«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 17 de marzo de 2015

Sobre Tsipras y SYRIZA; Últimas reflexiones y conclusiones tan obvias como necesarias; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Leer al viejo famoso eurocomunista Enrico Berlinguer, es poder tener conocimiento de cómo un hombre con un partido con las siglas de «comunista» y participante histórico de la Komintern, vuelve con sus teorizaciones a la de los partidos socialdemócratas de principios del siglo XX que conformaban la II Internacional. Es ser testigo de posturas retardatarias adornadas bajo un halo de un presunto «perfeccionamiento y fin del dogmatismo en la teoría marxista», donde el decorado de «originalidad» y «frescura» de las ideas a plantear resultan salvo raras excepciones en que el 99% de ellas son repetición de las ideas revisionistas de otras figuras del partido revisionista italiano del pasado o de otros representantes antimarxistas. Se presenta –como diría Enver Hoxha al ironizar las tesis de Georges Marchais– lograr una sociedad «socialista», donde burgueses y proletarios, «lobos y ovejas» coexistirían armoniosamente en lo político, económico y cultural. Ese era el programa berlinguerista tanto para tratar las cuestiones al interior de Italia como de la política exterior. A esta sociedad «socialista» que pretendían los eurocomunistas –que no difiere en un ápice a la vieja o actual sociedad burguesa-capitalista de Francia, España o Italia– y que ahora sus «herederos» intentan emular bajo otros nombres, hubiera sido mejor, que en vez de tantas teorizaciones y mistificación tan solo le colocaran en las respectivas fronteras de cada país «bienvenidos al socialismo», y reconocieran que querían lo mismo sólo que bajo un nombre romántico, así acabarían antes, y hubiera sido más honesto.

Estudiar a los autores eurocomunistas de los 70 del siglo pasado, como a los actuales «socialistas del siglo XXI», nos causa el mismo sentimiento: ¡te genera una franca tristeza y a la vez tu más enérgica repulsa y condena de su felonía!

Leer ahora los planteamientos de nuevos partidos como SYRIZA es releer los planteamientos que a lo largo de la historia han hecho los revisionismos, aunque parecen basarse en las propias revisiones que hicieron posible el surgimiento de dicha organización vemos que repiten planteamientos de otros revisionismos precedentes, no sabemos en algunos casos si consciente o inconscientemente, lo que está claro es que el revisionismo, cuanto más avanza más se desgasta, más repite las viejas teóricas una y otra vez fracasadas, y más se expone a que los marxista-leninistas desnuden su presunta originalidad de los nuevos revisionismos que pretenden juzgar «los errores y limitaciones del marxismo-leninismo». En el partido SYRIZA de Tsipras el nexo con el «eurocomunismo» del Partido Comunista de Italia de Berlinguer es tan bestial como innegable; se expresa en que no se busca la destrucción del Estado burgués y del sistema político, económico y cultural, sino que se pretende embellecer la política y economía capitalista y presentarla como necesitada de un par de retoques, y en la cultura se alude a la neutralidad en este campo o se acusa a otros partidos capitalistas de haberla gestionado mal como también se hace en lo económico-político. En las posiciones de cara al exterior SYRIZA ni siquiera se plantea el abandono de la Unión Europea o de la OTAN, sino que recuperan los viejos eslóganes y tácticas de la socialdemocracia de los 50, o del revisionismo eurocomunista de los 70, los cuales abogaban por «la transformación desde dentro de estas organizaciones», de conseguir una OTAN y UE «para beneficio de la izquierda», de la paz y de los pueblos –vaya sandez–. Como se comprenderá SYRIZA al copiar las ideas de otros «copiones» su grado de originalidad es prácticamente nulo, todo lo que afirmen sobre que su partido práctica «ideas y políticas de la nueva izquierda moderna del siglo XXI» no es sino una mentira tan alta como el Monte Olimpo, sus «ideas y políticas de la nueva izquierda moderna del siglo XXI» son una a una las ideas y políticas de los mayores traidores de la clase obrera del siglo XIX y XX, e intentar hacer pasar muchas de ellas como «actualización o superación del marxismo-leninismo» es un oprobio que merece nuestra respuesta.

Sabemos que SYRIZA aún mantiene una legión de seguidores de distinto carácter y así será durante algún tiempo:

1) los que creen por las razones que sean que SYRIZA realmente es un partido marxista-leninista que puede dar solución a los problemas del capitalismo en Grecia –estos son herederos de los que en su día pensaron que «el eurocomunismo era el marxismo-leninismo adaptado a las condiciones de Europa»–;

2) los que saben de los límites de SYRIZA pero lo apoyan como un avance al socialismo –apologistas del «mal menor», que apoyan cualquier gobierno que piensen que va a ser mejor que el anterior aunque este también sea burgués y corte de lleno el movimiento de efervescencia revolucionaria–;

3) los que conocen las debilidades de SYRIZA pero arrodillados rezan por la revolucionarización de esta organización hacia verdaderas posiciones marxistas –estos no entienden que sin una clarividencia ideológica y organizativa con la que efectivamente SYRIZA no cuenta, es imposible que se de esa epifanía ni por parte de la militancia ni por parte de la dirección del partido–;

4) los que apoyan a SYRIZA «por su contenido antiimperialista» –mientras ignoran o saludan que dicho partido sólo considera de tal forma al imperialismo estadounidense, pasando en silencio o disimulando la naturaleza imperialista de China o Rusia, e incluso algunos países europeos–.

Entendemos por ello que esta lacónica publicación ayudará en alguna medida a desmontar el falso revolucionarismo de dicha organización, aunque ese papel debe de ser vanguardizado y dirigido por los verdaderos marxista-leninistas griegos; del mismo modo, mientras existan personas que confíen en este tipo de corrientes pseudomarxistas, más bien embaucadas, nosotros –marxistas-leninistas– por nuestra parte no cesaremos en la exposición y denuncia de tales dirigentes revisionistas y revisionismos:

«Nuestro partido opina que la situación es de tal naturaleza que ningún partido ni persona que se llame comunista o revolucionario, puede permanecer indiferente, esperando el ataque revisionista y limitándose exclusivamente a saludar la lucha que los demás libran contra el revisionismo. El tiempo no espera. Los marxista-leninistas deben estar a la ofensiva y no a la defensiva, al ataque y no en retirada. No han temido ni temen a los revisionistas, a sus amenazas ni a sus presiones. El temor es ajeno a los marxista-leninistas, tanto en la lucha contra el imperialismo como en la lucha contra el revisionismo. Sólo los revisionistas le tienen miedo al imperialismo y al marxismo-leninismo. Tener miedo a los revisionistas significa temer aún más al imperialismo y no confiar en la fuerza ni en el triunfo del marxismo-leninismo».  (Enver Hoxha; Informe en el  Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Equipo de Bitácora (M-L)¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?2015)

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