«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 28 de julio de 2014

Crítica al artículo: «La Rada ilegaliza al Partido Comunista Ucraniano»; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

1) Como efectivamente ya nos cansamos de expresar en otros documentos, el Partido Comunista de Ucrania (PCU), fiel seguidor del revisionismo soviético desarrollado desde el ascenso de Jruschov no se ha servido de un planteamiento materialista-dialéctico desde el inicio de las protestas contra Víktor Yanukóvich, tampoco si hablamos del periodo previo a este, y no podíamos pedirle nada parecido debido precisamente a su naturaleza revisionista. Este hecho ha llevado a que en su dirigencia siquiera depositando posibilidades de lucha y resistencia desde dentro de la RADA –parlamento– pese a que como adelantamos que: 

«El nuevo gobierno de Kiev, a este mismo partido se le arrastra a la ilegalidad, y a sus miembros a linchamientos, pese a que esto se hubiera rumiado desde hace tiempo, parece que el partido revisionista ucraniano no lo pudo ver venir». (Equipo de Bitácora (M-L); Reflexiones sobre el artículo: «No nos maten»: refugiados del este de Ucrania piden a Kiev que deje de asesinarles»; Equipo de Bitácora (M-L), 10 de junio de 2014)

Es decir, que visto lo visto durante los meses anteriores, y viendo los métodos tan descarados de los sectores Euromaidán, el Partido Comunista de Ucrania siguió confiando en la lucha legal-pacifista, sin considerar siquiera no sólo que limitarse a esta lucha es un claro síntoma de oportunista y reformismo para un partido autodenominado comunista, sino que además la realidad es que las instituciones del Estado burgués ucraniano están claramente influenciados por sectores de marcado carácter, golpista, extrema derecha, chovinista y en muchas ocasiones abiertamente fascistas, que ha llevado a que Ucrania esté inmersa en una desigual guerra civil que además lleva implícito elementos raciales, xenofóbicos y chovinistas como comentamos. Dicho de otro modo, el Partido Comunista de Ucrania ha confiado ciegamente en la burguesía y no ha sabido leer los movimientos de la lucha de clases desde las revoluciones de colores, al no hacerlo tampoco se prepararon para la lucha clandestina, dejando en tanto a la militancia y a la masa desprovista de una organización que vanguardizara y organizara la lucha, y de hecho dejándolos completamente indefensos ante la envestida de los cuerpos castrenses en manos del fascismo. Este deficiente trabajo de este partido revisionista entre las masas en un periodo de grandes tensiones sociales deja si cabe más fácil el ascenso de otros movimientos que si saben aprovechar este momento de crisis gubernamental: 

«Al desarrollarse las condiciones objetivas para un proceso revolucionario, debido en lo fundamental a la crisis económica arrastrada desde el colapso del revisionista socialimperialismo soviético, estas no coincidieron con las condiciones subjetivas, de este modo se desarrolló un campo propicio para la acción de los cada vez menos minoritarios grupos fascistas o simpatizantes». (Equipo de Bitácora (M-L); Reflexiones sobre el artículo: «No nos maten»: refugiados del este de Ucrania piden a Kiev que deje de asesinarles»; Equipo de Bitácora (M-L), 10 de junio de 2014)

2) No es la primera vez ni será la última que un país de democracia burguesa, o de abierta dictadura terrorista fascista ilegaliza a partidos, juventudes o sindicatos, sean estos marxista-leninistas, anarquistas, reformistas, revisionistas o incluso derechistas. Pero a nosotros nos debe interesar estudiar estos eventos igualmente. E incluso estudiando estos acontecimientos se nos proporcionan un gran arsenal para demostrar el fraude del reformismo y el revisionismo para al movimiento obrero: en estas organizaciones el necio carácter de confianza e ilusión en la democracia burguesa, en sus leyes y sus instituciones durante los procesos de fascitización en sus Estados, demuestra los pocos conocimientos que tienen sobre marxismo respecto al Estado y lo poco que conocen de las estrategias y tácticas antifascistas marxista-leninistas. La tibia y blandengue resistencia de las organizaciones reformistas y revisionistas cuando el fascismo avanza hasta lograr poner fuera de ley a sus organizaciones sin que estos den un mínimo de molestia, nos debe de servir de ejemplos; y es que históricamente ahí tenemos casos de cómo en su día partidos reformistas como el Partido Socialdemócrata de Alemania o el Partido Socialista Italiano, y partidos revisionistas como el Partido Comunista de Chile o el Partido Comunista de Indonesia, no supieron realizar unos análisis acordes al momento y sumado al miedo a utilizar todos los métodos posibles para cerrarle el paso al incipiente fascismo, condujeron como era normal a la limitación de un trabajo antifascista bajo la labor parlamentaria y sus lacónicos discursos en vez de a un trabajo de calle para ejercer la praxis antifascista. Dando en ocasiones donde el fascismo avanzaba, más facilidades si cabe para que el fascismo se asentara o terminara de llegar al gobierno. Tácticas no solo contrarias no solo a los intereses de los comunistas sino del propio pueblo trabajador antifascista. Este es un axioma que por fuerza aprendieron los verdaderos marxista-leninistas:

«Sólo el Partido Comunista de España ha mantenido una posición justa y firme en esta cuestión, propugnando porque el frente popular sea un frente de lucha no sólo en las elecciones y en el parlamento, sino principalmente en la calle». (José Díaz; El alcance del triunfo popular del 16 de febrero, 1936)

3) Y es por eso mismo que si el revisionista Partido Comunista de Ucrania hubiera comprendido que de verdad si quiere ser un factor determinante entre las masas trabajadoras de su país para lograr cualquier fin –desde el más pequeño hasta el más grande– no puede seguir con sus técnicas que revisan el marxismo y vuelven al reformismo clásico:

«La dirección del partido sustituyó a veces la movilización y la acción activa de las masas por combinaciones parlamentarias. Todo esto no tiene nada que ver con la «política bolchevique activa de masas» de que hablaba Dimitrov; esto no convierte al partido «en un factor político en la vida de su país», como lo exige el VIIº Congreso de la Komintern y el interés del pueblo trabajador. Esto puede hacer que el partido, sin quererlo subjetivamente, consiga lo contrario: facilitar la política del adversario. (...) Cuan peligrosa es esta política –que consiste en sustituir la movilización independiente y las acciones de las masas por combinaciones parlamentarias–, se ve todavía más claro si enfocamos la cosa en el aspecto siguiente: los jefes reaccionarios del socialismo gubernamental basan su política de colaboración de clases en el siguiente engaño: los viejos medios de la lucha de clases –la huelga, las manifestaciones, el echarse a la calle, etc–. están anticuados. Hemos inventado medios de lucha de clases mucho más cómodos. ¡Obreros, votadnos en gran número para el parlamento, que tengamos muchos ministros, y estos se encargarán de librar por vosotros la «lucha de clases» desde arriba en los consejos de ministros! Podéis estaros tranquilos y no os dejéis perturbar y arrastrar a «acciones irresponsables», como lo son las manifestaciones y las huelgas; ya nos encargaremos nosotros de arreglarlo desde arriba, sin que vosotros necesitéis esforzaros ni arriesgar nada». Como es sabido, la clase obrera ha tenido y tiene todavía que pagar muy cara esta clase de política. Y no sólo porque con este modo de dirigir la «lucha de clases» el capital y la reacción han conseguido sus fines a costa del pueblo trabajador, sino también porque esta política ha sembrado y siembra la confusión en la conciencia de clase de las masas obreras, quebrantando su capacidad combativa. Naturalmente que la clase obrera debe utilizar todas las posiciones de que dispone en el parlamento, en los municipios, etc. Pero la fuente de donde tienen que tomar su fuerza los representantes de los obreros en estas instituciones y otras semejantes reside en la propia clase obrera, en sus organizaciones, en su capacidad de acción, en su voluntad de luchar de un modo efectivo por las reivindicaciones planteadas. Sin la movilización de las masas desde abajo, los mejores y más honrados representantes de la clase obrera en las instituciones burguesas están condenados a la impotencia. Por eso los comunistas no deben, en interés de la clase obrera, permitir que en su política se proyecte ni la sombra de aquella tendencia funesta a adormecer a las masas con la ilusión de que nada puede resolverse favorablemente para ellas «desde arriba», sin su acción independiente, sin su lucha de clases». (Klement Gottwald; Por la aplicación acertada de la línea del VIIº Congreso de la Komintern, 1936)

Ser marxista-leninista, implica ser consecuente con lo que dice ser, y los líderes revisionistas del PCU no solo han ensuciado el buen nombre del comunismo, sino que han llevado a mucha gente honesta al matadero por sus ilusiones parlamentaristas.

El documento:


La Rada Suprema de Ucrania aprobó, con 232 votos a favor, las enmiendas al reglamento que permitirán al jefe del Legislativo disolver el grupo parlamentario comunista (PCU).

“Remitiré hoy este proyecto de ley al presidente y le pediré promulgarlo sin demora”, manifestó el jefe del Parlamento ucraniano, Alexandre Turchinov.

Una vez promulgada la ley, “anunciaré la disolución del partido comunista de Ucrania”, enfatizó.

Los miembros neo-nazis del gobierno, “Svoboda”, aplaudieron la decisión y cantaron el himno nacional.

El parlamento solicitó con anterioridad, que el Ministerio de Justicia estudiara la posible implicación del PCU en acciones que ponían en riesgo la soberanía y la integridad territorial del país, que según ellos, estaban encaminadas a realizar un golpe de Estado. Por oponerse a la intervención militar contra las regiones independentista y al programa de privatización que pretendían llevar a cabo el ejecutivo, que ocultaba, la privatización de servicios, recursos estratégicos y medidas de austeridad contra los trabajadores y jubilados. En beneficio de los oligarcas y el poder de las multinacionales occidentales.

El Partido Comunista de Ucrania no es el único ataque que sufre, se abstuvo de presentarse a las anteriores elecciones por las pocas garantías democráticas que ofrecían, tras el golpe de Estado. En 2012 el PCU, ganó el 13% de los votos en las elecciones parlamentarias, principalmente en el este y el sur, donde su puntuación en varias áreas de trabajo asciende a 20-25%. Es cierto que, en las circunstancias extremas de terror derechista, donde muchas sedes del partido han sido quemadas y atacadas por los militantes neonazis y sus milicias. El PCU también es el blanco de los ataques de los “izquierdistas” anti-rusia, que también desean la muerte de la organización comunista.


La Mancha Obrera

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