«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 9 de abril de 2015

La desviación socialdemócrata en nuestro partido; Stalin, 1926

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«Mientras la posibilidad del triunfo del socialismo en un solo país significa la posibilidad de solucionar las contradicciones interiores, plenamente superables para un solo país –nos referimos claro está, a nuestro país–, la posibilidad del triunfo definitivo del socialismo significa la posibilidad de solucionar las contradicciones exteriores entre el país del socialismo y los países del capitalismo, contradicciones superables sólo mediante la revolución proletaria en varios países.

Quien confunde estas dos series de contradicciones, es un confusionista rematado o un oportunista impenitente». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; La desviación socialdemócrata en nuestro partido, 1926)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Es de saber común que entre los seguidores de la «izquierda progresista, plural, y antistalinista», así como los demás círculos anticomunistas, son grandes seguidores de las tesis de Trotski al respecto de como la oposición, y él mismo, perdió la batalla ideológica frente a Stalin en el partido bolchevique. Si alguien tiene la intención de repetir ciertos bulos trotskistas, rumores infundados de los que luego los escritores burgueses se apropiarían para las biografías de Stalin, y demás relatos de ciencia ficción donde se alude a la derrota de Trotski, el supuesto «gran intelectual y digno sucesor de Lenin», a causa de la rudeza e implacabilidad de Stalin y no a la propia ideología antileninista de Trotski, recomendamos libros y artículos como la conocida obra de Trotski: «Como Stalin venció a la oposición» de 1935, allí tendréis ese caldo de cultivo sin duda. Un ejemplo de este libro es lo siguiente:

«En el período transcurrido entre dos ataques de su enfermedad, Lenin me propuso que formáramos un bloque para combatir la burocracia y su estado mayor, el Buró de Organización del Comité Central, dirigido por Stalin. Para el decimosegundo congreso del partido, Lenin preparaba –según sus propias palabras– una «bomba» contra Stalin». (Lev Davídovich Bronstein, Trotski; Como Stalin venció a la oposición, 1935)

Pero por suerte para los marxista-leninistas y toda persona interesada en el estudio de esta pugna entre el trotskismo y el leninismo, existen otros documentos –bastante olvidados– a los que se pueden recurrir para explicar de forma coherente, científica y simple, la caída de Trotski. No hay que dejarse llevar por «supuestos sucesos», por otra parte indemostrables, que constantemente y desde el dolor de la inevitable derrota relataba Trotski, ya que como recalcó Lenin en vida eran la tónica general del mismo:

«¡La obsequiosidad de Trotski es más peligrosa que un enemigo! Trotski no podría ofrecer prueba alguna, excepto «conversaciones privadas» –es decir, simples rumores, en los que Trotski siempre subsiste–». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

Por ello si queremos un análisis más serio de porqué la línea de Stalin y la mayoría del partido bolchevique estuvo siempre más cercana a de Lenin que la de la oposición trotskista –que siempre orbitaba en contra de las decisiones y de la línea de Lenin incluso en vida de este –, es necesario leer y reflexionar sobre el documento en vuestras manos.

«La desviación socialdemócrata en nuestro partido», fue escrito en noviembre del 1926, momento en el que el Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique) se enfrentaba a la ardua tarea de refutar a la nueva oposición, esta nueva oposición fue el resultado de la derrota de las demás oposiciones durante los años precedentes: la oposición de los comunistas de izquierda –1918–, la oposición de los eseristas de izquierdas –1918–, la oposición obrera –1921–, la oposición de los centralistas democráticos –1921– etc.. Todas estas tendencias y sus miembros –que algunos habían cambiado de una tendencia a otra– se fueron uniendo ya sea directamente en la fracción o al bloque en la oposición de los trotskistas, la cual ya había recibido varios duros golpes públicamente; y a otra nueva tendencia hostil al partido, la oposición de los zinovievistas, que previamente había apoyado a la mayoría del partido y que había criticado duramente el trotskismo.

Por ello dentro de esta oposición actuaron bajo el mismo paraguas personajes tan dispares como: Sapronov, Drobnis y V. Smirnov de la oposición centralista, Schliapnikov y S. Medvedev de los obreristas, Preobrazhensky, Piatakov, y Rádek que eran viejos miembros de los comunistas de izquierdas y ahora trotskistas, Blumkin viejo eserista de izquierda reconvertido en trotskista. A todos ellos hay que sumarle las caras más conocidas, la punta de lanza en la oposición como fueron Trotski, Zinóviev, Kámenev, todos ellos –unos más que otros– fueron rostros hostiles al partido desde tiempos tempranos que se agruparon en esta llamada «oposición unificada».

En cuanto al documento –que es lo importante– relata la lucha contra las ideas de estas pequeñas oposiciones al partido y sus desviaciones, la más importante y la que hace definir al partido a la oposición unida como una desviación socialdemócrata es el concepto antileninista de que en la Unión Soviética era imposible construir el socialismo sin ayuda del exterior, decimos antileninista porque Lenin ya polemizó como muestra el documento la posibilidad de la construcción del socialismo en Rusia en fecha tan temprana como 1915, donde Trotski –como era normal– opinaba lo contrario a lo escrito por Lenin. Esta tesis claudicadora la relacionaba el partido bolchevique en 1926 con la tesis menchevique que ya había sido refutada por Lenin en 1915 en su artículo: «La consigna los estados unidos de Europa», como poco antes de morir en 1923 en los artículos: «Nuestra revolución» y «Sobre la cooperación».

De ahí que la resolución de la XIVº Conferencia del Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique) en 1925 dijera:

«En general, el triunfo del socialismo –no en el sentido del triunfo definitivo– es absolutamente posible en un solo país». (Resolución de la XIVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, 1925)

Como anotación explicamos, que aquí el partido en la resolución se atiene a la teoría leninista; que habla que para que el triunfo del socialismo fuera definitivo en Rusia, era necesario acabar con la existencia del cerco capitalista que mantenía por ejemplo la amenaza de una intervención al país socialista.

En cuanto a las otras desviaciones palpables en la oposición unificada fueron las ya detectadas en oposiciones anteriores tales como: la petición de la libertad de fracciones, la eliminación inmediata de la NEP –Nueva Política Económica– pese a la nula presencia del partido en el campo para llevar a cabo, la industrialización en base a la teoría izquierdista de Preobrazhenski de la llamada «acumulación socialista» utilizando el campo como –colonia– para el Estado. Las desviaciones izquierdas y derechistas siempre fueron combatidas por el partido y en primera línea por Stalin, ya que aunque en este periodo existía una clara tendencia izquierdista, a la vez ciertas figuras también plantearon desviaciones derechistas como es el caso de Bujarin, lo que no pasó de desapercibido para el partido en esos años:

«Ahora, la cuestión de Bujarin. Me refiero a la consigna de «enriqueceos». Me refiero al discurso pronunciado por Bujarin en abril, cuando se le escapo la palabra «enriqueceos». Dos días después, inauguraba sus labores la Conferencia de abril de nuestro partido. Fui yo, precisamente, quien en la presidencia de la conferencia, estando presentes Sokólnikov, Zinóviev, Kámenev y Kalinin, dije que la consigna de «enriqueceos» no era nuestra consigna. (…) Que señalen los camaradas un solo artículo publicado en el órgano central del partido, en «Pravda», justificando directa o indirectamente la consigna de «enriqueceos». No podrán señalarlo, porque no existe ningún artículo de ésos. Hubo un caso, un caso único. Fue cuando Stetski escribió en «Komsomólskaia Pravda» un artículo en el que trataba de justificar, de manera muy suave, apenas perceptible, la consigna de «enriqueceos». ¿Y qué pasó? Al día siguiente, sin más tardar, el secretariado del Comité Central llamó al orden a la redacción de ese periódico con una carta especial firmada por Mólotov, Andréiev y Stalin». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El XIVº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de toda la Unión, 1925)

Todas estas desviaciones de derecha emergieron con más fuerza en 1928, con la derrota total previa de la oposición unificada trotskista-zinovietista de carácter izquierdista, que aquí se critica.

Notas

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