«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 18 de enero de 2015

El Imperialismo y la Revolución; Enver Hoxha, 1978

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«Nuestro partido, así como también todos los verdaderos comunistas del mundo tienen el deber de luchar con total entrega por defender nuestra teoría marxista-leninista y depurarla de todas las deformaciones de que es objeto por parte de la burguesía, de los revisionistas modernos y de todos los oportunistas y traidores.

El marxismo-leninismo es la ideología triunfante. Quien la hace suya, la defiende y la desarrolla, forma parte del glorioso ejército de la revolución, del gran ejército invencible de los comunistas auténticos, que dirigen al proletariado y a todos los oprimidos en la lucha para transformar el mundo, destruir el capitalismo y construir el mundo nuevo, el mundo socialista». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Esta vasta obra que ponemos en vuestras manos ha sido extraída del Tomo V de obras del albanés Enver Hoxha, la cual cuenta con varias reediciones. No obstante, debido a los grandes y constantes fallos de traducción y ortográficos, nos hemos permitido reeditarla nosotros y dejar limpia la obra de dichos errores, sin alterar su esencia. Del mismo modo y como siempre hacemos, hemos adecuado las comillas y paréntesis a las de nuestro formato, y para facilitar la localización de las citas usadas por el autor que aparecen a lo largo de la obra, hemos señalando el documento exacto de procedencia de cada cita, para facilitar al lector la información y para que compruebe la veracidad de las citas usadas por el autor.

Esta obra ha tenido, y tiene, tal repercusión que –como las obras de los clásicos del marxismo-leninismo– es utilizada incluso entre los detractores del albanés. Obviamente cada oportunista usa la obra para sus fines. No causa ya extrañeza ver: 1) A revisionistas que recurren a la obra para explicar la naturaleza, fenómenos, y procesos del capitalismo –aunque ellos mismos no apliquen por ejemplo las conclusiones ineludibles que Enver Hoxha expone para acabar con el sistema capitalista–; 2) Los revisionistas que dicen renegar de Mao Zedong  y extraen párrafos de «El imperialismo y la revolución» para reafirmar su «oposición» al revisionismo chino –pero en la práctica concilian con las organizaciones maoístas y aplican muchos de sus pensamientos, o se olvidan de luchar contra otros revisionismos, los cuales incluso se desarrollaron inspirándose en el «Pensamiento Mao Zedong»–; o 3) Sino a los ya clásicos individuos eclécticos que se autoproclaman «marxista-leninistas» pero que olvidan la polémica sino-albanesa y sus lecciones, queriendo conciliar a Enver Hoxha y a Mao Zedong, y tratar a ambos como «grandes marxista-leninistas», a ellos siempre les veremos utilizar y hasta citar la obra «El imperialismo y la revolución» pero jamás los veremos citar ni respaldar los epítetos de Enver Hoxha que concluyen en que las teorizaciones y actividad de Mao Zedong son las de un revisionista, la de un enemigo del marxismo-leninismo.

Este trabajo parte inicialmente de viejos informes y anotaciones, de hecho muchas de las reflexiones de Enver Hoxha en este libro publicado por primera vez en 1978 pueden ser vistas en obras previas como se demuestra en la colección de 70 tomos de Obras Completas que van desde 1941 a 1979. Así mismo se añaden nuevas reflexiones adrede para la publicación final de 1978, de acuerdo con los nuevos análisis que el autor iba obtenido y concluyendo, sobre todo lo relativo al revisionismo chino, y por último en las reediciones se añaden pequeños datos sobre fenómenos a posteriori de la publicación de la obra que corroboran los análisis del autor.

El contexto de presentación de esta obra hay que entenderlo, como una época en que el Partido del Trabajo de Albania y Enver Hoxha estaban luchando contra grandes especulaciones de la burguesía y sus agentes –reformistas socialdemócratas, anarquistas, revisionistas de todo tipo, etc.– sobre la esencia del capitalismo de los 70, y también sobre los métodos de superarlo. Se encontraban frente a teorías sobre: 1) La inevitabilidad de «transición al socialismo» de forma espontánea en la sociedad capitalista; 2) La exposición de que el capitalismo actual es diferente al de antaño, y puede desarrollarse sin crisis; 3) De que el desarrollo de la técnica y los avances científicos dan un cariz totalmente nuevo al capitalismo; 4) Que el capitalismo puede planificarse, y suprimir sus defectos a través del capitalismo de Estado; 5) De que se ha encontrado en el capitalismo contemporáneo un capitalismo sin guerras, en unidad de todos los pueblos; 6) De que la monopolización de las empresas y las multinacionales, lejos de oprimir y explotar a los pueblos, supone su desarrollo; 7) Que la «autogestión» es la panacea para los males del capitalismo y los «errores» del socialismo, que la autogestión titoista es ejemplo viviente de ello; 8) Que el proletariado actual ha perdido su razón de ser en la nueva sociedad capitalista; 9) Que bajo la nueva sociedad, el capitalismo le permite al obrero subsistir de forma acomodada, por lo que el socialismo pierde sentido; 10) Que el avance técnico-científico ha parado el proceso de pauperización del proletariado; 11) Que debido a que todos los países llegaran al socialismo por una vía u otra, no es necesario mantener un carácter de clase, en el ámbito cultural; 12) Que todas las clases de la sociedad capitalista están interesadas en el socialismo; 13) Que no existe relación entre la perpetuación del capitalismo y el pensamiento religioso de las masas trabajadoras, que la religión no actúa como su auxiliar, y que incluso la religión puede concebirse con el socialismo, etc.; 14) Que el carácter del imperialismo estadounidense ha tornado a no agresivo, a conciliador, que sólo desea el status quo en el mundo; 15) Que la Unión Soviética, no es un país revisionista y socialimperialista, sino que «pese a los errores», «pese a todo», sigue siendo un país socialista e internacionalista o su contrario, que es la única potencia imperialista de la que deben preocuparse los pueblos; 16) Que es posible un reparto más equitativo, más «justo» entre los países bajo el nuevo contexto internacional capitalista, sobre todo apoyándose en teorías como el «no alineamiento». etc.

Así mismo, los marxista-leninistas eran testigos del auge de corrientes revisionistas que apoyaban muchas de estas viejas y nuevas tesis, como era el revisionismo eurocomunista, uno de los revisionismos más descaradamente anticomunista que ha existido; esto precisamente correspondía al estado de putrefacción y corrupción ideológica de la burguesía, y más concretamente a las peleas y evolución de su centro neurálgico de agitación antimarxista: el revisionismo. El eurocomunismo también era el resultado lógico del descrédito paulatino sufrido por distintas ideologías que la burguesía había usado en el pasado para frenar el marxismo-leninismo, como eran el trotskismo, la socialdemocracia, el anarquismo, etc., esto no significaba que la burguesía internacional descartara promocionar estas ideas bajo la misma bandera u otra en un futuro. El eurocomunismo se presentaba pues, como continuador de toda esta herencia antimarxista, y como nueva rama revisionista amoldada a las necesidades de la burguesía y los nuevos tiempos, razón por la cual intentó crear un eurocomunismo en cada continente, pero como todas las demás, acabaría fracasando no llegando sus organizaciones a ver el nuevo siglo; en otros casos, aunque sus partidos renunciaron en los estatutos al eurocomunismo sus ideas se han mantenido entre gran parte de sus ex partidos. En cualquier caso y quiérase o no el revisionismo eurocomunista es objeto de recuperación por los revisionistas postmodernos, es así como se ha alzado bajo la bandera ecléctica del «socialismo del siglo XXI».

La publicación de esta obra coincide con un periodo en que los marxistas-leninistas albaneses estaban extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en el momento de la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y la continuación de políticas oportunistas,  los marxista-leninistas albaneses fueron sacando conclusiones.

Enver Hoxha había precedido esta obra que criticaba al revisionismo chino con otros documentos que ya lo hacían directa o indirectamente: el «Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1971 –donde se atacaba la visión china sobre el imperialismo estadounidense–; el «Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania» del 1 de noviembre de 1976 –donde se oponían a la visión china de la teoría de los «tres mundos»–; y el artículo: «La teoría y práctica de la revolución» de 1977 –en el que criticaba la desviación de tomar a los países del «tercer mundo» como «fuerza motriz de la época» y otros conceptos pequeño burgueses–. Pese a la poca información que los albaneses podían obtener sobre la situación interna china –ya que los revisionistas chinos tenían su mejor baza en el desconocimiento para el resto de marxista-leninistas de sus congresos, documentos, obras de sus figuras, y demás–. Existen varias críticas de los albaneses no sólo a las posturas chinas en el ámbito internacional, sino también de cara al ámbito interno de China. Muestra de ello es que en los años 60 a la llamada «Revolución Cultural» china, se le dedicaron fuertes críticas como muestra el informe de Enver Hoxha: «Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china», del Tomo IV de sus Obras Escogidas; esta obra consta precisamente de un informe de Enver Hoxha presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966 para estudiar y poner de preaviso al partido de los errores en la línea china y tomar precauciones para no cometer los mismos errores que los revisionistas chinos. Finalmente la publicación en 1977 del Tomo V de obras de Mao Zedong, ayudaría en gran medida a clarificar para los albaneses el porqué de las posiciones de los chinos durante los últimos años, y entender que estos errores no eran coyunturales, producto del difícil contexto, de un proceso de aprendizaje o de simple desconocimiento, sino que eran posiciones arraigadas en un pensamiento que claramente revisaba todos y cada uno de los axiomas del marxismo-leninismo y tenía unas raíces claramente incompatibles con el marxismo-leninismo. Precisamente gran parte de la evolución de las críticas de los marxista-leninistas albaneses a los revisionistas chinos, quedaría registrado en la obra de Enver Hoxha: «Reflexiones sobre China», publicada en 1979, obra de dos Tomos que contienen reflexiones del albanés: el primero sobre 1962-1972 y el segundo sobre 1972-1977. Estas reflexiones respecto a China, incluían tanto posiciones de la dirigencia china de cara al interior como al exterior, y aunque se nota el carácter casual, en caliente e «informal» de muchos de los análisis, debe ser considerado como una de las mayores fuentes para estudiar el revisionismo chino durante esos años.

«El Imperialismo y la revolución» se divide en dos partes bien diferenciadas. La primera parte podríamos decir que sirve como repaso y confirmación, una vez más, de las tesis marxista-leninistas sobre el capitalismo y su carácter. La segunda parte, sirve como exposición definitiva del revisionismo chino o «Pensamiento Mao Zedong», como variante de ideología revisionista y su rol histórico en China y el mundo.

Ahondemos un poco más en el contenido de la obra:

En la primera parte de la obra y en su primer capítulo se analiza la estrategia global de los diferentes imperialismos y revisionismos como ejercicio didáctico que a la vez servía de advertencia para las masas de entonces. En el segundo capítulo se analiza el capitalismo contemporáneo de finales de los años 70 desechando tanto viejas como nuevas teorías sobre el nuevo carácter «provechoso» que tomó el capitalismo en dicha década, de igual forma en este segundo capítulo tenemos un repaso a la concepción leninista de imperialismo demostrando la actual validez de dicha exposición. En el último capítulo de esta primera parte contamos con un repaso generalizado de varios temas de importancia; desde las etapas de la revolución, sus fuerzas motrices, y las alianzas a establecer en cada etapa, la estrategia y táctica a trazar en cada caso, el internacionalismo proletario, e incluso el papel y rol de la propaganda o la juventud.

Se observará que China es el tema central de la segunda parte de la obra; así el primer capítulo es una extensa crítica que desmonta el innegable carácter antimarxista de la infame «teoría de los tres mundos». Hilando absolutamente todas las consecuencias directas y atando cabos sobre la geopolítica china, en el segundo capítulo tenemos la predicción científica del papel y métodos de China en su camino hacia la lucha por la hegemonía mundial. Como tercer capítulo tenemos un repaso a toda la actividad histórica del maoísmo y su puesta al desnudo de muchos –que como advierte el autor no todas– de sus pensamientos y actuaciones, concluyendo con toda justeza que Mao Zedong no es sino un clásico del revisionismo, y explicando las dificultades que el Partido del Trabajo de Albania se ha encontrado para poder concluir tan justa resolución.

Como epílogo final veremos un cuarto y último capítulo arengando simplemente a estudiar, entender, y conservar los principios del marxismo-leninismo. Como diría Enver Hoxha, nosotros a diferencia de Marx, Engels, Lenin o Stalin, tenemos la suerte de contar con la experiencia histórica de varios Estados socialistas, lo que nos ha otorgado una rica gama de experiencias a estudiar que enriquecen nuestra doctrina, y que deben hacer más fácil realizar la revolución y llevarla a cabo de forma adecuada para construir finalmente la sociedad comunista, en tanto:

«Ahora, el proletariado dispone de un gran tesoro, la teoría marxista-leninista. Debe estudiarlo y aplicarlo con espíritu consecutivo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, el 1 de noviembre de 1976)

¡Que esta obra por tanto nos sirva para estudiar y comprender la importancia de dicho «tesoro»!

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos en el Blog de Enver Hoxha AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) en el apartado BIBLIOTECA.

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