«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 9 de mayo de 2015

Crítica a la última broma de Fidel Castro en el 70 aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Tito y Fidel Castro, 6 de marzo de 1976

El 8 de mayo de 2015 nos encontramos con el artículo de Fidel Castro: «Nuestro derecho a ser Marxistas-Leninistas» [1] de 2015. Dicho artículo está hecho –presuntamente– para conmemorar el aniversario de los 70 años de la victoria del Ejército Rojo Soviético sobre el fascismo, pero el artículo lejos de ser lo que aparenta por títulos y supuestas intenciones declaradas en realidad es una total vergüenza, un oprobio para todos los luchadores antifascistas y antiimperialistas que lucharon en tal causa, que dieron sus mejores años o que incluso dieron su vida. Y lo es tanto por lo que expresa como por lo que omite.

Lo raro es que algunos presuntos «marxista-leninistas de toda la vida» parece que ahora vienen a asustarse de lo que dice Fidel o su partido revisionista; claro que no faltan los apologistas del revisionismo cubano quién con total descaro aplauden la mezquina declaración del líder cubano; también surge la figura de aquel que tiene una limitada formación ideológica por lo que no alcanza a comprender el artículo en toda su dimensión; y por último no faltan los que a estas alturas de la tragicomedia cubana no saben si «reírse o llorar» con tan despreciable artículo a los cuales no les sorprende en absoluto, pues están inmunizados ante la estupidez del revisionismo cubano y su postureo en pro de las «causas progresistas» –ante las cuales incluso queda en ridículo porque no puede esconder su carácter oportunista–.

Nosotros pertenecemos a esta última posición: hemos venido criticando al revisionismo cubano y analizando la revolución cubana de 1959 y su carácter. Un ejemplo sería el capítulo llamado; «La estupidez altiva de los pseudorevolucionarios del «socialismo del siglo XXI» cuando sacan pecho al decir que fueron instruidos en el «socialismo» cubano»; de nuestra obra: «El revisionismo del socialismo del siglo XXI» [2] del 2013.

Pero volviendo a lo actual, analicemos un poco el breve artículo de Fidel Castro:

1) Lo primero que nos sorprende es que en un artículo sobre la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, y tras citar y recordar a figuras como Marx o Lenin, se oculta el papel del líder del país y el acontecimiento al que dice honrar en su artículo –la victoria de la Unión Soviética de 1945 en la lucha contra el fascismo–. Nosotros a diferencia de muchos revisionistas que propagaban la idea de reducir todo lo positivo o erróneo de una experiencia histórica a las personalidades, comprendemos como marxista-leninistas el papel de los líderes en la historia. Pero lo sentimos mucho señor Castro, lo que no vamos a permitir –te duela a ti y al imperialismo– es negar u ocultar totalmente el papel de Stalin en la victoria del pueblo soviético contra el fascismo; el mayor líder bolchevique del momento, con la mayor autoridad moral como para afrontar tal situación y conducir a los pueblos soviéticos hasta la victoria. Algo que por aquel mayo de 1945 cualquier persona progresista, o simplemente cualquiera que buscara un análisis científico de los hechos, reconocía:

«La clase obrera, los koljosianos, los intelectuales soviético: tales son las grandes fuerzas artífices de la victoria sobre el hitlerismo, los salvadores de la humanidad del ominoso yugo fascista, la potencia invencible que educada y conducida por ese genio contemporáneo que es el Mariscal Stalin ha evitado a la humanidad vivir sumida durante muchas décadas en la sombría y tenebrosa noche del fascismo». (España Popular; Obreros, campesinos e intelectuales de la Unión Soviética realizaron por la victoria un esfuerzo de titanes, de la 18 de mayo de 1945)

Y esto nos lleva a una conclusión temprana: en estos tiempos en que la dictadura de la burguesía está nuevamente transitando de la democracia burguesa hacia la abierta dictadura terrorista del fascismo, donde ya la envestida de las fuerzas más retardatarias y chovinistas es fácilmente observable; el proletariado, las clases trabajadoras, no tienen en el panorama mundial ni un solo dirigente con la estatura moral suficiente como para llegarle a la suela de los zapatos a Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido popularmente como Stalin.

Entendemos revisionistas cubanos que es vuestro deber al igual que el de la historiografía burguesa ocultar este papel, pero sabed que el nuestro es clarificarlo, al fin cada uno hace lo que cree justo, y estamos en lados contrarios de la trinchera: vosotros sosteniendo mitos antistalinistas de que la Segunda Guerra Mundial «se ganó a duras penas pese a la nefasta dirección de Stalin» y nosotros reivindicando de que la Segunda Guerra Mundial se ganó en parte a su brillante actuación y lo documentamos [3], eso es lo que nos define a unos y otros, la posición respecto a Stalin:

«A pesar de todas las disputas y desacuerdos los revisionistas de distintas especies coinciden en desacreditar y calumniar a Stalin, desde los soviéticos, eurocomunistas, titoistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, espontaneistas, etc. Encontramos en ello aquí un frente común con los imperialistas, los fascistas y la reacción mundial. En este sentido, la actitud en torno a Stalin es una cuestión fundamental, un criterio, una línea de demarcación que separa a los verdaderos marxista-leninistas de los revisionistas y oportunistas de todos los matices, los verdaderos revolucionarios de los contrarrevolucionarios. Si defendemos a Stalin, defendemos al marxismo-leninismo, las tradiciones revolucionarias del Octubre Rojo de 1917 y la experiencia del primer Estado socialista fundado por Lenin y Stalin de hace 30 años». (Ernst Aust; A partir de Stalin aprendimos lo que significa aprender a ganar; En el centenario de Iósif Stalin, 21 de diciembre de 1979)

Los marxista-leninistas a diferencia de los pseudomarxista-leninistas sabemos el significado histórico de la figura del calado de Stalin no solo en la conducción de la victoria del primer Estado socialista en la Segunda Guerra Mundial sino para el desarrollo que hizo de nuestra doctrina en general:

«Toda la experiencia del movimiento comunista internacional confirma la inequívoca verdad de que no se puede ser un verdadero marxista sin ser un verdadero leninista, y que uno no puede ser un verdadero leninista sin ser stalinista». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 18 de diciembre de 1948)

Y no tememos que nuestros enemigos de clase nos califiquen con tal apelativo –«stalinistas»–; sino al contrario, nos enorgullece que así sea:

«Los revisionistas modernos y reaccionarios nos llaman stalinistas pensando que ellos nos están insultando y, de hecho, así lo creen. Pero, muy por el contrario, ellos nos glorifican con tal epíteto; es un honor para nosotros ser stalinistas mientras nos mantenemos en tal posición en la cual el enemigo no puede ni podrá nunca ponernos de rodillas». (Enver Hoxha; El continuo fortalecimiento del partido y el gobierno: Discursos 1967-1968, 6 de febrero de 1967)

Y es por ello honramos a tal figura respetando su obra y emulando su trabajo:

«Nuestro compromiso con el Camarada Stalin no debe ser sólo un servicio de palabra. Honremos mejor a Stalin, aprendiendo de él. Aprendiendo de sus ricas experiencias sobre la lucha de clases, su espíritu revolucionario de lucha, su compromiso marxista-leninista, sus métodos de trabajo, etc. Adquiramos su capacidad de mirar al marxismo-leninismo no como dogma sino como guía de acción». (Ernst Aust; A partir de Stalin aprendimos lo que significa aprender a ganar; En el centenario de Iósif Stalin, 21 de diciembre de 1979)

Negar u omitir que es lo mismo, el valor fundamental del camarada Stalin en los desarrollos de la Segunda Guerra Mundial, en la victoria sobre el fascismo, en la construcción del socialismo en la Unión Soviética, es posicionarse del lado de las fuerzas retardatarias y evidencia un análisis acientífico de la historia, por tanto anticomunista. Pero hablando del caso del revisionismo cubano además, siempre se ha caracterizado por haber atacado cualquier desempeño marxista-leninista puesto en práctica por Iósif Stalin; desde la concepción de partido y sus normas internas, la industrialización y colectivización del país, la lucha contra el oportunismo local e internacional, o los esfuerzos por la creación de una nueva cultura proletaria. No es por tanto un ataque ocasional de los líderes cubanos.

2) El resto del comunicado de Fidel Castro no pasa de ser el típico comunicado insulso y soporífero que publican en dicho aniversario todos los partidos revisionistas del mundo del cual por suerte solo ocupa unos doce párrafos aproximadamente, pero en tan pocas líneas contiene detalles que desenmascaran al revisionismo cubano como presunto marxismo-leninismo y a Fidel Castro como presunto marxista-leninista, Fidel escribe:

«Hoy es posible la sólida alianza entre los pueblos de la Federación Rusa y el Estado de más rápido avance económico del mundo: la República Popular China; ambos países con su estrecha cooperación, su avanzada ciencia y sus poderosos ejércitos y valientes soldados constituyen un escudo poderoso de la paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda preservarse». (Fidel Castro; Artículo: Nuestro derecho a ser Marxistas-Leninistas, 8 de mayo de 2015)

He ahí las palabras de Fidel Castro, un gran menchevique del siglo XXI, el heredero de las causas imperialistas de Kautsky, que desea atar a los pueblos al carro del imperialismo con bonitas consignas que creen que tapan su carácter:

«Kautsky, al aprobar la política de los mencheviques, aprueba que se engañe al pueblo, aprueba el papel de los pequeños burgueses, que para servir al capital embaucan a los obreros y los atan al carro del imperialismo. Kautsky mantiene una política típicamente pequeño burguesa, filistea, imaginándose –e inculcando a las masas esa idea absurda– que con lanzar una consigna cambian las cosas. (...) El proletariado lucha para derribar a la burguesía imperialista mediante la revolución; la pequeña burguesía propugna el «perfeccionamiento» reformista del imperialismo, la adaptación a él, sometiéndose a él». (Vladimir Ilich Uliánov; La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918)

Con el acontecimiento del 70 aniversario de la victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi, Fidel Castro intenta identificar el mismo cariño de los pueblos por la Unión Soviética socialista, la patria de todos los proletarios y la defensora de la paz y de la causa de los pueblos oprimidos con la Rusia y China actual, intentando cultivar un mismo sentimiento que nunca conseguirá arraigar porque los pueblos no son necios. ¡Se recomienda a los pueblos unirse con el imperialismo ruso y chino como si fueran países socialistas e internacionalistas ocultando no solo las relaciones de producción capitalistas de estos países sino su alto grado de desarrollo capitalista que los hace países capitalistas imperialistas!

¿Y por qué nos sorprendemos? ¿Por qué Castro no iba a aprovechar esta vez para hacer lo que ya lleva haciendo décadas?

¿Quién no ha oído hablar a Castro de los beneficios que pueden obtener los pueblos de entenderse con la Rusia imperialista [4] de Putin, a la que no considera ni mucho menos como un país imperialista sino como garante de los intereses de Cuba y del mundo?:

«Los reaccionarios la utilizaron para calificar tanto a Marx, como a Lenin, de teóricos, sin tomar para nada en cuenta que sus utopías inspiraron a Rusia y a China, los dos países llamados a encabezar un mundo nuevo que permitiría la supervivencia humana si el imperialismo no desata antes una criminal y exterminadora guerra. (...) El aporte que Rusia y China pueden hacer en la ciencia, la tecnología y el desarrollo económico de Suramérica y el Caribe es decisivo». (Fidel Castro; Es hora de conocer un poco más la realidad, 21 de julio de 2014)

Cuando habla de la posibilidad de nuevas guerras, el dirigente cubano comenta que existen dos bloques más o menos diferenciados al que hace mención –Rusia y China de una parte, y Estados Unidos y la Unión Europea de la otra–, ambos con sus respectivos países lacayos y aliados, pero no es verdad lo que quiere hacernos creer que solo un bloque imperialista –el estadounidense– supone una amenaza contra los pueblos para su independencia estatal, para su soberanía económica y una amenaza para la paz mundial. Los países líderes de estos bloques no albergan contradicciones antagónicas entre un bloque imperialista y otro antiimperialista, sino que se trata de contradicciones interimperialistas entre bloques imperialistas competidores. Aunque como decimos tampoco es que el líder cubano haya mostrado alguna vez tener los conocimientos teóricos como para saber discernir tal cuestión. Fidel Castro en el siglo pasado fue el gramófono del socialimperialismo soviético al que estaba ligado económicamente cuando éste se encontraba en pugna contra el otro bloque imperialista liderado por los Estados Unidos; y ahora lo es de los países imperialistas a los que está atado igualmente, no deberíamos molestarnos en saber si Fidel Castro realmente se da cuenta o no del carácter imperialista de los países a los que hace propaganda, sino que nos basta con el hecho de que comete tal felonía. Además, el mensaje de los revisionistas cubanos significa una arenga al proletariado mundial a basar sus esperanzas de mantener la paz en la dirección de las clases burguesas de los países imperialistas competidores del imperialismo estadounidense, algo erróneo a todas luces pues:

«Sólo cuando hayamos derribado, cuando hayamos vencido y expropiado definitivamente a la burguesía en todo el mundo, y no sólo en un país, serán imposibles las guerras». (Vladimir Ilich Uliánov; El programa militar de la revolución proletaria, 1916)

¿Quién no ha visto todavía las declaraciones de «Granma» santificando la «vía china al socialismo» e incluso el gracioso denominador del «socialismo de mercado chino», en un alarde de recuperación de tesis revisionistas y hasta premarxistas de «inclusión del socialismo en el capitalismo»?

«Para cumplir ese propósito, afirmaron, China ya ha escogido su propia senda del desarrollo: el socialismo con peculiaridades chinas, en armonía con la naturaleza, con sus vecinos y con el mundo. (...) China ha adecuado con éxito las reglas del mercado a sus condiciones y necesidades concretas, sin abandonar el imperativo socialista de que nadie debe quedarse atrás». (Granma; Claudia Fonseca Sosa; China y la materialización de un sueño, 26 de junio del 2014)

Cuba nunca denunció el camino socialimperialista [5] en el cual se encaminaba claramente China a inicios de los 70, ni mucho menos el componente teórico que guiaba tal camino como fue el Pensamiento Mao Zedong o revisionismo chino, y lejos de eso se ha apoyado cada vez más en el país asiático lo que en el caso cubano redunda en apagar la crítica a cualquier régimen que le apoye política, económica o ideológicamente como ya sabemos con otros ejemplos históricos de partidos y gobiernos a los que el revisionismo cubano ha rehusado denunciar si estos alzaban la bandera del castrismo.

¿Para más inri, alguien ha visto acaso a Castro u otro representante del gobierno cubano condenar los lineamientos ideológicos antimarxistas del revisionismo moderno del llamado «socialismo del siglo XXI», que además son países inundados por las multinacionales y los proyectos con potencias imperialistas?

«Desde el balcón del Palacio de Miraflores, celebrando la contundente victoria electoral, Hugo Chávez Frías proclamó que los que habían votado por él lo habían hecho por el socialismo. También Chávez ha señalado la necesidad de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI, un socialismo autóctono fundado en las realidades de nuestro tiempo y de nuestros pueblos. Va quedando atrás, para siempre, el «socialismo» del siglo XX europeo, aquel vencido «socialismo real» que no lo fue porque, precisamente, no fue socialismo. Recojamos las enseñanzas que de ello se derivan». (Armando Enrique Hart Dávalos; El «socialismo del siglo XXI», 8 de septiembre del 2007)

¿Y bueno señores, algunos de vosotros llegados a esta parte aún están en estado de shock y necesitan más pruebas que las piezas les encajen y desengañarse definitivamente? Bien, proporcionemos las últimas piezas. Lanzamos las siguientes preguntas al lector que todavía duda:

¿Qué aguarda a un régimen que se ha pasado décadas basando toda su propaganda en pedir una solidaridad en la lucha contra el imperialismo –el estadounidense– al que ahora embellece debido a que busca como cerrar su acercamiento diplomático y por extensión acuerdos económicos? [6]

¿Qué coherencia revolucionaria y antiimperialista se puede esperar de un gobierno, que como decimos siempre, si bien no está neocolonizado por los Estados Unidos si lo está por otros imperialismos como el español cuyas inversiones campan a sus anchas por Cuba? [7]

Qué esperar de un dirigente que en «sus años de mozo»:

Propagaba teorías extraídas del arsenal ideológico de los imperialismos occidentales como la teoría de la búsqueda del «nuevo orden económico mundial» [8], pidiendo limosnas económicas a los países imperialistas e industrializados, negando que el único orden económico que puede soluciona los problemas inherentes al capitalismo es la revolución proletaria y la industrialización socialista en cada país que hace autosuficientes económicamente a dicho países y acaba con el monopolio industrial de unos pocos.

O que ha apoyado a las teorías imperialistas recogidas por el revisionismo yugoslavo como la de los «países no alineados» [9] –aún existente–, que intentaba tapar la clara alineación de los países dependientes por su propia dependencia de los países imperialistas –movimiento-circo del que Cuba formo parte desde la primera fila, desde donde defendía las tesis del socialimperialismo soviético debido precisamente a su alineamiento y encuadre en la política socialimperialista soviética–.

O que apoyó obviamente las teorizaciones jruschovistas-brezhnevistas del socialimperialismo soviético como la famosa «división internacional del trabajo» y la «soberanía limitada» [10]: llegando a justificar los chantajes y agresiones del socialimperialismo en terceros países de su «campo socialista» o de países que pretendía integrar en él. O sino recordemos su apoyo a la teoría de los países de «vía no capitalista y orientación socialista» [11], que compraba el argumento del revisionismo soviético de que cualquier clase social, con o sin la dirección del partido comunista, podían encaminarse al «socialismo», y ayudaba a engañar al proletariado mundial con el carácter de clase de esos regímenes.

O incluso se adhería a las teorizaciones del revisionismo chino que fueron creadas para consolidar el propio socialimperialismo chino como la teoría de los «tres mundos» [12], que como su hermana de los «no alineados» borraba las diferencias de clase dentro de los pretendidos Estados «no alineados» o del «tercer mundo» y tapaba los lazos económicos, políticos y culturales de esos países con los imperialismos. Teorización china que incluso para quién lo desconozca está tipificada en la constitución de Cuba, donde saluda la unión de los países del tercer mundo sin más, a modo de declaración clásica de los líderes «tercermundistas» más demagogos que siempre han acabado postrados ante uno u otro imperialismo suplicando sus «bondades».

3) Todo este nuevo escándalo viene precedido de la ya de por sí lamentable actuación de su hermano y compinche ideológico Raúl Castro en la VII Cumbre de las Américas [13], en la cual se desvivió por darle un lavado de cara a Barack Obama –como si desde 2008 a 2015 no hubiera sido culpable de ninguna de las políticas imperialistas de los Estados Unidos– o tratando de embaucar a las masas populares americanas sobre el carácter del gobierno de Dilma Rousseff presentándolo como interesado en el bienestar general –creyendo que los trabajadores son estúpidos y no ven los problemas que precisamente tal gobierno ha provocado y la respuesta de repulsa del pueblo trabajador brasileño–, entre otros ridículos:

«Y esta posición traicionera a los intereses de clase proletarios mundiales no es algo nuevo: la política internacional del revisionismo cubano siempre ha sido igual, apoyar a los regímenes que le convienen». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas, 23 de abril del 2015)

También este artículo presente de Castro viene precedido de la reciente y ridícula invitación al Patriarca Kirill [14], máximo representante de la Iglesia Ortodoxa rusa, a visitar Cuba. ¿Qué beneficios puede reportar la visita de uno de los mayores transmisores de prejuicios e idealismo religioso de Rusia? El mismo tipo de «beneficios ideológicos» que ha traído para la «cultura proletaria» cubana el advenimiento en su día del reconocido anticomunista Papa Juan Pablo II. Hablando en serio: en términos reales no van a aportar ningún beneficio a la sociedad cubana, de hecho tal evento sólo es la continuación de la «peregrinaciones» de estos «pajarracos» a tierras revisionistas, que por otro lado viene a reforzar las arraigadas creencias idealistas-religiosas que dominan Cuba: la santería, el catolicismo, y ahora el cristianismo ortodoxo al que se dice que se le va a construir iglesias. Continuarán pues los ritos, concepciones y creencias arcaicas que lejos de erradicarse en Cuba se promueven, retrasando cualquier indicio de progreso social en materia cultural. Por supuesto los revisionistas cubanos a imitación de sus ídolos titoistas como Milovan Đilas o Edvard Kardelj, reclaman que la religión no supone un problema en la conciencia de las personas para construir el socialismo, y al igual que sus amigos «juches» Kim Il Sung o Kim Jong Il se atreven a aceptar la religión como parte de sus sociedades presuntamente socialistas –capitalista y burguesa a todas luces–, e incluso como hicieran los revisionistas argelinos –de Ben Bella–, libios –como Gadaffi– o nicaragüenses –como Daniel Ortega– se atreven mezclar abiertamente la religión nacional en su doctrina política para mantener dominadas a las masas trabajadoras. Recordemos que:

«Es un hecho bien conocido que la ideología religiosa siempre sirve y ayuda a las clases explotadoras para robar y oprimir a las masas trabajadoras. Esta es una herramienta para criar el sentimiento de impotencia en la gente ante el sufrimiento, la desgracia y la miseria. La ideología religiosa nubla la mente humana y paraliza su voluntad para la transformación de la naturaleza y la sociedad. Esta es la razón por la que Marx, como es bien conocido, comparó la religión con el opio. (...) Precisamente a causa de que la religión desempeña un papel reaccionario es la razón por la que ha gustado y cuenta con el apoyo de las clases dominantes. El lenguaje del capitalista, el revisionista, y el clérigo reaccionario es esencialmente la misma. El partido marxista-leninista no puede conciliar con la ideología religiosa y su influencia. La base teórica de la política y del programa del verdadero partido de la clase obrera es la filosofía marxista-leninista y no el idealismo y la religión. La lucha de clases para la construcción del socialismo no puede separarse de la lucha contra la religión». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

4) La pregunta sería: ¿queda alguien con agallas para defender tanto trabajo contrarrevolucionario de décadas; y a tales defensores de las más variopintas causas imperialistas y revisionistas?

Esta nueva declaración demuestra por enésima vez lo que los marxista-leninistas hemos repetido: ni Fidel Castro ha sido nunca marxista-leninista ni en Cuba se ha desarrollado una revolución socialista, pues como hemos dicho siempre: ni un partido marxista-leninista nace de la unión de partidos no marxistas –como fueron los que compusieron el Partido Comunista de Cuba– ni los líderes marxista-leninistas se hacen en una semana –por lo que nadie cree la epifanía de Fidel de volverse marxista-leninistas y menos bajo el estudio de las obras de los jruschovistas–, y por ende, el socialismo no se construye espontáneamente con conceptos revisionistas del marxismo-leninismo.

El joven barbudo Castro no pasó nunca de haber sido un peón del socialimperialismo soviético, un jruschovista de los muchos que hubo en los años 60 que se disfrazaban de marxistas, pero también se vio como un titoista campeón del no alineamiento y un maoísta tercermundista de los muchos que había en los países dependientes del imperialismo. Como vemos los desarrollos de hoy para el revisionismo cubano son igual de canallas pero con el detalle que algunas de las piezas del tablero han cambiado.

Por cierto, Fidel Castro hasta para parecer marxista-leninista se muestra como un demócrata burgués; los marxista-leninistas no «pedimos nuestro derecho a ser marxista-leninistas» como dice en su articulo, sencillamente lo somos, lo ejercemos sin más, sin preguntar a la burguesía, moleste a quién moleste, no es un derecho que se elige entre las surtidas doctrinas existentes, no es que nos sea una opción a elegir pues sabemos que en realidad es la única opción posible existente dentro de la pugna entre revolución y reacción, que es la única vía si queremos estar en consonancia con nuestra conciencia revolucionaria y nuestro espíritu de honestidad y justicia.

***

Con razón Enver Hoxha dijo en su día que uno de los requisitos de todos los pueblos y en especial de los pueblos latinoamericanos era superar la mistificación creada por el castrismo y otras ideologías revisionistas y sumisas al imperialismo:

«Para realizar estas tareas, llevar a cabo la revolución, conquistar la completa independencia nacional, instaurar las libertades democráticas y el socialismo, deben luchar en muchas direcciones, contra la oligarquía burguesa y latifundista nativa, contra el imperialismo estadounidense, así como contra los diversos servidores del capital, del imperialismo y del socialimperialismo, tales como los revisionistas pro soviéticos y castristas, los revisionistas pro chinos, los trotskistas y otros». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Anotaciones de Bitácora (M-L):



[3] Mijaíl Kilev; Sobre la preparación para la defensa del país y de la Gran Guerra Patria, dirigidas por I. V. Stalin, 1997

[4] Para ver el carácter imperialista de Rusia, recomendamos el artículo de Emiliano Cervi y Salvatore Vicario «Sobre el imperialismo ruso» de 2014

[5] Para ver el carácter socialimperialista de China, recomendamos la lectura de la obra de Vincent Gouysse: «El despertar del dragón» de 2010.

[6] Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el acercamiento de Cuba y EEUU [Recopilación Documental], 2014

[7] Equipo de Bitácora (M-L); Crítica al artículo: «La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EEUU», 2014

[8] Teoría del nuevo orden económico [Etiqueta del blog Bitácora Marxista-Leninista con varias entradas y documentos sobre tal rama del revisionismo]

[9] Teoría de los países no alineados [Etiqueta del blog Bitácora Marxista-Leninista con varias entradas y documentos sobre tal rama del revisionismo]

[10] Vincent Gouysse; Las teorías del socialimperialismo soviético para engañar a los pueblos y justificar su explotación neocolonial, 2007

[11] Nesti Karaguni; La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista», 1984

[12] Teoría de los tres mundos [Etiqueta del blog Bitácora Marxista-Leninista con varias entradas y documentos sobre tal rama del revisionismo]


2 comentarios:

  1. Fidel tendria que haber Industrializado Cuba cuando pudo, ahora tiene que agarrarse a los imperios de europa y asia no le queda otra. Aun asi respeto mucho a Fidel como comandante de la revolucion aunque luego de leer un texto sobre Cuba hoy hace poco me decepciono las politicas poco comunistas o mejor dicho poco lucidas de Fidel. Me sorprende que un tipo como el prefiera vivir de azuar y no de industrias.

    Saludos!

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  2. Ajuan como hemos explicado en todos nuestros documentos (precisamente apoyándonos muchas veces en declaraciones de los cubanos y simpatizantes) el modelo económico de Cuba tras la toma de poder del movimiento 26 de julio fue la teoría maoísta de "tomar la agricultura como base de la economía", esa forma de ver la economía fue acompañada de la adhesión a la teoría imperialista de la división internacional del trabajo, que en formas revisionistas, los jruschovistas-brezhnevistas la decoraron con el nombre de la "división socialista internacional del trabajo", empezando los 80 se abrió las puertas al capital extranjero y pasados los 90 la economía es estructuró tomando el turismo como base fundamental del sustento económico cubano. Cuba por tanto no ha tenido ni tiene actualmente la intención de construir una industria, las teorías económicas revisionistas no son de ahora, al igual que los conceptos sobre todos temas como partido, lucha de clases, cultura proletaria, no son revisiones de ahora, sino de siempre, solo que con el tiempo mutan: si por ejemplo en los 60 hacían propaganda para que los pueblos se unieron al socialimperialismo soviético ahora lo hacen para Rusia.

    Todo esto lo puedes ver en los documentos de las anotaciones.

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