«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 21 de septiembre de 2017

Apoyo del PCE(r) a modelos de partido brezhnevistas-tercermundistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2016



«En otros países, como ha quedado expresado, las organizaciones guerrilleras cumplen la función de destacamento avanzado de lucha, pero también a través de ellas se intenta la formación del partido proletariado. (...) En el curso de la lucha armada, o tras su culminación con la toma de poder –casos de Cuba, Angola y Nicaragua– se ha construido el partido marxista-leninista». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

He aquí las simpatías y apoyo del PCE (r) a régimen tercermundistas que posaron de socialistas. ¿Acaso Cuba, Angola o Nicaragua crearon el partido marxista-leninista o es que sencillamente se lo sacaron de la chistera? Para empezar pongamos en contexto al lector, como era el actuar de los revisionistas en estos países que llegaban al poder sin un partido de nuevo tipo.

El prototipo del partido prosoviético en dichos países eran directamente partidos burgueses y pequeño burgueses presentados desde el exterior como afines al socialismo –como el Partido Baath [ó Baaz] en Irak, Siria o Egipto–. También encontramos la aglomeración de varias organizaciones y clases en un frente, y el establecimiento de este frente como presunta plataforma desde la que nace el partido marxista-leninista o que asumirá el papel de vanguardia concerniente a un partido proletario –véase el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua o el Movimiento Popular para la Liberación de Angola en Angola–. Se denuncia que la dirigencia de un partido que se considere marxista-leninista –como unión de los elementos más conscientes y avanzados del proletariado–, no puede tener en su máxima dirección a elementos que de la noche a la mañana dicen estudiar y aceptar el marxismo-leninismo –véase Fidel Castro en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua o António Agostinho Neto en Angola–. Añádase la variante de formar partidos a partir de los golpes de Estado en el ejército –véase el Partido de los Trabajadores de Etiopía, la Unión Socialista Árabe en Libia, el Partido Democrático Popular de Afganistán, o el caso de Burkina Faso en donde nunca se llegó siquiera a fundar un partido, siendo comandado el proceso por una junta militar–.

Entonces ¿Cómo fue la conformación del Partido Comunista de Cuba?:

«Para empezar, lejos de existir un partido comunista en Cuba, se fusionaron distintos partidos antimarxistas para conformar un pseudopartido comunista. Veamos, oficialmente se fundó el actual Partido Comunista de Cuba en 1965, o lo que es lo mismo, seis años después de la toma de poder por la guerrilla del Movimiento 26 de julio; y éste partido vino a ser la unión del: Movimiento 26 de julio de Fidel, del Partido Socialista Popular de Blas Roca, y el Directorio Revolucionario 13 de marzo de Faure Chomón. Cierto es que de estas tres organizaciones, al triunfo de la revolución cubana de 1959, solo se reivindicaba como «comunista» el Partido Socialista Popular, quién había desarrollado una más que discutible «lucha» contra Fulgencio Batista, a quién coyunturalmente habían apoyado o combatido, tal partido ideológicamente naufragaba entre el revisionismo browderista y el revisionismo jruschovista en auge por entonces. Posteriormente, con el partido conformado y unificado, hubo una purga contra gran parte de los viejos elementos del Partido Socialista Popular pero no significaba que el partido de la nada se convirtiera por ello en marxista-leninista, ni siquiera que se deshiciera de la influencia jruschovista que el propio Fidel Castro llevaría a sus espaldas toda su vida. Queda claro por tanto, que no pudo existir ni existe una base marxista-leninista en tal partido; que bajo tal eclecticismo no ha existido ni existe una sólida unidad ideológica en el Partido Comunista de Cuba que además ha incubado múltiples tendencias de corte reformista-socialdemócrata, trotskista, anarquista, etc., facciones que se han permitido y permiten siempre que no cuestionen a la dirección en sí, una táctica muy clásica de los revisionistas que persigue obtener el apoyo de quién sea y como sea si tales individuos sirven para el propósito indicado». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 1 de septiembre de 2013)

Efectivamente para 1989 el PCE (r) seguía a pies puntillas las tesis tardías de los revisionistas soviéticos sobre el partido. Un modelo flexible donde era el todo vale. Estas recetas fueron tomadas como modelo de partido de los países de «orientación socialista» donde incluían precisamente a Angola y Nicaragua.

¿Por qué se caracterizaban estos partidos?

Primero. La creencia de que el partido debe partir de un frente:

«Además, algunos partidos políticos de «orientación socialista» se han formado como resultado de la reorganización interna de los frentes antiimperialistas, otros sobre la base de la colaboración y los acuerdos entre los demócratas revolucionarios y los llamados comunistas, es decir que estos partidos se han formado como resultado de la transformación de los frentes antiimperialistas en partidos, o como resultado de la coalición de diversas corrientes. Es evidente, según esto, que ninguno de ellos se ha formado, constituido ni funciona sobre bases ideológicas y organizativas marxista-leninistas. Estos partidos como antes el frente antiimperialista, están integrados por individuos de diversas ideologías y que representan fuerzas políticas y sociales distintas». (Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984)

Segundo. La creencia que sus líderes pese a no albergar conocimientos sobre marxismo-leninismo podían dirigir un partido que se pretendía marxista-leninista:

«Los hegemonistas soviéticos no escatiman los elogios más desenfrenados a los gobernantes de los nuevos Estados nacionales que de una u otra forma están atados al carro de la política de la Unión Soviética. Llegan al extremo de considerar a estos gobernantes como: «Revolucionarios destacados». (Vaprosi fillosoti; Nº.2, 1983) Que: «Se esfuerzan por asimilar la teoría del socialismo científico». (Vaprosi fillosoti; Nº.2, 1983) ¡Como si la revolución pasara por enseñar el marxismo leninismo a su líder!». (Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984) 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Sobre el carácter que deben tomar las discusiones

Enver Hoxha junto a Saturnino Paredes

«En el curso de la depuración revolucionaria del partido, vosotros, a nuestro conocimiento, habéis aplicado ciertas formas de trabajo revolucionarias, marxistas leninistas, que no sólo son justas para vosotros que estáis trabajando a preparar la revolución, sino que son hasta indispensables para nosotros quienes triunfamos y estamos ahora profundizando ese fortalecimiento. La revolución languidece si no se toma medidas para prevenir estos fenómenos, si no procede en la revolucionarización continúa del partido. Pienso en particular en las tendencias de algunos de sus camaradas que, por lo que hemos oído, tienden a dirigir interminables discusiones en las organizaciones de base, olvidando los problemas esenciales del partido. Los debates impregnados de un espíritu mórbido no proceden de sentimientos y de ideas realistas verdaderamente marxistas leninistas, sino de sentimientos e ideas subjetivistas. El criticismo que parte de declaraciones poco saludables nunca es constructivo, por el contrario, desmoralizan a los revolucionarios y obstaculizan la revolución. Este fenómeno, aunque raro, también ocurre en algunas de las organizaciones de base de nuestro partido, donde también hay algún elemento que otorga más importancia a las cuestiones secundarias y los problemas personales. Así, cuando alguien comete un error la discusión en la organización de base del partido no versa sobre este error, sino sobre los «bellos ojos» de este o aquel, cuando las discusiones prosiguen sin cesar de reunión en reunión y en un espíritu malsano, los grandes problemas esenciales de la organización entonces son descuidados forzosamente, los comunistas riñen entre ellos y se dividen en grupos y en camarillas. Cuando estos grupos o camarillas se presentan en principio quizás parezca que no tengan una naturaleza política, sino un carácter personal, porque ellos no se presentan al principio en contra del partido directamente. Sin embargo, yendo persona contra persona la discusión ya no se basa en principios, y los desacuerdos tienden a ampliarse, debilitando o poniendo en peligro al partido. Así pues, la organización básica del partido se divide en dos, los esfuerzos del partido para resolver los problemas que le preocupan comienza a disminuir, la gente solo está ocupada con los problemas personales y las discusiones sin importancia, mientras problemas esenciales se descuidan y la organización se debilita.

El partido nos enseña que las deficiencias y errores no deben permitirse en nuestras filas. Tan pronto como sean descubiertos ellos deben ser criticados y corregidos al tiempo de prevenir que ellos se extiendan hasta el punto de que se cree un cisma». (Enver Hoxha; Los objetivos se consiguen a través de acciones y no de discusiones estériles; De una conversación con el Secretario General del Partido Comunista de Perú Saturnino Paredes Macedo, 12 de julio de 1969)

El apoyo del PCE(r) a los nacionalismos pequeño burgueses; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«ETA cumplía el rasgo de ser una banda terrorista de visión nacionalista pequeño burguesa. Aquí el PCE (r) también mantuvo una postura basada en el seguidismo total, incluso llegando a pedir el voto por sus organizaciones legales:

«A raíz de la detención de la Mesa Nacional de Herri Batasuna, surgió entre nosotros la propuesta de apoyar en las próximas elecciones a dicha coalición a fin de mostrar la solidaridad activa de la clase obrera respecto al MLNV y poder contrarrestar al mismo tiempo, en la medida de nuestras posibilidades, la nueva ofensiva terrorista emprendida por el Estado español contra el pueblo vasco. Pues bien, de todos es conocida cuál es la posición del PCE (r) respecto a las elecciones organizadas por el régimen, nuestra táctica boicoteísta, encaminada a aislarlo todavía más; ahora bien, en unas circunstancias como las que acabo de describir, el voto favorable a H. B. contribuiría a ese aislamiento y a una mayor confluencia de las fuerzas populares. (...) Ateniéndonos, además, al hecho de que el MLNV no suele hacer una utilización oportunista de su participación en las instituciones, nosotros deberíamos apoyarles, y hacerlo, además, de manera consecuente, sin poner por nuestra parte ninguna condición». (Informe Político presentado por el camarada M.P.M. (Arenas) al Pleno del Comité Central, junio de 1997, publicado en Resistencia núm. 36, junio de 1997)

¡Por supuesto Herri Batasuna no utilizaba las elecciones con propósitos oportunistas, claro que no! Un grupo infecto de ideas tercermundistas, nacionalistas, chovinistas, y socialdemócratas solo intentaba concertar mezquinas alianzas con la derecha nacionalista y católica del Partido Nacionalista Vasco (PNV) el cual había demostrado ser un traidor a los intereses del proletariado vasco desde hacía décadas:

«El que Herri Batasuna esté promoviendo una alianza o algo semejante con el PNV y otras fuerzas políticas de la gran burguesía vasca, no ha de llevarnos a regatearle ningún apoyo». (Informe Político presentado por el camarada M.P.M. (Arenas) al Pleno del Comité Central, junio de 1997, publicado en Resistencia núm. 36, junio de 1997)

La postura del PCE (r) sobre ETA no es sino el resultado de su incapacidad de aunar fuerzas y apoyos en Euskadi, por lo cual creyeron que no podían hacer otra cosa que actuar como comparsa para ganar simpatías. Por supuesto para el PCE (r) hubiera sido una labor muy tenaz y angustiosa realizar su propio análisis respecto a ETA y tomar una postura marxista al respecto, pero comprendedles, ellos son más de seguidismo a ultranza, por eso no son marxista-leninistas sino sujetos que creen ser marxista-leninistas; y en efecto, son otra cosa: maoístas para ser exactos. Los desarrollos de ETA y su partido afín Herri Batasuna son bien conocidos, yendo a la deriva en programas irreales y sin una conexión real con las masas, finalmente los restos de estas organizaciones derrotadas se han ido integrando en partidos como Bildu y Sortu, de aún mayor calado reformista y oportunista que las de entonces, y que andan lejos de haber logrado la hegemonía en Euskadi pese al mayor número de concesiones.

¿No es esta la misma situación que se ve hoy repetida en Cataluña donde el PCE (r) y sus apologistas apoyan públicamente a la  Candidatura d'Unitat Popular (CUP) y al proceso en que resulta de aliado con los restos de Convergència i Unió (CiU), partido corrupto de la burguesía catalana nacionalista conocido por sus medidas antipopulares y por traficar con los intereses nacionales? Claro que es lo mismo. Repiten el mismo error que cometieron en los 80 con Herri Batasuna.

Hagamos unas breves anotaciones sobre el actual proceso soberanista de Cataluña, conocido en Cataluña como «procés». 

martes, 12 de septiembre de 2017

Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo; Enver Hoxha, 1973



«La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo estadounidense. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día.  

Los acontecimientos de Chile afectan no sólo al pueblo chileno, sino a todas las fuerzas revolucionarias, progresistas y amantes de la paz en el mundo, por ello, corresponde extraer lecciones de ellos no sólo a los revolucionarios y a los trabajadores de Chile, sino también a los de los demás países. Aquí, naturalmente, no se trata de analizar los detalles y las circunstancias de simple carácter nacional, o bien los actos específicos de la revolución chilena, las deficiencias y los errores que no rebasan su marco interno. Nos referimos a aquellas leyes generales que ninguna revolución puede soslayar y que, por el contrario, toda revolución está obligada a aplicar. Se trata de enfocar y de apreciar a la luz de los acontecimientos chilenos los puntos de vista correctos y los erróneos en la cuestión de la teoría y de la práctica de la revolución, de verificar cuáles son tesis revolucionarias y cuáles oportunistas, de establecer cuáles son las posiciones y actuaciones que contribuyen a la revolución y cuáles a la contrarrevolución.  

Hay que decir en primer lugar que el período en que el gobierno de Allende permaneció en el poder no es un período que pueda ser fácilmente borrado de la vida del pueblo chileno, así como de toda la historia de América Latina. Constituyéndose en intérprete de las reivindicaciones y los anhelos de las amplias masas populares, el gobierno de la Unidad Popular emprendió una serie de medidas y puso en práctica una serie de reformas, encaminadas a la consolidación de la libertad y de la independencia del país, al desarrollo independiente de su economía.  

El gobierno de Allende golpeó duramente tanto a la oligarquía nacional como a los monopolios estadounidenses que tenían en sus manos todas las llaves y hacían la ley en el país. El inspirador de esta línea progresista y antiimperialista fue el presidente Salvador Allende, una de las figuras más nobles que América Latina ha dado al mundo, eminente patriota y combatiente demócrata. Bajo su dirección el pueblo chileno luchó por la realización de la reforma agraria, luchó por la nacionalización de las compañías extranjeras, luchó por la democratización de la vida del país y por arrancar a Chile de la influencia estadounidense. Allende apoyó enérgicamente los movimientos antiimperialistas de liberación en América Latina y convirtió su país en refugio para todos los combatientes por la libertad perseguidos por los reaccionarios y las juntas militares de América del Sur. Respaldó sin reservas los movimientos de liberación y antiimperialistas de los pueblos y se solidarizó consecuentemente con la lucha que libran los pueblos vietnamita, camboyano, palestino y otros.  

¿Podían los latifundistas chilenos perdonar a Allende esta línea y esta actividad, viendo que su tierra era distribuida a los campesinos pobres? ¿Podían soportarle los fabricantes de Santiago que habían sido expulsados de las fábricas al ser nacionalizadas? ¿O bien las compañías estadounidenses, que perdieron su poderío? Era seguro, que estos se confabularían un día para derrocarlo y restablecer sus privilegios perdidos. Pero aquí se plantea una pregunta lógica: ¿sentía Allende la atmósfera que le rodeaba, se daba cuenta de los complots que se tramaban contra su gobierno? Por supuesto que sí. La reacción actuaba abiertamente. Asesinaba a ministros, a funcionarios de los partidos gubernamentales y a simples empleados. A instigación de la reacción y bajo su dirección fueron organizadas las huelgas contrarrevolucionarias de los transportistas, de los comerciantes, los médicos y otras capas pequeñoburguesas. La reacción finalmente, incluso probó su fuerza con un golpe de Estado militar llevado a cabo en junio, pero que no alcanzó su objetivo. Fueron descubiertos algunos planes de la CIA para derrocar el gobierno legítimo.  

Estas embestidas de la reacción interna y externa debían haber sido suficientes para hacer sonar la alarma y para meditar bien las cosas. Deberían haber sido suficientes para poner en práctica la gran ley de toda revolución, es decir oponer a la violencia contrarrevolucionaria la violencia revolucionaria. Pero el presidente Allende no hizo nada, ni siquiera se movió. Desde luego, él no puede ser acusado de carencia de ideales. Amaba con toda su alma la causa por la que luchaba y estaba firmemente convencido de su justeza. No le faltaba valor personal y estaba resuelto a llegar, como efectivamente llegó, incluso, hasta el sacrificio supremo. Pero su tragedia radica en que confiaba en el recurso a la razón para convencer a las fuerzas reaccionarias de que renunciaran a su actividad y cedieran por las buenas sus antiguas posiciones y privilegios.  

En Chile se pensaba que las más o menos viejas tradiciones democráticas, el parlamento, la actividad legal de los partidos políticos, la existencia de una prensa libre, etc. representaban un obstáculo insuperable para cualquier fuerza reaccionaria que intentara adueñarse del poder por medio de la violencia. Pero la realidad confirmó lo contrario. El golpe de Estado de las fuerzas de derecha probó que la burguesía tolera algunas libertades en tanto que no resulten lesionados sus intereses esenciales, y que cuando ve éstos amenazados, entonces no tiene en cuenta ética alguna.

Las fuerzas revolucionarias y progresistas de Chile han sufrido ahora una derrota, que, aunque bastante grave, es también pasajera. Se puede derrocar un gobierno constitucional, se puede asesinar a miles de personas y crear decenas de campos de concentración. Pero el ansia de libertad, el espíritu rebelde de un pueblo no pueden ser asesinados ni encarcelados. El pueblo resiste y eso demuestra que las masas trabajadoras no se conforman con la derrota, que están resueltas a extraer enseñanzas de ella y a continuar avanzando por el camino revolucionario. La lucha de liberación contra la reacción y el imperialismo tiene sus zigzags y sus altibajos. No cabe duda de que el pueblo chileno, que tantas pruebas de elevado patriotismo ha dado, que ha manifestado tanto amor a la libertad y a la justicia, que tanto odia al imperialismo y la reacción, sabrá movilizar sus fuerzas, luchar medida por medida contra sus enemigos y garantizar la victoria definitiva.  

martes, 5 de septiembre de 2017

Aclaraciones pertinentes sobre el atentado terrorista en Barcelona y sobre el rol del islam [Recopilación documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El bombardeo de mentiras y ocultamiento de la prensa al respecto de las causas del atentado en Barcelona y del rol de la religión musulmana, tienen como objetivo la manipulación. Veamos punto por punto lo más importante a clarificar.

1) Tras los atentados del 17 de agosto de 2017 ha sido realmente bochornoso ver cómo los medios de comunicación burgueses hablan de este fenómeno. No buscan entender cuáles pueden ser los motivos que llevan a jóvenes menores de 25 años a radicalizarse y cometer un acto así, pasan de lejos por cuestiones elementales tales como: la inadaptación, el desempleo, la frustración, la discriminación, la falta de oportunidades, y un largo etc. que resultan de las relaciones capitalistas de producción que imperan y dan lugar a la exclusión, y que por lo demás redunda en el autoaislamiento subjetivo y cultural que se condensa en un proceso de «guetificación» que sufre buena parte de la inmigración y población musulmana, algo que se expresa en el sentimiento de «ellos y nosotros» en uno y otro lado. 

Tampoco se analiza qué argumentos pueden vender los imanes «salafistas» para convencer a estos jóvenes para que desarrollen una ideología antioccidental que muchas veces se solapa al «takfirismo» –es una corriente fundamentalista del islam que acusa a otros musulmanes de herejía al no tener una lectura fundamental y por tanto de enemigos de Alá y el islam–; que los lleva en definitiva a perpetrar atentados contra objetivos civiles. También pasa desapercibido para esos medios la colaboración de España en las aventuras de Irak o libia, o los vínculos con Israel y EE.UU.; los dos países que más daño causan a los pueblos musulmanes hoy en día, y que de hecho están en el punto de origen del «yihadismo moderno», cuestión que si analizamos concluiremos que da argumentos de sobra a los fundamentalistas para nutrir su propaganda de un «islam sitiado» y a la defensiva ante la embestida del «cruzado occidental».

La hipocresía de la prensa occidental llega al punto de que los atentados de París, por ejemplo, fueron publicitados a todas horas, mientras atentados de mucha mayor magnitud ocurren cada poco tiempo en otros países menos «populares» sin que tengan cobertura alguna, y de hecho la mayoría de ellos se dan en países de población musulmana. Así el yihadismo lejos de lo que se cree, ha atentado desde 2000 al 2014 en un 87% de países de mayoría musulmana, no de mayoría cristiana ni judía; de hecho sépase como punto interesante no ha habido un solo atentado de ISIS contra Israel lo cual no puede ser una mera casualidad ya que ambos mantienen cordiales relaciones. Estos atentados han causado nada más y nada menos que más de 72.000 víctimas mortales, 63.000 de ellos en países donde el islam es la religión mayoritaria como decíamos: Irak han tenido un 7% de los atentados con 16.000 muertos aproximadamente; Afganistán un 4% con 14.000 muertos; Argelia un 2% con 2.300 muertos, Somalia un 1,5% con 3.600 muertos; Pakistán 1,4% con 7.2000 muertos; Nigeria un 1,2% con 10.000 muertos, etc. Datos irrefutables que desmontan la propaganda fascista de grupos como Hogar Social sobre el origen y el fin de estos atentados, pues los ocurridos en los países de Europa Occidental sólo constituyen un 0,1% de los 15. 818 atentados desde entonces. Durante la última década no hay por tanto un acoso a Europa como se dicen desde los medios fascistas. Ni siquiera con el recrudecimiento de los atentados en Europa con los sucesos de Berlín, Bruselas, Niza, París, y demás mofifica el hecho de que se está muy lejos de igualar lo que sufren los países africanos o asiáticos con el yihadismo. Otro dato: en 2017 de las 10.000 víctimas en los 939 atentados, un 95% se produjeron en países de mayoría musulmana. ISIS pretende atentar en esas zonas musulmanas porque a sus ojos son gobiernos traidores de la doctrina del Islam.

España y la doble moral de su gobierno es tal que es uno de los mayores exportadores de armas del mundo –la séptima potencia mundial–, y lo hace tanto a países de los que se queja de «falta de libertades democráticas» –Egipto o Venezuela– como de otros de los cuales ni se molesta en denunciar esa falta de derechos mientras simplemente se llenan los bolsillos con los negocios y beneficios de la industria armamentística –Turquía, Marruecos o Arabia Saudí–.

Como anotación los métodos del yihadismo en Europa han evolucionado desde un uso de arma blanca, pasando por explosivos hasta el uso de vehículos, lo que indica que para perpetrar un atentado masivo no hace falta métodos sofisticados ni conocimientos especiales, y que como otros terrorismos de la historia es muy fácil de sembrar el pánico si se desea, más cuando por cuestiones de fanatismo religioso y la idea de una vida llena de lujos y placeres en el paraíso, los yihadistas a diferencia de anteriores terroristas, no están dispuestos a ser hechos presos sino a dar la vida en el sentido literal, incluso con atentados suicidas. Véase este caso donde los terroristas después de los atentados portaban chalecos-bomba falsos con el objetivo de ser abatidos tras cometer la masacre. Según dicen los analistas en próximos años los ataques yihadisas se podrían centrar en ataques informáticos y a recintos como centrales nucleares.