«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 30 de junio de 2017

Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

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«Pues como ha quedado demostrado hasta este momento, la teoría y práctica del PCE (r) durante los años 70 fue de completo apego al revisionismo maoísta, a veces entremezclado con otras tesis revisionistas procedentes del tercermundismo, el guevarismo, el anarquismo, el espontaneismo y el terrorismo, etc. Así que lo que dicen sus palmeros sobre que el PCE (r) es un partido, o mejor dicho el único partido marxista consecuente, no tiene el más mínimo sentido, viven en universos de fantasía. El PCE (r) hizo del eclecticismo oportunista su bandera. Y esto también se comprueba en la línea de su política exterior. (...) La importancia de refutar al PCE (r) también versa en parte por la moda entre ciertos jóvenes de dejarse sorprender y seducir por la historia de grupos estilo ETA, GRAPO, RAF, Brigadas Rojas, y otros de similar estilo que Hasél tanto alaba y estimula en sus letras. Y es que el rapero lo único que consigue es seguir contribuyendo a mantener el mito de estas organizaciones. Hasél no ha crecido y madurado políticamente, ha pasado de sus simpatías por Izquierda Unida a los GRAPO, de admirar a Anguita a vivir los vientos por Arenas, y ahí se ha estancado, pero el resto de la juventud no tiene porque seguir esa su deriva, y debe de progresar, formarse ideológicamente, para sí poder discernir entre marxismo-leninismo de lo que no lo es: blanquismo y anarquismo de marxismo; populismo, trotskismo y eserismo de bolchevismo; aventurerismo y terrorismo de marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; 30 de junio de 2017)


Preámbulo

La historia del PCE (r)/GRAPO y sus líderes es la historia de unos mentirosos compulsivos que ocultan sus documentos y falsifican su propia historia; es la historia de unos artífices de sofismas intermitentes, de una hipocresía de campeonato pensada para justificar sus presentes tesis y bandazos ideológicos. La historia del PCE (r)/GRAPO es como la de cualquiera organización revisionista, una historia basada en mitos:

1) Recientemente intentan engañarnos diciendo que «nunca han sido maoístas» cuando desde su fundación nos han bombardeado en sus programas, en documentos y entrevistas, con conceptos y diatribas maoístas; y defendiendo las desviaciones de las figura revisionista maoístas, como de hecho continúan haciendo. Sus conceptos y teorías son sacados del más pérfido arsenal del maoísmo y eso les ha llevado al estrepitoso fracaso, a pesar de que ello siguen sin querer desprenderse de sus «ídolos de barro».

2) Nos hablaban con vehemencia «de la necesidad de la lucha contra el revisionismo» cuando ellos han sido los mayores agentes de la burguesía –es decir del revisionismo– en el seno del movimiento obrero, se han comportado como gratuitos abogados del maoísmo, del tercermundismo, de la política exterior brezhnevista, de la izquierda abertzale, de la Perestroika de Gorbachov. Y actualmente no se diferencia en nada de la multitud de partidos que crean ilusiones sobre el carácter del imperialismo ruso.

3) Alardeaban de las «previsiones científicas» de sus análisis y nos siguen vendiendo que España «sigue siendo un Estado fascista» sin más justificación que la absurda tesis thälmanniana que dice que «cuando el capitalismo alcanza el grado monopolista su forma de dominación es el fascismo», y que no puede volver jamás a formas de dominación demócrata-burguesas, análisis que creen que se refuerza por el hecho de que sus militantes están en la cárcel, y pasan por alto que lo están a causa de sus errores aventureros y terroristas. Para colmo llaman socialfascista a cualquier que no siga sus esquemas irreales sobre el carácter del Estado.

4) Nos decían que «a iniciativa del PCE (r) y bajo su dirección fueron creadas numerosas organizaciones» entre las que «cabe destacar a los GRAPO», pero ahora dicen que «el PCE (r) no fue creador de los GRAPO» y atacan a quién no crea tal cambio de discurso. Nos prometían que «no somos blanquistas, anarquistas, ni terroristas» cuando su línea de acción ha sido el terrorismo individual sin conexión con las masas, ¡y pese a esto se enfadan si no comulgamos con considerar «preso político» a aquellos que han promocionado y practicado el terrorismo pequeño burgués que llega a atentar contra los civiles! Nos prometían crear y aplicar «un programa revolucionario» y han acabado basando todo su programa y trabajo en el apoyo a los que caían presos a causa de dichas acciones terroristas; nos hablaban de su influencia en las masas, de que era «imposible paralizar nuestra actividad político-militar a pesar de cualquier éxito policial aislado» y han acabado siendo un reducto marginal que tira de apoyos basados en la propaganda de historias falseadas. Nos decían que iban a «aprovechar todas las posibilidades de trabajo legal» y han mantenido una línea anarquista de boicot de participar en cualquiera de las elecciones y cauces legales, auto aislándose, evitando darse a conocer ante las masas y evitando realizar una labor práctica denunciando los propios entresijos del sistema político burgués de cara a los trabajadores.

5) Nuestro gracioso personaje Olarieta está desactualizado y todavía no se ha enterado en pleno siglo XXI de que hay mil pruebas que demuestran que Mao Zedong es el autor de la teoría de los «tres mundos»: no pasa nada, nosotros le enseñaremos historia y le ilustraremos con documentos históricos.

6) Igualmente, «nuestro» abogado revisionista, no se contenta con hacer las veces de defensor de revisionista Mao o del imperialista Putin, sino que realiza un trabajo gratuito a las figuras del imperialismo como Rajoy o Trump cuando niega el cambio climático actual como en su día hicieron ellos. De hecho y como veremos, su negacionismo no se limita a negar la evidencia científica sino que se inscribe entre los defensores de las tesis neoliberales que niegan tal hecho en el propósito de mantener los modos de producción capitalistas, de legitimarlos ante las masas sumidas en la ignorancia y el oscurantismo promovidas por el capitalismo mismo. Olarieta pues al negar el cambio climático niega la naturaleza depredadora del capitalismo y sus consecuencias. De paso nos permitiremos repasar tanto las limitaciones del llamado ecologismo como las ilusiones utópicas del ecosocialismo.

En general todas las críticas hacia el PCE (r) han sido elaboradas tanto en el exterior como en España por grupos maoístas; grupos de tendencia liu-shaochista, lin piaoista, seguidores de la Banda de los Cuatro, dengxiaopingistas, reconstitucionalistas y un innumerable etcétera de corrientes del hiperecléctico marco del maoísmo. También ha habido ciertas críticas desde los nostálgicos del revisionismo soviético, del eurocomunismo, del posmodernismo, y algunos otros. Algunos han desmontado de forma más o menos correcta su tercermundismo, su espontaneísmo, su economicismo, su aventurerismo, su terrorismo, pero ninguno ha recopilado el núcleo central de sus desviaciones. Vale decir que muchas veces se ha denunciado correctamente un aspecto del PCE (r) para acabar proponiendo una rectificación igual de maoísta, igual de revisionista. No ha habido ningún partido ni grupo político marxista-leninista que se haya atrevido a denunciar desde una óptica científica algo tan simple como su maoísmo y eclecticismo rampante, así como su tendencia hacia el terrorismo, siendo estos, dos de los focos con los cuales bastan para tirar abajo todo el mito montado por la propaganda del PCE (r).

Entiéndase que esta crítica que emitiremos no solamente la haremos contra el PCE (r) sino contra el maoísmo en general, además haremos analogías para añadir como escarnio que el PCE (r) no hace sino que reproducir posturas de otras organizaciones revisionistas, no obligatoriamente maoístas, lo que evidenciara que sus desviaciones ni siquiera son originales.

Entendemos que habrá muchos elementos que han construido su vida en torno al mito del PCE (r)/GRAPO y que este documento le sentará como un jarro de agua fría; que ellos, lejos de rectificar, nos dedicaran todo tipo de improperios mientras acaban sus días empecinados en su cuento revisionista, pero esto no nos importa demasiado pues es normal: este tipo de organizaciones siempre tendrán su legión –mayor o menor– de seguidores incondicionales, pues precisamente se han encargado de buscar entre sujetos fácilmente manipulables que una vez caen en la trampa es difícil que salgan, pues de otro modo se derrumbaría psicológicamente todo mundo armónico:

«El revisionista de tipo (3) se vanagloria de militar o simpatizar con una organización con supuestamente «más años en la lucha» que ninguna, algunos incluso sacan pecho de haber participado en enfrentamientos armados. Pero salta a la vista que no puede realizar análisis propios, sino solo reproducir la propaganda machada que le manda inyecta ese partido y que le anima a propagar, y oculta el hecho de que su organización o nunca tuvo un carácter de clase, de tipo proletario, o si lo tuvo, «hace largo tiempo que ese barco zarpó», habiendo degenerado y siendo una caricatura de lo que en un día fue. En este último caso, a estos revisionistas les gusta «vivir de las rentas», es decir, vivir de los logros históricos del partido como si esos logros –en los que muchas veces ni siquiera estaban presentes–, equilibraran las presentes desviaciones y actos traicioneros de la organización y les eximiera de toda responsabilidad. Para estos tipos toda exposición y crítica de la teoría y práctica revisionista de la organización presente, siempre es desechada por un «amor ciego» hacia las siglas, una mezcolanza de folclorismo y sentimentalismo casi religioso, aunque tampoco se debe dejar de prestar atención al hecho de que muchos elementos burocratizados de estas organizaciones incluso sacan beneficio económico de estas organizaciones, por lo que bajo este cóctel, no solo es normal su estoica defensa de una mentira, sino que se ven abocados a ello, pero en el caso de sus militantes de base y simpatizantes es más dramático, llegando a pedir «respeto por la trayectoria de sus líderes». Un verdadero comunista, si de verdad respetara las siglas, si quisiera defender el partido de la clase obrera de su patria o su sindicato de clase, no ocultaría sino que expondría y espolearía toda desviación y vicio de su organización, le entraría una repulsa casi violenta al ver como se intenta bajo fraseología y simbología traficar con los intereses de la clase obrera. Pero claro en este caso no estamos hablando de comunistas, sino de gente que cree ser comunista. En todos estos casos vemos más una dolencia que estriba más en falta de voluntad de buscar la verdad científica de los hechos, y un rechazo a toda lógica cuerda, que a una falta de formación ideológica y de medios para entender las situaciones –aunque como hemos dicho la misma carencia de formación ideológica alimentan estas posturas–». (Equipo de Bitácora (M-L); La indecisión de algunos, mal generalizado de nuestros días y de las luchas revolucionarias, 1 de enero de 2015)

Pero sabemos también, que hay mucho elemento honesto que simpatiza con el PCE (r)/GRAPO al cual este presente documento le servirá para abrir los ojos; y también muchos otros que aunque hace tiempo que se desligaron de su mito deseaban por fin este tipo de documento para investigar más sobre sus desviaciones y poder hacer uso de él para desmontar las mentiras del PCE (r).

Advertimos que cuando hablamos de «hacer uso de él» no estamos dando vía libre a que nos plagien el documento para hacer pasar un refrito e nuestro documento como «su» análisis del PCE (r) como pueden interpretar plagiadores compulsivos como Roberto Vaquero de Reconstrucción Comunista (RC), sino hacer un uso de él respetando los derechos intelectuales, citando la referencia.

Dicho esto, finalizamos con la proclama:

«(…) ¡¡¡Ya basta de cargar con la farsa del PCE (r) a cuestas!!! Ya es tiempo de superar por completo su mitificada historia entre el seno de los revolucionarios. No hay que dejar títere con cabeza en la lucha por desenmascarar a estos embusteros ultraoportunistas. (…)»

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

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