«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué es el nacionalismo? Una concepción burguesa


«El nacionalismo es una concepción burguesa. La clase obrera no ha de ser pues nacionalista.

Nacionalismo es xenofobia, chovinismo, racismo, un sistema pseudofilosófico que pretende justificar la agresión contra los otros pueblos supuestamente inferiores, la opresión nacional de un pueblo minoritario y más débil en el seno del mismo Estado. Los nacionalistas envenenan la conciencia y la inteligencia de los ciudadanos, incluso a la clase obrera, con el fin de movilizarlos en las guerras de agresión o de represión nacional interna. 

Hitler ha sido el ejemplo más reciente y más trágico». (Joan Comorera; Treball (Comorerista), 1 de agosto de 1952)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La falta de condiciones objetivas y subjetivas para el desencadenamiento de una acción armada; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Louis Auguste Blanqui 

«Hay que analizar, cuáles eran las propuestas estratégicas y tácticas de esta «guerrilla urbana».

El PCE (r)/GRAPO tomó como modelo el actuar de la guerrilla urbana foquista de los tupamaros. Debido en parte a la influencia del mito de Guevara consolidado alrededor de mayo de 68 entre los dirigentes del PCE (r), que en aquel entonces gran parte de ellos vivían en Francia. El modelo de «foco urbano» estaba caracterizados por lo siguiente:

«En dicha teoría Guevara no considera las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución en su justa medida, sino que presenta las condiciones objetivas como algo a no tener en cuenta y que de hecho pueden ser reemplazadas por el «foco» –un pequeño grupo multiclasista de guerrilleros– que las crearía por fuerza. Piensa que cualquier pequeña crisis es igual a una situación revolucionaria, y que una «chispa puede prender la pradera». No comprende la concepción marxista-leninista de la concienciación de las masas –basada en que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica–, apostando en cambio por acciones espectaculares sin conexión con las masas que estimulen a las masas para tomar conciencia política –como si la realidad existente ya fuera poco combustible para la revolución–». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista?, 14 de marzo de 2017)

¿Pero es que acaso se puede aplicar en cualquier momento la táctica de la guerra de guerrillas y en cualquier condición? Lenin, explicaba así las condiciones objetivas –que no dependen de la voluntad de las personas– y subjetivas –las que si dependen de la voluntad de las personas– que se tienen que dar para que una situación revolucionaria desemboque en una revolución:

«A un marxista no le cabe duda de que la revolución es imposible sin una situación revolucionaria; además, no toda situación revolucionaria desemboca en una revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? Seguramente no incurrimos en error si señalamos estos tres síntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las «alturas», una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar con que «los de abajo no quieran», sino que hace falta, además, que «los de arriba no puedan» seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de «paz» se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de  crisis, como por los mismos «de arriba», a una acción histórica  independiente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La bancarrota de la II Internacional, 1915)

Y añadía:

«Sin estos cambios objetivos, no sólo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino también de la voluntad de las diferentes clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se denomina situación revolucionaria. (…) No toda situación revolucionaria origina una revolución, sino tan sólo la situación en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficiente fuertes para romper –o quebrantar– el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, «caerá» si no se le «hace caer». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La bancarrota de la II Internacional, 1915)

¿Y qué hay que sacar como conclusión de las condiciones subjetivas según el leninismo?:

«Como ha escrito Lenin ya en sus primeras obras, el partido revolucionario de la clase obrera, su función de dirección, educación y movilización de las masas revolucionarias, desempeñan un papel determinante en la preparación del factor subjetivo. El partido logra esto tanto elaborando una correcta línea política, que responda a las condiciones concretas, a los deseos y a las exigencias revolucionarias de las masas, como realizando un trabajo muy grande y acciones revolucionarias frecuentes y bien estudiadas en el plano político, que hagan tomar conciencia al proletariado y a las masas trabajadoras de la situación en que viven, de la opresión, la explotación y las bárbaras leyes de la burguesía, de la necesidad de hacer la revolución, como el medio para derrocar al régimen esclavizador». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

martes, 14 de noviembre de 2017

El voluntarismo y subjetivismo a ultranza en Reconstrucción Comunista sobre sus «células»; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En Reconstrucción Comunista (RC), como en cualquier otra organización revisionista sin influencia pero con desesperación de tratar de mostrarla, se llevan procesos precipitados de creación de células, aunque no se haya sopesado si existen condiciones de creación para las mismas.

Tenemos casos extremadamente ridículos en que chavales, casi hasta menores de edad, eran los fundadores de estas células, que finalmente acababan liquidadas como ocurriría con la célula citada en este caso que adelante os brindamos con un testimonio de primera mano:

«Muestra de esto es, así mismo, el trabajo de extensión realizado recientemente por ejemplo en Galicia, el cuál ha sido íntegramente llevado por el partido y encaminado a la constitución de una célula de partido cuando no se dan las condiciones para tal, pues en su mayoría –en base a la información que se nos ha facilitado, y porque yo personalmente conozco un caso– no es gente preparada para el trabajo de partido, no son cuadros comunistas. Es decir, no se está criticando que el partido haga labores de extensión ni que se pretenda constituir células de partido, lo cual sería un absurdo que abogaría implícitamente por el inmovilismo de cara al crecimiento de la organización, ni tampoco se está abogando porque en el partido solamente puedan entrar a militar comunistas «puros y completos» –lo cual es un absurdo en sí mismo por lo que señalaba en el anterior párrafo–;  se critica el que a esas personas que no son cuadros comunistas se les otorgue la militancia en partido –a través de la constitución de la célula– y que, una vez que este esté debidamente asentado, se proceda a la constitución de JG (B) en dicho territorio y que ciertos militantes pasen a formar parte de la juventud si fuese necesario, lo cual es un sinsentido –si se concibe a la Juventud Comunista como escuela de cuadros–, pues se atribuye la cualidad del «forjar cuadros comunistas» al partido para el trabajo en juventud, lo que a mi juicio es precisamente todo lo contrario a lo que debiera ser, acorde con lo que implica la existencia diferenciada de partido-juventud. (...) Otra expresión de liberalismo es la tendencia al voluntarismo que muchos camaradas practican. Esto, que sin duda responde a una incompleta ruptura con la concepción antigua de RC como una organización más próxima a un colectivo juvenil que a un partido comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como se señaló, esto no tenía otro objetivo que la creación de forma mecánica–estuviesen preparadas o no para mantenerse y crecer– de células por toda España, como si el aspecto cuantitativo de este sueño les fuese a dar una hegemonía real en el movimiento obrero:

«Es una cuestión objetiva, reflejada así mismo en los documentos del III Congreso, que la tarea inmediata para los marxista-leninistas debe ser ineludiblemente la reconstitución del Partido Comunista en el Estado. Sin embargo, no existe ninguna teorización profunda al respecto por parte del partido, ni existe un plan político que vaya encaminado a solventar las tareas inmediatas que se nos presentan en el momento actual. Se desprende de la práctica hasta ahora llevada, que la reconstitución del partido responde a una cuestión cuantitativa, a conseguir una implantación estatal del PML (RC) mediante la constitución de células por todo el Estado y a través de la participación activa en las luchas económicas y de resistencia, lo cual es evidente que no es correcto, puesto que si fuese así, deberíamos considerar a los partidos revisionistas con mayor desarrollo cuantitativo y con implantación estatal como el Partido Comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

La enfermiza obsesión de Roberto Vaquero de que su organización aparente lo que no tiene, es del todo necia e ilusoria. Solamente hay que pasearse y charlar con los militantes de los supuestos «feudos» de Reconstrucción Comunista (RC) en España como Madrid y Valencia, el número de militantes de cada célula según nos confiesan no alcanza los 10 militantes en el primero y los 15 militantes en el segundo. El resto de células de RC se reparten por Navarra –en torno a 15 militantes–, Euskadi –en torno a 10 militantes– Andalucía – con el saldo de 2 militantes en Granada y 2 en Jaén– y Castilla la Mancha –con 1 en Cuenca–, que certifican una pobre militancia. Esto ya lo indicamos:

«Hay que saber que Reconstrucción Comunista (RC) es una organización creada en 2009 de nula influencia en el panorama nacional. Desde 2015 se autodenomina partido, pero el cese de sus células [Bilbao, Galicia, Tarragona] o el tipo de actividad de trabajo en muchas de las que se mantienen, refleja que no pasan de ser un grupúsculo, un club de amigos [Madrid] o militantes aislados sin trabajo práctico [Granada-Jaén-Cuenca]; su obstinación porque se les reconozca como partido influyente e incluso de vanguardia evidencia que viven en una realidad paralela». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Esta política de voluntarismo a ultranza para crear las células sin tener la preparación técnica y humana necesaria, se ha entremezclado con una desviación legalista de publicitar tales creaciones artificiales. En 2014 asistimos al esperpéntico espectáculo del anuncio de RC sobre la creación de una célula en Bilbao como puede ver [aquí]. Cualquiera que conozca un poco la teoría del partido comunista sabe perfectamente que las células se crean a base de trabajo y estrechando lazos con los trabajadores en luchas diarias. Publicitar sin más la creación de una célula ponerle fácil a los servicios secretos la localización de actuación de tu organización, pero hacerlo sin existir realmente es una clara muestra de postureo y desesperación. Finalmente, poco después esa misma célula cesaría sus actividades en 2016 para más vergüenza de RC.

Pese a que Roberto intente presentarnos a RC como un pretendido partido que crece exponencialmente y crea cuadros, primando la calidad antes de la cantidad, lo cierto es que ya hemos visto como recluta lo que sea por engordar sus escuálidas filas de seguidores. RC pese a ser una organización de más de siete años oficiales tiene el triste panorama de albergar zonas donde dicen que tienen «células» como las de Cuenca, donde solo existe un militante. En esa célula, ¿el militante debate consigo mismo? ¿Se rige con el centralismo democrático aplicándoselo así mismo? ¿En las que existen dos militantes como Granada que hacen cuando empatan, tiran una moneda al aire? Es totalmente surrealista.

Esto no es serio, precisamente por eso nosotros en las reuniones con nuestros aliados nacionales como internacionales nunca hemos aceptado ese tipo de situaciones similares, siempre hemos criticado esas actitudes triunfalistas de creer que por tener unas pocas células con militantes y unos pocos simpatizantes se puede autocalificar a la organización como partido o se puede considerar que es una organización con influencias y consolidada, ya que esta forma de pensar irreal lleva a la autocomplacencia y a mundos de fantasía, cuando la propia realidad de medios materiales y humanos te dice que sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Siempre se ha de partir de la realidad y a partir de ahí ir proponiéndose objetivos realistas, «no poner el carro delante de los caballos», cuando una organización por motivos de orgullo se niegan a reconocer su debilidad y a aceptar humildemente los puntos en que deben mejorar, de ahí salen estos ejemplos como la creación de células fantasma o endebles destinadas a fracasar. Cuanto antes se tarde en reconocer un error de cualquier tipo mayor acumulación de trabajo habrá. Y nosotros no nos caracterizamos precisamente por modernos la lengua, precisamente testamos a los camaradas y revolucionarios por el estomago que tienen a la hora de encajar las críticas necesarias en este ámbito. Como ejemplo citaremos nuestra crítica interna reciente a la Organización Comunista del Trabajo de España (OCTE) la cual parece que ha surgido efecto entre sus filas para replantear las tareas a realizar como se vio en su reciente [comunicado].

Volviendo al tema de RC lo relatado no acaba ahí, el voluntarismo y el miedo a quedar en evidencia por falta de influencia se ha manifestado en RC de muchas otras formas como en la relación con otras organizaciones internacionales:

«Itxasne: Son míticas las grandes mentiras que no solo él [Roberto Vaquero] ha contado a partidos miembros de la ICOR, sino que además ha obligado a otros militantes a propagar dichas mentiras si entablábamos algún tipo de conversación con cualquier miembro de cualquier partido. Las mentiras eran detalles ridículos que pueden parecer a priori una parodia, pero es así y muchísima gente que lo ha vivido puede dar buena cuenta de ello –excepto la gente que sigue en el partido, que pese a saberlo, no aceptará tal cosa, pues como siempre, hay que cerrar filas cuando se destapa cualquier irregularidad de su grupúsculo–. Como ejemplos, destacaría el mentir a los invitados internacionales al Congreso [de 2015] –al que asistía casi el 100% de la militancia– diciendo que las decenas de asistentes que tenían ante sus ojos no eran la totalidad de la militancia sino delegados de distintas regiones –queriendo sugerir que el número real de militantes era ese multiplicado por diez–. En la misma línea, cuando ha habido invitados que han asistido a distintos actos en un mismo día o un par de días, llegó a dar ridículas directrices como cambiarnos de ropa de un acto a otro «para que parezca que es gente diferente la que va». Otra de las típicas mentiras era afirmar que el partido ostentaba locales y sedes que no existían en la realidad. Por ejemplo, pasando frente a una sede con la persiana bajada –estaba cerrada en ese momento–, Roberto obligó a la traductora a afirmar que ese local era de RC. El colmo fue hacer decir a una de las personas traductoras que un par de grandullones que había cerca por la calle mirando en aquel momento –transeúntes sin más– nos miraban porque eran vigilancia contratada por el partido. Son cosas que me da hasta vergüenza admitir porque yo fui parte de esas pantomimas en varias ocasiones y recordarlo ahora que estoy desvinculada completamente de esa aberración de grupúsculo me produce la más profunda vergüenza ajena». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Este voluntarismo subjetivista sin tener en cuenta las condiciones materiales que lleva a líneas y directrices políticas aventureras es el quid de algunas de las corrientes revisionistas más famosas como es el caso del guevarismo:

«Como ya hemos expresado, el pensamiento filosófico de Guevara aplicado a cualquier campo sufre de un fuerte idealismo y metafísica intrínsecos, que se ve traducido en grandes dosis de voluntarismo y practicismo inconsciente que lo aparta sensiblemente del materialismo y la dialéctica, algo que resulta evidente no solamente en los planteamientos de toma del poder del foquismo, o en sus planteamientos económicos, sino también en la política en general, donde siempre da predominancia al espontaneísmo sobre el estudio concienzudo y científico de la situación y la rigurosa aplicación práctica de los principios marxista-leninista». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista? He aquí las razones, 14 de marzo de 2017)

Nosotros siempre hemos criticado a todos los círculos revolucionarios que aspiran a constituirse como partido lo nocivo de este tipo de prácticas subjetivistas, idealistas y voluntaristas, lo hemos hecho aunque nos generasen problemas en nuestras relaciones, de otro modo no cumpliríamos con nuestro deber internacionalista y estaríamos dando el beneplácito para que los «camaradas» monten una organización que no es más que un castillo en el aire. Véase también a modo demostrativo el caso en su día del MVTC y como sus líderes se negaron a aceptar nuestros consejos y el de otros individuos y organizaciones mientras parte de sus militantes coincidían con nuestras críticas, ¿a dónde llevó esa visión fantástica de las cosas? Ha haber acabado autoliquidados por los errores de sus líderes y por la falta de vigilancia de sus militantes. Es el destino de los que se manejan por consignas sin contenido y anteponen el orgullo de siglas o personal». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

viernes, 10 de noviembre de 2017

El modelo organizativo-militar en que se inspirarían los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«¿Qué modelo de organización militar se toma al crearse los GRAPO?

Por supuesto y por encima de toda duda, se tomaría la estrategia de la Guerra Popular Prolongada (GPP) para la toma de poder:

«Todo esto obliga al Partido a tener que considerar la lucha armada no sólo desde el punto de vista de la insurrección y de la situación revolucionaria en general, sino también, y sobre todo en los aspectos de la organización del ejército guerrillero y de la estrategia de la guerra popular prolongada». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Pero a este modelo antimarxista se le complementaba el «foquismo urbano» de importación uruguaya:

«El diseño impuesto fue el de los «tupamaros» uruguayos. La comisión política examinó en sesión especial unos libros en los que los tupamaros teorizaban en torno a sus experiencias. Las tesis defendidas parecieron a Cerdán y a Pérez «muy correctas». A Delgado y a mí, más inseguras. ¿Cómo podía enfocar correctamente la lucha armada proletaria una facción pequeño burguesa, con tácticas inspiradas en las del Irgún sionista?». (Pío Moa; De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978): La oposición durante el franquismo, 2002)

Menuda mezcolanza de estrategias militares antimarxistas. Esto se traduce que al hecho de no tomar en cuenta las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución se le añadía el concepto de que la toma de poder iba a ser una lucha prolongada sin más análisis que la fe idealista en ello.

Para ellos ese concepto de guerrilla urbana y lucha prolongada por el poder era extensible como receta indispensable para todos los países europeos:

«Como dice el Proyecto de Programa-Manual del Guerrillero editado por los GRAPO: Dada la situación en que se encuentran las masas y sus organizaciones de vanguardia en los países capitalistas, sus fuerzas organizadas son actualmente inferiores con respecto a las fuerzas de la reacción y el imperialismo. Esta inferioridad se debe, principalmente, a la penuria, a la represión que sufren y a las dificultades que les impone el Estado. En tales circunstancias, sólo la lucha política de resistencia y la estrategia de la guerra prolongada de guerrillas podrán ir cambiando esa relación desfavorable por otra favorable». (Partido Comunista de España (reconstituido); El partido y la guerrilla; Texto de la Comuna Carlos Marx, Prisión de Soria, febrero de 1986)

Así, los GRAPO se basaron en las experiencias de la guerrilla urbana de inspiración trotsko-guevarista, un modelo basado en:

«La teoría de que el «pequeño motor» –los guerrilleros foquistas–, a través de estas acciones pone en marcha al «motor grande» –las masas trabajadoras– para que el engranaje de la revolución se ponga a funcionar. Tiene una afinidad con la creencia anarquista de que la «historia las hacen los héroes», negando el de la mayoría de las masas en la revolución, relegándolos a la pasividad o en el mejor caso a un papel secundario, de ahí los casos de las guerrillas foquistas y su desconexión con las masas. Así mismo se nota un desprecio por el aprovechamiento del trabajo legal bajo la excusa de la tendencia natural de la burguesía a protegerse mediante el establecimiento del fascismo. El foquismo tiende a la unilateralidad sobre dónde se debe actuar militarmente, buscando las zonas más favorables para la guerrilla. (...) La extensión de métodos de terror individual sin conexión con las masas trabajadoras como secuestros, bombas en embajadas, asesinatos selectivos o coches-bomba, nada que no hicieran también otras organizaciones también de inspiración y simpatías guevaristas como las Brigadas Rojas, la RAF, los GRAPO o la ETA». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista?, 14 de marzo de 2017)

Recordemos que la propia aventura de Guevara en Bolivia se caracterizó por ejercer el terror contra los campesinos, algo que en su expedición de Bolivia le costaría a la postre el rechazo de los campesinos, la denuncia constante de la guerrilla por donde pasaban:

«Los campesinos allí eran propietarios de sus tierras desde hacía varias generaciones. Pero el hecho que contribuyó a poner a toda la población de la zona en contra de la guerrilla fue el haber dado muerte, en el primer enfrentamiento, a dos campesinos de la zona que le sirvieron de guía al Ejército, pues ambos poseían lazos de familia muy extensos con varios pobladores de la región, lo que contribuyó al mayor aislamiento de la guerrilla, pues ni un solo campesino se unió a ella. Por el contrario, hasta el final, la guerrilla fue denunciada sistemáticamente ante los uniformados. En el plano nacional, el campesinado se movilizó, pero en contra de la guerrilla. La Confederación nacional de campesinos y la Federación departamental de campesinos de La Paz, emitieron comunicados en el que anunciaban el estado de emergencia en sus filas y ofrecían su apoyo incondicional al gobierno. El 1° de abril 320 campesinos, distribuidos en 8 camiones, partieron rumbo a Camiri, para luego trasladarse a la zona de operaciones de la guerrilla. Existía un total de 1.300 milicianos perfectamente armados. De Cochabamba salieron 600 campesinos también a combatir a los subversivos». (Elizabeth Burgos; Ernesto Che Guevara y los protagonistas ausentes, 2004)

Por ello los marxista-leninistas de la época criticaron sus teorías y actitudes antimarxistas:

«No es que el Che Guevara no haya llevado a la lucha armada, sino que precisamente criticamos al Che por su teoría de la lucha armada. (...) Entendemos la lucha armada como algo contrariamente a lo que él la entendía, partiendo de una línea política correcta, dirigida por un partido marxista-leninista, el hecho de que no hubiera ningún partido marxista-leninista en su expedición de Bolivia, que tampoco existiera un frente ni relación real con las masas populares, siendo estas condiciones de la lucha armada revolucionaria. (...) La teoría y la práctica Guevara reflejar claramente la idea trotskista de la revolución. (...) La idea del Che Guevara que mediante la amenaza contra el campesinado se logra su neutralización y, posteriormente, se puede valerse de su apoyo, es errónea. El terror contra el pueblo organizado es un arma de la reacción y no de los revolucionarios». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

Los GRAPO, sus conceptos y prácticas son pues sacadas de los ejemplos latinoamericano del terrorismo pequeño burgués.

Pragmatismo; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946



«PRAGMATISMO — (Del griego: «pragma» - hecho, obra.) El pragmatismo es una tendencia idealista, reaccionaria, en la filosofía burguesa moderna que niega el carácter objetivo de la verdad y afirma que el valor de una teoría científica se determina no por el grado en que ella refleja correctamente la realidad, sino sólo por la utilidad o ventaja que dicha teoría comporta en tal o cual caso concreto. Partiendo de esta premisa, el pragmatismo considera las «verdades» de la religión –por ejemplo, los mitos de la inmaculada concepción de Jesús, de la existencia de dios, del infierno y del paraíso, etc.– como no menos verdaderos que las verdades de la ciencia. Al mismo tiempo, el pragmatismo renuncia a considerar las teorías matemáticas y científico-naturales como un fiel reflejo de las leyes objetivas de la Naturaleza: sólo ve en ellas hipótesis subjetivas, arbitrariamente construidas por los sabios, que han de permitirles con mayor o menor comodidad resolver determinados problemas prácticos. El contenido reaccionario del pragmatismo es de absoluta evidencia. Como doctrina filosófica, el pragmatismo se formó a fines del siglo XIX, logrando su mayor difusión en América y en Inglaterra, donde fueron sus representantes James, Dewey y otros»
(Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)