«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 9 de mayo de 2015

La falsedad de la teoría del «nuevo orden económico mundial»

VI asamblea especial de las ONU de 1974 donde se acuño el término «nuevo orden económico mundial»

«
Claro es, que era normal que los revisionistas coreanos y yugoslavos pidieran la colaboración, apoyo y unión a Estados donde existían clases explotadoras y explotadas, sus regímenes tenían esa misma estructura, por lo tanto no podíamos pedirles lo contrario de cara al exterior. Creemos que ellos comprendían perfectamente las aspiraciones nacionalistas de todos estos líderes, sobre todo de los líderes disfrazados bajo «rojos ropajes»:

«Tito califica a su teoría, una «teoría universal», alrededor de la cual deben agruparse todos los Estados «no alineados», con sus contradicciones, con sus diferentes gobiernos de no importa que tipo y con sus distintos regímenes; alrededor de ella se deben unir para afrontar las cuestiones políticas urgentes e instaurar un nuevo orden económico mundial. En otras palabras, deben vivir en paz, en coexistencia pacífica, y según Tito, es conveniente hacer una repartición más equitativa de las riquezas mundiales». (Enver Hoxha; Tito «saluda» a Mao Zedong en el mausoleo; Reflexiones sobre China, Tomo II, 30 de agosto de 1977)

También esta reivindicación de un mundo donde «se repartan mejor las riquezas», sin más, sin hacer alusión a remplazar al régimen de producción capitalista en sí, es un slogan que la burguesía a nivel mundial recuperó en su día con el fenómeno de la llamada «globalización», y muchas teorías «tercermundistas» comprimidas en el «socialismo del siglo XXI»:

«El Movimiento de Países No Alineados debe concentrar sus esfuerzos en empacar el establecimiento de una estrategia conjunta en un intento de contrarrestar los desafíos de la «globalización». Esto deberá levantar una estrategia básica para hacer frente a los efectos negativos de la «globalización», para fortalecer las relaciones económicas entre los países en vía de desarrollo, organizando las acciones de cooperación entre sur-sur de acuerdo con las cambiadas circunstancias,  desarrollarlas más ampliamente y vigorosamente. El gobierno de la República Popular Democrática de Corea va en el futuro a permanecer fiel a la idea básica y objetivo del Movimiento de Países No Alineados, y realizar contribuciones activas al logro de la causa humana de la independencia bajo la dirección sabia del Secretario General Kim Jong Il». (Agencia Telegráfica Central de Corea, Pyongyang, 9 de mayo de 1998)

Como vemos, los revisionistas coreanos no llegaron a entender nunca, o bien disimulaban no haber entendido la máxima de que en el caso, sobre todo, de países dependientes la política de:

«Cada Estado capitalista, grande o pequeño, que forma parte del mundo de los «no alineados», aplica una política exterior acorde con lo que recibe del que le financia, del que le apoya y al que ha atado sus destinos». (Enver Hoxha; La política del «no alineamiento», una política construida sobre un castillo de arena; Las superpotencias, 16 de marzo de 1980)

Vincent Gouysse atizaría así además, estas especulaciones sobre la búsqueda de la «independencia»:

«La revolución antiimperialista –socialista– se centra en la independencia económica como condición para mantener la independencia política y se caracteriza por la prioridad dada a los medios de la industria de producción de medios de producción, mientras que la revolución anticolonial –democrático-burguesa– espera disfrutar de una mayor –o más «justa»– integración en la división internacional del trabajo». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Entonces, se comprende, que cuando países capitalistas-imperialistas hablaban de los países a los que maniataban económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico», lo hacían para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su explotación en beneficio de las camarillas locales y los países del extranjero, del mismo modo que cuando estos países capitalistas dependientes de las grandes potencias imperialistas declaraban y abogaban por efectivamente un «nuevo orden económico», se entiende que se referían, a que o bien exigían que los imperialismos que aflojaran el nudo que les subyugaba pidiendo un mejor reparto de los mercados o más ayudas económicas, bien adoptaban esta postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica interna, o simplemente lanzaban tal consigna como representantes burgueses de un país capitalista en alza que buscaba convertirse en potencia y directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial. Pero este eslogan era falso, que como los marxistas saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del capitalismo es el sistema económico socialista:

«Los representantes del gran capital mundial hablan mucho sobre la necesidad de cambiar el actual sistema de relaciones económicas internacionales y de crear un «nuevo orden económico mundial», que también es respaldado por los dirigentes chinos. Según ellos, este «nuevo orden económico» servirá de «base para la estabilidad global». Por su parte, los revisionistas soviéticos hablan de crear una pretendida estructura nueva en las relaciones económicas internacionales. Todo esto son esfuerzos y planes de las potencias imperialistas y neocolonialistas, las cuales quieren mantener vivo y prolongar el neocolonialismo, y conservar la opresión y la expoliación de los pueblos. Pero, las leyes de desarrollo del capitalismo y del imperialismo no obedecen a los deseos ni a las invenciones teóricas de la burguesía y de los revisionistas. Como Lenin ha señalado, para resolver estas contradicciones es necesaria la lucha consecuente contra el colonialismo y el neocolonialismo, la revolución». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978) (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

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