seno mismo del viejo régimen –como decía Gorki–. El arte alcanza su florecimiento bajo la dictadura del proletariado, en la época del socialismo. El arte del proletariado es decididamente de clase y de partido, y se forma en la lucha por la sociedad comunista. Al mismo tiempo, es un arte auténticamente popular, puesto que es creado por el pueblo, sirve a su causa y se nutre de sus pensamientos y de sus sentimientos. El arte socialista, por ser una nueva fase en la evolución histórica del arte, no puede desarrollarse más que asimilando y utilizando críticamente todo lo valioso que la cultura humana ha creado a lo largo de su evolución de muchos siglos. El método fundamental del arte soviético es el realismo socialista, método que permite realizar profunda y verazmente la vida social, formar una conciencia de la vida desde el punto de vista de los objetivos socialistas del proletariado y emplear el arte como un poderoso instrumento de educación comunista de los trabajadores». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

martes, 13 de junio de 2017

Engels reflexionando sobre qué es la religión


«Pero la religión no es más que el reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana: un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas. En los comienzos de la historia son las fuerzas de la naturaleza las primeras en experimentar ese reflejo, para sufrir luego, en la posterior evolución de los distintos pueblos, los más complejos y abigarrados procesos de personificación. Este proceso está documentado en detalle, por lo menos para los pueblos indogermánicos, por la mitología comparada, desde su origen en los vedas indios y en su continuación entre los indios, los persas, los griegos, los romanos, los germanos y, según la suficiencia del material, entre los celtas, los lituanos y los eslavos. Pero pronto entran en acción, junto a las fuerzas de la naturaleza, también las fuerzas sociales, fuerzas que se enfrentan al principio al hombre como tan extrañas e inexplicables como las de la naturaleza, y que le dominan aparentemente con la misma necesidad natural que éstas. Las formaciones fantásticas en las que al principio se reflejaron solo las misteriosas fuerzas de la naturaleza cobran así atributos sociales, se convierten en representantes de poderes históricos. A un nivel evolutivo aún superior, todos los atributos naturales y sociales de los muchos dioses se transfieren a un único Dios omnipotente, el cual no es a su vez sino el reflejo del hombre abstracto. Así nació el monoteísmo, el cual fue históricamente el último producto de la tardía filosofía vulgar griega y halló su encarnación en el Dios exclusivamente nacional judío Jahvé. En esta forma cómoda, manejable y adaptable a todo, la religión puede subsistir como forma inmediata —es decir, sentimental— del comportamiento del hombre respecto de las fuerzas ajenas, naturales y sociales, que le dominan, y ello mientras los hombres estén bajo el dominio de dichas fuerzas. Pero hemos visto varias veces que en la actual sociedad burguesa los hombres están dominados, como por un poder ajeno, por las relaciones económicas que han creado ellos mismos y por los medios de producción que ellos mismos han producido. El fundamento real de la acción refleja religiosa sigue, pues, en pie, y con él el reflejo religioso mismo. El hecho de que la economía burguesa permita cierta percepción de las conexiones causales de ese dominio externo no cambia objetivamente nada. La economía burguesa no puede ni impedir las crisis en su totalidad ni proteger al capitalista individual de pérdidas, malas deudas y bancarrota, o al trabajador individual del paro y la miseria. Aún sigue valiendo que el hombre propone y Dios es decir, el extraño poder del modo de producción capitalista dispone. El mero conocimiento, aunque sea más amplio y profundo que la economía burguesa, no basta para someter fuerzas sociales al dominio de la sociedad. Para ello hace falta ante todo una acción social. Y cuando esa acción está realizada, cuando la sociedad, mediante la toma de posesión y el manejo planificado de todos los medios de producción, se haya liberado a sí misma y a todos sus miembros de la servidumbre en que hoy están respecto de esos mismos medios de producción, por ellos producidos, pero a ellos enfrentados como ajeno poder irresistible; cuando el hombre pues, no se limite a proponer, sino que también disponga, entonces desaparecerá el último poder ajeno que aún hoy se refleja en la religión, y con él desaparecerá también el reflejo religioso mismo, por la sencilla razón de que no habrá nada ya que reflejar» (Friedrich Engels; Anti-Duhring, 1878)

lunes, 12 de junio de 2017

¿Ha descubierto el revisionismo coreano «la continuación de la lucha de clases» tras la toma de poder?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En ocasiones, para engañar mejor a población y hacer demagogia con otros movimientos, los revisionistas coreanos hablaban de la lucha de clases y sus fenómenos. E incluso se atreven a presentarse como los descubridores de que la lucha de clases prosigue tras la toma de poder, también tras la destrucción económica de las clases explotadoras, e igualmente que solo ellos han focalizado debidamente la importancia de la revolución cultural para la transformación de la conciencia de la población.

Por supuesto que esto es mentira muy aguda que se usa para determinados fines. Afirmar todo esto es una vieja excusa del revisionismo chino, creada, para decir que «Marx no analizado la lucha de clases en el socialismo», que «Lenin no profundizó en la lucha de clases en el socialismo» y que «Stalin tuvo serias deficiencias a la hora de enfrentar la lucha de clases en el socialismo». Utilizan estos pretextos para saltarse las enseñanzas de estos clásicos del marxismo-leninismo, y sustituirlas por las tesis de apaciguamiento de la lucha de clases de Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping, etc.

Una vez más, el revisionismo coreano y Kim Il Sung llegan tarde a la hora de «descubrir» las teorías revisionistas que nos intentan hacer pasar por progresistas. Cuando el ignorante Kim Jong Il dice que:

«La teoría jucheana de la construcción socialista y comunista es la teoría sobre la edificación del comunismo, planteada en un nuevo plano sobre la base de los principios de la idea Juche y las experiencias prácticas de nuestra revolución. El marxismo-leninismo expuso algunos criterios sobre la construcción del socialismo y el comunismo, pero no traspasó los límites de la hipótesis y conjetura debido a las limitaciones de las condiciones de la época y la praxis. Tampoco pudo dar una correcta respuesta al problema de la revolución continua después del establecimiento del régimen socialista, porque partiendo del principio de la concepción materialista de la historia consideraba principalmente el progreso de la sociedad como la historia del relevo del modo de producción. (...) La idea Juche fue la primera en aclarar científicamente que aun después del establecimiento del régimen socialista se debe continuar la revolución para eliminar los vestigios de la vieja sociedad en las esferas ideológica, técnica y cultural, lograr la victoria completa del socialismo y, más adelante, superar por completo el carácter transitorio de la sociedad socialista y pasar a la alta etapa del comunismo». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

No podemos más que «jartarnos» de reír ante tal osadía.

Todos los marxista-leninistas han estudiado los problemas que plantea la revolución después de la construcción económica del socialismo, y todos ellos han llegado a conclusiones que han expuesto de forma sencilla, que hasta Kim Il Sung o Kim Jong Il podrían entender si se esforzaran:

«La lucha de clases tiene una base en nuestra sociedad: por un lado, la existencia de restos de las clases explotadoras y sus objetivos y esfuerzos por recuperar su poderío de clase perdido, sus riquezas, sus privilegios y prerrogativas; el cerco imperialista-revisionista hostil del exterior los objetivos y esfuerzos de los enemigos externos de nuestro país los cuales pretenden destruir nuestro régimen socialista por medio de la agresión ideológica o la agresión militar; la aparición de nuevos elementos capitalistas y nuevos enemigos internos que se convierten en un gran peligro para el partido y el poder del proletariado, para el socialismo en sí; los posos de la vieja sociedad que continuaran existiendo durante mucho tiempo en la conciencia de los hombres, sus consecuencias inmediatas que se convierten en un obstáculo para la ideología del proletariado y de la política del partido dominante, por ejemplo el llamado «derecho burgués» en el ámbito de la distribución que la sociedad socialista está obligado a utilizar aunque se limita cada vez más, las diferencias entre la ciudad y el campo, las del trabajo físico y el trabajo mental, etc, etc. Todas estas cargas con la que cuenta la sociedad socialista no se pueden suprimir inmediatamente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Cuando dicen que la «Idea Juche» fue la que «descubrió» que después de la toma del poder político, y de la construcción económica del socialismo, queda pendiente la cuestión ideológica, es una mentira estúpida. El marxismo-leninismo ya planteó todos los problemas que acarrea la revolución en lo ideológico para ello podríamos citar a Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Gottwald y una gran variedad de grandísimas figuras del marxismo-leninismo:

«La contradicción antagónica fundamental es siempre la contradicción entre el socialismo y el capitalismo, entre el camino socialista y el camino capitalista, esto no se ha movido. Esta contradicción, como toda la experiencia de los programas de lucha revolucionaria ha mostrado con claridad, se resuelve poco a poco, de acuerdo con las etapas de la revolución, primero en el plano político con la toma del poder político por la clase obrera, con su partido a la cabeza, en la nivel económico con la construcción de la base económica del socialismo en la ciudad y el campo, y en el plano ideológico con el triunfo completo de la ideología del proletariado sobre la ideología burguesa, de la moral comunista sobre la moral burguesa. Ahí queda la cuestión clave a estudiar, la llamada victoria en el campo ideológico no se logra inmediatamente después de la toma del poder y el establecimiento de las relaciones socialistas de producción. La amarga experiencia de la Unión Soviética ha mostrado que mientras la contradicción fundamental no ha sido resuelta en el campo ideológico también, la contradicción fundamental en los campos políticos y económicos no puede ser considerada como solucionada definitivamente, es decir, que el triunfo de la revolución socialista no puede considerarse como completa y final. Por lo tanto, ni con la toma del poder, ni con la construcción de la base económica del socialismo se soluciona aun la cuestión sobre «¿quién va a ganar?» finalmente; en otras palabras, la contradicción fundamental entre el camino socialista y el capitalista no se ha resuelto finalmente. Esta contradicción fundamental se mantiene durante todo el período de transición al comunismo». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

A estas alturas del documento, todos vemos lo gracioso que suenan en boca de los revisionistas coreanos, las teorizaciones sobre la transformación ideológica de las personas –que en su caso es para implantar otra variante de ideología burguesa como el pensamiento Juche–, cuando no tocan la base económica capitalista, eso es algo que ya hemos comentado atrás, pero no debe pasarse por alto, porque conocer esta contradicción es algo que invalida todas las teorías juches sobre «la continuación de la revolución socialista en la cultura».

En esta cuestión, estas inocentes o conscientes palabras revisionistas nos recuerdan valga la redundancia, a las especulaciones de los revisionistas chinos sobre que habían «descubierto grandes aportaciones» sobre la revolución socialista y la lucha de clases. En realidad teorizaban cosas que rompían con los viejos esquemas marxista-leninistas como era el caso de la teoría de que «en el socialismo existen clases antagónicas, que existen las clases explotadoras», y que por eso «prosigue la lucha de clases, y es necesaria la revolución cultural»:

«De acuerdo con los teóricos chinos, «la teoría de la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado», tiene su base en la aceptación de la existencia de clases antagónicas en el socialismo, que existen objetivamente hasta el comunismo. ¿Cuál es la verdad sobre esta cuestión y qué muestra nuestra experiencia? (...) Los defensores del «pensamiento Mao Zedong» afirman que «si no existieran clases antagónicas en el socialismo no habría necesidad de la dictadura del proletariado hasta la etapa del comunismo». La existencia de la dictadura del proletariado hasta la instauración del comunismo no está necesariamente vinculada con la existencia de clases antagónicas. Sobre este punto, los revisionistas jruschovistas declararon la liquidación de la dictadura del proletariado en la Unión Soviética, como consecuencia de la liquidación de las clases explotadoras. La necesidad de que exista la dictadura del proletariado incluso hasta después de la liquidación de las viejas clases explotadoras, como lo ha explicado el Partido del Trabajo de Albania, está relacionada con la continuación de la lucha de clases hasta el comunismo, y la continuación de esta lucha hasta ese período está relacionada con una serie de distintos factores y no necesariamente con la existencia de clases antagónicas. Estos factores, que existen en el interior del país, son los restos del capitalismo, que no pueden ser eliminados de inmediato, sino que persisten durante un tiempo relativamente largo y se manifiestan en muchos ámbitos de la vida, especialmente en el campo de la ideología y en el llamado derecho burgués, en las diferencias entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual e intelectual, etc.; fuera del país, en el mundo revisionista y capitalista, existe una importante fuente ideológica, política, económica y militar extraña al socialismo que no pasa sin tener su impacto en nuestro pueblo. Se necesita la dictadura del proletariado, precisamente, para reprimir a los enemigos del socialismo, que surgen como resultado de estos factores, para evitar el peligro de la restauración del capitalismo, para garantizar el desarrollo ininterrumpido de la revolución socialista hasta el triunfo del comunismo a escala mundial». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Véase que es una teoría que los revisionistas coreanos también han aceptado, dicho de otra forma, saben que en su país la burguesía nacional se ha desarrollado económicamente –bien a través de las empresas privadas o de las empresas cooperativas o de las empresas del capitalismo de Estado–, sabe que tienen partidos que representan el poder político de los capitalistas –como expresa su multipartidismo–, pero aún así dicen que su país puede llamarse socialista –que es el periodo en el deberían estar eliminadas en lo económico las clases explotadoras y antagónicas–, dicen esto, pese a reconocer que albergan clases explotadoras y por tanto clases antagónicas. Por tanto, como los marxista-leninistas albaneses concluyeron con las teorías de los revisionistas chinos:

«La teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado», presentada por Mao Zedong y sus seguidores, es de hecho un intento de autorizar la equivocada línea oportunista que ha sido seguida en China y que ha dado lugar no sólo al fracaso en la liquidación de las viejas clases explotadoras, sino incluso a la aparición de la nueva burguesía; clase ésta que comparte el poder en china». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Dicho de otro modo, crean teorías absolutamente sin sentido para justificar como hemos dicho ya, que no han cumplido su propio papel como comunistas en la eliminación de la burguesía rural y urbana»(Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)