«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 24 de octubre de 2014

La vejez de las teorías de unidad y paz entre clases antagónicas del «socialismo del siglo XXI»


«Se acude a la unidad como la quinta esencia del proceso, citemos un ejemplo de este esperpento del que hablamos:

«La victoria de Chávez, que es la de la mayoría, nuestra victoria le conviene a los dueños de las grandes empresas privadas, a la gran burguesía». (...) La clase media alta debería votar por Chávez porque somos garantía de tranquilidad familiar». (Hugo Chávez; Declaraciones, 7 de octubre del 2012)

Este supuesto «descubrimiento» se llega a declarar como una superación del marxismo-leninismo, y se niega las experiencias históricas del socialismo científico:

«El socialismo bolivariano nosotros tenemos que construirlo en el marco de la constitución bolivariana, nosotros no tenemos previsto la eliminación de la propiedad privada, ni la grande ni la pequeña. (...) El socialismo del siglo XXI es la democracia, nosotros no estamos hablando de la dictadura del proletariado, eso fue hace 100 años y miren en lo que terminó la Unión Soviética, ahí no hubo socialismo ni hubo nada». (Hugo Chávez; Entrevista realizada al candidato Hugo Chávez por los periodistas Vanessa Davies, Vanessa Sánchez y Ernesto Villegas, 4 de octubre del 2012)

Sólo un iluso, un antimarxista como Mao Zedong, o estos ideólogos neo-revisionistas, podrían plantear un Estado socialista en alianza con la burguesía nacional:

«¿El poder político puede ser compartido en pie de igualdad por «varias clases revolucionarias», si una de estas clases tiene en poder los medios de producción y de reproducción de su existencia cuando estos medios les faltan a las clases que producen la riqueza, la clase obrera y el campesinado trabajador en este caso? Los marxistas sólo pueden responder a esta pregunta negativamente». (Vicent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007) 

Vicent Gouysse declararía algo bastante obvio sobre la sociedad revisionista-burguesa china, que es igualmente aplicable hoy para las sociedades revisionistas-burguesas del «socialismo del siglo XXI»:

«La concepción marxista de la sociedad humana nos enseña que la base económica material de la sociedad determina la superestructura ideológica, jurídica y política. No se puede apartar del ejercicio de poder político por mucho tiempo a una clase social que tiene el poder económico y desempeña un rol social mayor». (Vicent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Este discurso de proponer un Estado en el que exista la unión de las masas trabajadoras con la burguesía nacional, y de respeto a la constitución burguesa que legitima la propiedad privada y por tanto la explotación burguesa, no presenta ninguna doctrina política nueva, es el nuevo reformismo adaptado a nuestro tiempo. Lo único que «descubre» al partido estas tesis es la posibilidad de que extrañamente aniden revolucionarios y contrarrevolucionarios, explotadores y explotados en un mismo entorno, tanto en el Estado como en el partido, y de lo único real que persuade entre los revolucionarios del partido es el hecho de que este partido jamás les llevará al socialismo sino a un esquema social prostituido en donde prima la paz entre clases antagónicas: ellos creen que pueden permitir que en su sociedad convivan todas las clases sociales y llamarla socialista, aunque siga existiendo explotadores y explotados y sus contradicciones, aunque siga existiendo la perpetuación de la propiedad privada y continúe la alianza de estos partidos reformistas con las clases explotadoras. Resulta obvio que este  esquema de sociedad no es el socialismo que teorizaron Marx y Engels y pusieron en práctica Lenin y Stalin. Como venimos insistiendo, esto supone una evidencia clara de negación de la lucha de clases, entre explotadores y explotados intentando conciliar a los dos bandos antagónicos:

«Entre otras cuestiones, en las posiciones sobre el significado y la aplicación de la teoría de la lucha de clases se distinguen los marxistas-leninistas de los revisionistas. Los marxistas-leninistas consideran la lucha de clases como la principal fuerza motriz en la sociedad de clases y libran a través de métodos radicalmente revolucionarios bajo la base del carácter irreconciliable de esta lucha, una pugna contra los enemigos de clase, su política e ideología. Los revisionistas a diferencia de ellos, siguen la política de conciliación con los enemigos de clase internos y externos, una política de extinción de lucha de clases, no sólo en los casos en los que la niegan abiertamente, sino también en los casos en que aceptan esta lucha con palabras, formalmente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria del Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 1977) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013) 

2 comentarios:

  1. ¿Qué opinas del socialismo cubano? ¿Tienes un escrito referente a ello?

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    1. Estamos –somos un equipo de trabajo, aunque hemos mantenido el nombre individual del blog- preparando dos documentos al respecto… Con prontitud tendremos el primero…

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«¡Pedimos que se evite el insulto y el subjetivismo!»